como el aire
Capítulo 14
Solo Una Cena
A las ocho treinta Cameron y Ángela tomaban sus respectivos asientos en una mesa para cuatro que habían reservado con anterioridad.
El lugar no estaba muy lleno. Podían verse unas cuántas parejas charlando y comiendo... ningún grupo de cuatro.
Había pasado media hora sin que Angy lo sintiera; Cameron era muy buen conversador y sabía cómo mantener interesada a su audiencia. Así que ni siquiera habían pensado en el tiempo mientras esperaban a Kian y Paola que ingresaban a las nueve en punto.
“Lo lamento, el auto se averió en el camino.” Se disculpó Paola al llegar.
“Una vez más me hubieras sido muy útil, Angy.” Dijo Kian bromeando mientras se acercaba a la mesa. “Un gusto, Kian Egan.”
“Bien, el es Kian, ella es Paola Sivak, y el es Cameron Finn.” Terminó Angy la presentación mientras Cameron y Kian estrechaban sus manos.
Kian estaba acostumbrado a actitudes corteses y sencillas como las de Cameron. Muchas chicas se emocionaban mucho al conocer a un cantante de pop, pero no ocurría lo mismo con los chicos, quienes muchas veces ni los conocían.
La noche pasaba tranquila. La cena se había servido mientras Kian relataba sus experiencias más jocosas en escena. Angy procuró no llevar la conversación a un campo en el que Cameron no pudiese opinar; era buen conversador, pero junto a Kian se quedaba muy corto. Paola, por otra parte, apenas y había pronunciado palabra. Se la notaba de un ánimo no decaído, sino mas bien un poco apático para la ocasión; y entre lo poco que había dicho podían hacerse algunos comentarios ofensivos aunque esto no lo había notado nadie más que Kian.
Al finalizar la velada Cameron declaró que debía regresar a su casa lo antes posible dado que al siguiente día saldría de viaje, así que dejaría a Angy en su casa y luego iría a preparar sus maletas y a descansar.
Kian hubiera querido ofrecerse a llevar a Angy a casa, pero dada la actitud hostil que Paola había adoptado esa noche no lo veía conveniente.
Condujo directo a casa de su novia y al detener el auto se bajó y lo rodeó para abrir la puerta de Paola. Ella tomó su mano y bajó del auto, pero antes de abrir la puerta de la casa se giró hacia él.
“No entres, estoy cansada.”
“Estoy realmente preocupado por ti. No has dicho mucho toda la noche y... parece que algo estuviera mal.”
“Pues efectivamente algo está mal.”
“Qué paso?”
“No podemos seguir así Kian, me has ignorado toda la noche!”
“Momento, cómo puedes decir eso si eres tú quien me ignora desde el momento que llegué a tu casa a las siete treinta???... y hasta me hiciste mentir para cubrir tu retraso.”
“No quiero discutir ahora, será mejor que te vayas.” Y entró a su casa antes de que Kian pudiera musitar palabra.
No quería volver a casa. Estaba cansado de esta actitud de Paola y se sentía muy mal por el trato. Necesitaba conversar con Angy, ella era la única que podía levantarle el ánimo en un momento así.
Condujo hasta su apartamento y subió hasta su puerta. Tocó el timbre un par de veces pero no hubo respuesta. Regresó abajo, fuera del edificio y empezó a contar las ventanas de lado y lado hasta que identificó la del cuarto de Angy. Brillaba la suave luz de la lámpara a través de las ventanas. Debía estar dentro. Tal vez había estado en el baño y no lo había oído.
Regresó a la puerta y en lugar de volver a tocar, tomó las llaves que permanecían sobre el marco de la puerta.
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