como el aire

Capítulo 21

La Verdad

Mark no pudo dejar descansar a su mente toda la mañana, y menos cuando al llegar al estudio se encontró con Shane que pedía una copia de la canción para él y otra para Kian.
Estaba preocupado por él, pero mucho más lo estaba por Angy; así que empezó a llamarla desesperadamente a su casa y a su mobile.

No había respuesta. Cuando llamaba a su casa el mensaje caía directo en la contestadora, y cuando llamaba a su mobile nadie contestaba.

Angy tenía vacaciones aquella semana en la universidad, así que era muy poco probable que haya apagado su teléfono o que le haya dejado en silencio... Tampoco era posible que ella no quisiera contestar. Por qué no habría de hacerlo? Mark no le había hecho nada.

En la tarde sus miedos crecieron un poco más si cabía. Sabía que la vería en el estudio. Era su trabajo a fin de cuentas. Pero qué sería de este encuentro con Kian?

Al llegar la hora se encontró en el estudio con un Kian que se veía claramente destrozado. Esto le asustó mucho, jamás había visto así a su amigo.

Después de saludar todos volvieron a un silencio que no conocían entre ellos. Y esperaron.
A las tres de la tarde mas quince, la puerta del estudio se abrió. Pero en lugar de presentar la sonriente cara de Angy presentó a la sonriente cara de un chico al que jamás habían visto. Su gafete de identificación decía “DAVIS”.

“Hola soy Jack y voy a ser su ayudante por hoy.”

“Qué pasó con Ángela?” Kian fue el primero en preguntar.

Jack bajó la mirada y dijo en voz muy baja, “la hemos estado llamando, pero parece que hubiera desaparecido del mapa.”

O sea que no estaba evitándolo solo a él... Mark entendió que Angy tal vez necesitaba tiempo para ordenar sus ideas, así que solo siguió a los demás al cubículo y empezó a aprender la canción.

Pero Angy no llegó tampoco el martes, ni el miércoles... ni el jueves.

No la había visto desde el viernes de la semana pasada, y no había sabido nada de ella desde el domingo por la noche cuando se había presentado en casa de Shane.

Al terminar en el estudio el jueves, Mark decidió que era tiempo de hablar las cosas claramente. Kian había estado comportándose de manera muy extraña. En algunos momentos se lo veía muy deprimido, y en otros momentos se lo veía histérico... tan furioso que inclusive espantaba al pobre Jack que de por sí ya se veía bastante nervioso.

Así que se acercó a Kian cuando hubo terminado el trabajo el jueves por la tarde y le expresó sus deseos de hablar con el.

“Lo lamento Feehily, pero no he estado de muy buen humor esta última semana. Si dije algo que te incomodara lo lamento.” Dijo tratando de alejarse.

“Sabes perfectamente que no es de tu actitud de lo que quiero hablar.” Lo retó Mark.

Kian abrió la puerta de su auto y se sentó en el asiento del conductor. Entonces le indicó a Mark que rodeara el auto para que entrara en él y así pudieran conversar. Una vez que ambos estuvieron sentados, Kian miró a Mark esperando que empezara a hablarle.

“Quiero saber qué pasó con Angy el sábado por la noche.”

“Bien sabes que no pasó nada... te dije que estaba dormida y yo hice lo mismo-”

“No mientas Kian. Yo llamé a su casa a esa hora de la noche solo porque ella me lo pidió. Sé lo que pasó Kian... sé que se besaron... sé que ella te dijo que te amaba!”

Kian lo miró muy sorprendido, y de repente lo tomó por el cuello de la camisa que llevaba puesta y contuvo sus ganas de golpearlo solo para preguntarle: “cómo sabias todo eso? Por qué te llamó? Te estás burlando de mi acaso?”

“Angy me contó todo hace un tiempo... No fue voluntario... Es que encontré su diario y empecé a leer... Después ella me encontró y me contó todo... El sábado me llamó y me dijo que estabas en su casa y que ella te había dicho que te amaba... estaba aterrada... no sabía qué pensarías de ella, entonces quiso que llamara y fuera a su casa para que así tu tuvieras que salir.”

Kian no sabía qué pensar. Estaba furioso por enterarse que Mark había sabido la verdad desde hace tiempo y no le había dicho nada... pero ahora estaba más preocupado por Angy... si todo había sido verdad por qué había regresado la medalla que le había regalado?

Cuando soltó el cuello de su camisa, Mark se aventuró a preguntar una vez más: “qué pasó entre ustedes el sábado?”

“Pasó... pasó lo que tenía que pasar...” dijo Kian muy bajito mirando a un punto sobre el hombro de Mark. “Me di cuenta de que estoy enamorado de ella.”

Mark no sabía qué decir... es más, ni siquiera sabía si debía decir algo. Así que solo esperó a que Kian hablara una vez más.

“Salí de su casa el domingo por la mañana y le dejé una nota para que me llamara. Necesitábamos hablar, pero yo sentía un peso enorme al seguir atado a Paola, así que decidí hablar con Paola primero y de esa forma poder discutir todo claramente con Angy. Pero ella nunca llamó... y no solo que no llamó, sino que se encargó de devolverme un regalo que yo le hice.”

“La cajita azul...”

“Cómo sabes de la cajita?”

“La vi en manos de Gillian el domingo por la noche y ella me dijo que era un encargo para ti.”

Kian suspiró y se recostó en su asiento cerrando los ojos. “Dices que ella te contó todo... es verdad que está enamorada de mi?”

“Más de lo que te imaginas... y por mucho más tiempo del que esperarías.”

Kian abrió los ojos de golpe y buscó su mobile para llamarla, pero vio a Mark de reojo que movía su cabeza negativamente.

“Qué pasa?”

“La he llamado incansablemente desde el lunes... no hay señales de ella.”

Estas palabras aterraron a Kian. Ajustó el cinturón de seguridad y empezó a conducir en dirección al edificio en el que vivía Angy.

Mark y Kian se bajaron en cuanto llegaron frente al edificio. Las luces del departamento estaban apagadas, pero de todas formas subieron.

Timbraron y golpearon incontables veces, pero Kian fue el primero en recordar la llave guardada sobre el marco de la puerta.

Ambos entraron y caminaron a distintos lugares.

Kian llegó frente al televisor de la sala y encontró la nota que había dejado para Angy... no había sido tocada.

De pronto la voz de Mark lo sacó de sus pensamientos. “Se ha ido.”

Mark estaba en el cuarto de Angy. Ella había olvidado cerrar uno de los cajones del mueble en el que guardaba la ropa. El mueble estaba vacío.

Cuando Kian llegó a la habitación entendió lo que Mark quería decir. Pero su vista no reparó en la falta del contenido del mueble, sino en la luz titilante de la contestadora de Angy.

Indicaba que la memoria estaba llena, y sin un segundo pensamiento presionó el botón para escuchar los mensajes.

El primer mensaje dejó a los dos amigos estáticos, como aturdidos. Hubieran esperado cualquier cosa menos eso.

“Hola habla el doctor Colins. Este es el número que la señorita Ángela Evans tenía marcado como el de su casa. La señorita Evans acaba de ser encontrada envuelta en un accidente automovilístico. Ella chocó contra el auto de un ebrio. En este momento se encuentra bajo mi cuidado. Cualquier información comuníquese conmigo...”

Después el doctor dejaba el número de su localizador. A este mensaje le seguían muchos otros de Mark.

Kian no se quedó a escucharlos todos. Repitió el mensaje del doctor y copió el número en la misma servilleta que días antes le había servido para dejar un mensaje a Angy.

Llamó al doctor y él les dio la dirección del hospital donde se encontraba Angy y prometió hablar con ellos en cuanto llegaran.

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