como el aire

Capítulo 10

El Día Después II

No pudo conciliar el sueño. El día se mostraba completo desde su lugar en la cama junto a Angy, pero Kian aún no se sentía con la mínima necesidad de cerrar los ojos.

Todo aquello que habría sonado tan loco días atrás sonaba simplemente hermoso en ese momento. Estar con Angy era su todo... y aún se sentía tan vacío.

Se sentía sucio, se sentía un traidor. Aún seguía atado a Paola, y eso no era justo para Angy. Había dejado de pensar en Paola... ya no sentía lo mismo por ella... no sentía que la estuviera engañando a ella, y de repente todos aquellos reproches que ella le había hecho alguna vez ya no tenían el menor valor. Sus ojos se habían abierto. Ahora estaba seguro de que no lastimaba a Paola más de lo que ella le había lastimado.

Aunque esta fuera una forma muy egoísta de ver a la situación, sonaba en su cabeza aquello que la misma Ángela le había dicho una vez: “Solo déjame recordarte que es más importante ser egoísta en estos aspectos: si no estás seguro o sabes que no vas a ser feliz, córtalo por lo sano y no le des más alas al asunto.

No había que darle más alas al asunto... Era un hecho que lo que tenían él y Paola no iba a llegar más lejos. Esa relación no tenía un siguiente nivel... no había futuro... no había forma de salvarlo.

Sin esperar un segundo más se levantó y recogió sus ropas. Entró a la ducha y se sintió muy satisfecho al ver que Angy seguía dormida aún con el ruido que había provocado en su baño.

Una vez que estuvo vestido se puso en busca de una servilleta y un esfero. Escribió una breve nota y la dejó sobre el televisor de la sala. Esta decía:

Angy,

Perdón por no despertarte. Quise hacerlo pero se notaba que disfrutabas mucho de tu sueño, así que decidí que mejor descansabas un poco más.

Necesito ir a arreglar un asunto urgente que no puede esperar, pero apenas estés levantada y dispuesta quiero que me llames. No es necesario que me digas nada al teléfono, solo quiero que me avises cuando estés lista y yo volveré aquí para hablar.

No puedo creer lo que sucedió. Créeme cuando te digo que fue hermoso cuando me di cuenta de que te amo. Te amo! Te amo preciosa!

Ya sabes, estaré esperando tu llamada.

Una vez más... TE AMO!!!

Kian

Salió del departamento casi tan silenciosamente como lo hizo cuando entró en él la noche anterior.

Una vez que estuvo en su auto y hubo recorrido un buen tramo se dio cuenta que había olvidado recoger su camisa del piso. Bueno, Angy no tardaría en llamarlo, así que no había problema.

Poco después llegó a la puerta de la casa de Paola. Era temprano aún, el reloj no daba las ocho todavía; pero no le importaba la hora ni el tiempo... lo único que le importaba era hablar con Paola lo más rápido posible.

Timbró dos veces y esperó hasta que oyó la malhumorada voz de Paola que bajaba las escaleras mientras le gritaba a alguien que debía estar en el piso superior.

“Mas vale que no sea el vecino... anoche le pedimos a su esposa parquear frente a su casa! No puede ser que no haya comunicación entre esposos...”

“En todo caso sería nuestra culpa cariño.”

Kian detuvo sus pensamientos al escuchar una voz que no conocía. Había llamado cariño a Paola?

“Quédate arriba Bruce, esto lo arreglo yo misma.”

Y justo en ese momento abrió la puerta y se encontró con la abrumada cara de Kian.

“Quédate tranquila Paola... parece que tus vecinos se comunican muy bien. El verdadero problema de comunicación es el que mantenemos nosotros.”

“Kian, yo-”

“No es necesario que digas nada. Ve y disfruta el resto de la mañana... el resto de tu vida con Bruce.”

Kian le indicó a Paola que caminara dentro de su casa y él mismo cerró la puerta antes de encaminarse a su auto para partir.

Estuvo recorriendo caminos que jamás había atravesado... Dublín era inmensamente grande y necesitaba una ruta larga para terminar de meditar todo lo que había pasado.

Su mente y su corazón estaban tranquilos. Paola le había ahorrado muchas razones por las cuales podía dejarla... Solo se había aparecido en el momento preciso para tener una excusa perfecta, y todo finalmente había terminado.

Ahora el problema era otro. Angy no llamaba.

Eran casi las cuatro de la tarde y Kian había perdido la cuenta de cuántas veces había pasado frente al departamento de Angy. Acaso todo lo que había pasado la noche anterior había sido un vil engaño?

Al fin, cansado y muy hambriento se decidió por ir a casa de Shane.

Gillian lo recibió sonriente y le miró muy preocupada después. Rápidamente le preparó algo de comer y un café bien caliente.

Kian le agradeció todo y pidió que le prestaran uno de los cuartos extras de la casa para pasar la noche.

Apenas hubo terminado de comer cuando se retiró a su habitación pidiendo que nadie lo molestara. No estaba de ánimos para ver a nadie... A la única persona que había querido ver en toda la mañana no lo había llamado. Dónde se habría metido Ángela?

Escuchó el sonido del timbre y se pegó a la puerta para saber quién era. A sus oídos llegó la voz de Shane, a la que le seguía la de Nicky.

Estaba a punto de quedarse dormido cuando escuchó el timbre por segunda vez. En esta ocasión ni se movió. Pudo oír claramente el saludo de Mark.

Le extrañó un poco oír que timbraban por tercera vez, pero al no oír saludos o algo parecido asumió que era uno de los chicos que había salido a comprar bocadillos.

Después de eso dejó de preocuparse por cualquier otro sonido que no fuera el de su propio corazón o el de su mobile. Lentamente el cansancio lo venció. No había dormido hacía más de treinta y seis horas, así que se encogió entre las sábanas y se quedó dormido soñando en Angy.

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