destino

Capítulo 13

Habían pasado tres semanas desde el nacimiento de Patrick. Mark no había vuelto a ver ni al niño ni a su madre, pero Mark no pudo resistirlo, tenía que visitarlos. Se dirigió aquella tarde a casa de Mariel y se topó con Kian en la entrada.

“Dame un minuto para preguntarle si quiere verte.” Le dijo Kian.

“No es necesario. Creo que venir no fue tan buena idea después de todo.”

“Le diré que mandaste saludos.”

“Gracias por los saludos Mark.”

Era Mariel desde la puerta con su pequeño niño en brazos. Se la veía radiantemente feliz.
Mark notó que llevaba colgada del cuello una M dorada dentro de un corazón. Ese había sido el contenido del paquete más pequeño que le había entregado el día que tuvo a su hijo.

“Pasen señores. Preparé limonada.”

Mariel miró a Mark y le sonrió tristemente mientras se colocaba tras la puerta para dejar pasar a los hombres. Mark le sonrió de vuelta y dijo:

“No te molestes, solo vine siguiendo a Kian para entregarle unos papeles, pero tengo que irme ya,” se giró a Kian quien no le vio bien desde el momento en que había llegado y le dijo: “gracias por prestarme las letras.”

Mientras manejaba por la carretera no pudo evitar pensar en las actitudes que tenía Kian con él. A veces lo miraba con tristeza, o hasta con pena de él. Otras veces, la mayoría, se lo veía muy decaído, pero en aquellas oportunidades era obvio adivinar que se debía a que todavía extrañaba mucho a Liz. Pero en muy pocas oportunidades se le veía muy concentrado, como tratando de lograr el papel estelar en una obra de teatro, y allí era cuando su trato respecto a Mark era el de un rival triunfador.

Mark llegó a su casa y encendió las luces solo por costumbre, pero se sintió mejor apagándolas inmediatamente. Había un mensaje en el contestador. Era de Maggie; en él decía que se quedaría con Vanesa por unas cuantas horas.

Su primer pensamiento ante aquel mensaje fue salir de casa. Quería visitar a alguien, el problema era que no sabía a quien.

Había visito a Irene y a Bryan la tarde anterior. Nicky estaba visitando a su familia. Kian estaba con Mariel y los había visto ya. Y Shane... No había ninguna razón para no visitar a Shane, era su amigo y estaba seguro de que le recibiría y lo convencería de ir a tomar unas copas en un bar cercano.

Tomó su auto y se dirigió a la casa de Shane. En el camino divisó la casa de Vanesa, pero no vio el auto de Maggie fuera; se figuró que lo había dejado guardado en la cochera.
En aquella tarde Shane había estado un poco intranquilo así que no pudo dormir como lo hubiera hecho después de pasar un par de horas con Maggie; es más, ni siquiera había dormido.

Maggie se había despertado y al ver que Shane no estaba en la cama se dirigió a la ducha. No acostumbraba tomar su baño en esa casa, pero no se sentía con ánimos de ir a la casa de su amiga.

La ducha se había encendido y Shane lo escuchó mientras se preparaba un café. Un poco más tarde escuchó sonar el timbre de la puerta.

“Hola amigo, ¿cómo estas?”

Shane se quedó pasmado al encontrar en la puerta a Mark. La verdad su shock lo dejó tan paralizado que no pudo hacer nada antes de que su amigo entrara por la puerta, la cerrara él mismo y se dirigiera a la sala.

Al no tener nada más que decir preguntó, “¿quieres un café?”

Antes de que Mark pudiese responder se escuchó cómo la ducha del piso superior se apagaba. Mark sonrió a Shane... sabía que había llegado en un momento bastante inoportuno, pero fingió no darse cuenta de nada por su inmensa curiosidad de saber con quién se había encontrado su amigo. Entonces solo dijo: “si, muchas gracias.”

Shane sentía que el mundo se estaba derrumbando. Su única oportunidad era poder ir arriba y decirle a Maggie que no bajara, pero cómo iba a hacerlo.

Después de servirle café a Mark dijo, “¡Demonios! He dejado mi mobile en mi cuarto. Déjame bajarlo, regreso en un minuto.”

“No hay necesidad amigo, está sobre la mesa, justo junto a mi.”

Y antes de que Shane pudiera idear otra estrategia sucedió lo que él tanto temía.

Mark escuchó pasos en la escalera. No pudo resistir la curiosidad, tenía que saber con quién había estado su amigo. Giró su cabeza y con gran sorpresa vio a Maggie en bata.

Los tres se paralizaron al instante. No hubo movimientos ni palabras por un horrible momento.

“¿Shane?” Preguntó Mark aún incrédulo.

“Mark... lo siento mu-“ dijo Maggie, pero Mark la cortó.

“Shane, ¿te has estado acostando con esta perra?”

“Mark, no te atrevas a dirigirte a mi en esa forma nun-“

“¡Tú no te atrevas a dirigirte a mi de ninguna manera!”

“No –“

“¡No me hables! Creí en ti... Creí que aún podía ser feliz contigo... que podría olvidar a Mariel si contaba con tu amor... pero puedo ver que todas mis esperanzas fueron vanas. No he podido hacer nada de eso y ahora me doy cuenta que lo único en lo que de veras confiaba, tu fidelidad, ha sido totalmente falsa.” Mark tomó un respiro y antes de que lo interrumpieran anunció: “volveré a mi plan original. Voy a lograr reconquistar a Mariel... No importa que Patrick no sea mi hijo. Yo sé que Mariel aún me ama. ¡Lo sé! Lucharé contra Kian y ganaré ¡Lo sé!”

“Ella no te ama... yo lo hago”

“¿Y por eso te acostaste con él?”

“¿Qué esperabas que hiciera? ¿Acaso querías que me sentara cada día a mirarte cómo te desgarrabas el alma pensando en un por qué ella se había alejado de ti? Intenté alejar tu mente de ella... Hice todo lo que pude... Pero todo fue en vano.”

“Esa no es una razón para-“

“Ninguna razón es suficiente...” la voz de Maggie se quebró, pero tomó aire y gritó: “¿QUÉ ACASO NO ENTIENDES QUE TE AMO?... ¿No entiendes que he hecho de todo para que te quedaras conmigo?... ¿Por qué crees que ninguna mujer se te ha acercado lo suficiente como para llegar a conocerte desde que estamos juntos?... ¿Por qué crees que los tabloides te desprestigian cada vez que tenemos problemas?... ¿Por qué crees que Mariel te negaría la paternidad de tu hijo?... Haría todo por tenerte a mi la-”

Mark apenas había tenido tiempo de pensar en esto último que le habían dicho, «¿Por qué crees que Mariel te negaría la paternidad de tu hijo?».... ¿De tu hijo?...

Era su hijo.

Mark no pudo parar la sonrisa que había aparecido en su rostro. Derramó una lágrima de felicidad que ocultó rápidamente, y miró tranquilamente a Maggie mientras le dijo a Shane: “Shane, creo que puedes compartir con ella tu cama por un rato más... por lo menos hasta mañana por la mañana.”

“¿Qué quieres decir?” le preguntó Maggie desconcertada.

“Que te quedarás aquí hasta la mañana. Te aseguro que a primera hora habré desocupado el departamento.”

“Tú no puedes hacerme eso-”

Mark salió de casa de Shane escuchando los estridentes gritos de Maggie que demandaban una audiencia por el hecho de que ella solo era culpable de amarlo tanto. Condujo con una sensibilidad auditiva que jamás había experimentado. Podía oír cada minúsculo sonido retumbar en su cabeza amplificado por cien.

Llegó a su apartamento y empacó todas sus pertenencias en el margen de media hora. Era todo un record, pero no lo notó porque el tiempo había dejado de existir para él desde que escuchó la verdad sobre Patrick.

En lugar de dirigirse a un hotel paró en casa de Bryan e Irene.

“Hola Mark, ¿qué te pasa?”

Bryan lo recibió en la puerta, pero notó inmediatamente la exaltación de su amigo.

“Es mi hijo... ¡Lo sabía!”

“¿De qué estás hablando?”

“Mariel y Kian me han estado mintiendo... ¡Patrick es mi hijo!”

“¿Qué es toda esa conmoción?” Irene preguntó mientras bajaba las escaleras. Había oído todo lo que dijo Mark, pero se imaginó que estaría delirando borracho, o algo así. Sin embargo, al bajar lo vio más lúcido de lo que le había visto hace mucho tiempo.

“¿De dónde sacaste eso?” Le preguntó Bryan, quien sabía toda la verdad.

“Me lo dijo Maggie... ella lo sabía.”

“¿Y cómo había ella de saberlo?” Preguntó ingenuamente Irene.

A pesar de que Bryan lo sabía todo, había prometido quedarse callado y no se lo había contado ni a su amada esposa.

“No lo sé... solo sé que es cierto... Lo dijo furiosa y sin medir sus palabras... Debe ser verdad... ¡Es verdad! Bryan, he venido a pedirte que me acompañes a casa de Mariel.”

Bryan recordó cómo había comenzado todo este asunto... Maggie había amenazado a Mariel con la vida de su hijo. No podía dejar que pasara nada grave. Tenía que averiguar todo lo que sucedido antes de mover cualquier ficha.

Con mucha habilidad Bryan pudo convencer a Mark de quedarse aquella noche a conversar con él. Allí averiguó cómo había ocurrido la ruptura de Mark y Maggie.

Decidió que lo más prudente sería esperar a la mañana siguiente y averiguar lo que haría Maggie. Mientras tanto era importante mantener a Mariel y Patrick bien cuidados, así que llamó a Kian y le dijo que los recogiera y se los llevara a su casa.

Aquella noche fue una de las más intranquilas que Mark habría tenido en su vida. No pudo pegar el ojo toda la noche y no pudo dejar de sentir la extrema felicidad de un hijo tan bello.

Irene, por otro lado, no había llegado a comprender todo lo que había sucedido aquella noche. Pero eso no impidió que muy temprano a la mañana siguiente empezaran sus dolores de parto.

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