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Biografia, y Devociones de Santo Tomas de Aquino en la Pagina Paralela
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Aquí se ira poniendo nuevo material disponible sobre la psicología filosófica tomista.
Agosto 1, 2003. LA INCLINACIÓN DOMINANTE La influencia del pasado sobre nuestras decisiones es un elemento muy poderoso. A esta influencia se le denomina “Inclinación Dominante”. Esta inclinación nos conmueve o nos jala hacia ciertas cosas. Esta Inclinación Dominante no es determinante, la voluntad siempre la puede resistir, pero si es difícil de dominar porque su influencia prevalece mas y mas en el proceso de las decisiones que tomamos. Puede ser un hábito de la voluntad que nos conmueve al bien moral, y a vivir vidas llenas de virtud, o al contrario a la maldad moral. Todos nuestros hábitos, sentimientos, automatismos físicos, inclinaciones, y decisiones se van poco a poco organizando alrededor del núcleo que es el fin que se persigue en la vida. Con el tiempo esta organización de elementos personales se esparce y se hace más estable, al final quedamos sujetados a la inclinación dominante. Aunque nuevamente hay que recordar que esto no es lo mismo que el determinismo, ya que la voluntad del hombre siempre puede resistir a la inclinación dominante, aunque sea difícil. Por todo esto pareciera que el hombre que vive una vida moral y que se hace cada vez mas sujeto a la inclinación moral hacia la virtud, y también el hombre que se hace cada vez mas sujeto a una inclinación dominante hacia el pecado, ven su libertad disminuir poco a poco, al incrementar la presión de la inclinación en sus vidas que los mantiene bajo su influencia. Pareciera que solo el hombre que se mantiene entre el bien y el mal, tratando de llevar una vida moral pero frecuentemente desviándose del buen camino por debilidad mantendría el uso de su libertad intacto. Esta conclusión pareciera verdad si se piensa que la libertad solo es el poder de escoger indiferentemente entre el bien y el mal. Pero es claro que esto no puede ser el verdadero significado de la libertad humana. La experiencia nos muestra esto. El campo principal donde se ejercita la libertad humana es el del esfuerzo moral. Las personas que logran tener éxito en esa práctica, poco a poco dejan de ser capaces de escoger el mal cuando se les presenta una decisión entre el bien y el mal. En los Santos tal decisión esta prácticamente eliminada, pero los Santos son supremamente libres. Por eso la verdadera libertad no puede consistir esencialmente en el poder de escoger entre el bien y el mal. El poder de escoger entre dos valores opuestos no es un fin en si mismo, solo es un medio. El fin es la adquisición de la libertad perfecta. La libertad perfecta consiste en que nuestros actos concientes de nuestra voluntad coincidan más y más con los deseos inconscientes de esa misma facultad (la voluntad). Los deseos inconscientes y naturales de esa voluntad se dirigen hacia el Bien Absoluto, quien es Dios. Cuando usamos nuestra voluntad libre de modo correcto, escogiendo el bien y rechazando el mal, nuestra actividad conciente coincide con las añoranzas fundamentales y profundas de nuestra voluntad. Entre mas repitamos tales actos, mas grande se hace la tendencia por aquello que es bueno moralmente, y más no parece ser bueno al momento. Así nuestra inclinación dominante nos lleva hacia el verdadero bien, y queramos hacer exactamente lo que debemos hacer. Nuestra liberta incrementa, mientras nuestro poder de escoger, nuestra libré voluntad pierde poco a poco su importancia. Todos los seres humanos deben ser libres en el sentido de adquirir la libertad perfecta. El sentido principal de la educación, psicoterapia, y el esfuerzo ascético, de todos los intentos de auto mejoramiento debe ser la adquisición de la libertad perfecta por medio del uso prudente de la libre voluntad.
Agosto 2, 2003 TRES CLASES DE ACTOS Una inclinación dominante no es determinante. Por más poderosa que sea su influencia, nunca puede forzar a la voluntad de la persona. La inclinación que se construyo libremente, puede ser resistida y destruida en cualquier momento. Por eso se distinguen tres clases de actos libres. La primera clase de acto libre se da en la dirección de la inclinación determinante, lleva con detalles el plan de vida que la persona poco a poco ha ido aceptando. Al crecer la inclinación tales acciones se hacen cada vez más fáciles, que hasta llegan a parecer instintivas y automáticas. Pero siguen siendo actos libres, porque la inclinación ha sido construida libremente y libremente sostenida. La segunda clase de actos libres van en contra de la inclinación dominante. Por ejemplo las personas que por habito siguen sus urgencias animales o egoísmos ocasionalmente hacen obras de caridad, gentileza, o caridad, mientras otros cual esfuerzos se dirigen normalmente al bien, de vez en cuando se desvían de su ideal. Tales desviaciones del ideal principal de nuestra vida significan que la personalidad todavía no se ha unificado perfectamente alrededor de un ideal dominante. La tercera clase de actos libres son los más importantes. Más que meramente desviarse de la inclinación dominante, rompen con ella, liberan a la personalidad de la inclinación dominante y le dan una nueva orientación a toda la vida del individuo. Estos son actos que ponen al mismo fin que se sigue en la tela del juicio, cuestionan todo el tren de vida que se a llevado, tocan lo más profundo de la persona. Estos son actos de conversión, que involucran ya sea un rompimiento total con el pasado, o una profundización, una purificación o al contrario una perversión radical que pone a todo nuestro destino en juego. Estos actos son siempre posibles porque la voluntad del hombre es inviolable. Pero también son difíciles porque exigen una total renovación de la persona. Son actos que se dan muy poco, porque pocas personas pueden barrer completamente sus vidas con todos sus mecanismos y orientaciones. Cuando estos actos aparecen, inician o resuelven una crisis de crecimiento, o al contrario un desmoronamiento en el hombre, que lo marca para toda su vida y para toda la eternidad.
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