|
Biografia, y Devociones de Santo Tomas de Aquino en la Pagina Paralela
|
81. EL APETITO SENSITIVO EN EL HOMBRE 1. Ningún apetito es un poder conociente, pero el apetito se despierta por el conocer. El conocimiento capta a su objeto; el apetito solo tiende a su objeto. Por eso el conocer en ocasiones se le llama descanso, y el apetecer se le llama movimiento. 2. La apetencia senciente o sensitiva es de dos tipos. El apetito concupiscible es una simple tendencia hacia lo que se siente como bueno y alejamiento de lo que se siente como malo. Un apetito irascible es una tendencia a sobreponerse a la dificultad o a los obstáculos que se anteponen al logro de algún bien o el evitar algún mal. Así el deseo senciente es un apetito concupiscible; valor o temeridad es un apetito irascible. Estos dos tipos de apetitos o apetencia en el orden del sentido son especies de un genero. No se pueden reducir a una clase especifica, porque la apetencia irascible tiende a luchar contra las dificultades de cual el apetito concupiscible tiende huir. 3. La razón, es decir, la mente pensante, puede ejercitar una influencia sobre la apetencia senciente; al pensar, una persona puede animar al deseo o valor; al fijar la mente sobre cosas pacificas, un hombre puede calmar el coraje. La voluntad controla a los apetitos inferiores al dirigir la atención de la mente a objetos diferentes a los que el apetito tiende. La razón y voluntad (y estas dos facultades juntas son mas frecuentemente llamados por el nombre simple de razón) no tienen control absoluto o despótico sobre los apetitos inferiores; ejercitan una influencia política y persuasiva. |