destino

Cap�tulo 1

��Todav�a necesitan m�s tiempo?� Pregunt� Bryan con la cara cansada.

�Lo siento cari�o, pero es que no encuentro algo que de veras me guste,� dijo Irene d�ndole una segunda mirada a los vestidos que hab�a apilado a su lado. �Pero supongo que ser�a m�s r�pido si t� me ayudaras,� le dijo levantando el primero y ense��ndoselo.

��Oh no amigo! No caigas, eso es una trampa mortal,� brome� Kian codeando a Bryan.

�Irene, me encantar�a ayudarte a encontrar un vestido para nuestro compromiso,� musitaba suavemente Bryan mientras se acercaba a Irene y la abrazaba. �Pero,� continu�, ��en qu� pretendes que se entretenga Liz entonces?�

�Es cierto,� afirm� Irene ri�ndose, �yo traje a Liz para que se entretenga conmigo eligiendo vestidos, pero tu trajiste a Kian para que te ayude a quejarse de cu�nto nos tardamos,� contest� ella entre risas mientras levantaba sus vestidos.

��Momento! �Yo no me quejo!� Protest� Kian.

�No, �en lo absoluto!� Se burl� Liz d�ndole un r�pido pico en la nariz a Kian. ��Por qu� no van a dar una vuelta por un rato? Compensaremos la demora con un almuerzo. Nosotras invitamos,� propuso ella.

�Mmm... almuerzo... mi bella novia paga... supongo que no tengo otra opci�n m�s que aceptar,� dijo Kian posando sus manos en la diminuta cintura de Liz.

��Gran recompensa! Ustedes pagan la comida, pero yo pago un vestido cien veces m�s caro,� dijo Bryan con su mejor cara de ni�ito triste.

�Y, �qui�n te dijo que esa era tu �nica recompensa?� Dijo Irene con un tono seductor gui�ando un ojo.

Bryan sonri� ampliamente, le dio un beso suave en los labios a su prometida y dijo, �en ese caso les espero en la puerta del local a las doce treinta en punto.�

Ambas parejas se despidieron r�pidamente y se separaron.

Faltando cinco minutos para la hora fijada, Irene y Liz estaban ya esperando en la puerta del almac�n; en sus manos una bolsa grande conteniendo el vestido de compromiso de Irene y algunas otras prendas.

Londres era como un gran centro de compras para Liz e Irene. Se podr�a decir que era su centro comercial favorito. Apenas llegaron los chicos, Liz e Irene los condujeron a un lujoso restaurante donde hab�an planeado compensar la espera de Kian y Bryan.

Liz e Irene segu�an siendo buenas amigas. Durante sus �ltimos tres a�os en la escuela secundaria, Irene hab�a desarrollado un gusto incre�ble por la m�sica. Un talento innato escondido sali� a la superficie con pr�cticas y clases de coro. Irene ten�a una gran voz.

Ensayos, trabajos escritos, poes�a, guiones, historias, obras teatrales... Liz dominaba el arte de las letras y la actuaci�n. Para ella, tener una libreta y un l�piz consigo era casi tan vital como llevar ropa cada d�a. Todos sus pensamientos estaban escritos , as� como sus historias, poes�as y canciones.

Ambas amigas juntaron sus talentos y fue as� c�mo antes de graduarse, Irene ya se hab�a vuelto famosa como cantante; y su m�sica, la cual le hab�a hecho famosa, hab�a sido escrita y compuesta en su totalidad por su amiga Liz.

Siendo conocida en el mundo de la m�sica, Irene hab�a conseguido contratos m�s grandes y giras m�s extensas. Ella comparti� el escenario con Westlife por primera vez en un concierto de caridad. Bryan e Irene se hab�an prendado el uno del otro desde un comienzo. Sus encuentros se volvieron m�s frecuentes y despu�s de poco, formalizaron su noviazgo y ahora estaban a punto de celebrar su compromiso.
Las canciones de Irene eran famosas, y as� mismo lo era su escritora. Liz hab�a recibido propuestas fant�sticas para vender sus canciones. Muchos grupos y solistas famosos formaban parte ya de su lista de clientes, y Westlife era parte de aquella lista. Liz ten�a el privilegio de conocer a muchos de estos artistas, y fue as� c�mo se encontr� con Kian Egan. Despu�s de muchas salidas, ellos hab�an decidido hacer formal su relaci�n juntos, y ahora eran novios.

Bryan intent� lo m�s persistentemente que pudo que Irene le mostrara el vestido que hab�a escogido; pero ella, firme en su puesto, se neg�.

Estaba el grupo en medio de su conversaci�n, cuando Liz se disculp� para ir al sanitario. Ella se encontraba sumida en sus pensamientos mientras se lavaba las manos, cuando sinti� que hab�a gente entrando en la habitaci�n.

�Esa rutina no falla. Te prometo que nos van a dar el contrato.�

�Ese contrato me caer�a como del cielo. Siendo que ya tengo cubierta una buena parte de mis estudios, lo usar�a para ir a pasar vacaciones en alg�n lugar ex�tico,� dijo una rubia de acento conocido.

La forma de hablar de la rubia provoc� que Liz la busque con la mirada. Ella estaba de espaldas arregl�ndose el maquillaje mientras la otra joven le imitaba en la misma posici�n, tapando sus reflejos en el espejo. As� que Liz no las pudo ver.

�Ex�tico... �acompa�amos a la frase con �encontrar el amor de mi vida�?� Se ri� la joven morena.

�Extra�o que lo menciones. Una vez le dije a una amiga algo as� y ella me respondi�, �Mariel, eso solo pasa en mis historias�,� se ri�.

El labial que Liz ten�a en las manos cay� instant�neamente cuando oy� a la muchacha decir, �Liz e Irene siempre fueron relistas con las teor�as; pero en el fondo, eran m�s so�adoras que yo.�

Mientras tanto...

�Kian, tienes que cambiar,� dijo Bryan poni�ndole una mano en el hombro a su amigo.

��Cambiar? �a qu� te refieres?� Inquiri� Kian sorprendido y confundido.

�Liz. Otra vez ha huido de ti...� dijo Bryan con fingida preocupaci�n.

Irene se ri� de Kian y se levant� de la mesa, �no creo que sea tu culpa Kian; pero es cierto que Liz se est� demorando mucho. Supongo que ser� mejor que vaya a verla.� Dio un paso y se dirigi� una vez m�s a Bryan y Kian y gui�ando un ojo dijo, �en todo caso yo te avisar� la causa de su hu�da Kian... yo estoy a tu favor.�

Irene abri� la puerta de los sanitarios y cay� en p�nico cuando vio a su amiga p�lida, paralizada frente a un espejo.

��Qu� tienes? �Estas bien?� Le pregunt� d�ndole la vuelta para poder mirarla de frente.

�Es ella,� dijo Liz sonriendo ampliamente mientras sus ojos se llenaban de l�grimas. �Es Mariel.�

A la menci�n de su nombre, Mariel se dio vuelta en redondo justo a tiempo para que Irene girara y pudiera mirarla como Liz, de frente.

��Mariel?� Repiti� Irene incr�dula.

Mariel repas� una vez m�s el escenario que ten�a frente a sus ojos. Dos chicas sonri�ndole, una de ellas a punto de llorar; sus voces eran conocidas y sus facciones lo eran a�n m�s. ��Son ellas Laura!� Le dijo en voz muy alta a la chica que le acompa�aba. Mariel solt� sus cosm�ticos en la peque�a repisa y corri� al encuentro de los dos pares de brazos que ya la aguardaban.

Despu�s de unos minutos, las tres chicas hab�an limpiado sus l�grimas y arreglado su maquillaje. Mariel les hab�a presentado a su amiga Laura, a quien hab�a conocido poco tiempo despu�s de salir de Irlanda. Mariel y Laura compart�an una pasi�n por el baile. Ambas preparaban bailes y coreograf�as, adem�s de aprender nuevas; y con esta actividad ayudaban a pagar sus estudios.

Las cuatro mujeres llegaron a la mesa justo a tiempo para evitar que Bryan y Kian estallaran en un ataque de nervios.

��Dios! Juro que si no llegaban en dos segundos m�s, yo mismo hubiera revisado el ba�o de mujeres,� respir� Bryan.

�Bryan, Kian... les presento a nuestra amiga Mariel y su amiga Laura,� dijo Irene solemnemente.

�Mucho gusto,� dijo Mariel en un tono t�mido.

�No puedo creer que por fin te conozca en persona, y menos en un lugar tan grande como Londres,� dijo Kian mientras se levantaba y acomodaba unas sillas para Liz y Mariel. Bryan se hab�a encargado ya de Irene y Laura.

�Asumo que la espera no ha sido en vano,� dijo cort�smente Bryan retomando su asiento.

�Digo lo mismo,� a�adi� Kian y continu�, �y aunque dir�a que conozco completamente tu pasado, no s� nada de tu vida en los �ltimos a�os; y tampoco s� nada de ti Laura.�

�Tenemos toda la tarde para conocernos,� respondi� Laura.

�Y ser� todo un gusto,� le sonri� Liz y dirigi�ndose a Mariel continu�, �estoy tan contenta por esta reuni�n...�

�Todas lo estamos,� agreg� Irene.

�Tienen tanto que contarme...� dijo ansiosa Mariel.

�Al igual que nosotras, tenemos mucho que o�r de ti,� contest� Liz.

�Pues mejor comenzar se�oritas,� pidi� Bryan. �Bien, dejaste Irlanda cuando ten�as quince a�os, �y entonces?�

Mariel, Laura, Irene, Bryan, Liz y Kian pasaron tres d�as juntos conoci�ndose y convirti�ndose en buenos amigos. Era muy grato ver junto al famoso tr�o de amigas de la infancia; y mientras que Mariel y Kian se hab�an vuelto muy confidentes; muy buenos amigos.

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