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Biografia, y Devociones de Santo Tomas de Aquino en la Pagina Paralela
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94. El intelecto del primer hombre 1. El primer hombre en el estado de inocencia tenia un intelecto humano perfecto. No estaba nublado ni obstaculizado por cualquier desorden en las facultades inferiores. Pero este perfecto intelecto no le daba al primero hombre la visión de Dios en su esencia. Si el primero hombre hubiera visto a Dios, se hubiera adherido instantáneamente y sin cambios a la voluntad divina, y jamás hubiera pecado. El conocimiento del primer hombre de Dios era bastante superior al de nosotros, tanto porque no tenia impedimentos en sus facultades naturales, y por los dones y gracias de Dios. Pero este conocimiento esplendido no era el conocimiento de visión. 2. Ni podía el primer hombre directamente o perfectamente comprender la esencia de los Ángeles. Para el hombre, aun en la perfección de su estado con su naturaleza impecable, era todavía un hombre; su intelecto operaba dirigiéndose a los fantasmas (imágenes del sentido en la imaginación). Pero los Ángeles no pueden ser percebitos por medio de las imágenes de sentido. Los Ángeles no pueden ser conocidos perfectamente, como son en si mismos, por el intelecto humano aun en su estado de perfección prístina. 3. El hombre fue creado en el estado de perfección natural; fue proveído con todo el conocimiento necesario para su propia conducta de su vida, para instruir y gobernar a sus hijos. El primer hombre estaba proveído divinamente con el conocimiento de todas las cosas de cuales el hombre tiene una aptitud para conocer. Y como el hombre esta hecho para un fin sobrenatural, el primer hombre fue dotado con una fe sobrenatural, y con el conocimiento de las verdades sobrenaturales necesarias para la dirección sobrenatural de su vida y sus esfuerzos. Pero el primer hombre no fue dotado con el conocimiento de las cosas innecesarias de saber, que no podía conocer naturalmente, como los pensamientos secretos de los demás, o el conocimiento de sucesos que ocurrirían contingentemente en un tiempo futuro. 4. El bien del intelecto es la verdad; su mal es la falsedad. El intelecto humano perfecto del primer hombre no tenia tendencia cualquiera para admitir su mal. Por eso el primer hombre, en cuanto retenía el estado de inocencia, no podía ser engañado. Podría faltarle conocimiento sobre verdades particulares que no tenia necesidad de conocer, pero no podía posiblemente aceptar una declaración falsa como verdad. Cuando Eva fue engañada por la serpiente, ella tuvo que haber pecado interiormente por orgullo, y así perdió la primer inocencia que estaba inmune a la decepción. |