como el aire

Capítulo 9

Noticia Sorpresa

Ángela salió de su última clase sintiéndose bastante cansada. Kian había llamado la noche anterior y le había oído quejarse de todas las cosas que tenía que hacer para la universidad y de cuán cansada estaba a pesar de no tener que ir al trabajo. El le había dicho que era mejor que no lo recogiera en el aeropuerto y que mejor se fuera a su casa a dormir.

Ella agradeció mucho el gesto y se fue directamente a su casa a dormir como lo había deseado durante una semana completa.

Despertó cuando ya estaba oscuro afuera. Era tarde, había dormido cerca de cinco horas y lo único que recordaba de sus sueños era el bello rostro de Kian sonriéndole.

El sonido del teléfono le recordó la razón por la que había despertado. Era Mark.

“Hola preciosa! Me extrañó no verte en el aeropuerto. Pasa algo? Te sientes bien?”

“Estoy bien, no te preocupes. Es solo que no he dormido esta semana y mi comandante en jefe Egan me mandó dormir toda la tarde. Es mas, acabo de despertar.”

“Lamento haberte despertado entonces.”

“No lo lamentes... ya llevaba durmiendo cinco horas. Tenía que despertar algún día. Bueno y cómo están todos. Llegaron bien? Dónde está Kian y por qué no me ha llamado aún?”

“Todos estamos bien, no tuvimos ningún problema más que no verte en el aeropuerto. Y pues Kian... la verdad no sé dónde está. Solo vimos llegar a Paola, y después de saludar con ella no lo volvimos a ver.”

“Bueno pues, al parecer ha decidido abandonarme... eso no importa ya, siempre tengo a Marky, verdad?”

“Siempre corazón.... a menos que estés cansada.”

“Cansada yo? Después de descansar toda la tarde? En absoluto. Dónde estás? Qué planeamos hacer?”

“Bueno, estoy en mi auto camino a casa de Nicky, y estoy pasando exactamente a cinco bloques de tu edificio.”

“Ven entonces, estaré lista en 10 minutos y le haremos una visita a Nicky que tampoco me ha llamado... tendremos que hablar de eso.”

Tal y como se hubo convenido, Angy bajaba de su departamento diez minutos después y se embarcaba en el auto de Mark para visitar a Nicky. Fue una visita bastante rápida, la verdad no había mucho que Angy no supiera sobre la gira; Kian la había mantenido al tanto de todo durante sus llamadas. Además, Nicky declaró que estaba verdaderamente cansado por no haber cerrado los ojos en las últimas 36 horas, así que Mark y Angy decidieron dejarlo e ir a tomar un trago en algún bar.

Cuando el reloj marcó las diez de la noche Mark empezó a bostezar sobre su copa, así que Angy le mandó a que recupere el sueño.

Ella llegó a su casa de muy buen ánimo. Ya no sentía la pesadez de aquella horrible semana cargada de trabajos y aparte ya tenía a su grupo de vuelta en casa... tal y como antes.

La pequeña luz de contestador indicaba un nuevo mensaje. Era de Kian.

“Angy... tengo que contarte... no lo vas a creer! Bueno, volveré a llamar a las diez treinta y más te vale estar en casa.”

El mensaje había sido dejado a las nueve treinta. Qué sería tan urgente? Por qué no habría llamado a su mobile? Bueno, seguramente pensó que la interrumpiría. En todo caso, lo único que tenía que hacer era esperar de cinco a diez minutos hasta que llamara nuevamente.

Cómo le hubiera gustado verlo. Aún no había pensado en la forma adecuada de decirle cuánto lo quería, pero en su mente creía que todo se solucionaría solo con estar frente a él y probar sus labios por vez primera. El pensamiento la llenaba y la excitaba... pero tendría que esperar. Quizás al día siguiente podría hacerlo.

Angy contestó el teléfono al tercer timbrazo. No podía esperar más para oír su voz.

“Me alegra tanto que contestes! Me estaba volviendo loco por hablar contigo.”

“Y qué es eso tan importante que tenías que decirme Kian?”

“No me lo vas a creer... por fin lo hice...”

“Qué hiciste? Habla ya!”

“No sé cómo... dejé todos los miedos de lado... tal y cómo tu me dijiste...”

“Y qué fue lo que te dije?”

“Que no dudara. Que luchara por lo que quería. Y que no me dejara vencer por los miedos.”

“Y me vas a decir al fin qué fue lo que hiciste?” Angy era muy paciente, pero lo estaba perdiendo.

“Le pedí a Paola que fuera mi novia.”

Angy no respondió nada. Le tomó un largo silencio el asimilar la información que estaba recibiendo... Kian y Paola? SU Kian y Paola???

“Oíste lo que te dije?” Preguntó Kian que esperaba una respuesta pacientemente.

“Si... Tienes razón, no puedo creerlo.”

“Lo sé... Aún yo no me siento del todo convencido... Pero sé que pasó. Ella me dijo que si! Aww Angy, estoy tan feliz! Y puedes estar segura de que eres la primera persona a quien se lo digo.”

En cualquier otra circunstancia diferente se hubiera sentido muy honrada de ser la primera a quién se le confiaba el motivo de su felicidad, pero hoy no era aquel momento feliz. Las lágrimas habían empezado su lucha por salir.

“Qué bueno que te sientas feliz Kian. Estoy feliz por ti.” Le dijo sin gota de emoción en sus palabras aunque fueran en parte sinceras. Realmente, muy en el fondo, sentía que la felicidad de Kian era su propia felicidad.

Kian no notó el cambio y solo siguió hablando de cuán maravilloso era el haber dado un paso adelante y conseguir lo que quería.

Después de responder solo con monosílabos por casi cinco minutos Angy se disculpó mintiendo que tenía una llamada en su mobile, y una vez que hubo colgado el teléfono por fin pudo desahogarse libremente.

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