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Biografia, y Devociones de Santo Tomas de Aquino en la Pagina Paralela
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79. Las facultes humanas intelectivas 1. las facultades intelectivas del hombre son poderes del alma. Son el intelecto y su apetencia llamada la voluntad. 2. El intelecto (mente, o entendimiento) es primero que todo un poder pasivo; recibe su conocimiento y no lo construye. Pero lo pasivo del intelecto no se debe comprender como algo que no tiene vida como el mármol es pasivo bajo el cincel del escultor. No actúa para construir el conocimiento, pero reacciona a la impresión del conocimiento. Recibe conocimiento y lo expresa dentro de si a su manera. 3. En esta vida todo conocimiento humano comienza con los sentidos. El intelecto del hombre debe recibir el conocimiento de los sentidos. Pero el orden del sentido es el orden material y de la realidad singular, mientras el intelecto es un poder espiritual para comprender las cosas en lo universal. Por eso debe existir un poder, perteneciente al orden de las facultades intelectivas, que prepara el material de los sentidos para el intelecto; debe haber una agencia intelectual que rinde al material de los sentidos inteligible. Esta es la facultad especial intelectual llamada el intellectus agens intelecto activo. El hombre tiene estas facultades intelectivas: el intelecto activo, el intelecto propio o intelecto pasivo (llamado intellectus possibilis), y la voluntad. 4. El intelecto activo es una facultad del alma. Pertenece al orden intelectivo, no al orden del sentido. 5. no es verdad (como algunos han enseñado) que solo hay un intelecto activo para todos los hombres, que rinde a todas las cosas inteligibles para todos como el sol rinde a todas las cosas visibles para todos. El intelecto activo es un facultad de cada alma. 6. El propio intelecto, el intellectus possiblis, es el intelecto que entiende. Retiene lo que comprende, y en esta función se le llama la memoria intelectual. Por eso la memoria (en el orden intelectivo) no es una facultad distinta del intelecto; es el intelecto en un servicio definitivo o función. El recordar las cosas experimentadas en el pasado es mas bien el trabajo de la memoria-sensible (un sentido interno) que la del intelecto. 7. Por eso la memoria intelectiva es un acto o operación del intelecto, y no una facultad especial. Pertenece al entendimiento de retener, así como de recibir. 8. El intelecto comprende o entiende por una serie de puntos o pasos conectados. Puede pensar sobre las cosas. A esta operación del intelecto (el intelecto entendedor, el intelecto pasivo) se le llama: razón. El trabajo del razonamiento, de moverse en pasos conectados de pensamiento para alcanzar una conclusión, se le llama pensamiento discursivo. La razón humana no es una facultad especial; es un acto o operación de la facultad llamada intelecto. 9. San Agustín hace una distinción entre la razón superior que contempla las verdades eternas, y la razón inferior que piensa sobre cosas temporales. Esta es una distinción accidental de la razón, no una multiplicación de facultades. La misma razón no es una facultad verdaderamente distinta del intelecto; por eso ningún tipo o variedad de razones pueden ser facultades distintas. 10. En su operación actual de conocer, del entendimiento, de pronunciar verdadero juicio, el intelecto se le llama inteligencia. Aunque el juicio expresa una verdad por si evidente, o una verdad conocida por inferencia inmediata, o una verdad razonada por el pensamiento discursivo, el mismo acto de juicio se llama un acto de inteligencia. Por eso la inteligencia no es una facultad distinta al intelecto; es el intelecto en una precisa operación o acción. 11. El intelecto se llama especulativo en cuanto conoce lo que es; se le llama practico en cuanto conoce que hacer. Por eso el intelecto especulativo y el intelecto practico no son dos facultades, sino dos funciones de una facultad. 12. Por su naturaleza racional (es decir por su esencia humana equipada con el entendimiento y voluntad), una persona llega temprano en la vida a la posesión de ciertas piezas del conocimiento que lo iluminan y guían a pensar y a actuar. Estas piezas de conocimiento son las primeras verdades y primeras leyes; las llamaremos primeros principios. (a) Los primeros principios intelectuales son: un conocimiento directo de que el existe; que el puede pensar bien; que sobre lo que se piensa no puede ser algo y a la vez ser otra cosa. (b) Primeros principios morales, o principios de la voluntad (leyes de conducta), son sacadas del conocimiento directo que existe tal cosa como el bien y lo bueno, tal cosa como el mal y lo malo, tal cosa como la obligación o el deber. Y así los primeros principios morales son, “haz el bien,” y “evita el mal”. Y porque el conocimiento del bien y del mal no es completamente abstracto, involucra ciertas instancias objetivas y manifiestas de lo que es bueno y lo que es malo. Este equipo moral fundamental de un ser humano, logrado al emerger la persona de la infancia a una edad de conducta responsable, se llama sindéresis. Ahora los primeros principios, intelectuales o morales, son hábitos, cualidades durables, del intelecto y voluntad. El conocimiento de las primeras verdades (principios intelectuales) es un habito intelectual; también lo es el sindéresis en cuanto sea conocimiento; sindéresis en cuanto sea un guía habitual, su influencia sobre la voluntad será un habito moral. 13. Cuando una persona alcanza una conclusión razonada sobre su propio deber, la conclusión es un juicio practico. Este juicio se llama conciencia. Así la conciencia no es una facultad especial, es un acto de la facultad del intelecto como razón. En veces las personas confunden la conciencia con la sindéresis, y llaman a la sindéresis con el nombre de conciencia. Este no es un uso atinado de los términos. Sindéresis es un habito; la conciencia es un acto; ninguna es una facultad. La razón utiliza a la sindéresis para formar un juicio-de-conciencia.
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