como el aire
Capítulo 3
Agradecimiento
“Estoy dentro Joshua! Estoy dentro!!! Mi tío lo hizo, tengo el trabajo!!!”
Ángela gritaba y daba saltos muy emocionada mientras abrazaba a Joshua por toda la sala.
“Y cómo lo sabes?” Preguntó Paola mientras se sentía un poco ignorada en una esquina.
Ángela se dio vuelta y le tomó de las manos. “Recibí esta mañana una nota de mi tío por correo. Me dijo que recibiría una sorpresa en el transcurso del día. Y a las diez de la mañana recibí una llamada del estudio. Soy su nueva ingeniera de sonido!”
“Cuándo empiezas?” Inquirió Joshua recuperando la atención de su amiga.
“En dos semanas. Tengo un contrato muy bueno tomando en cuenta que solo trabajaré medio tiempo, y dependiendo de mi trabajo me asignarán un grupo fijo para comienzos de octubre.”
“Es justo cuando comienzan las clases en la universidad.”
“Lo sé, pero no será duro. He trabajado mientras estudio, siempre lo he hecho. Solo que hasta hoy no había trabajado en algo que en verdad me gustara.”
Paola y Joshua festejaron con Ángela toda aquella noche. Sabían que ese era el sueño de su amiga, siempre lo había querido y ahora su felicidad no podía ser más grande.
Aún la vieron más radiante una semana después de haber empezado a trabajar. Había llegado con una noticia y una gran duda. Le habían dicho que su trabajo estaba evaluado y que entre todos los participantes había obtenido el mejor puntaje, por lo tanto ya le habían asignado su grupo de trabajo. La duda descansaba en cuál sería su grupo de trabajo.
“Tengo que agradecérselo a mi tío. Voy a ir a prepararle un almuerzo en su casa... es extraño cómo odia salir de aquel pueblo.” Le decía una mañana Angy a Paola mientras hablaban por teléfono.
“Te acompaño?”
“No será necesario, sé que no soy tan buena como tu en la cocina, pero creo que podré sobrevivir. Además lo apreciará más si lo hago yo sola.”
“De acuerdo, pero recuerda que no puedes quedarte mucho tiempo. La universidad empieza la próxima semana y la última vez que te desapareciste en ese pueblo estuviste ausente casi dos semanas...”
“Intentaré quedarme solo el in de semana para concluir tranquila con mi rutina de vacaciones.”
“Y el trabajo-?”
“Solo en las mañanas, en las tardes iré al trabajo.” Concluyó riéndose mientras pedía que le pasara a Joshua para despedirse.
Aún no era medio día cuando llegó a Sligo a casa de su tío. Su tía ya había preparado el almuerzo, y ellos no acostumbraban cenar, así que quedaron en que lo haría la tarde siguiente.
Mientras, esa tarde se llevó a sus primos a jugar al parque. Siempre lo hacía, adoraba a sus pequeños primos y aunque fueran muy traviesos siempre podía con ellos.
Todo estaba en orden, Cail estaba en el columpio, Danny jugaba en la escalera china y mientras Angy vigilaba al menor, Jimmy, en la resbaladilla.
“Angy!!! ANGYYY!!! Voy a caer!!!” Gritó Danny de la escalera china.
Ángela se apresuró a tomar en sus brazos a Jimmy y correr hacia donde Danny, pero antes de que llegara alguien más había rescatado a la niña.
“Parece que estuviéramos destinados a encontrarnos una y otra vez.” Dijo Kian al verla acercarse mientras colocaba a la niña en el suelo.
“Quién está siguiendo a quién?” Replicó Angy riéndose mientras se aceraba más.
“Yo no sigo a nadie, yo vivo aquí. Tú eres quién me persigue.”
“Yo no persigo a nadie! Yo vine a pasar unos días en casa de mis tíos.”
“Y cuánto tiempo te vas a quedar?”
“No lo sé, todo depende de mi estado de ánimo, pero debo estar de vuelta en Dublín para el próximo fin de semana. Tu?”
“Hasta el próximo fin de semana.”
Kian había estado paseando por el parque, tal y como lo hiciera miles de veces, recordando que aquellos eran los juegos que él más disfrutaba en su niñez. Lejos estaba de imaginar que volvería a ver a Ángela. La verdad era que cuando ella le dijo que regresara cuando quisiese a su casa no lo había considerado siquiera, menos que volvería a verla un par de semanas después de aquel encuentro.
Salieron juntos esa tarde y planearon visitarse en el transcurso de la semana. A pesar de todo el tiempo que compartieron durante esos 7 días, Kian aún no creía que valía la pena encariñarse con Ángela. Era buena chica, interesante, divertida, muy bonita, inteligente y demás, pero pronto regresaría a la universidad y no volverían a verse.
Por su parte Angy no se desesperaba por intercambiar números de teléfono con él. Ni siquiera le había pedido un autógrafo. El shock de su primer encuentro se debía a que nunca en su vida hubiera esperado encontrarse con él de frente, pero no tenía una obsesión por relacionarse con gente famosa como muchas otras chicas. Esto era otra de las cosas que Kian admiraba mucho en ella, pero como está dicho no pensó que iban a encontrarse otra vez.
“Vaya, llegaste temprano.” Dijo Kian al llegar al punto de encuentro del sábado por la mañana.
“Esperaba que tú también lo hicieras para poder contarte algo.”
“Y qué es eso?”
“Tengo que regresar a Dublín hoy.”
“Qué? Pero no lo ibas a hacer mañana?”
“Si, pero anoche me llamó Paola y me dijo que necesitaba que le acompañe a hacer unas compras así que tendré que partir hoy en la mañana.”
“Confiaba en que te quedarías hasta mañana...”
“Lo sé, procurabas que te enseñe cómo retar a la casualidad, verdad?” Se mofó ella.
“Y cómo es que ibas a enseñarme a retar a la casualidad, acaso tú lo has hecho?”
“Claro que si! De qué otra forma iba a encontrarme contigo tantas veces durante mis vacaciones?”
Kian se rió y la abrazó. Siguió parado en su puesto hasta que la vio desaparecer al voltear en una esquina. Era muy agradable, pero así es la vida... disfruta el momento aunque sepas que no durará mucho.
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