como el aire

Capítulo 11

Meses Después

Angy subió ambas manos a su cabeza como para sostenerla y seguido levantó completamente sus brazos como un escudo para parar un ataque.

“Levántate niña perezosa!” Le gritaba Joshua desde el pie de la cama amenazando tirar una segunda almohada a su cabeza.

“Dios, Joshua! No tengo la culpa de que tengas el mal hábito de levantarte temprano aunque no duermas más que treinta minutos!” Se quejaba ella mientras se volvía a acomodar bajo las frazadas.

“Y yo no tengo la culpa de que mi hermanita decidiera que no soy digno de compartir la casa con ella mientras está con Kian... eso si fue Kian con quien se quedó anoche.” Dijo él acomodándose igualmente bajo las frazadas a un lado de Ángela.

“Mejor no empieces con eso... bien sabes lo culpable que me siento por no delatar a Paola... sé que es mi mejor amiga, pero-”

“Lo sé... ella está haciendo mal con ese pobre muchacho que desde hace más de ocho meses no ha hecho otra cosa más que quererla demasiado.”

Ambos se quedaron callados un largo rato mientras Joshua le hacía cosquillas en la espalda a Angy y la iba descubriendo poco a poco.

“Hablando de amores... no te he visto salir con nadie últimamente. Estás acaso perdiendo popularidad? Será que por fin tengo mi oportunidad contigo?” Bromeó Angy un poco más despierta.

“No he tenido tiempo... y ahora que lo pienso tampoco he tenido espacio físico. Tal vez debería mudarme a tu apartamento y te convencería de salir de él para pasar mis noches locas.”

“Perfecto! Entonces me desalojas de mi departamento y yo le pido alojamiento a tu hermana...”

“Y ella te lo niega porque estará con alguien más en el.”

Y volvió el silencio. De repente toda conversación que iniciaban aquellos dos amigos se terminaba en Paola y sus faltas con Kian. A ambos les importaba mucho el tema aunque preferían evadirlo. Muchas veces era ineludible, pero siempre que se pudiera lo evitaban.

Durante el desayuno se habían limitado a jugar silenciosamente; y una vez que hubieron terminado, Angy le pidió a Joshua que arreglara el cuarto de huéspedes que había ocupado la noche anterior, ya ella se encargaría del suyo después.

Empezó a sonar el teléfono, pero Angy no se movió de la cocina. Joshua siempre contestaba su teléfono como si fuera su casa.

Después de unos minutos el regresó cargando el teléfono con una mirada de decepción conocida para ambos. Era Kian al teléfono, y era obvio que no estaba con Paola.

“Qué hace Joshua en tu casa?” Fue el saludo que recibió Angy.

“Salió con unos amigos ayer por la noche y se sentía muy mal como para conducir hasta su casa, así que me llamó para poder quedarse aquí.” Mintió ella expertamente.

“Bueno, es que llamaba a preguntarte por Paola. Parece no estar en casa... y me sorprendió mucho que Joshua estuviera contigo... y...”

“De Paola no sé nada, lo lamento. Y en cuanto a Josh, pues ya te conté lo que pasó. Por qué no vienes a tomar algo de desayunar? Ya desayuné, pero podría prepararte algo si quieres.”

“No, gracias. Será mejor que la siga buscando. Estoy preocupado por ella y necesito hablarle de urgencia.”

Angy aceptó la excusa, y le deseó la mejor de las suertes para que encuentre de manera pronta y eficaz a Paola.

Más entrada la mañana Joshua y Angy salieron a correr, luego a hacer las compras de la casa, luego a pasear en el parque, luego a ver televisión en su departamento... así pasaban el tiempo los dos amigos, solo disfrutando la compañía del otro.

Por la noche Paola llamó a Joshua y le dijo que lo necesitaba en casa. Angy quiso hablar con ella, pero ella había pedido específicamente no saber de nadie más y sólo quería tener a su hermano en casa.

Mientras Angy recogía las fundas de los bocaditos que había consumido con Josh, el teléfono empezó a timbrar. Tal y como ella se lo había imaginado, era Kian.

“Se acabó... no soporto más todo esto... lo hice...”

“Qué pasó Kian? Qué fue lo que hiciste?”

“Terminé con Paola.”

Angy tiró todo lo que tenía en sus manos y se disculpó para poder recogerlo. Era imposible. Era increíble. Era lo máximo... Era lo mejor que podía pasarle!

Cuando regresó al teléfono Kian le dijo un poco eufórico que había sido una discusión muy corta que había estado planeando toda la última semana, y que ella no le había puesto objeción a todos los reproches que se le hacían; así que todo había sido relativamente muy fácil.

La noche estaba muy entrada cuando Kian decidió que era hora de dejar dormir a Angy. Ella estaba muy cansada por varias noches de no haber dormido, así que solo agradeció la delicadeza y sobre todo la confianza de Kian y se retiró a dormir... contra su costumbre, había dejado de escribir el importante hecho de esta ruptura en su diario.

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