como el aire
Capítulo 10
Problemas
Había sido una sorpresa para cada uno de los miembros de Westlife, pero todos compartían la felicidad de Kian aunque en el fondo pensaran que esta nueva relación no duraría mucho.
Las semanas iban pasando y se convertían rápidamente en meses.
“Ayer me llevó a el Molino... ya sabes, para recordar cuando nos conocimos.” Contaba Paola mientras ambas seguían con las miradas fijas en la computadora terminando algún trabajo para la universidad.
“Y te llevó a la misma mesa en la que nos sentamos?” Preguntó Angy mientras tomaba un sorbo de limonada.
“Le pedí que no lo hiciera. En aquella oportunidad éramos seis, mientras que ayer éramos solamente los dos.”
Tres meses. Habían cumplido tres meses la noche anterior. Eso para Angy solo significaba haber cumplido tres meses y dos días del descubrimiento del más hermoso sentimiento y tres meses exactos de un indescriptible dolor.
“Y qué van a hacer este fin de semana?” Preguntó con un poco de desgano.
“No lo sé. Esperaba poder salir con Bruce... es lindo, verdad?”
Angy la miró fijamente y esperaba ver en los ojos de su amiga el rastro de alguna broma bien jugada. No lo encontró.
“No sé si es suficientemente lindo... Es acaso más lindo que tu novio?”
“No seas aguafiestas Angy! Tu hacías lo mismo cuando salías con Kenny-”
“Cuando salía con Kenny tenía catorce y él estaba de vacaciones en Londres! Cómo puedes comparar algo así?”
Paola calló y regresó toda su concentración a la pantalla del computador. Se dio cuenta que había sido mala idea compartir esto con su amiga... pero no debería estar mal. Era su mejor amiga o la de Kian?
Angy se auto convenció de que su amiga había estado bromeando y fue por eso que le afectó mucho el ver a su amiga entrando en el auto de Bruce el sábado por la noche.
“Qué diablos cree que está haciendo tu hermana?” Le retó Angy a Joshua cuando este le abrió la puerta.
“Yo también le advertí que no era correcto. Tu bien sabes que ella no me hace caso... A la única que escucha es a ti, y por lo visto esta vez no te pidió consejo.”
Angy dejó en manos de Joshua su parte del
trabajo que Paola tenía que terminar, y se fue.
Sentía en el fondo muchas ganas de llamar a Kian y decirle que Paola había
salido con otro chico... Pero Paola era su amiga y a pesar de todo decidió que
no lo llamaría. Aún así, tenía unas ganas locas de saber qué estaría haciendo...
y tal vez, solo tal vez podría pasar un momento de esa noche con él.
Al fin se decidió por llamar a Mark, y seguro el le diría lo que supiera de su amigo.
“Hola preciosa! Cómo estás?”
“Yo estoy bien... Oigo mucho ruido, dónde estás?”
“El ruido no es mi culpa cariño, es Kian que no deja de preguntarme quién es mi preciosa... qué dices Angy, se lo digo?”
Antes de que Angy tuviera tiempo de contestar pudo oír que Kian le había arranchado el teléfono a Mark.
“Cómo es que llamas a Mark y a mi no me llamas?”
“Es que Mark está libre... tu tienes novia.” Había dicho mucho antes de meditar la respuesta.
“Pues esta noche estoy soltero. Paola fue a visitar a sus padres y me ha dejado solo. Sabes? Estoy cerca de tu apartamento, puedo ir?”
“Claro... pero yo estoy en camino y creo que llegaré en unos veinte minutos si el tráfico es compasivo. Si llegas antes que yo puedes abrir la puerta con una llaves que tengo escondidas sobre el marco de la puerta.”
Kian le dijo que llegaría en quince minutos y luego colgaron.
O sea que una visita a sus padres había sido la excusa... Se sentía muy decepcionada de su amiga, pero se sentía peor por él, que había sido engañado de una forma muy vil. Pero todo estaba decidido, Angy no abriría la boca y dejaría que todo llegara a su final en el momento más apropiado, es decir, cuando Kian por fin abriera los ojos.
Cuando llegó a su casa se encontró a Kian recostado en el sofá durmiendo. Aquella escena le daba mucha ternura; el solo verlo indefenso y vulnerable mientras soñaba... dejó su bolso sobre una mesa y corrió a su cuarto para cambiarse y buscar una manta para cubrirlo.
Cuando regresó a la sala, Kian seguía durmiendo pacíficamente, pero en el momento de colocar la manta sobre su cuerpo él tomó su mano.
“Que bueno que llegaste... pensé que te habías perdido en el camino.” Le dijo aún con los ojos cerrados.
“No quieres ir a dormir en el cuarto de invitados? Creo que el sillón es un poco incómodo.”
“No.” Dijo él incorporándose. “Tengo mucho que quiero hablar contigo.”
“Y de qué se trata?”
“Es Paola... No... No sé que le pasa, pero últimamente...”
Y así fue como todo había empezado. Aquella noche le había dicho que Paola parecía evitarlo. A la siguiente le contó que Paola no quería acompañarlo a visitar a su familia. Días más tarde Paola se había negado a ir a una fiesta de Shane y Gillian... Todo era una cadena.
Angy podía ver ambos lados de la situación. La verdad era que Paola evitaba a Kian para que Bruce no la viera acompañada, también aquel fin de semana que Kian le pedía compañía, ella había prometido que iría a la playa con otro de sus pretendientes, y finalmente se había quejado de que Kian estaba asfixiándola y por eso no quería acompañarlo a la fiesta de Shane y Gillian... y etcétera, etcétera.
Los problemas y las preocupaciones de Kian crecían a medida que los meses pasaban, y lo único que él hacía para desahogarse era llamar a Angy, contárselo y pedir consejo.
Ella podía escuchar su pena. Le dolía como si fuera su propio sufrimiento. No cabía duda de que lo amaba realmente.
En un principio Angy no había querido revelar de frente las faltas graves de su amiga, pero conforme todo iba empeorando en su relación empezó a lanzar pequeños comentarios que no la delataban del todo, sino que más bien la ponían un poco en tela de duda.
Pero nada servía. Kian estaba ciego porque por fin había visto una oportunidad en ella que no había percibido en ninguna otra chica, aunque no se sintiera conforme con el trato que ella le profesaba.
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