como el aire

Capítulo 23

Como El Aire

“Vamos amiga... trabaja... vamos... ESO ES!” Saltaba alegremente Anne al ver todos los adelantos que había hecho Angy en su rehabilitación.

Angy se sostenía fuertemente de las barras esperando que Anne le pasara sus muletas. Habían sido meses muy duros los de su recuperación después de su accidente, pero no podía negar que también habían sido los más felices de su vida.

La misma noche en la que volvió a ver a Kian se instituyeron como novios, y el primero en saberlo fue Josh que llegaba a pagar su apuesta a la mañana siguiente.

A pesar de los yesos que tenía que usar en sus dos piernas Angy consiguió volver a trabajar en el estudio para estar más cerca de Kian y él le obligó a empezar la rehabilitación de sus piernas apenas los yesos fueron removidos.

“Kian va a estar muy feliz amiga... sé que lo estará.”

“Más le vale que lo esté... he trabajado muy duro estos días!... pero todo se va al caño si no me das mis muletas... ya no puedo sostenerme.” Dijo Angy entre risas mientras veía a su nueva amiga tropezando hasta llegar a las muletas.

Anne dejó a Angy sentada en el cuarto azul del estudio tal y como lo hacía cada tarde después de la sesión de rehabilitación. Chris fue el primero en llegar y el primero en quejarse de la tardanza de los chicos.

Angy lo oía divertida, tal y como lo hacía siempre... pero después de casi una hora de espera empezó a preocuparse. Así que llamó al mobile de Kian.

“Es que hemos decidido no ir a trabajar hoy cariño... Chris lo sabía y solo está allí quejándose para ganar tiempo en nuestro favor.”

“Cómo que no vienen a trabajar!?!?! Y para qué se supone que quieren hacer tiempo?”

Y entonces la puerta se abrió para dar paso al cuerpo de Kian escondido tras un gigantesco adorno floral con miles de tonos de azul y rosa.

“Para esto,” fue lo que dijo Kian cerrando su mobile a medida que se acercaba a besar a Angy.

“Aww... Kian, es todo esto para mi?”

“La verdad es para tu casa, pero si quieres que diga que es para ti... de acuerdo!” Bromeó él dejando de lado el adorno para levantar a Angy en sus brazos.

La llevó hasta su auto, y mientras lo hacía ella pudo despedirse de Chris que iba tras ellos llevando el gigantesco adorno que colocó en otro auto.

Kian condujo hasta una pequeña casita escondida entre arbustos en las afueras de la ciudad.

“Qué festejamos hoy Kian?” Preguntó Angy mientras Kian le llevaba en brazos dentro de la casita.

“Hoy festejamos... el día en que te diste cuenta de que me amas!”

Angy lo miró muy sorprendida y preguntó, “Y tú cómo sabes la fecha?” La verdad ella se acordaba muy bien de que exactamente un año atrás se había dado cuenta de que lo amaba... pero cómo podía el saberlo?

“Es que Mark-”

“Dios! Voy a matarlo... cómo se atreve a revelar secretos de mi diario?”

“No te enojes... yo le pedí que me lo contara... por si no te has dado cuenta busco el más mínimo pretexto para llevarte festejar.”

Angy sabía que era cierto, así que lo miró mientras ambos se recostaban en un sofá de la sala y lo besó suavemente en los labios.

“Igual que tú buscas el más mínimo pretexto para besarme,” se rió él.

“Eres un vanidoso Kian... nunca cambiarás.”

“Gracias a Dios te tengo a ti para recordármelo.”

Entonces Kian se levantó dejando a Angy arrimada en unos cojines mientras buscaba desesperadamente en su bolsillo. Cuando al fin pudo encontrarlo lo cerró en su mano sin retirarla del bolsillo y al mismo tiempo se hincaba lentamente frente a Angy.

“Vas acaso a dedicarme una poesía?” Preguntó Angy relacionando el momento con una cita muy bonita en la que Kian le había declamado un poema.

“Es la poesía de mi vida...” Dijo Kian muy serio mientras tomaba la mano derecha de Angy entre la suya. Y empezó: “Mientras he caminado en esta vida no había notado cuán marcado dejas tu rastro ante mi... y me enloquece. Ahora cada vez que trazo mi camino lo hago pensando en ti y solo en ti. Eres el eco que necesito para alcanzar cada meta... Eres mi sueño, mi vida y mi realidad. Si el calor de tu mirada es misterio... descubrirte es un reto para mi. Si el profundo de tu mar es mi sueño... no me dejes por favor despertar. Porque lo llamo vivir cuando respiro de ti, sentir cuando tu estás junto a mi, seguir cuando mi espejo eres tu... Y es que eres tan vital para mi como el aire... Y no quiero perder ese aire... No quiero volver a despertar sin tenerte a mi lado. Angy, quieres casarte conmigo?”

Angy miraba fijamente cada movimiento de Kian mientras él colocaba delicadamente un anillo precioso en su mano. Entonces se quedó sin palabras, y solo pudo asentir mientras las lágrimas rodaban libremente por sus mejillas y recibía el beso más dulce que jamás había recibido.

No cabía duda de que se amaban. Y se amaban más con cada palpitación, con cada suspiro... Y cada vez se les hacía más difícil alejarse del otro. Era su vida... tan vital como el aire.

Fin

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