como el aire

Capítulo 15

Dulce Consuelo

Cameron se detuvo ante el edificio de Angy, pero antes de que pudiera salir para abrirle la puerta ella se adelantó y le tomó de la mano.

“No te preocupes, soy una niña grande.”

Cameron la miró y vio en sus ojos que estaba exhausta. “Te ves cansada, será mejor que duermas bien Angelita.”

Angy sonrió ante el comentario. “No quiero que tu tampoco te desveles, sé que tu viaje es importante. Ojalá y lo hubiera recordado antes, así hubieras regresado más temprano a tu casa.”

“Esta bien, sabes que disfruto cada minuto que paso contigo.”

Cameron tomó la mano de Ángela que aún descansaba sobre la suya y la besó tiernamente. Ella sonrió y le sopló un beso de buenas noches antes de salir del auto.

Subió a su departamento muy lentamente, pero una vez que hubo cruzado el umbral de la puerta se lanzó corriendo a su habitación.

Apenas y tuvo fuerzas para deshacerse de la ropa que llevaba puesta y ponerse una camiseta gigantesca que usaba para dormir.

Se echó a llorar sobre su cama. Se sentía aún más idiota llorando, pero era inevitable. No podía verse junto a nadie más que él. Era a él a quién quería. A quién estaba engañando? Paola lo había notado, era por eso que estaba tan apática... sabía la verdad y eso la llenaba de ira y frustración.

Kian ingresó a la sala y vio que efectivamente la luz de la lámpara iluminaba levemente el pasillo que llevaba a los cuartos.

Se encontró atravesando el pasillo mientras escuchaba terribles sollozos. Esto lo apresuró a llegar a la habitación.

Encontró a Angy tirada en la cama llorando como nunca había visto llorar a nadie. Se acercó sigilosamente y la levantó para abrazarla. Ella apenas y reaccionaba, era como una muñeca de trapo que se movía a voluntad de su dueño.

Al borde del fracaso
A un paso de tu amor
Me va pasando el tiempo
Llegando desde el cielo
Como un reloj de sol

Angy se dio cuenta después de poco por la voz de Kian que le repetía: “Calma.”

El oír esa suave voz la llenaba de impotencia y empezó a llorar con más fuerza a pesar de querer contenerse.

Eran extrañas las formas en las que trabajaba el destino. Aquí se encontraba ella llorando amargamente en brazos del hombre por quién derramaba su llanto... Tenía acaso a la suerte en su contra? Se sentía como si tuviera a todo el planeta en sus hombros y que pudiera llorar todas las lágrimas de la gente del mundo.

Momentos después Kian sintió que el llanto había terminado y solo estaba ella respirando con dificultad. Decidió separarla de su pecho para mirar su rostro. La vio devastada.

“Aww preciosa...” dijo él mientras le ayudaba a que se sentara sobre sus piernas y apoyara su cabeza sobre su hombro.

Tan lejos de la vida
Tan cerca de tu voz
Apoyado en mis rodillas
Llenándome de astillas
De desesperación

En los cortos segundos que estuvo frente a frente mirando a Kian pudo leer la preocupación en su rostro. Si tan solo supiera la razón... Si tan solo pudiera decirle que todo era a causa suya... Que moría a cada segundo por tenerlo a su lado... Que su más grande anhelo era entregarle todo su amor sin tener que rendirle cuentas a nadie más... Que el sacrificio más horrible había sido el tener que renunciar a él... Que lo amaba y que fuera de eso nada más tenía el menor sentido.

Apoyó su cabeza sobre el hombro de Kian y siguió tratando de tranquilizarse. Aún respiraba pesado pero había controlado al fin sus lágrimas. Lo que no podía era detener a su mente que le llevaba a lugares fantásticos en los cuales no existían nadie más que él y ella... en un momento eterno en el que todo el mundo había desaparecido y quedaban solo sus dos corazones, mientras que la música del viento envolvía lentamente cada segundo para devolver uno nuevo completamente igual: ella abrazada a su cuello mientras él jugaba con su cabello y dibujaba pequeñas curvas con los dedos en su espalda.

Porque quiero desamarrarme
De todos mis males
Desapareciendo mi tonto corazón
Debo convencerme
De no quererte tanto
Al borde del fracaso
A un paso de tu amor.

Casi sin sentirlo el momento se hizo real en su mente. Había dejado que sus brazos se aferraran fuertemente tras el cuello de Kian mientras depositaba un cálido beso en su cuello. Era delicioso el sentimiento... mas, no era suficiente... dejó otro beso en su camino hacia la quijada, donde dejó uno más.

Sentía que sus manos habían dejado de moverse aleatoriamente y se habían posado en la parte baja de su espalda donde presionaban como para sostenerse... como si pudiera perder la vida de no hacerlo.

Había levantado totalmente la cabeza y se encontraba de frente aunque con los ojos cerrados. Aún seguía en su propio mundo... no podía despertar del sueño... no quería despertar del sueño... Dejó otro beso junto a su boca.

Quisiera que encendieras
Mi luz en tu interior
Como un incendio al viento
Quemándote por dentro
Yo puedo hacerlo

“Angy,” escuchó susurrar a Kian.

De repente todo cobró sentido una vez más. Abrió los ojos y se encontró mirando en los azules profundos de Kian. Ya no estaba preocupado, no se veía confundido... se veía expectante.

No pudo moverse. Estaba conciente de que había empezado a tomar aire por la boca y que sus mejillas brillaban ahora con un color rosa intenso, sin embargo ni siquiera pestañeó.

Si puedo convencerte
Si llego a ser mejor
Seamos como hermanos
Como ángeles alados
En busca de su Dios

Entonces, ante su asombro vio que Kian había separado levemente sus labios y que sus ojos ya no miraban más que a sus labios decorados de rosa.

Ambos avanzaron apenas un centímetro cada uno y sus labios se encontraron. Era el beso más tierno y más lleno de calor que había recibido. Nada la llenaba más que eso... Había vuelto una vez más a su mundo al cerrar los ojos.

Pues no quiero disimular
Que me apago de a poco
Tengo que expresar
Lo que llevo en mi interior
Mi mundo se derrumba
Empujado por el tuyo
Al borde del fracaso
Y tan lejos de tu voz

Era dulce, era el beso mas hermoso... pero por qué lo habría hecho? Por qué se dejaría llevar por ella y su loca pasión?... Pero lo hacía. Podía sentir cómo se aferraba a ella con cada movimiento... no se iba. No terminaba. Parecería que ninguno hubiese querido estar un centímetro más lejos del otro por una eternidad.

Un gemido se había escapado de la garganta de Kian. Era satisfacción, no tenía idea cómo lo sabía, solo lo hacía.

Pronto todo hubo terminado. Ambos se alejaron aún con los ojos cerrados. No quería mirarlo, sentía un miedo horrible de descubrir sus sentimientos. No sabía qué pensar. Sabía que era el momento de la explicación, solo que no tenía otra más que el amor que sentía por el.

Quiero que me obligues
A no quererte tanto
Cerrándome los ojos
Cuando llegues al sol
No puedo estar viviendo
De tantas ilusiones
Al borde del fracaso
Y a un paso de tu amor

Al fin abrió los ojos. Sintió la yema de uno de sus dedos sobre su mejilla limpiando una lágrima. Había empezado a llorar una vez más sin darse cuenta.

Kian no sabía qué pensar. Desde el mismo momento en que le había ayudado para que se sentara en sus piernas empezó a sentir un calor sobrenatural que le unía a ella. Oía su respiración rítmica y pensaba en cuán frágil y hermosa era su Angy. Había empezado a jugar con su cabello como tantas otras veces pero no era lo mismo. Después que sintió el primer roce de sus labios contra su cuello no le inspiró más que la tranquilidad de saber que se estaba calmando. Un segundo beso le provocó abrasarla más fuerte para que estuviera más confiada. El tercero en la quijada le admiró; había cerrado los ojos y detenido sus sentidos. El cuarto junto a la boca había despertado un sentimiento que hasta entonces no conocía.

No había querido hacerlo, pero había susurrado su nombre. Este acto inconsciente provocó que abriera sus ojos para mirarla. Menos de un segundo después ella había abierto los suyos observando a Kian con una reacción terrible. Eran el miedo, la duda y la vergüenza lo que se mezclaba en ellos.

Había dejado de pensar. Solo la miraba mientras se preocupaba. Y sus ojos reposaron sobre sus labios rosa. No había podido contenerse, partió sus labios y se dejó llevar.

Era como respirar por vez primera. No podía separarse de ella y la alentaba a seguir cada vez que sentía que entraba en duda. Era indescriptible todo lo su corazón sentía, solo podía explicarlo como magia.

Pero terminó. Al separarse había abierto sus ojos y la miró entre tanto que ella luchaba por mantener los suyos cerrados. Vio una lágrima naciendo y la recogió mientras bajaba por su mejilla... y lo miró.

Al Borde
Cruks en Karnak

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