APOCALIPSIS
Introducción
1. El titulo
El título de este libro cambió en los últimos manuscritos encontrados, no obstante, en todos se le atribuye al apóstol Juan. Un manuscrito del siglo XI lleva por título, "La Revelación de Jesucristo dada al teólogo Juan". La palabra "divino" utilizadas en versiones inglesas, la Autorizada y la Revisada, se refieren en el sentido de "teólogo" "uno que escribe de Dios y de la divina naturaleza". El título que lleva el manuscrito más antiguo es el de "Las revelaciones de Juan". Siendo la palabra revelación en griego "apocalipsis" que es como la conocemos en español. El autor llama al libro con este nombre solamente en el capítulo 1 versículo 1. Más adelante solamente se refiere a él como el término de "profecía" (1:3; 22:7. 10, 18), y refiriendo a él como el "profeta" (10:11; 22:6, 9). No obstante en la manera que la profecía tomaba su forma de llamarse, queda efectivamente descrita por el título de "Apocalipsis".
"Apocalipsis" ("descubrir, "mostrar lo oculto") es un término técnico utilizado para denotar una forma particular de escribir que era muy extendida entre los judíos, en especial alrededor de 2 siglos antes de Cristo. Tiene sus antecedentes en pasajes escatológicos (trozos de literatura que profetizan acerca del final del orden presente de las cosas), tales como Isaías 24 – 27, Joel y Zacarías 12 – 14. Las imágenes obtenidas de esos pasajes y en la forma en que eran tratados en su final desenvolvimiento en los últimos tiempos eran apocalípticas. Otros escritos de la misma naturaleza apocalíptica son: "La Apocalipsis de Baruch, el etíope "Libro de Enoch", el eslavo "Libro de Enoch", la "Ascensión de Isaías", el "Libro de los Jubileos", la "Asunción de Moisés", "El testamento de los doce patriarcas", los "Salmos de Salomón" y los "Oráculos Sibilinos'.
Las apocalipsis eran escritas en los tiempos en que los justos sufrían opresión por un poder extranjero. El mensaje apocalíptico era simplemente que la liberación estaba próxima y que los justos deberían, con paciencia, esperar por ella. En este aspecto la apocalipsis difiere de la profecía, la cual, en su mayor parte amonestaba a los infieles y a los malvados de Israel de la próxima venida del "Día del Señor", y clamaba por su arrepentimiento. Además, la apocalipsis veía en la lucha del justo con el mal un signo del poder de Satán en el mundo, que haría posible la cierta intervención de Dios, en un futuro cercano, para destronar al mal. Las apocalipsis eran escritas cuando el hombre era atormentado porque las promesas hechas por Dios a los hombres por medio de los profetas parecían lejos de cumplirse. De acuerdo a esto, el escritor de las apocalipsis justifica las relaciones y tratados con Dios. Él...
...se extiende en delinear la historia del mundo y de la humanidad, el origen del mal y su curso y la consumación de todas las cosas... El justo, como nación, poseerá la tierra, puede ser de una manera eterna o en un temporal reino mesiánico, y el destino de los justos, individualmente, deberá ser determinado de acuerdo a sus obras. Pues si bien puede perecer en cualquier momento en medio de los desordenes del mundo, no dejará de recibir, por medio de la resurrección, la recompensa que se merece, en el reino mesiánico o en los mismos cielos. (R. H. Charles, HDB).
El libro de la Apocalipsis se caracteriza por tener figuras extrañas y misteriosas, que aparecen en visiones explicadas por los ángeles. Algunas veces esas figuras son nuevas y toman forma de personas o eventos históricos. En otros momentos se toman prestadas o se adaptan a otras apocalipsis más antiguas o tomadas del Antiguo Testamento, o inclusive de antiguas tradiciones. Se piensa que algunas de esa figuras tradicionales pueden haber gradualmente salido y desarrollado ciertos mitos.
Las apocalipsis eran seudónimos bajo el nombre de alguna gran persona del pasado, tales como Enoc y Moisés. Ha sido sugerido que era la consecuencia de un sentimiento general de desesperación debido a los difíciles momentos por los que el pueblo atravesaba. La profecía había cesado y quizá las personas no tenían oídos para oír. Pero el seudónimo puede haber tenido una mejor justificación. Las figuras y tradiciones utilizadas pueden haber estado íntimamente conectadas con aquellos grandes nombres, de tal manera que el escritor de la apocalipsis toma a su propia escritura como procedente del héroe que él admira y está haciendo intervenir en su escrito, en lugar de sí mismo.
Pero a pesar que el libro que llamamos "Apocalipsis de San Juan" es uno de esa clase, no sigue ese camino en el sentido de su profundidad. El hecho de haber sido incluida dentro del Canon de las Escrituras y los otros rechazados, demuestra que sobresale por encima de las otras apocalipsis. En este caso, con el libro de La Apocalipsis ocurre igual que a los demás libros de la Biblia, los Salmos, los libros de Sabiduría del Antiguo Testamento, etc. que han sido canonizados, cuando muchos otros han sido rechazados. En Lucas 1:1 se nos muestra que nuestros Evangelios no son simplemente memorias sobre la vida de Cristo, el cual vivió en los comienzos de la vida cristiana. De nuevo, el título del libro es una evidencia más que respecto a otras apocalipsis, se muestra sobresaliendo sobre todas los demás.
Otras apocalipsis, tal como anteriormente hemos dicho, profesan proceder de algún gran hombre del pasado, tal como Enoc. Nuestra Apocalipsis no se remonta a un tiempo muy lejano sino a la vida del autor. Ni siquiera, debido a su título, La Apocalipsis de Juan, es de fecha desconocida. El verdadero título del libro es dado en el capítulo I versículo I: "La Revelación de Jesucristo". El libro reclama tener por autor de las revelaciones que contiene a Jesucristo. El lugar que el apóstol Juan se asigna para sí mismo, es el de profeta, que puede recibir de Jesús una revelación para comunicárselo a otros. Los creyentes cristianos probablemente no pueden distinguir la verdadera conexión que existe entre Enoc y el libro que lleva su nombre. Pero no existe duda alguna de la realidad del don de la profecía, o del hecho de que Cristo pudo y de hecho se reveló a Sus apóstoles.
2. El propósito.
Los cristianos de la parte oeste del Asia Menor, para quienes, durante la última parte del siglo primero, el libro fue escrito, aparentemente estaban pasando por grandes pruebas. La pureza de sus iglesias estaba siendo enturbiada por enseñanzas que toleraban prácticas inmorales y paganas y por un crecimiento en el carácter mundano. (3:2, 17). Habían experimentado la persecución por dos lados, por los odiados judíos ortodoxos y por el gobierno de Roma. Bajo el gobierno romano, la religión había sido identificada con el imperio. En varios lugares, los templos habían sido dedicados a Roma y al Emperador. Este último era llamado "Señor y Dios". Para un cristiano este tipo de adoración se convertía en una blasfemia (13:1, 12, 14) y antes que unirse a ellos, muchos prefirieron morir (2:13; 6:9; 13:15;17:6; 18:20). El libro fue escrito en un momento de calma en medio de las persecuciones que, no obstante, serían temporales (2:10; 6:11; 11:7). Para la iglesia cristiana los tiempos eran obscuros y amenazadores. No solamente los cristianos eran erradicados de todo esplendor y gloria de la vida cotidiana, de los honores y ambiciones, de las riquezas y festividades que diariamente veían rodear la vida de los paganos y ninguno de los cuales ni siquiera podían alcanzar. No les era permitido vivir sus simples vidas a su manera. Todo el poder del imperio se dirigía contra ellos en una inflexible hostilidad y si no producían, parecería que serían aplastados. Cristo había prometido Su presencia perpetua, pero no se sentían inspirados bajo la presión del puño romano. Cristo había prometido Su regreso y esto es lo que añoraban para ser liberados, mas parecía que añoraban en vano. Y en este acoso y presión vino el seductor aviso de "Jezabels" (2:20) que les sugería salvar sus vidas y obtener seguridad si exteriorizaban conformidad hacia los caminos y requerimientos de los paganos.
De esta manera, para dotarlos con energía, viene el mensaje de la Revelación. Las cosas que eran vistas, riqueza y poder, por mucho que impresionaran, eran solamente temporales y eventualmente desaparecerían. Pero las cosas que no se veían eran eternas y durarían para siempre. Dios estaba en su trono y el futuro del mundo estaba en las manos de Cristo. El imperio perseguidor estaba inspirado y protegido por Satán, pero Dios era más poderoso que Satán. Satán había finalmente sido conquistado, principalmente por la obra de Jesucristo; su destronamiento y el destronamiento de sus instrumentos, pronto serían vistos sobre toda la tierra. Roma, el imperio perseguidor, el adorador de religiones paganas y el perverso de la tierra, todos serían derribados por la conquista de Cristo. Y al final vendría el juicio general y entonces el incomparable y eterno éxtasis de la Nueva Jerusalén. En esos días Cristo vendría y lo haría rápidamente.
Por tanto, dejemos que los cristianos sobrelleven sus penas y tribulaciones. No había nada extraño en las demandas que se les hacían. Cristo en persona las había sobrellevado y vencido. Fue por medio de la muerte que venció sobre todas ellas y ganó su gloriosa victoria, y la victoria de ellos debería ser ganada de la misma forma. Por tanto la muerte de Cristo no constituía una derrota sino una victoria y la gran gloria de Cristo sería recibida por aquellos que vencieran.
3. Interpretación
Nuestra interpretación del libro de la Apocalipsis depende del punto de vista que tomemos acerca del período de la historia de la iglesia a las que se refieren las figuras y escenas preparatorias al clímax de la obra.
Principalmente han existido tres escuelas de interpretación:
Escuela Futurista. Esta escuela toma el libro de la Apocalipsis como refiriéndose al final del mundo, con personas y eventos que preceden al final.
Escuela Histórica. Estos ven en el libro de la Apocalipsis un sumario de la historia de la iglesia desde sus primeros días hasta el fin de ellos.
Escuela Preterista. Mira hacia el pasado e interpreta el libro de acuerdo a los tiempos en que se originó.
Existe una cuarta manera de interpretar el libro de la Apocalipsis que es ver las representaciones simbólicas de los principios del bien y del mal, comunes a cualquier época, con objeto de ser entendidos espiritualmente. Por ejemplo, de acuerdo a este último método, la Nueva Jerusalén puede ser explicada como representando las bendiciones, inclusive en estado terrenal, de los verdaderos creyentes cuyas vidas están unidas a Cristo como Dios.
Este comentario trazará el propósito del libro de la Apocalipsis basado en los puntos de vista de la escuela Preterista. Apoyamos la probabilidad de este punto de vista debido a la analogía con las otras apocalipsis. Parece natural suponer que el libro debería ser inteligible por aquellos a quienes le es dirigido y que hubieran superado el estado y las circunstancias que se encontraban. Además, el lenguaje y las figuras del libro se ajustan a la condición de la cristiandad de los primeros días y seguir en ese camino nos parece consistente sin forzar el salirnos de los niveles naturales de la interpretación.
Los que apoyan los otros métodos de interpretación han diferido entre ellos abismalmente, por ejemplo al interpretar a la mujer y la bestia como a la Iglesia Católica y al Papa, en otros casos como los Turcos y Maoma, en otros como la Revolución Francesa y Napoleón, etc. Mas a pesar que este comentario se adapta al punto de vista preterista, no duda que los principios del gobierno de Dios hacia el mundo, siempre han sido los mismos y puede hacerse un uso práctico de las visiones y figuras que se refieren a tiempos y circunstancias, pasados aplicando los principios que ellos revelan con los eventos en los que nosotros nos vemos envueltos.
La pregunta que queda en el aire es acerca de esas predicciones que tienen que ver con el milenio, es decir, los mil años en los que Cristo reinará en la tierra (20:4), ¿están escritos para ser entendidos literalmente o espiritualmente?
La primera interpretación es literal. Aquellos que aceptan el libro esperan un reino literal de Cristo sobre la tierra. Es por los que aquellos que no aceptan un milenio literal, no aceptan el libro como canónico. Fue solamente la divulgación de la interpretación espiritual, por la que los mil años denotan el presente período de la iglesia, un punto de vista apoyado por Jerónimo y Agustín, lo que permitió a la Iglesia en general, aceptar el libro.
4. Unidad.
La estructura del libro no es lo que uno se hubiera esperado. Hubiéramos esperado una profecía que transcurre en un tiempo regular, desarrollándose etapa por etapa hasta que es alcanzado el final. En lugar de esto sí encontramos progresión, pero de una manera tosca y desigual con número desigual de visiones y figuras a menudo sin fluir unas con otras sino apiladas entre sí. En los últimos tiempos, algunos críticos han tratado de especular acerca de esas figuras suponiendo que o el libro estaba compuesto de dos o tres apocalipsis más tempranas, trabajadas y agrupadas por un escritor cristiano, o que el autor buscó diferentes materiales más antiguos, de un carácter diverso, que más tarde los utilizó al incorporarlos.
La primera de esas teorías parece ser improbable. El libro en verdad sigue un plan aunque sea tosco y desigual. Los críticos no se han puesto de acuerdo en el resultado de sus intentos de separar el libro para después mostrar sus líneas de unión. Pareciera más como si el autor estuviera utilizando materiales antiguos. En verdad hace gran uso del Antiguo Testamento, como por ejemplo en 1:13, 4:6, 13:1, 18:9, etc. No puede ser muy descabellado el pensar que algunas de las figuras que no pueden ser encontradas en el Antiguo Testamento, puedan provenir de antiguas referencias o de trozos desaparecidos de las escrituras, por ejemplo las que encontramos al final del capítulo 11. En verdad podemos apreciar como el autor utiliza creencias e ideas de origen judío y pagano y a las que les dio un significado cristiano: 2:17; 9:1, 14; 13:3,18; 16:5,7; 17:16; 20:2,4. No obstante, si esta teoría es verdadera, tenemos que suponer que el autor utiliza estos elementos en forma paralela al uso que da al Antiguo Testamento. Nunca copia directamente del Antiguo Testamento, sino que emplea y adapta el lenguaje y las figuras del Antiguo Testamento como si para él fueran tan naturales, que se expresa libremente a través de ellas. De la misma manera el puede haber ponderado materiales apocalípticos existentes hasta que estos llegaron a ser parte del mobiliario de su mente. El chocante paralelismo de la Apocalipsis con Mateo 24 = Marcos 13 = Lucas21, en 17:20 – 37, 12:35 – 48, parece mostrar la dependencia del autor de la Apocalipsis con el discurso de Cristo en el Monte de los Olivos. Por ejemplo, en 1:1 "que Dios le dio" con Mateo 24:36; "pronto ocurrirá", con Mateo 24:34; cuando al final del capítulo 2 muestra como la situación dicha en Mateo 24:9 – 14 esta en presente. Compare también 6:1 – 8 con Mateo 24:3 – 14; 6:12 – 17 con Mateo 24:29 – 31; 8:1 con Mateo 24:31; 8:7 – 12 con Mateo 24:29 y Lucas 21:25.
5. Las visiones
Suponiéndose que algunas de las teorías mencionadas en la última sección fueran verdad, ¿cómo podemos decir que Juan recibió el contenido del libro en una visión?
La contestación tiene tres partes.
(1) No es necesario entender que el libro, tal como se dice, fue recibido en una sola visión una sola vez. La primera visión puede haber sido en Patmos, otras pueden haber seguido en tiempos siguientes.
(2) No es necesario suponer que las palabras del libro fueron tomadas por su escritor, como un dictado. El escritor dice ser profeta (10:11; 22:6,9) y en el ejercicio de su don puede haber elaborado más tarde los hechos que le fueron revelados en la visión.
(3) La memoria de un conocimiento previamente adquirido necesariamente ha de tener una gran influencia en la captación de las verdades recibidas por Dios. Estas verdades han de ser expresadas en un lenguaje aprendido con anterioridad; y si son presentadas con figuras previamente asimiladas, eso no es más que otra forma del mismo proceso. Y la visión por sí misma puede, quizá, ser divinamente adaptada al lenguaje y las figuras que ya se encuentran en la mente del recipiente de la visión.
6. Autoridad
El escritor del libro se llama a sí mismo "Juan" (1:1, 4, 9; 22:8). No se da otra descripción. Para la primera iglesia, Juan simplemente significaría Juan el Apóstol. Además de esto, el escritor estaba en conocimiento de las iglesias que se encontraban en la provincia romana de Asia y también estaba exilado en Patmos. La tradición de la primera iglesia confirma esas dos cosas acerca del Apóstol Juan. Pareciera por tanto que el libro fue escrito por el Apóstol o por alguien que se quería hacer pasar por él
La evidencia externa acerca de la autoridad del Apóstol sobre el libro es muy fuerte, procediendo de los padres de la iglesia y de otras referencias. Los primeros testigos fueron: Justino Martir (140 DC) y probablemente Melito, obispo de Sardis (170 DC), Teófilo, obispo de Antioquía (180 DC), Ireneo, obispo de Lion (180 DC), quienes conocieron a Policarpo, discípulo del Apóstol Juan, claramente dicen que fue escrito por el Apóstol. También dan testimonio de su autoridad el fragmento Muratorio (200 DC), Tertuliano (220 DC), Hipólito, obispo de Ostia (240 DC), Clemente de Alejandría (200 DC), Orígenes (233 DC) y Victorino quien escribió el primer comentario existente sobre el libro de la Apocalipsis y murió como mártir bajo el reinado de Diocleciano (303 DC).
Por otro lado, una secta asiática al final del siglo II, conocida con el nombre de "alogi", rechazo todos los escritos del apóstol Juan y entre ellos el Libro de la Apocalipsis. De acuerdo a ellos los escritos no les aportaban conocimiento ni historia y los encontraban contraproducentes, además de que no existía ninguna iglesia en Tiatira. Su objeción se debía, principalmente a sus puntos de vista doctrinales. Cayo, un presbítero de Roma, alrededor del ano 200 indica que este libro pertenece a Cerinto, un maestro hereje, que habito en Efeso durante el reino de Domiciano, en cuyo sistema se combinaban elementos derivados del judaísmo, cristianismo y especulaciones orientales. Ambos los Alogi y Cayo, eran contrarios a los Montanistas que tomaban el libro de la Apocalipsis como soporte a sus puntos de vista.
En 250 DC, Dionisio de Alejandría negó la autoridad apostólica, pero solamente en bases criticas, arguyendo el lenguaje del libro y por lo diferente a la primera epístola del Apóstol. El penso que debería haber sido escrito por otro Juan, quizá Juan Marcos, y dijo que él había escuchado que existían dos tumbas en Efeso, ambas pertenecientes a Juan. Eusebio de Cesárea nos dice que Papías hablaba de un "Juan el presbítero", distinguiéndole del apóstol y se arriesga a concluir la posibilidad de que este presbítero fuera el Juan, autor de libro de la Apocalipsis.
Podrá se apreciado que la evidencia de la tradición, en conjunto, apunta hacia la aceptación del apóstol como el autor del libro de la Apocalipsis. Aquellos que lo rechazaron, lo hicieron basados en evidencias internas de lo que nos sentimos tan competentes de juzgar como ellos. La evidencia interna, tal como el contenido y el estilo del libro, aparece en primera instancia difícil de aceptar la autoridad del apóstol. El griego de los otros escritos del apóstol en el Nuevo Testamento es suave y libre de barbarismos, cuando en el libro de la Apocalipsis es todo lo contrario. Pero esto puede deberse al contenido y el diferente carácter de los libros. El Evangelio y las epístolas fueron probablemente escritos en paz, calmadamente y en meditación, repitiendo lo que estaba acostumbrado a repetir por años a los cristianos de Efeso. Pero el apóstol era judío a pesar que portaba un abrigo griego para vestir sus pensamientos. En el libro de la Apocalipsis él es trasladado en medio de su visión y el judío que por naturaleza era, puede muy bien haber salido entremedias de las costuras de su abrigo. Además de esto, está claramente a la vista que en el momento de escribirlo su mente estaba plagada de las Escrituras hebreas y con las apocalipsis judías, por lo que puede haber optado por este tipo de escritura como el estilo más adecuado para la nueva Apocalipsis que iba a producir y que debería estar en armonía con el estilo de las otras apocalipsis a las que estaban acostumbrados sus lectores. El estilo hebraico puede haberle parecido tan necesario para su escrito como el material figurativo y simbólico. No existe nada forzado ni irreal acerca de ello, puesto que el hebreo era el lenguaje nativo del apóstol y por muy buen conocedor del griego que hubiera sido, éste siempre habría de haber sido una lengua más o menos artificial. Esta consideración se aumenta al darnos cuenta que hay de 18 a 20 años en los que el apóstol vivió en Efeso y existen entre los escritos evangélicos y el libro de la Apocalipsis.
Acerca del lenguaje, es cierto que las palabras y pensamientos característicos encontrados en los escritos evangélicos aparecen en el libro de la Apocalipsis. Por otro lado es solamente en su evangelio, en su primera epístola y en la Apocalipsis donde Cristo es conocido por "la Palabra" (comparar Juan 1:1 con Apocalipsis 19:13). En Apocalipsis "el Cordero" es frecuentemente utilizado para designar a Cristo y nos recuerda a Juan 1:29 y 36 a pesar que la palabra es un tanto diferente; el símbolo de "el Pastor" aplicado a Cristo (Apocalipsis 7:17; Juan 10:1, 27; 21:16), y la figura del agua viva o agua de vida son comúnmente aplicados en los Evangelios y en Apocalipsis. También existen otras extrañas coincidencias tales como las traducciones de las palabras "verdadero" (Apo. 3:7) "venciere", "guardare", "testigo" y "testifique".
En general la diferencia entre el estilo de los Evangelios y Revelación, a pesar de ser grande, no debe tenerse en cuenta ni tampoco tiene el suficiente peso como para vencer el testimonio de los primeros cristianos acerca de la autoridad del apóstol.
Las enseñanzas doctrinales del libro de la Apocalipsis pueden ser consideradas similares a las del Cuarto Evangelio en su forma primaria. Wescott señala "la idea de los dos libros es la misma. Ambos presentan un punto de vista sobre el supremo conflicto existente entre el bien y el mal... En el Evangelio las fuerza opuestas se consideran bajo formas abstractas, tales como la luz y la obscuridad, amor y odio; en Apocalipsis lo hacen bajo formas concretas y precisas: Dios, Cristo y la Iglesia enfrentándose al diablo, el falso profeta y la bestia." En ambos libros, la historia y la visión conducen al mismo desenlace con el triunfo de Cristo donde Su Persona y su obra son las bases del triunfo. Ambos libros enfatizan el "testimonio" personal. Ambos presentan la comunión del hombre con Dios como consecuencia del trabajo redentor de Cristo (Juan 14:23 y Apocalipsis 3:20 y 21:3).
Pero existe un contraste importante. En Apocalipsis, la venida de Cristo es hacia fuera; cuando en el Evangelio es espiritual y el juicio es de ejecución personal. En Apocalipsis el futuro es histórico en el evangelio es presente y eterno. En Apocalipsis el concepto de Dios sigue las líneas del Antiguo Testamento; en el Evangelio es revelado como el Padre y especialmente conectado al trabajo de redención.
El retrato hecho de Cristo en el libro de la Apocalipsis está en total acuerdo con aquel del Evangelio. Su humanidad y su trabajo redentor son reconocidos (1:5,7; 5:5,9; 7:14; 11:8; 12:11; 14:3; 22:16) y es seguido por su exaltación. Cristo está totalmente separado de las criaturas. Él posee el conocimiento divino (2:2, 9, 13, 19,23), y el divino poder (11:15; 12:10; 17:14;19:16). Él recibe el honor divino (5:8; 20:6), y está con Dios (3:2; 5:13; 6:16; 7:10; 14:4; 21:22; 22:1,3) de tal manera que es uno con Dios (11:15; 20:6; 22:3). Él también comparte algunos de los títulos divinos (1:7; 3:7; 19:11). Su pre–existencia es reconocida en pasajes tales como 1:17; 2:8; 3:14; 9:13, en los cuales tenemos una forma más primitiva de la verdad que encontramos en Juan 1:14
7. Fecha
En el momento de la escritura del libro, el estado de las iglesias de la época era tal, que podemos suponer como si hubieran pasado muchos años desde la fecha de su fundación. Estas estaban infectadas de herejía y actitudes mundanas. La conexión existente entre Pablo y Efeso parecía haber sido algo del pasado y su martirio es quizá referido en 18:20.
Las persecuciones habían sido violentas, Roma "se había embriagado con la sangre de los santos" (17:6); y eran esperadas más fieras persecuciones (3:10; 13:7, 15). Todo esto parece apuntar a una fecha posterior a la persecución de Nerón en el año 68 D.C. y anterior a la de Domiciano en el 95 D.C. El profesor Ramsay arguye que el carácter de la persecución referida en el libro, en la que los cristianos parecen haber sido condenados, no por la acusación de ciertos cargos, sino por la proclamación de "el Nombre" (2:13; 6:9; 12:11; 17:6), obliga a proclamar la fecha de la escritura del libro, no bajo la persecución de Nerón, sino la de Domiciano. Sin embargo "el testimonio de Jesús" no significa "dar testimonio de Él" sino la "revelación dada por Él". El uso dado a la expectativa general del pueblo sobre la creencia del retorno de Nerón del infierno (13:3; 17:8, 11) implica que habían pasado algunos años desde su muerte.
Si 11:1, al final del verso, ha de ser aceptado literalmente, el libro tendría que ser fechado antes de la destrucción de Jerusalén en el año 70 D.C. Pero el pasaje en su contexto puede darse otro tipo de interpretación (ver las notas en la sección del contenido del libro).
Por otro lado 17:7–12 (ver también notas) parece claramente indicar que el libro fue escrito en tiempo del emperador Vespasiano, entre los años 69 al 79 D.C. Con esto, la mayoría está de acuerdo. Por esta razón nos inclinamos a decir que el libro se escribió alrededor del año 77 D.C.
Por otro lado, la tradición primitiva afirma que el libro fue escrito al final del reinado de Domiciano, (alrededor del 95 D.C.) Esta tradición probablemente descansa en lo dicho por Ireneo en 180 D.C. En este caso, o Ireneo estaba equivocado o el apóstol en el capítulo 17 estaba haciendo uso de una apocalipsis anterior, quizá aquella que es la original del capítulo 11.
8. Canonicidad.
Existe más evidencia del uso del libro de la Apocalipsis que de ningún otro del Nuevo Testamento. En la sección bajo el título de "Autoridad" han sido citados varias prominentes personalidades del mundo cristiano de la primera época. Además de aquellos, Papías, un amigo de Policarpo, el discípulo de San Juan, obispo de Hierápolis en Prigia, probablemente ya utilizaba el libro a principios del siglo II. Andreas, un obispo del siglo IX que escribió un comentario acerca del libro, dice que Papías mantenía "la divina inspiración" del libro, y Eusebio dice que Papías esperaba un primer reino de Cristo por 1000 años "sin entender correctamente esas materias las cuales proponían elementos místicos en sus representaciones" (Eusebio III, 39)
Las iglesias de Lyon y Viena en 177, aceptaban al libro de la Apocalipsis como parte de las Escrituras. Apolonio también por el año 210, quien quizá fue obispo de Efeso, fue citado por Eusebio haciendo uso de pasajes del libro.
Pero a pesar de que la Iglesia Occidental siempre aceptó el libro, en la Iglesia Oriental se elevaron dudas sobre él. Esta actitud fue probablemente provocada por los que abogaban por el milenio literal (el reino de Cristo por 1000 años) en contra de los Montanistas, los cuales eran ardientes defensores del libro. Dionisio de Alejandría, referido por ellos, concluyó, utilizando criterios críticos, que el Apóstol Juan no fue el autor del libro. Eusebio se inclinó a tener el mismo criterio. El primer Comentario Oriental data del siglo V y el segundo del IX; ambos comienzan defendiendo las dudas existentes acerca del libro y objetando su canonicidad.
Fue solamente gradual la forma en que fue generalmente aceptado y debido a la dificultad de su interpretación, su recepción en tiempos modernos no ha sido tan abrumador como el resto de los libros del Nuevo Testamento. Lutero al principio fuertemente se opuso al libro, no obstante, más tarde, lo imprimió conjuntamente con Hebreos, Santiago, y Judas; en un apéndice sobre el Nuevo Testamento, Zwingli lo catalogó como no bíblico y Calvino no hizo comentario alguno sobre él.
9. Contenido
1:1–3 Introducción
Describe el contenido del libro como una apocalipsis, dada por Dios a Jesucristo y comunicada por Él a Juan por medio de un ángel.
1:4–8 Saludo.
Dirigiéndose a las siete iglesias y poniéndolas ante Dios.
1:9–20
Dando cuentas de la visión de Cristo glorificado quien pide al apóstol escriba a las siete iglesias para escribir sobre las cosas que vio.
Capítulos 2 y 3. Cartas a las siete Iglesias.
2:1–7 La iglesia de Efeso es alabada por su perseverancia ante los falsos apóstoles y los perseguidores paganos, pero llamada a arrepentirse por la frialdad de su amor.
2:8–11 La Iglesia de Esmirna está a punto de sufrir persecución. Les pide que se sobrepongan a la tribulación, pues la muerte corporal no puede vencer a la vida verdadera.
2:12–17 La iglesia de Pérgamo ha sido fiel durante la persecución, pero ha sido tolerante ante los maestros inmorales y tiene a arrepentirse por ello.
2:18–29 La iglesia de Tiatira aumenta en fe y servicio, en amor a Dios y a los hombres, pero parte de la iglesia es tolerante con Jezabel la falsa profetisa a la que obedecen y serán castigados si no se arrepienten. Al resto de la iglesia les pide que continúen fieles.
3:1–6 La iglesia de Sardis es seriamente reprimida por su falta de compromiso. Tendrán que pasar por el juicio de Cristo a no ser que se arrepientan. Los pocos de la iglesia de Sardis que se han mantenido sin mancha gozarán de la compañía de Cristo en la gloria.
3:7–13 La iglesia de Filadelfia es pequeña y débil, pero ha sido fiel en la persecución. Se le promete la conversión de muchos judíos. Cristo protegerá a esta iglesia del tiempo de pruebas que se avecina.
3:14–22 La iglesia de Laodicea es tibia y cómoda. Que se vean tal como son y humildemente busquen en Cristo el suministro de lo que necesitan. Si lo hacen, Él les bendecirá con abundancia.
Capítulos 4 y 5 El Señor y Dueño de todo.
4:1–11 La visión del Todopoderoso coronado en gloria y gracia, recibiendo la adoración de los cielos.
5:1–14 El desenvolvimiento de los hechos futuros, predeterminado por Dios en su consejo secreto, está representado por un libro, donde sus escritos están totalmente sellados, descansando en la mano extendida del Todopoderoso. Cristo es el encargado el dejar saber y poner en práctica la voluntad de Dios para el futuro debido a Su muerte después de haber vencido al pecado.
Capítulo 6. Los sellos – El juicio final
6:1–8 Son abiertos los cuatro primeros sellos. Se muestra la victoriosa divulgación del evangelio y más tarde la venida de la guerra, hambre y pestilencia.
6:9–11 El quinto sello. Se retrasa el juicio y se da la razón por ello. Dios no olvida a los mártires. Les da alegría y descanso. Su juicio caerá sobre los malvados que los mataron cuando hayan cumplido toda su maldad al asesinar a todos aquellos que aún han de morir por Cristo.
6:12-27 El sexto sello, el juicio está a punto de llegar en el día de la Ira de Dios y del Cordero.
Capítulo 7. Un paréntesis – la iglesia puesta a salvo.
7:1–8 Los juicios de 6:3–8, descritos como "los cuatro vientos", no herirán a los elegidos de Dios, cada uno de los cuales es marcado por Él y en los que se puede ver su número.
7:9–17 Aunque la muerte tampoco hiere al pueblo de Dios ya que la muerte les trae gloria.
Capítulos 8 y 9. Las trompetas – La proclamación del Juicio.
8:1–2 El séptimo sello muestra las trompetas que llaman al Juicio dado por los siete ángeles.
8:3–5 Las oraciones de los santos alcanzan a Dios y Su contestación es que el Juicio está pronto a caer sobre la tierra.
8:6–13 Las cuatro primeras trompetas anuncian convulsiones de la naturaleza, que anuncian el acercamiento del Dia del Señor
9:1–12 Al sonido de la quinta trompeta y del primer ¡Ay! dados por la figura, haciendo aparecer las langostas con aguijón, anuncia que el mundo perverso sufrirá el tormento espiritual que sucede al pecado.
9:13–21 La sexta trompeta y el segundo ¡Ay!, proclaman la destrucción del mundo de los idólatras por ejércitos devastadores.
10:1 – 11:14 Paréntesis. La Iglesia puesta a salvo.
10 Después de "siete truenos" sobre los que se ordena al profeta mantener en secreto, este recibe una nueva revelación, significada por pequeño libro, cuyo significado probablemente consiste en lo narrado al final del capítulo 12.
11:1–2 La iglesia cristiana, representada por el Templo, será preservada, no obstante el judaísmo, representado por los edificios exteriores del templo, serán destruidos.
11:3–14 Pero es por la muerte del pueblo de Cristo, representados por los dos testigos, serán preservados. El poder romano los perseguirá y los deshonrará. Pero en esto serán como Cristo y compartirán la gloria con Él.
11:15–19 El sonido de la séptima trompeta proclamando el triunfo de la misericordia y del juicio.
Capítulos 12–14 Paréntesis – Los enemigos de la Iglesia
12:1–6 Bajo la figura de una mujer opuesta por un dragón, se muestra que el gran enemigo de la Iglesia es Satán y es su poder lo que mueve al imperio romano a perseguir a los cristianos. Persiguieron a la Iglesia de Dios antes del nacimiento de Cristo, persiguió luego a Cristo y a la joven iglesia cristiana en Palestina. Pero Cristo y Su Iglesia fueron protegidas por Dios.
12:7–12 Por medio de la figura de una batalla en los cielos, le es asegurado a la Iglesia no tener más miedo a Satanás, puesto que por la obra de Cristo, ha sido vencido.
12:13–17 La persecución de la Iglesia de los Gentiles por parte de Satán, es la secuencia natural como consecuencia de su derrota ante la Iglesia en Palestina.
13:1–10 El segundo gran enemigo de la Iglesia es el poder Romano significado por la bestia. El poder de domino de la bestia proviene de Satán y los hombres adoran a ambos. Por un tiempo limitado Dios permite a la bestia dominar sobre la Iglesia.
13:11–18 El tercer enemigo de la Iglesia es el gobierno de la provincia de Asia, tanto civil como religioso, está representado por una segunda bestia que impone la pena de muerte sobre todos aquellos que no se le unen en su adoración idólatra.
Capítulo 14.
Los enemigos de la Iglesia han estado mostrando el verdadero carácter maligno que es la base de la gloria y el poder del imperio. Ahora la Iglesia está emplazada a ser el contraste con la falsa gloria del imperio, la verdadera gloria de Cristo y Su pueblo en los cielos (vers. 1–5), proclamando las buenas nuevas de la cercana manifestación de Dios y la caída de la perversa Roma (vers. 6–8) y prepararse atentos y vigilantes para permanecer alejados de la bestia, pues si son atrapados por ella, grande será su miseria, mientras que aquellos que mueran por Cristo serán bendecidos (vers. 9–13). Cristo agrupará a los suyos (vers. 14–16), pero los malvados perecerán bajo la ira de Dios. (vers. 17-20).
Capítulos 15 y 16 Los siete cálices – El juicio
15:1–5 La ira de Dios está próxima a manifestarse. Durante una pausa, antes de su comienzo, se escucha el triunfante canto de alabanza de aquellos que han salido victoriosos en su encuentro con la bestia.
15:6–8 Desfilan los siete ángeles desde el templo celestial y reciben los cuatro cálices, llenos con la ira de Dios, los que han de derramar sobre la tierra.
16:1–9 Los cuatro primeros cálices. Desastres naturales azotan a los infieles, como etapa preliminar para derrocar a los enemigos de Cristo.
16:10–11 El quinto cáliz. El pueblo idólatra, en lugar de convertirse en el juicio de Dios, se rebelan y se convierten en blasfemos.
16:12–16 El sexto cáliz. La influencia maligna del demonio y de las dos bestias hace que los gobernantes del mundo se agrupen para dar la batalla a Cristo.
16:17–21. El séptimo cáliz. Se terminan los preparativos del juicio. Todos los poderes terrenales se convulsionan, en la medida en que la ira de Dios es manifiesta para vencer a los enemigos de Cristo, siendo, en primer lugar, la ciudad de Roma (Babilonia).
Capítulos 17 y 18. La caída de Roma
Cap. 17. La ciudad de Roma, representada por una prostituta, magnificamente ataviada, coronada por la bestia y embriagada con la sangre de los mártires, será destruida y quemada por los reyes de la tierra y la bestia.
18:1–3. Se anuncia la caída de Roma.
18:4–8 El pueblo de Dios es avisado de salir de ella.
18:9–19 Se escuchan los lamentos de Babilonia y todos los que la amaban.
18:20 La alegría de aquellos que fueron perseguidos por ella.
18:21–24 Se renueva la profecía de su caída.
Capítulos 19 y 20 La caída del Imperio, la idolatría de Asia y Satán y el Juicio de los malvados.
19:1–10 Los cielos glorifican a Dios porque ha derrotado a la malvada Roma y porque el matrimonio del Cordero está próximo.
19:11–16 Pero antes del matrimonio, Cristo retorna para vencer a los enemigos que le quedan.
19:17–18 La plenitud de la próxima victoria de Cristo es ratificada por el graznido de los buitres prestos a cosechar sus presas.
19:19–21 Todo el poder del imperio Romano se concentra contra Cristo pero el imperio pagano y su religión son vencidos.
20:1–3 El demonio prevalece y, por un período de descanso y felicidad, se le impide el lanzar un ataque frontal hacia la cristiandad.
20:4–6 Estos días de descanso terrenal no eran para los cristianos de la época de Juan. No obstante ellos, después de muertos, regresarían con Cristo triunfantes y gloriosos; mientras que los malvados serían preservados para el Juicio Final.
20:7–10 Una vez más, en el futuro, el poder de Satán se desatará en un ataque final contra la Iglesia. Por última vez Dios destronará a sus enemigos y el poder de Satán perecerá para siempre.
20:11–15 Entonces vendrá el Juicio Final para los malvados, después de esto, no habrá más muerte.
21:1 – 22:5 El soplo eterno de los Cielos
21:1–8 El apóstol ve, como de lejos, la casa celestial de los redimidos acercándose a la nueva tierra y escucha la descripción de los benditos.
21:9–27 Él es acercado, por uno de los siete ángeles, hacia la "Nueva Jerusalén", la Esposa, para que la pueda ver en su seguridad, su belleza y santidad como el lugar de reposo de la gloria de Dios y el hogar de la Iglesia.
22:1–5 Finalmente se le es mostrado la vida interna de la Jerusalén celestial.
22:6–21 Cierre de la sesión
22:6–9 El ángel afirma la verdad de todas las visiones.
22:10–15 La ahora completa profecía está lista para ser utilizada. Queda poco tiempo. Benditos son aquellos que pueden ser partícipes de la gloria revelada.
22:16–17 Cristo declara que la revelación ha sido enviada por Él para ser utilizada por la Iglesia. El Espíritu de la Iglesia, al escuchar la voz de Cristo, clama por Su regreso.
22:18–19 El apóstol Juan advierte a todos aquellos que escuchan la lectura de este libro en los servicios de la Iglesia, que no puede ser falsificado.
22:20 Cristo repite la promesa de Su venida y el apóstol ora por ella.
22:21 Oración final.
PARAFRASEANDO EL LIBRO DE LA APOCALIPSIS
CAPITULO I
La visión del Hijo del Hombre
El apóstol se dirige a las "siete iglesias de Asia", narrándoles la visión de Cristo, que le instruye a escribir un libro acerca de lo que vio y enviárselo a ellos.
1–3. Introducción describiendo el libro como una 'apocalipsis' cuya traducción del griego significa revelación o descubrimiento. Esto no quiere significar la revelación acerca de la venida de Cristo como leemos en I Corintios 1:7, II Tesalonicenses 1:7, I Pedro 1:7, 13; 4:13, sino la revelación que es dada por Cristo. El libro es a la vez, profecía, puesto que es divinamente comunicado y exhortación a la vez ya que sus indicaciones han de ser preservadas. Está escrito en forma de carta. Notemos en esta sección el arreglo tripartita de las ideas que es forma común de presentación a través de todo el libro.
1. La revelación de Jesucristo. Es decir que Jesucristo es el autor.
Suceder pronto. Eventos que han de ocurrir en el futuro cercano.
2. Testimonio de la Palabra de Dios. Es decir la revelación que Dios ha dado a Jesucristo y que es lo que Jesucristo comunica (6:9, 12:17, 19:10)
3. Bienaventurado el que las lee. Esto puede ser para sí mismo o en voz alta frente a la congregación. Profecía. Quiere decir que el que lo escribe es un profeta y lo que escribe procede de lo que le comunica el Espíritu Santo: 22:7,10; Hechos 13:1; I Corintios 12:28, 13:2; 14:3; Efesios 4:11. Un apóstol puede ser un profeta (Efesios 3:3)
4–8. Saludo que suena como si fuera el tema de fondo del libro, al proclamar a las atribuladas iglesias el poder eterno de Dios, la omnipresencia y penetrante energía del Espíritu y el Señorío redentor de Cristo que regresará para poner fin a sus enemigos.
4. Juan No sabemos de otro Juan, excepto el apóstol, que tuviera la autoridad para dirigirse a las siete iglesias. Siete. Este numero significa completo, terminado. Estas siete iglesias se presentan como la totalidad de las iglesias de Cristo. Asia. La provincia romana de ese nombre que ahora se conoce como el Asia Menor.
Siete Espíritus. Es decir el Espíritu en su trabajo completo (4:5, 5:6)
5. Testigo. 3:14; Salmos 89:37; Juan 18:37. Primogénito. El primero en resucitar de entre los muertos. (Colosenses 1:18; Salmos 89:27). Lavar. Soltar como el que libera esclavos.
6. Reyes. Sociedad bajo un reinado (Exodo 19:6; I Pedro 2:9). Sacerdotes. Con objeto de ofrecer sacrificios espirituales.(Hebreos 13:15; I Pedro 2:5. Me seréis. Pertenecemos a Dios y estamos dedicados a su servicio.
7. He aquí que viene. Tomado de Daniel 7:13. Todos los ojos. Zacarías 12:10. Linajes de la tierra. Las tribus de la tierra en contraste con los 'santos' el pueblo de Cristo.
8. Alfa y Omega. El Eterno (cap. 21:6; Isaías 44:6). En 22:13 este término es aplicado a Cristo, la primera y última letras del alfabeto griego. El Todopoderoso. Aquél que gobierna sobre todo. La palabra griega es la representación del Dios del universo en el Septuaginto. (Amos 4:13)
9 – 20. La visión es recibida por el apóstol de Cristo en la gloria. Se describe a Cristo en un lenguaje tomado del Antiguo Testamento, principalmente de Daniel y por el que debe ser entendido en forma figurativa como la majestad y poder de Cristo. Se revela en tiempo presente, aunque no visto por el hombre, en medio de las Iglesias. Su triunfo después del sacrificio y Su siempre presente cuidado son fuerzas que les ayudan a luchar contra sus tribulaciones para salir victoriosos de ellas.
9. Copartícipe. Juan es uno más de ellos. Tribulación. Él también está sufriendo. En la paciencia de Jesucristo. El reino, la tribulación y la paciencia se encuentran unidos en Cristo y estos son para el apóstol la forma de vida normal en la Iglesia. Patmos. Una volcánica y pequeña isla situada en al mar Egeo a unas 15 millas de Éfeso. Por la palabra de Dios. Probablemente había sido desterrado como consecuencia de su predicación a los cristianos. Era una práctica común el enviar a los exilados a las más lejanas y desérticas islas.
10. Estaba en el Espíritu. Probablemente se encontraba en un trance profético (Hechos 10:10; 2 Corintios 12:2). El día del Señor. Esta es la primera mención que se hace en la Biblia para la palabra "Domingo". (Hechos 20:7; I Corintios 16:2)1
Como una trompeta. El arzobispo Benson dice en su "La Apocalipsis", que esta voz era la del ángel heraldo llamando al apóstol a su trabajo. Esto ha sido obscurecido por la falsa lectura del versículo 11. La voz – trompeta del ángel se vuelve a encontrar en 4:1. Con su voz, el ángel dirige al apóstol desde lejos, en la primera parte del libro de La Apocalipsis (10:4–8; 11:1; 14:13), pero después del capítulo 17:1 le acompaña.
"Como un ángel de la Presencia, es llamado el ángel de Cristo y el ángel de Dios y su voz venía del cielo". Este ángel habla en 19:9; 21:5 y 9, y es referido en 21:15; 22:1 y de nuevo habla en 22:6 y 10.
Otras voces dignas de notar son "la gran voz" del Todopoderoso (11:12; 16:17; 21:3 y 5), la voz de Cristo "como las voces de muchas aguas" (1:15, 14:2; 19:6, la voz de criaturas vivientes "como voces de trueno", las voces de los ancianos "como las sonidos de arpa" 5:8 y las voces de los santos delante del trono de Dios como si fueran "las voces de una gran multitud" 7:10; 19:1 y 6.
11. Yo soy el primero y el último.
12. Candeleros de oro. Ver versículo 20
13. El Hijo. Ver 14:14, Daniel 7:13. Hasta los pies. Demostrando realiza y dignidad de sacerdocio.
14. Blanco. Denotando la pureza y majestad de Dios. Daniel 7:9.
15. Bruñido. Ezequiel 1:7 y Daniel 10:6. Aguas. Ezquiel 1:24.
16. Estrellas. Ver el versículo 20.
17. Espada. Una comparación con Isaías 11:4, II Tesalonicenses 2:8, muestra que Cristo solamente tiene que "hablar la palabra" para destruir a sus enemigos. Es decir que tiene autoridad plena.
18. Yo soy aquel. El que vivo y estuve muerto; el que vivo eternamente, antes y después de la encarnación (comparar con Juan 1:1–4 y la frase del Antiguo Testamento "el Dios viviente"). La necesidad de no temer a la muerte, pues Cristo ya murió. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades. La palabra Hades es la hebrea Sheol, el lugar de los muertos, no el lugar del castigo; comparar con Isaías 14:9; 38:10; Mateo 16:18. Él tiene las llaves puesto que el tiempo y la forma de la muerte de cada individuo está bajo su control. Este pensamiento daría aliento a los perseguidos.
19. Escribe lo que has visto. Es decir sobre la visión. Que son y serán. Es decir el estado de las iglesias.
20. El misterio de las siete estrellas. El misterio es algo que antes era oculto y ahora es revelado. Y las estrellas son luces en el cielo. Los siete candeleros. Son luces en la tierra. Las Iglesias están representadas por siete candeleros pues están destinadas a esparcir la luz de verdad y divinidad que emanan de Cristo, la luz del mundo, por todo los que los rodean. La llama está alimentada por el aceite que es el Espíritu Santo. Éxodo 25:31, Zacarías 4:2, Mateo 5:14.
Angeles. Cada carta está dirigida al "ángel" y el "ángel" es alabado o reprimido por el estado de la Iglesia. Muchos han pensado que "ángel" era el equivalente de "obispo" pero no existe en lado alguno este tipo de equivalencia para soportar esta teoría. El ángel es a cada iglesia lo mismo que la estrella es a la lámpara, es decir su compañero en el cielo. El ángel tiene por tanto una existencia celestial que corresponde a la iglesia en la tierra, pero con una existencia más próxima a Dios. No tenemos que creer necesariamente que existe una conexión real entre sí. El apóstol escribía en símbolos y utilizaba símbolos ya existentes. Traduciendo del lenguaje simbólico "ángel" probablemente significa: "el perfecto ideal que la Iglesia cumple imperfectamente".
CAPíTULO II
Las cartas a las siete iglesias
Considerando que "siete" es el número perfecto, las "siete iglesias", representan todas las iglesias de Asia. Al mismo tiempo, las circunstancias especiales de cada iglesia están fielmente reflejadas en cada epístola. Ramsay señala que el apóstol alude, al mismo tiempo, a las circunstancias especiales de cada ciudad. Él sugiere que las iglesias son mencionadas en el orden en que un mensajero viajaría entregando las cartas. No obstante las cartas no están escritas para ser enviadas por separado a cada una de las iglesias. El libro ha de ser tomado en su totalidad. El apóstol Juan adopta la forma familiar de una "apocalipsis" para entregar su mensaje y las presenta en la forma familiar de "cartas".
En cada epístola, Cristo es descrito bajo un aspecto, principalmente tomado de 1:12, dibujado en forma diferente para enfrentar a cada una de las iglesias. Se le asegura a cada iglesia que Cristo sabe, tanto si es para elogio o reprensión, pero siempre con amor, y recibe la exhortación apropiada, seguida de una promesa especial y una dádiva.
El propósito principal de las epístolas es el de dar coraje a la Iglesia para salir victoriosos de las pruebas. Es por esta razón por lo que se menciona la presencia y ayuda de Cristo, para hacer que miren hacia delante a la gloria que pronto Cristo dará a todos aquellos que venzan. La principales pruebas de la iglesia consisten en la persecución por parte de los paganos y judíos y en las enseñanzas corruptas que corrían entre ellos. Las falsas enseñanzas son denunciadas en las epístolas de II Pedro y Judas. Parecía que se deseaba el permitir que los cristianos participaran de los clubes y organizaciones de la sociedad pagana entre los que vivían y en sus festivales, los que emanaban de fechas y tiempos idólatras.
1 – 7. A la iglesia de Efeso, Cristo habla como si Él se encontrara presente entre medio de ella. La iglesia es alabada por su trabajo a favor de Cristo, su valentía ante el sufrimiento y su fidelidad por la verdad, no obstante es reprendida, no por lo que ha hecho, sino porque el amor que les movía se ha enfriado. Hasta por esto es necesario arrepentirse; una iglesia sin amor perece. Aquellos miembros de la iglesia que salgan victoriosos de sus pruebas se les promete la vida eterna junto a Dios.
1. Éfeso. La gran metrópolis, centro de comercio en la provincia de Asia, famosa por su templo a Diana. Una vez que el trabajo del apóstol Juan hubo terminado, Timoteo fue allá por un tiempo (I Timoteo 1:3) con poderes generales, hasta II Timoteo 4:9. Poco después se convirtió en el hogar del apóstol. Después de los tiempos romanos, el puerto de Éfeso, a 3 millas del mar, se secó y el lugar decayó. Con excepción de una pequeña villa Turca, solamente quedaron las ruinas de aquel lugar.
2. Apóstoles. Enviados viajeros representando a Cristo, en cierto sentido no limitado a los doce (Romanos 16:7). Este título era reclamado por muchos a quienes no correspondía. Encontrado mentirosos. Los habían encontrado ser falsos (II Corintios 11:3 y 13)
4. Primer amor. Es decir al comienzo de su cristianismo.
5. Primeras obras. Obra como lo hacías bajo el primer amor. Vendré rápido y quitaré tu candelero. Si la llama del amor cristiano desaparece, el candelero será removido al caer en desuso, la Iglesia organizada terminará (Juan 15:6). La iglesia de Éfeso floreció por varios siglo, presumimos, por tanto que se arrepintieron.
6. Nicolaitas. Mencionados otra vez en la carta a Pérgamo en conexión con Balaam (v. 14), y probablemente también ser refiere en el versículo 20 en la carta dirigida a Tiatira. Por la mención a Balaam, se supone que pertenecían a la secta Antinomia, cuya doctrina decía que los cristianos no estaban sujetos a la ley moral y que los pecados no eran tal para aquellos que tenían fe. (I Corintios 6:13; 8:9; 10:28; Gálatas 5:13; II Pedro 2:1 y 14; Judas 4 y 11). También se ha sugerido que, los nicolaitas, pueden haber reclamado autoridad del diácono Nicolas (Hechos 6:5). Pero también el apóstol puede haber utilizado la palabra griega en substitución de la hebrea Balaam. Ramsay piensa que los nicolaitas eran algunos que trataban de buscar un compromiso con los usos y formas de la sociedad greco – romana, permeada por el lujo y manchada por la idolatría puesto que estos eran y deseaban cumplir las demandas del estado quemando incienso delante la estatua del emperador. El apóstol vio, de la misma manera que el apóstol Pablo lo hizo en I Corintios, que la iglesia debía conquistar la idolatría imperial o de lo contrario sería destruida. En 115 D.C. Ignacio escribió al pueblo de Éfeso: "no hay herejía entre ustedes"[1].
7. El que tiene oido. Comparar con las palabras de Jesús en Mateo 11:15. El Espíritu. El apóstol se encontraba bajo la influencia del Espíritu. Comparar con 1:10. Al que venciere. La vida del cristiano es una continua lucha contra el pecado y las tribulaciones y el propósito de este libro es de dar fuerza al cristiano para ayudarle a vencer. Le daré a comer. Tendrá la vida eterna. Comparar con 22:2 y Génesis 2:9. Paraíso. Palabra persa que significa jardín y utilizada en el Septuaginto para designar al jardín del Edén. Los judíos la utilizaron más tarde para expresar varias ideas de bendición celestial. Comparar con Lucas 23:43. Aquí se está utilizando como el equivalente de la Nueva Jerusalén al final del capítulo 21.
8 - 11. A la Iglesia de Esmirna. Cristo habla como el Eterno, que ha probado la muerte y cuya muerte ha tornado en vida (v. 8). No existe reprobación para esta iglesia. Es alabada por su esfuerzo de lucha ante la tribulación y la pobreza y por su condición espiritual. Se espera que tenga más persecución aún, que debe afrontarse sin miedo. Después de morir por Cristo solamente podrá venir la vida
8. Esmirna. Ciudad a unas 50 millas al norte de Efeso, era un puerto rico y tenía la ciudad más espléndida de toda la provincia del Asia Menor. En el año 26 D.C. fue erigido un templo en honor a Tiberio. Policarpo, su obispo, fue martirizado en el año 155 D.C. después de haber servido a Cristo por 86 años. Esmirna era el último reducto de la cristiandad en el Asia Menor y hasta hoy día es llamada por los turcos, la Esmina infiel.
9. Se dicen ser judíos. Son solamente judíos de nombre. Comparar con 3:9 y Romanos 2:29. El apóstol utiliza el nombre como uno honorable, equivalente a "aquellos que no son gentiles, pero que son del pueblo de Dios". Pero por la antipatía ante la voluntad y la palabra de Dios, esos hombres, judíos de raza, han perdido su posición de privilegio y se han convertido tan malos como los gentiles. Queda implícito que es la iglesia cristiana de Esmirna la que sido merecedora a suceder a este privilegio. Comparar con Romanos 2:28.
10. Demonio. La persecución es promovida por el demonio. Comparar con 12:17, 13:4, I Pedro 5:8. Prisión. El preludio a la ejecución. Diez días. No es literal, quiere decir que será corta y fulminante. Fiel. Ramsay sugiere que aquí, como en las otras cartas, el apóstol se refiere a la historia local de cada ciudad. Esmirna era honrada por su fidelidad hacia Roma, Cicerón la llamó "el más fiel de nuestros aliados". También estaban muy orgullosos de su "Corona" que eran "el adorno de los espléndidos edificios que rodeaban la colina de Pagos". Una corona. La vida eterna les coronará en su victoriosa muerte.
11. Segunda muerte. Una frase judía para el final de la condenación de los pecadores. Comparar con 20:6, 14; 21:8; Mateo 10:28.
12 - 17. A la iglesia de Pérgamo. Cristo habla como si Él es quien destruye a los malvados. La iglesia es alabada por su fidelidad en los tiempos cuando los cristianos son llamados a renegar de Cristo y adorar al emperador. Al menos uno de la iglesia ha confesado a Cristo con el costo de su vida. No obstante hasta esta iglesia ha sido corrompida por medio de enseñanzas inmorales y, por ello, tienen que arrepentirse, puesto que una iglesia corrupta pasará por el juicio de Cristo. Se les promete el alimento celestial a aquellos que han vivido victoriosamente y el conocimiento de Cristo en sus almas.
12. Pérgamo. Situada a unas 50 millas al norte de Esmirna. Bajo el imperio Romano era visitada por inválidos que asistían al templo de Esculapio para ser sanados. Hasta el siglo II de nuestra era, fue considerada la capital de provincia de Asia. Bajo el reinado de Augusto fue construido un templo, probablemente alrededor del año 29 y fue dedicado a Roma y Augusto. De esta manera Pérgamo se convirtió en el centro de la adoración imperial y el "trono de Satán". Continuó siendo un lugar de importancia preservando el antiguo nombre, Bergamo, hasta el día de hoy. Espada. Como el centro de adoración del emperador, Pérgamo, debió haber sido el estrado de autoridad y la espada era el símbolo de la autoridad más alta. El mensaje es que en la ciudad donde el procónsul romano tenía poder sobre la vida y la muerte, Cristo tenía poder y autoridad por encima de él.
13. Satán. La autoridad oponiéndose a la Iglesia. Trono. El templo en la ciudad de Pérgamo. Nombre. Los cristianos tenían que aceptar la religión del estado o sufrir el castigo de muerte.
14. Doctrina. Enseñanzas
15. Nicolaitas. Que enseñan las dotrinas de Balaam[2].
16. Arrepiéntete. Arrojando lejos a los nicolaitas.
17. Daré a comer el maná escondido. La tradición judía mantiene que el Arca de la Alianza, con todo su contenido, incluyendo una vasija con el maná, fue escondido por Jeremías y será restaurado a la venida del Mesías. Esta tradición es utilizada para simbolizar el pan de vida. Comparar con Juan 6:31.La piedra blanca. Ramsay explica que es una "tessera", dado de piedra, marfil u otra substancia con palabras o símbolos grabados en una o más caras. En este caso, la piedra ha de llevar simplemente un nombre y la fuerza de la frase recae en el nombre. Es una piedra imperecible, porque aquello que se pone para perdurar se hace en un material duradero; y es blanco además por ser el color afortunado. Nuevo nombre. Un nuevo nombre implica la entrada a una nueva vida. Así pues, por medio de este nuevo nombre el cristiano victorioso entrará en una nueva y mejor existencia. Pero el nombre también es el nombre secreto de Dios (3:12) y es de antiguo sabido que el conocimiento del nombre de Dios daba poder sobre los espíritus. Así pues el Cristiano, triunfante de la persecución, entraría en una nueva vida, tendría el conocimiento del nombre de Dios y un nuevo poder.
18 – 29. A la iglesia de Tiatira. Cristo habla en su majestad como el hijo de Dios. La Iglesia es alabada por su amor y fe y servicio a los demás, y por su paciencia bajo las pruebas. No obstante alberga enseñanzas corruptas y aquellos que siguen aquellas enseñanzas sin arrepentirse, sufrirán el castigo de la mano de Cristo. Cada miembro de la iglesia será juzgado por lo que cada uno hace. Pero todo aquel que obtenga el triunfo sobre las tentaciones de los enemigos de Cristo, compartirá con Él su glorioso reino.
18. Tiatira. Una ciudad en la parte norte de Lidia entre Pérgamo y Sardis, muy frecuentada por su activo comercio.
19. Caridad. Amor. Servicio. Ministerio hacia los hombres. Esto había hecho que sus obras hubieran ido creciendo en importancia.
20. Jezabel. Probablemente llamada con este nombre, porque ponía a los cristianos en el camino de la perdición, en la misma manera que la esposa de Ahab había hecho con Israel. Aparentemente había una profetisa que enseñaba la posibilidad de seguir siendo cristiano y mantenerse a la vez dentro de la vida y costumbres de la sociedad pagana. Estos eran idólatras y lujuriosos, celebrando de manera participativa la religión pagana uniéndose a los banquetes que eran organizados en forma carnavalesca. La minoría de la iglesia, si bien estaban en contra de las enseñanzas de Jezabel, la toleraban.
22. Cama. La cama de la celebración era convertido en cama de tribulación.Adulterio. O infidelidad a Dios.
26. Aquí el apóstol está citando el Salmo 2:8.
27. Gobernará. Una forma figurativa de la victoria del Mesías que será compartida por Su pueblo.
28. Estrella de la mañana. La gloria de Cristo que nos da el día perfecto.
CAPITULO III
Las Epístolas a las Siete Iglesias
(Conclusión)
1 – 6 A la Iglesia de Sardis. Cristo habla como Él es quien da el Espíritu y busca en nosotros la vida espiritual. No hay alabanzas para esta iglesia. Su vida no tiene realidad alguna. No obstante, tiene el poder del despertar de nuevo. Pero si continua en su sueño, Cristo vendrá para un juicio inmediato. Unos pocos han permanecido fieles. A ellos y a toda la iglesia, Cristo les promete alegría y vida y su reconocimiento como Suyos.
1. Sardis. A unas 35 millas al sur de Tiatira. Antes del año 549 A.C. en esa zona existió el reino de Lidia y Sardis fue su capital. En el tiempo de la escritura del libro de la Apocalipsis, aún era una ciudad importante. Hoy día solamente quedan ruinas.
2. El libro de la vida. Ver Exodo 32:33
7 – 13 A la Iglesia de Filadelfia. Cristo habla como si Él fuera el único medio para entrar a la Iglesia, la espiritual casa de Dios. La Iglesia es alabada por su fidelidad ante la persecución. Su poder es pequeño, pero Cristo está con ellos y Él está dando la oportunidad de convertirse a algunos de los judíos que habían ayudado a los perseguidores. La Iglesia saldrá triunfante de la pruebas que se le avecinan. Cristo está pronto a regresar y permite que la Iglesia continúe en su lucha por un poco más de tiempo. Aquellos que venzan recibirán el lugar de honorabilidad en el santuario celestial y disfrutarán de la alegría de conocer a Cristo.
7. Filadelfia. Ciudad rica y poderosa a 28 millas de Sardis. En su lucha contra los turcos, esta ciudad gozaba de la historia más gloriosa entre todas las ciudades del Asia Menor. Es hoy día en su mayoría una ciudad cristiana. Rey David. Referencia a Isaías 22:22. De la misma manera en que fue conferida la autoridad a Eliakim sobre la casa real, Cristo la tiene sobre toda la Iglesia, por encima de todos los ministros terrenales y Él es quien admite y excluye, es decir, el que abre y cierra.
8. La puerta abierta. La Iglesia ganará conversos. Quizá de los mismos judíos que los perseguían, quizá de los habitantes de Pirgia en el camino sobre la que Filadelfia fue construída.
9. Sinagoga. Evidentemente los judíos estaban orgullosos de sus privilegios nacionales, siendo numerosos y opulentos. No es de extrañar que despreciaran a los judíos cristianos como traidores.
12. Un nuevo nombre. Aparentemente, en el año 17 D.C. el nombre de Filadelfia fue cambiado por "Neokaisareia", es decir, la ciudad del joven César. Sin lugar a dudas, a la vez debería haberse construido un templo al joven César con sus rituales y sacerdotes. De esta manera se escribió el nombre imperial con su dios imperial. Este es el contraste que el utiliza el apóstol en este versículo, ya que Cristo hará lo propio. Habrá un nombre escrito sobre el cristiano que venza y este será el nombre de Dios y el nombre de la Iglesia y el nuevo nombre de Cristo.
14 – 22 A la iglesia de Laodicea. Cristo habla como si solamente por medio de Él puede obtenerse la verdadera vida con toda su riqueza y bendiciones. La iglesia es reprendida por no ser ni fría ni caliente, por ser auto – complaciente y su actitud mundana. En lugar de confiar en ellos mismos, deben mirar a Cristo como el origen de todas las riquezas verdaderas. Él reprime a la iglesia por que la ama. Lo que ellos necesitan es más celo. Hasta en esta orgullosa iglesia, Cristo humildemente golpea la puerta de cada corazón y, si esta se abre, está dispuesto a entrar con sus bendiciones. Aquellos que comparten la victoria de Cristo sobre el mundo, de igual forma compartirán sus honores.
14. Laodicea. Ciudad situada al SE de Filadelfia y al E de Éfeso. El lugar está ahora desierto. En el año 60 DC, Laodicea fue destruida por un terremoto, pero no acepto, para su reconstrucción, ayuda de ningún emperador, como otras muchas ciudades hicieron. Era un gran centro bancario. También era famosa por el brillante color negro de la lana de sus ovejas y gran parte de su comercio se debía al tráfico de vestimentas hechas con esa lana.(v. 17). En aquel tiempo había un producto llamado "El poder Pirgio" que se utilizaba para curar la debilidad de los ojos y es el que puede ser aludido en el versículo 18. En el año 166 DC un obispo de Laodicea fue martirizado. Amén. La verdad (Isaías 65:16). Él es la realidad detrás de todas las cosas que pasan; Su vida es la vida sobre la que todas las vidas son definidas; todas Sus promesas son ciertas; en Él se puede confiarse totalmente.
15. Comparar con Mateo 21:31
16. Una alusión al efecto nauseabundo del agua tibia.
17. Comparar con Hosea 12:8; Mateo 23:12; Lucas 1:52 y Santiago 2:1.
CAPITULO IV
La gloria de Dios
La Iglesia ha sido alentada en medio de sus tribulaciones y tentaciones por la visión, la presencia y el apoyo de Cristo. Ahora, el los capítulos 4 y 5 , comienza una nueva serie de visiones, entre las que se muestra, por medio de figuras o de fuerzas cómo la vida de la Iglesia es afectada, dicho en otras palabras, afectada por los que están a favor y en contra de ella. A ella se les muestra Dios y el Cordero de igual forma que se les muestra el demonio, la bestia, el falso profeta y la ciudad apóstata. Después se le muestra la victoria de Cristo y la eterna derrota de los poderes del mal.
En el capítulo 4 se muestra la grandeza y majestad de Dios para tranquilidad de la Iglesia. El leguaje utilizado está entresacado de Isaías 6 y Ezequiel 10. Él es dibujado en su trono celestial, sentado "bajo un arco iris... sobre un mar de vidrio semejante al cristal" rodeado de seres representantes de Su creación angelical y de la Iglesia. Todos esos seres incansablemente le observaban para hacer Su voluntad y adorarle a Él como el Creador.
No se supone que podamos entender estas imágenes del cielo en una manera descriptiva literal, sino como símbolos dibujando las cosas espirituales. (Ver 5:5–7).
3. Jaspe. De acuerdo algunos, el diamante. De acuerdo a Flinders Petrie, el jaspe verde (21:11). El diamante es un símbolo de la pureza de Dios, el jaspe verde, de su misericordia. Arco Iris. El signo de Su misericordia (Ezequiel 1:27). Esmeralda. Flinders Petrie piensa que la palabra traducida por esmeralda significa, cristal de roca, el cual puede mostrar un arco iris.
4. Ancianos. Comparar con Isaías 24:23 y Colosenses 1:16.
5. Truenos y relámpagos. Significativo de su inmenso poder y magestad. Comparar con Éxodo 19:16.
6. Un mar de cristal. Quizá representando las aguas que estaban en cima del firmamento (Génesis 1:7). Sobre esto se encuentra el trono de Dios como se indica en Ezequiel 1:22.Seres vivientes. Comparar con Ezequiel 1:5; en Ezequiel 10:1–20 son identificados como "querubines". La simbología del "querubín" es sistemáticamente tratada como referente a las fuerzas de la naturaleza, en especial con las nubes de tormenta. Comparar con Génesis 3:24, aquí la palabra "espada" puede significar rayos, también ver Salmo 18:10. Para el poeta hebreo, los querubínes no solamente son los asistentes de Jehovah, sino que también los portadores y los que soportan Su trono. Las nubes de trueno son las obscuras alas de aquellos ministros de Dios. Comparar con II Reyes 19:15; Salmos 80:1; 99:1; Isaías 37:16. En la teología judía, los querubines tienen su lugar en la más alta jerarquía de ángeles. Llenos de ojos. Queriendo significar su constante y perpetua vigilancia. Comparar con Ezequiel 10:12.
7. Criaturas. Estas cuatro criaturas fueron tomadas en los principios de la iglesia como los emblemas de los cuatro evangelistas.
CAPITULO V
La Gloria del Cordero
Se muestra a la Iglesia al lado de Cristo. Él ha vencido el sufrimiento. Ahora el futuro es para Él y Su pueblo y es adorado con el Padre.
1 – 4 El rollo del libro. El libro escrito por dentro y por fuera indicando los propósitos de Dios para el futuro. Comparar con Ezequiel 2:9. Totalmente sellado. Los siete sellos indican que su contenido está fuera del alcance de los ángeles y de los hombres. "Descansando en la mano derecha de Aquel sentado en el trono" indicando que Su voluntad está hecha para ser conocida y para que Sus propósitos sean cumplidos. Pero ningún ser creado es digno de recibir tan alta misión y por esto el apóstol gime, temiendo que la promesa hecha al principio del capítulo 4 se torne en fracaso.
5 – 7 Se le dice al apóstol que la batalla ganada por Cristo le ha calificado a Él para abrir el libro. Cristo, en Su poderío y fuerza es referido como "el León de la tribu de Judá" como una referencia a Génesis 49:9, que es interpretado por los judíos como el Mesías (Hebreos 7:14) y como la "rama de David", como una rama o brote saliendo del tronco u otra aceptada manera de designar al Rey Mesiánico. (Cap. 22:16; Isaías 11:1, 10; Jeremías 23:5; Zacarías 3:8). El apóstol Juan busca al León pero ve al Cordero (Juan 1:29, 36), "de pie, como inmolado". Esta referencia es a Isaías 53, indicando que por Su sacrificio era la forma que Cristo había logrado la victoria. El demonio y el demonio, habían sido vencidos por la Cruz y el propósito de Dios para el hombre, dependiente del perdón logrado por la muerte de Cristo, podía ahora llevarse adelante. Esto implicaba que los perseguidos cristianos, para los que este libro fue escrito, no tenían por qué temer las tribulaciones, puesto que Cristo había proporcionado los medios por los que habrían de ser salvos. El Cordero tenía siete cuernos y siete ojos, significando el todo el poder del Espíritu por los que gobierna a Su pueblo y destruye a Sus enemigos para llevar a cabo el propósito Divino. (I Samuel 2:10; Daniel 7:7, 20; Zacarias 3:9. Entonces el Cordero toma el libro.
No tenemos que entender literalmente que Cristo tiene la forma de Cordero. Las figuras del cordero, los cuernos y los ojos, eran familiares a todos los estudiantes del Antiguo Testamento y la verdad de Cristo era expresada a través del conjunto de imágenes que eran familiares a la mente del apóstol, en la misma manera que podía haberlo hecho con palabras solamente, en lugar de imágenes. Tanto las palabras como las imágenes son expresivas de las realidades espirituales no importando la forma que sea utilizada para expresarlas.
CAPITULO VI
Los Seis Sellos
La afligida iglesia ha sido recordada al final del capítulo 4 que Dios está sobre ella y que su futuro está encomendado al Cordero. Ahora en los capítulos 6 al 8 se le muestra ese futuro, desenvolviéndose hasta el final.
La clave de esta visión es la profecía de Cristo en Mateo 24:3 – 31. En esta profecía, versículos 4 – 14 se dicen los signos que precederán a la destrucción de Jerusalén, en versículos 15 – 28 la destrucción de Jerusalén y en 29 – 31 los signo que precederán la venida de Cristo. Existe esa misma división, de tres partes, en este capítulo, pero en lugar de la destrucción de Jerusalén, se habla de los mártires de Dios y la mirada al futuro está concentrada en la venida de Cristo.
Sin lugar a duda, el apóstol ha pensado por bastante tiempo acerca de la profecía de Jesús en Mateo 24. Era una consecuencia lógica de su memoria el seguir la secuencia de la profecía y, al mismo tiempo, nuestro Señor quiso hacer un uso adicional de las imágenes implantadas en la mente del apóstol. El trabajo de la misma profecía aparece en las visiones de las trompetas y los cálices.
1 – 8. Cuatro jinetes fueron convocados con las palabras: Ven y mira. Comparar con Zacarias 6:1, donde los cuatro caballos están hacia los cuatro vientos simbolizando el juicio divino.
El caballo blanco y la corona del primer jinete son símbolos de victoria y por el arco, ver Salmo 45:4. El proceso victorioso del evangelio es probablemente representado (Mateo 24:14) o como muchos piensan, Cristo.
El segundo y tercer jinetes representan la guerra y el hambre, respectivamente. Un denario era el salario de un trabajador por un día de trabajo (Mateo 20:2). El juicio está cubierto con misericordia, pues el trigo y la cebada no debían ser destruidos totalmente y el aceite y el vino serían tocados.
Después la Muerte y el Hades (el mundo de los muertos) salieron a reclamar la cuarta parte, no la totalidad, comparar el versículo 8 con Ezequiel 14:21.
9 – 11. El quinto sello revela que la muerte de los mártires Dios no la dejará pasar por alto. En la medida que ofrecieron sus vidas, están representados como si hubieran sido sacrificados en un altar celestial corriendo por sus pies la sangre derramada (Levítico 17:11; Éxodo 29:12). Esta sangre está clamando a Dios en la misma forma que lo hizo la de Abel y en la misma forma que cada crimen clama por castigo. Dios no está complacido, pero el juicio final debe esperar hasta que el número de mártires se haya cumplido. Entre tanto, aquellos que han vencido, serán vestidos con los trajes de la victoria.
12 – 17 Al abrir el sexto sello aparece el día de la ira de Dios y del Cordero. La descripción está basada en las palabras de Cristo en Mateo 24:29. Los profetas ya habían expresado lo terrible del "día del Señor", asociándolo con terribles catástrofes, y estas están intercaladas junto con el pasaje para crear un cuadro de ruinas y miedo. Los detalles no son para ser interpretados literariamente. Comparar con Isaías 2:10, 34:4, 50:3; Jeremías 4:24; Amos 8:9; Nahum 1:5; Hageo 2:6; Lucas 23:30; Hebreos 12:26.
El cuadro parece ser como si fuera cortado a la apreciación del Apóstol, puesto que no es capaz de apreciar el intervalo que separa la caída de Jerusalén con la conquista del imperio por la Cristiandad, como tampoco el tiempo que separa esa conquista del Día del Juicio. Así, a través del libro el ve los "mil años" que describe en el capítulo 20.
CAPITULO VII
Los redimidos
Dos visiones se interponen entre el sexto y séptimo sellos. Son episodios similares entre la sexta y séptima trompeta y cálices.
1 –3 Cuatro ángeles están vigilando los cuatro vientos de los juicios de Dios y se les ordena no soltarlos hasta que los sirvientes de Dios sean sellados, es decir, marcados como Suyos. Comparar con Ezequiel 9:4; Efesios 1:13 y II Timoteo 2:19. Estos cuatro vientos pueden ser los cuatro jinetas del capítulo 6. El significado es que los cristianos no tienen que temer los juicios del capítulo 6, puesto "que ni un pelo de su cabeza perecerá" (Lucas 21:18)
4 – 8 El número completo de los que pertenecen al pueblo de Dios, 144.000 es decir mil veces 12 al cuadrado, son reunidos para su seguridad eterna. Se habla de la Iglesia de Cristo en leguaje del Antiguo Testamento. No se menciona a la tribu de Dan, quizá debido a una tradición judía de que el Aticristo provendrá de esa tribu.
9 – 17. El apóstol ve en otra visión como esos 144.000 serán preservados. No serán librados de la muerte, sino que serán librados por la muerte. Comparar con Lucas 21:16. Mantos y palmas de victoria son aquellos que vencen, y podrán vencer por medio de la "sangre", es decir por el poder del Cordero sacrificado. Su estado de beatitud está dibujado en una dulce alegoría tomada del Antiguo Testamento.
CAPITULO VIII
El Séptimo Sello
1. En silencio se abre el séptimo sello.
2. A los siete ángeles, recordados en las últimas creencias judías (Tobías 12:15; Lucas 1:19) de tener posiciones prominentes ante la presencia de Dios, les son dadas siete trompetas, símbolos de juicio (Mateo 24:31; I Corintios 15:52; I Tesalonicenses 4:16). Es preferible entender la visión de las trompetas como un contenido del séptimo sello. Esto se debe al carácter de los eventos pertenecientes a las primeras cuatro, que emergen como consecuencia de la tercera parte de las profecías de Cristo (Mateo 24:29; Lucas 21:25) y que a la vez son paralelas al sexto sello. Por tanto las trompetas representan el juicio del mundo pagano, en especial el imperio Romano, el cual vendrá después de la caída de Jerusalén. Debemos notar que el arreglo de las trompetas es paralelo al de los sellos y que hay un episodio con dos visiones entre la sexta y séptimas trompetas al igual que entre el sexto y séptimo sellos.
3 – 5. El incienso de las oraciones en los cielos se junta con el de las oraciones de la Iglesia que Jesús no detiene (Romanos 8:26) y en contestación el fuego del juicio de Dios es arrojado sobre la tierra (Ezequiel 10:2) después de lo cual el sonido de trompetas comienza.
6 – 13 Las primeras cuatro trompetas anuncian las convulsiones de la naturaleza, afectando a la tierra, el mar, los ríos y los cuerpos celestiales. El lenguaje está en parte tomado de la narrativa de las plagas de Egipto, pero la totalidad de las cuatro visiones toma la forma de un cuadro representando una erupción volcánica. La destrucción cae sobre un tercio solamente, es decir que la misericordia es mayor que el juicio. Los detalles no son conocidos. La idea general es que las convulsiones de la naturaleza son precursores de la proximidad al día terrible de la venida de Cristo.
Después de la cuarta trompeta aparece un águila y no un ángel como dice la traducción volando sobre la tierra, como un símbolo más de juicio (Hoseas 8:1; Mateo 24:28), anuncia con tres ¡Ay! sobre los paganos. Cada una de las tres trompetas marca uno de los gritos.
CAPITULO IX
La Quinta y Sextas Trompetas
Estos gritos de anuncio sobre los pagano e idólatras afligen a ambos, los humanos y los demonios.
1 – 12. La quinta trompeta da comienzo al primero de los tres gritos o llamados. Una estrella caída a la tierra, es decir, un ángel descendido del cielo, no necesariamente el demonio, abre el pozo del abismo. El "abismo" es el lugar donde habitan los demonios y espíritus malignos y el pozo se supone que es el canal de acceso al abismo. El apóstol utiliza esta figura judía que bien puede haberse derivado del uso de los volcanes como una cosa espiritual. Cuando el pozo se abre, se eleva una nube de humo y de él surgen langostas, las cuales no están llamadas a destruir las plantas ya que en verdad no son langostas, solamente en número se pueden comparar a una plaga de ellas. En realidad son como escorpiones que vienen a traer dolor a los hombres con su poder devastador, por un período limitado de tiempo – generalmente la visita de las plagas de langosta eran limitadas a 5 meses, de mayo a septiembre. Vienen a afligir a los que no han sido sellados (ver 7:1). La descripción de las langostas está parcialmente tomada de Joel1:4 – 6; 2:1. No debemos de buscar otro significado especial en los detalles de esta descripción cuyo único significado puede ser el aumentar el terror del cuadro descrito. Al contrario que las langostas de Proverbios 30:27, éstas sí tienen un rey, Abadón o Apoleón, el Destructor (comparar con Job 26:6 y Proverbios 15:11). Los nombres son en principio utilizados para designar el lugar de los perdidos y aquí para indicar la habitación de los demonios. La figura puede ser interpretada como un cuadro de la miseria mental y espiritual que acontece después del pecado. Es un contraste con el quinto sello.
13 - 21 Suena la sexta trompeta y la voz del altar contesta las plegarias de los mártires clamando venganza desatando a los cuatro ángeles que estaban atados al río Eúfrates. Un enorme ejército de soldados a caballo se abalanzan y matan a la tercera parte de los sin Dios, una gran parte, pero no la totalidad. El Eúfrates es el río de Babilonia y ésta en este libro representa a Roma. Quizá, esta visión habla de la devastación causada por los ejércitos romanos, posiblemente en las guerras civiles que siguieron a la muerte de Nerón.
En el concepto de "los cuatro ángeles atados", el apóstol utiliza una familiar apoclíptica idea judía. Cada país se suponía tener un ángel o ángeles,(ver Daniel 10:13 y 20. Ver 1:20) "Príncipe de Persia", "Príncipe de Grecia". Los cuatro ángeles serían los representativos de los encargados de Babilonia, es decir Roma y su "atar" o "desatar" representarían la causa espiritual para reprimir o dejar libre los ejércitos. Los ángeles fueron reprimidos de actuar hasta que llegó el momento justo ordenado por Dios. Al igual que con las langostas, la descripción de los detalles dados, probablemente no tienen ningún significado especial.
CAPITULOX
El pequeño libro
Entre el sonido de la sexta y de la séptima trompetas, al igual que entre el sexto y séptimo sellos, ocurre un episodio consistente en dos visiones.
Otro ángel poderoso, descrito como investido con el poder y misericordia de Dios, desciende del cielo con la comisión de predicar. Tiene un pequeño libro abierto en sus manos. El libro es diferente al del capítulo 5 y contiene una revelación que ha de hacer el apóstol (ver capítulo 11:2). Siete truenos resuenan aparentemente queriendo significar que habrá una serie de juicios no incluidos en los sellos, trompetas y cálices, pero se le prohibe al apóstol escribir sobre ellos (comparar con Daniel 12:4). El ángel declara ahora (Daniel 12:7) que el "poco tiempo" de 6:11 está pronto a concluir y los días de las siete trompetas, entonces se cumplirá el eterno propósito de salvación y así mismo se cumplirán las revelaciones hechas por los profetas de ambas dispensaciones (Daniel 9:6–10; Zacarías 1:6; Romanos 1:1. Cumpliendo las órdenes del ángel heraldo, el apóstol se come el libro: dulce en su boca pero amargo en su estómago (comparar con Salmo 119:103; Ezequiel2:8 y 3:1) queriendo indicar que es agradable para él recibir la revelación de Dios, pero la ira de su juicio le llenan de pena. Los dos ángeles le piden que anuncie el contenido de esta nueva revelación que probablemente se refiere a lo que podemos leer al final del capítulo 11.
CAPITULOXI
Los dos Testigos. La Séptima Trompeta
1 – 14 El Segundo Episodio. Existen gran diferencia de opiniones acerca del significado de esta visión. Quizá el significado debe buscarse en el paralelismo del libro. Hay dos visiones con episodios diferentes al final del sexto sello (ver capítulo 7), la primera significando que el pueblo de Dios fue separado y preservado de los juicios divinos, la segunda es que no fueron preservados de sino por medio de la muerte. El mismo significado puede encontrarse aquí.
1 – 2. El santuario y altar de Jerusalén, con sus adoradores, ha de ser medido, como un medio de preservación. Comparar con II Samuel 8:2 y Ezequiel 40:3. Pero la corte de los Gentiles ha sido entregado, con el resto de la ciudad, a las naciones. Esto no es más que una simple referencia al cerco y toma de Jerusalén en el año 70 D.C. tal como fue anunciada por Cristo. Comparar con Lucas 21:24. Pero ha de ser interpretado simbólicamente. El templo, el altar y los adoradores significan la Iglesia de Cristo y sus seguidores, (I Corintios 3:16) que han surgido de en medio del judaísmo y que han de ser protegidos aunque el judaísmo sea condenado. El tiempo dado es de 42 meses, es decir 3 años y medio, la mitad de siete el número sagrado, no es para ser entendido literalmente. Fue la duración de la persecución de Antíoco Epifanes y significa un período, no importa su duración, en el que el demonio estará en el poder. Comparar con 12:6; 13:5; Daniel 7:25; 12:7.
3 – 14. Pero el pueblo de Cristo, a pesar de que ha de ser preservado, será por medio de la muerte. Ahora son representados por la figura de los dos testigos (Hechos 1:8) profetizando durante el período en que domine el mal. Son comparados al un árbol de olivo y de candeleros, (Zorobabel y Josué) de Zacarías 4, puesto que son los que dan la luz de la verdad de Cristo y son alimentados con el aceite de la divina gracia. También debe ser comparado su lenguaje que está hecho para asegurarles el favor especial y la protección de Dios. Pero el favor de Dios será mostrado preservándoles no de la muerte, sino por medio de ella. La "bestia", es decir, el imperio Romano, los perseguirá hasta la muerte. Existe, quizá, la alusión a la muerte de dos personas santas en Jerusalén, entre las cuales Santiago, el hermano de Jesús, podía haber sido una de ellas. En la misma manera que sus cuerpos fueron tratados con deshonor por parte de los judíos, los paganos lo harán con los cristianos. Pero en todo esto, ellos están identificados con Cristo y compartirán su vida con Dios. En el juicio que viene sobre el malvado mundo, entre el que Jerusalén, ahora que la Iglesia Cristiana ha sido separada de ella, es una figura, muchos se convertirán.
15 – 19. Suenan las siete trompetas. Esto traerá la consumación y por tanto el resto del libro se desarrolla a partir de este evento. En lugar del silencio en los cielos que siguió a la apertura del sexto sello, el apóstol escucha el coro celestial anticipando y celebrando la victoria del Reino que vendrá como consecuencia del toque de la séptima trompeta. Ahora se abre el templo de Dios en los cielos y en él se puede ver el arca de la alianza de misericordia y de él surgen los rayos y truenos del juicio. Esta misericordia y juicios es lo que se narra en los siguientes capítulos.
CAPITULOXII
La Mujer y el Hombre Niño.
El Dragón
La persecución sufrida por la Iglesia y la que tendrá de nuevo, es un constante hecho que es marcado como motivo de fondo por todo el libro de la Apocalipsis. Los sufrimientos de la Iglesia y sus miembros son recordados una y otra vez en especial en 11:1–13. En los sellos y las trompetas, en una manera amplia y general, se ha asegurado a la Iglesia que los juicios de Dios caerán sobre el mundo de maldad y que los paganos serán traídos bajo el poder y dominio del Cordero. En el resto del libro, capítulos 12 al 22, se narra la victoria de Cristo y Su Iglesia con un detalle mucho mayor. Los grandes enemigos de Cristo son sacados la luz bajo la personificación del Dragón, las dos Bestias y la ciudad prostituida o la ramera. Entonces se nos muestra la batalla de Cristo contra ellos y la destrucción de ambos y el demonio; después de esto el libro termina con la gloriosa y eterna bendición de la Nueva Jerusalén.
El principal enemigo de la Iglesia de Cristo es el demonio, él es el que trae toda la hostilidad hacia ella. Cristo sufrió su enemistad, pero salió victorioso. En principio, Satán ya ha sido conquistado aunque por un corto espacio de tiempo, la Iglesia sigue sufriendo con su maligna influencia.
1 – 6. La iglesia del Antiguo y Nuevo Testamentos se muestra bajo la figura de una mujer, vestida de gloria celestial, de quien el Mesías procederá; comparar con Isaías 66:19 y Miqueas 4:10. Ella se opone al demonio, representado por un dragón, manchado de rojo por la sangre de los santos. Sus siete cabezas y diez cuernos representan los emperadores romanos sobre los que ejerce su poder. Las siete cabezas coronadas quizá representen los siete emperadores desde Augusto hasta Tito, que ya habían reinado. Los diez cuernos pueden representar los mismos emperadores con la adición de Galba, Otho y Vitelio. El dragón espera atacar al Mesías pero cuando nace (Salmo 2:8), el dragón no tiene poder sobre Él y Él es exaltado al trono de Dios (Filipenses 2:9). La iglesia escapa del dragón, de la misma forma que Israel escapó del faraón hacia el desierto, con objeto de ser protegida durante el tiempo de tribulación. Esta referencia puede significar los dos momentos de descanso que tuvo la Iglesia de Palestina durante los problemas que sucedieron a la destrucción de Jerusalén (Hechos 9:31) y cuando escaparon de Jerusalén a Pella antes del ataque a la ciudad (Mateo 24:16).
7 – 9. Los cristianos a quienes el apóstol está escribiendo, están comenzando a sufrir persecución. No obstante se les asegura la victoria. Esto está simbólicamente representado con la guerra en los cielos entre los ángeles buenos y los malos, en la que Satán y sus secuaces son vencidos y arrojados del cielo. Esta figura está sacada de ideas judías apocalípticas, pero el significado para los cristianos es que, con la muerte, resurrección y ascensión a los cielos de Jesucristo, Satán estaba ya vencido (Juan 12:31; 16:33).
10 – 12. Satán se encuentra potencialmente vencido, los cielos celebran, con anticipación la victoria que ganarán los perseguidos cristianos puesto que Cristo murió por ellos y les da poder en su muerte.
13 – 17. El demonio no puede herir a una parte de la Iglesia, quizá quiere significar la Iglesia de Palestina en Pella, pues Dios la protege. La protección de Dios está descrita en los mismos términos encontrados en el escape de Egipto, cuando nace Israel en las alas del águila (Éxodo 19:4) huyendo del faraón hacia el desierto, salvando el obstáculo del mar Rojo (agua como un río, versículo 15). Al ver esto, Satán se vuelve hacia la Iglesia en tierra de los gentiles.
En este capítulo, el apóstol utiliza figuras frecuentemente encontradas en otras apocalipsis judías. Esta pueden haberse derivado originalmente de ancianos mitos concebidos de la lucha entre el sol y las tinieblas. Cualesquiera haya sido su significado original, aquí se encuentran representando símbolos de la verdad Cristiana.
CAPITULO XIII
Las Dos Bestias
La personificación de los dos poderes inspirados en el demonio para perseguir a la Iglesia.
1 – 10. El dragón se encuentra frente al mar, probablemente el mar Egeo, donde por mar viene a encontrarle "la bestia", es decir algo inhumano, queriendo significar el Imperio Romano, llegado a la provincia de Asia donde se encuentran las siete Iglesias antes mencionadas. La bestia tiene siete cabezas y diez cuernos. Comparar con Daniel 7. En los cuernos hay diademas y en las cabezas nombres con blasfemia, es decir títulos blasfemos. Comparar con el capítulo 17:3. Los diez cuernos son los diez emperadores de Agusto a Tito. Los siete cuernos son aquellos que han reinado lo suficiente para que se les de adoración, omitiendo a Galba, Otho y Vitelio. Los nombres pueden haber sido "Augusto" o "Sebastos" bajo cuyos nombres, los emperadores eran reverenciados.
El emperador representaba la majestad, la sabiduría y el poder benefactor de Roma. Era en muchos casos representado, diferentes partes del imperio, como una encarnación del dios adorado en aquel distrito... A Domiciano le encantaba ser adorado como la providencia divina en forma humana y por otros escritos se sabe que Calígula, Domiciano y Diocleciano fueron tres emperadores que les agradaba ser considerados "dominus et deus" (dioses y señores) (Ramsay "La Iglesia en el Imperio Romano, pág. 191, 275)
El monstruo combina los poderes de las cuatro bestias en Daniel 7. Una cabeza es herida de muerte, pero el golpe de muerte es sanado. Esta cabeza probablemente representa a Nerón (54 – 68 D.C.) de quien el pueblo decía que no estaba muerto y que si lo estuviera, retornaría a la vida. (Historia de Tácito; Nerón de Suetonio).
La palabra por la que se traduce "herida de muerte" es la misma que la utilizada en el "Cordero sacrificado" en el capítulo 5 versículo 6, implicando que Nerón, como cabeza del reino y como muerto volviendo a la vida, era la contraparte de Cristo en el reino de Dios. El apóstol toma esta superstición y la toma para simbolizar el espíritu de persecución de Nerón aplicado a la persecución de Domiciano acaecida entre los años 81 y 96 D. C.
De la misma manera que Nerón representa la contraparte de Cristo, la adoración al dragón y la bestia representan la parte maligna de adoración como la contraparte a la adoración a Dios. La bestia blasfema contra Dios y su tabernáculo asumiendo el divino honor y obligando a poner en práctica obras malignas a los cristianos. Se le designa para presentar batalla contra los cristianos con su poder sobre todo el mundo y se le da adoración por parte de los infieles. La descripción de la bestia termina con una orden de someterse a la voluntad de Dios con paciencia y una entrega total.
Se ve a una segunda bestia. Esta viene de la tierra, puesto que pertenece a la provincia de Asia, la tierra del escritor y de los primeros lectores del libro. La bestia representa la Provincia de Asia en su doble aspecto de administración civil y religiosa, el Proconsul y la Comuna. Tiene dos cuernos representando a su doble papel y era como un cordero, puesto que Asia era un país pacífico donde no había necesidad de ejército; no obstante hablaba como el dragón y hacía los mismos asertos blasfemos y las mismas demandas que la primera bestia había aprendido del dragón. La autoridad del gobierno imperial había sido delegada al gobierno provincial, que usaba su autoridad para obligar a adorar al emperador. Como el espíritu de persecución del imperio había sido encarnado por Nerón, aquél estaba representado por un Nerón resucitado y los siguientes emperadores seguirían actuando en el espíritu de Nerón. La adoración a la imagen del emperador, era inculcada al crédulo pueblo por medio de trucos, conjuros y ventrílocuismo. El castigo por rehusarse a adorar la imagen era la muerte. Nadie en la provincia podía comprar o vender, si no disponía del certificado con el sello imperial (la marca de la bestia), indicando que se había unido a la adoración del emperador. También el significado puede ser que todos tenían que ofrendar incienso con una mano, o hacer una reverencia de respeto, a la imagen, antes de ser permitidos a comerciar.
El nombre de de la bestia es 666. La referencia está hecha al valor numérico de las letras. Tanto en griego como en hebreo, las letras del alfabeto eran utilizadas como números. Encontramos que si se escribe "Nerón Cesar" en letras hebreas, la suma de las letras es 666. Actualmente, esta es una teoría generalmente aceptada, a pesar de que, para obtener el 666 la palabra Caesar tiene que ser escrita con falta ortográfica. Si se deletrea correctamente la suma de las letras es 616, que es el número encontrado en muchos manuscritos.
Algunos han llegado a opinar que el número correcto y original es el 616 y que representa a Gaios César, es decir, Calígula.
Ireneo tomó el nombre como queriendo significar "Lateinos", es decir, del latín.
Otra interpretación ve al número simplemente como una continuación del contraste con Cristo en el versículo 11. El número de la palabra Jesús, en griego es 888; y de acuerdo a esta interpretación, el significado dado al número de la bestia, no llega a ser siete, perfección y santidad, de lo que Jesús sobrepasa.
CAPITULO XIV
El Cordero y sus seguidores
El juicio a sus enemigos
En los dos últimos capítulos aparecieron con todo su poder los enemigos de la Iglesia. En contraste, ahora, dando ánimos a la Iglesia para resistir a sus enemigos en la seguridad de su absoluta victoria, en el Juicio de Dios sobre los infieles se presentan cuadros de las bendiciones concedidas a aquellos que pudieron testificar y confesaron a Cristo.
1 – 5. El Cordero es visto en el monte Sión (significando la verdadera casa celestial de la Iglesia; comparar con Hebreos 12:22). Con Él se encuentran el perfecto número de aquellos que han sido marcados con Su nombre y el nombre de Su Padre, en lugar de la marca de la bestia. Tanto aquí como en el capítulo 7:4, "144.000" es una figurativa expresión del número total de redimidos. Se escucha un coro celestial en el que la voz de Cristo es seguida por las voces de las criaturas vivientes y los ancianos. Los redimidos se unen a ellos. Son descritos como puros ante la idolatría, que en las escrituras es frecuentemente descrita como un adulterio frente a Dios, quién siempre estuvo aliado contra la impureza, siguiendo al Cordero en su sufrimiento camino a la gloria.
9 – 13. La ira de Dios es proclamada en cualquiera que se aparte del Cordero hacia la bestia. La exclamación está hecha en lenguaje tomado de Isaías 34:8, cuando se está describiendo la destrucción de Sodoma y Gomorra La ira de Dios es más terrible que la de la bestia, por lo que se justifica la victoria de los "santos". Por tanto también aplica a aquellos que murieron perseguidos por su fe en Cristo; puesto que la muerte no trae paz a aquellos que adoran a la bestia y sí trae descanso a los "santos" por sus pruebas y penurias.
14 – 20. El apóstol ve a alguien "semejante al Hijo del Hombre". Esta expresión se deriva de Daniel 7:13, cuyo significado es, algo con forma de hombre, contrastando con las bestias. Este título fue interpretado como el Mesías y en el hebreo Libro de Enoch, que bajo este significado, el Mesías implicaba una persona sobrenatural. Este fue el significado que el Señor dio a la palabra, cuando se la aplicó a sí mismo y Él mismo la unió a la concepción del "varón de dolores" de Isaías 53. Ahora, después de sus dolores, su trono se encuentra en una nube blanca, representado la gloria de Dios. Él lanza su hoz sobre la tierra para recoger la cosecha de los santos.
Entonces el ángel de fuego del altar de Dios, el fuego de los juicios divinos, llama para la reunión de los malvados que son echados al lagar de la ira de Dios (Isaías 63:1; Joel13:13). Aquellos que son juzgados son separados del estado celestial de los redimidos ("fuera de la ciudad" Zacarias 14:4; Hebreos 13:11). Lo terrible del juicio es descrito en un lenguaje similar a juicio narrado en el Libro de Enoch.
CAPITULO XV
Los Siete Angeles y los cálices
Se acerca el momento culminante del libro. Los enemigos de Cristo y Su Iglesia – Satán, el imperio y el gobierno de las provincias, han sido mostrados en todo su poder y crueldad. En el capítulo anterior quedaron presentes ante la descripción de la salvación del pueblo de Dios. En este capítulo se describe el advenimiento de los juicios próximos a caer sobre el imperio y sobre el mundo de perversión.
1 – 4. Aparecen siete ángeles con las últimas plagas. Una vez más hay una pausa, como si en medio de todo los pecados y juicios no se había insistido lo suficiente acerca de las bendiciones y seguridad del pueblo de Dios incluyendo aquellos que por medio de la muerte habían conquistado a la bestia. Estos se encuentran ante un mar de cristal tocando las arpas de Dios. Cantan la canción de Moises la del Cordero, es decir que la canción símbolo de la salvación de Cristo en la misma manera que los judíos entonaban la canción de Moisés cuando fueron liberados de Egipto; era una canción de alabanza a Dios quien desde tiempos de Moisés hasta Cristo jamás se olvido de su pueblo oprimido.
5 – 8. De nuevo, como en 11:19, es abierto el santuario del tabernáculo celestial simbolizando la presencia de Dios a quien toda la adoración de los cielos es dirigida y de donde proceden todas las acciones de los cielos; y que había sido representado en la tierra como el tabernáculo terrenal. En 11:19 era mostrada la misericordia de Dios representada por el arca de la alianza; ahora es la declaración de Su Santa Voluntad la que es representada. Desde la divina presencia aparecen los siete ángeles de las plagas, como sacerdotes. A ellos les es entregado los siete cálices, significando los recipientes usados por los sacerdotes para recoger la sangre del sacrificio (Éxodo 27:3), pero en este caso llenos con la ira de Dios. La presencia de Dios, condonando el servicio, es manifestada por el humo de Su gloria. (Éxodo 40:35; I Reyes8:10: Isaías 6:4).
CAPITULOXVI
Los siete cálices
En el último capítulo hay una pausa de suspenso, durante la cual, los ángeles de las plagas se han visto venir de la presencia de Dios con los cálices llenos con Su ira. En este capítulo el suspenso termina cuando los ángeles derraman la ira de Dios sobre la tierra.
1 – 9. La visión de los cálices es paralela a la de las trompetas. En cada visión hay cuatro juicios preparatorios cayendo sobre la tierra, el mar, los ríos y las fuentes y el sol. Pero en las trompetas es "una tercera parte" la que es afectada, cuando en los cálices es la totalidad. Al sonido de la cuarta trompeta, un tercio de los cuerpos celestiales son obscurecidos; cuando en el cuarto cáliz el sol alumbra con un calor abrasador. Estas diferencias van en armonía con las figuras empleadas. Las "trompetas" marcan los juicios y dan señales de aviso por medio de calamidades que van en aumento. Las primeras cuatro trompetas y los primeros cuatro cálices, marchan en paralelo con el sexto sello (6:12) y con Mateo 24:29. Ellos predicen los juicios que caerán sobre el mundo pagano del imperio romano, antes de la destrucción de Roma. En cuanto a las trompetas, está en parte derivada de las plagas de Egipto. No tiene que entenderse literalmente, sino como un período de grandes calamidades y terror.
5. En este versículo leemos sobre el "ángel de las aguas", debemos entender que al igual que las Iglesias, las naciones y los ejércitos, también, en el libro de la Apocalipsis, son representados los elementos de la naturaleza teniendo un representante espiritual. Esto no ocurre en ninguna otra parte de la Biblia aunque podamos encontrar algunas similitudes en pasajes tales como Job 4:18; 25:3,5; Salmos 104:4; Isaías 24:21; Daniel 10:13, 20; Mateo 18:10; Hechos 12:15; Hebreos 1:7. En un libro tan poético como este, es muy difícil decidir si estos ángeles de agua, fuego, etc. se dibujan para ser entendidos como seres reales o simplemente como representaciones de una idea poética.
10. El quinto cáliz es, en juicio, derramado sobre la ciudad de Roma, sede del imperio. El pagano mundo gobernado por Roma se obscurece en rebelión ante los juicios de Dios. Esto es un paralelo a los tormentos espirituales tratados bajo la quinta trompeta (9:1).
En contraste con el quinto sello, donde los mártires que han sufrido tormento, claman a Dios, aquí los individuos que pertenecen a la bestia blasfeman contra Dios por sus sufrimientos.
12 – 16. El sexto cáliz es derramado sobre el río Eufrates, el río de Babilonia. Al sonido de la sexta trompeta los ejércitos han de salir del río Eufrates. El río se seca para dar paso a los reyes del oriente; se supone que esto ocurre para que puedan capturar Roma. Es secar el río Eufrates se refiere a la manera que Ciro el Grande conquistó Babilonia derivando el cauce del río que pasaba por la ciudad. La captura de Roma es preparatoria para la batalla final de los "reyes de la tierra"; las naciones paganas contra el Cordero en Har–Magedon. Este nombre probablemente significa Monte Megiddo, tipificando que la futura batalla trae como consecuencia la derrota de los reyes de Canaan. (Jueces 5:19; Zacarías 12:11). Los reyes de la tierra son provocados para combatir al Cordero. La influencia del demonio es mostrada bajo la figura de los sapos en referencia a Éxodo 8:7, pues fue mediante los sapos como los magos lograban engañar al Faraón.
17 – 21 Se derrama el séptimo cáliz y la voz de Dios anuncia que se ha alcanzado el fin de los juicios preparatorios. Con los truenos, relámpagos y voces que cierran cada visión, viene un gran terremoto parte Babilonia (Roma) en tres y destrona los poderes terrenales. Algunos han entendido que Roma será destruida por un terremoto. Lo más probable es que el terremoto represente la pérdida de poder de las organizaciones terrenales cuando Dios llame al juicio. Los juicios de los cálices terminan con un cuadro, expresado por figuras físicas, en el desconcierto y destrucción que acompañará a la manifestación de la ira de Dios.
CAPITULOXVII
Babilonia la gran prostituta
El juicio de Roma, anunciado con anterioridad, se muestra ahora en todo detalle. La identificación de Babilonia con Roma aquí y en los demás lugares donde se encuentra en el libro de la Apocalipsis, es considerado debido a las siguientes razones:
1. El nombre Babilonia en 17:5 es descrito como misterio, es decir, un nombre para ser interpretado alegóricamente.
2. Babilonia es descrita como la "prostituta" la suprema antítesis de "la novia", "la ciudad santa" o "la nueva Jerusalén".
3. Babilonia es conocida por ser el centro del gobierno de las naciones, asentada en las "siete colinas"
4. Es el centro de idolatría e impureza.
5. Es un gran centro de comercio
6. Cubierta de lujo.
7. Perseguidora de los santos y de los "testigos de Jesús".
Babilonia como el lugar donde se asentaba el imperio del mundo y el antiguo y persistente enemigo del pueblo de Dios, era coincidentemente un tipo de Roma. Muchos piensan que la Babilonia indicada en I Pedro 5:13 es una clara referencia a Roma.
3 – 6. El apóstol es llevado al desierto para ver la ciudad prostituta. Al igual que en Isaías 21:1, la visión de la caída de Babilonia es declarada desde el desierto. Ella está sentada sobre la bestia, es decir el Imperio Romano. La bestia está teñida de rojo por la sangre derramada por Roma. Está cubierta con nombres blasfemos, puesto que en las monedas, los sellos, las estatuas y los templos del imperio estaban cubiertos con esos nombres. Tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer, es decir, la ciudad, estaba cubierta de lujo y esplendor y en su mano llevaba una copa de oro, como en gesto festivo de celebración (Jeremías 51:7). En la frente, como era la costumbre de las prostitutas romanas, llevaba escrito su nombre. Ella estaba embriagada con la sangre derramada por la persecución de Nerón. El apóstol queda perplejo ante tal iniquidad.
En la época en que este libro se escribió, la sociedad romana pasaba quizá por el peor estado de degradación de su historia. La aristocracia, quienes era los únicos que tenían voz en los asuntos públicos, estaba, con escasas excepciones, entregada a la más vergonzosa corrupción. Poseían grandes riquezas, constantemente gastadas en el más fastuoso lujo y las más aclamadas celebraciones. Su continua búsqueda de nuevas sensaciones estaba alimentada por un vasto séquito de parásitos extranjeros, quienes constantemente introducían nuevos vicios y descaradas supersticiones. Sin piedad unos de otros, su crueldad era indescriptible. Embriagados en el desenfrenado apetito de degustar una vida plagada de placeres, el suicidio se convirtió en cosa común. Por otro lado la gran masa del pueblo se encontraba sumida en la ignorancia y la miseria. La distribución pública de maíz les mantenía y confirmaba su inmovilidad y poco a poco sus corazones se fueron endureciendo y la corrupción dominó sus sentimientos. La religión estatal no era compartida por los educados, puesto que carecía de algún tipo de enseñanza moral para aquellos que en ella creían. Tampoco existía sistema alguno de enseñanza pública.
Los cristianos fueron acusados de haber sido los causantes del gran fuego que arrasó a Roma por nueve días en el año 64. De acuerdo a Tácito una gran multitud fue condenada, no solamente por incendiarios sino también por odio hacia la humanidad. Algunos fueron cubiertos con pieles de bestias salvajes para ser devorados por perros, otros fueron recubiertos de brea y prendidos fuego para que en la noche iluminaran los jardines imperiales. Por varios años los cristianos fueron acusados y castigados por horribles crímenes. Más tarde, en la época de Dominciano, el mero hecho de ser cristiano era castigable.
7 – 18. El ángel interpreta el misterio. La bestia, que anteriormente representó al imperio, ahora es Nerón, en quién la crueldad del imperio ha sido personificada. Él saldrá del abismo, resucitado hacia su perdición (19:20; Mateo 7:13). Las siete cabezas tienen dos significados. El primero son las siete colinas que rodean Roma. El segundo son siete reyes, probablemente Augusto (del 27 B.C. al 14 D.C.) Tiberio (14 – 37), Calígula (37 – 41), Claudio (41 – 54), Nerón (54 – 68), Vespasiano (69 – 79), Tito (79 – 81). Cinco de ellos están muertos, por tanto la profecía fue escrita durante el reinado de Vespasiano. Tito está pronto a llegar (v. 10). Luego reinará Diomiciano (81 – 96). Además de ser el octavo rey, también será "Nerón" puesto que en él, el espíritu de Nerón habrá regresado. La interpretación dada a los diez cuernos es diferente a la del capítulo 13, ahora significan los reyes del sol naciente de 16:12. Estos habrán de unirse a la bestia para presentarle la batalla al Cordero y el Cordero les vencerá. En cierta forma, el Cordero les vencerá cuando ni siquiera la muerte pueda hacer al pueblo de Cristo infieles a Él; en otro sentido, el Cordero les vencerá cuando el imperio pueda ser convertido a Cristo. Los reyes de la tierra unidos a la bestia, se volverán contra la ciudad y destruirán quemándola. En el versículo 16 el apóstol usa una idea que era común en la época referente a que Nerón resucitaría y, aliándose a los Partos, tomaría venganza contra Roma, destruyéndola, por haberse rebelado contra él. En el versículo 18 se identifica a la ciudad como Roma. Está claro que esta profecía acerca de la destrucción de Roma aún no se ha cumplido. Se ha sugerido que la rápida expansión del cristianismo en Roma, cambió el carácter de la ciudad, y que, por esta razón, Dios detuvo su juicio amenazador.
CAPITULO XVIII
La caída de Babilonia
En el último capítulo, la caída de Roma y la forma en que ésta caería, fue anunciada proféticamente. En este capítulo, se muestra la grandeza de la tragedia por medio de himnos de gracias y de lamentaciones que son apropiados a los acontecimientos.
Tal como fue sugerido en el capítulo 17, podemos creer que las canciones de alegría de los ángeles son por los pecadores arrepentidos. No obstante sirven el propósito de animar al pueblo de Dios a tener fe en su lucha a pesar de que, en un momento, pueda parecer que la maldad y el carácter mundano están triunfando.
Es utilizado el lenguaje de los profetas del Antiguo Testamento. Bajo el punto de vista humano, podemos decir, que la mente del apóstol estaba tan saturada con las Escrituras que empleaba naturalmente el lenguaje de ellas. Por el lado divino debemos darnos cuenta que "ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada" (2 Pedro 1:20), y que Dios observa la maldad del mundo constantemente, en cualquier época, bajo los mismos principios que lo hizo en tiempos de las antiguas Babilonia y Tiro.
CAPITULOXIX
Cristo y Sus Ejércitos conquistan a la Bestia y a su Profeta
Una vez destruida la ciudad prostituta se anuncia el matrimonio del Cordero con la Iglesia glorificada. Pero antes de que esto ocurra, los demás enemigos del Cordero deben ser destruidos y el apóstol tiene una visión donde son destruidos la bestia y el falso profeta.
1 – 4. La gran multitud de santos en el cielo alaban a Dios por el juicio llevado a cabo con la malvada ciudad, corruptora de la tierra y culpable de haber derramado la sangre de los santos. Las criaturas vivientes se unen a los ancianos en sus cantos y adoración.
5 – 10. Una voz llama a todos los sirvientes de Dios para adorarle. En respuesta a esto, un gran himno de alabanza sale de Cristo, las criaturas vivientes y los santos, anunciando las bodas del Cordero. De esta forma, tal como el autor acostumbra a hacer, nos trae una nueva imagen, que más tarde será desarrollada. La novia, la Nueva Jerusalén, es investida en puro lino blanco, denotando sus actos de justicia, en contraste con la prostituta con vestido rojo denotando pecado. El ángel heraldo declara las bendiciones de aquellos que son llamados a la cena de bodas. Por supuesto que aparte de la idea que aparentemente representan, "la novia" y aquellos "llamados", es decir, la iglesia y sus miembros, son los mismos. Lleno de asombro ante todo, el apóstol se postra a adorar al ángel, pero el ángel le dice que toda adoración es para Dios y que el hecho de que el testimonio de Jesús es administrado por ángeles y cristianos, profetas y santos, es un símbolo de que todos somos compañeros sirvientes de Él.
11 – 16. Antes de llevarse a cabo la boda del Cordero, sus enemigos deben ser vencidos. Cristo aparece como soldado montando el caballo blanco de la victoria. Sus coronas le muestran que Él es Rey de reyes. Él solamente conoce Su nombre. Él es más grande que cualquiera pueda imaginar. Al proceder del Padre, Él es llamado la Palabra de Dios y cuando conquiste y gobierne las naciones, será llamando Rey de reyes y Señor de señores. Sus vestidos están salpicados con sangre, indicando que sus enemigos mueren ante Él (Isaías 63:1). El coro de ángeles celestiales (1 Reyes 22:19) le sigue pero sus vestidos no están manchados de sangre puesto que solo Él vence a Sus enemigos por medio de la palabra de Su boca. (Isaías 11:4; Juan 12:48; Hebreos 4:12). Él aplasta a Sus enemigos en la prensa de vino de la ira de Dios. (Isaías 63:3)
19 – 21. El perseguido imperio reúne todas sus fuerzas para vencer a Cristo pero son vencidos junto con el emperador del Asia, representado por la bestia y el falso profeta o segunda bestia. Ambos son arrojados al "lago de fuego". Este lago de fuego es Gehenna (Mateo 18:9; Marcos 9:43), es decir el valle de Hinnom. Este valle se encontraba en las afueras de Jerusalén y fue el lugar de las inmolaciones sacrílegas hechas a Molech (2 Reyes 16:13, 21:6; Jeremías 7:31, 19:11). Es considerado como un lugar de castigo para los malvados (Isaías 66:24; 2 Esdras 7:36; Mateo 5:29). Evidentemente el arrojar a tal sitio al imperio y a la idolatría solo puede ser una figura que represente la total destrucción del malvado sistema. El "resto", es decir los demás reyes de la tierra y sus ejércitos, fueron muertos por la espada de la palabra de Cristo. La distinción entre el destino de los reyes y el de las dos bestias parece haber sido hecha en parte porque la destrucción en el lago de fuego no podía haber sido hecha a un ser humano antes del Juicio Final y por otro lado porque la muerte en este caso es simplemente simbólica. Cristo vence a los seres humanos que son sus enemigos, en una manera, dando fuerzas a Su pueblo a resistir los asaltos y en otra manera, convirtiéndolos. Pero no es de individuos de los que aquí se habla, sino de los malignos sistemas y principios que por generaciones los individuos han ido protegiendo y alimentando. Esos sistemas y principios son los que son conquistados por Cristo. Las armas que ellos usan contra Él y Su pueblo son la persecución, "la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida"; es decir el espíritu del materialismo. Este espíritu del mundo es conquistado por el evangelio de Cristo y por el Espíritu de Cristo en los corazones de los hombres. Esta es la batalla de Argamedón.
CAPITULO XX
Satán conquistado El Juicio Final
En este capítulo continúan las visiones del destronamiento de los enemigos de Cristo. El demonio es sujeto por 1000 años; los mártires reinan con Cristo por 1000 años. Se nos es dicho que al final de los 1000 años, Satán será dejado en libertad y hará su último asalto contra los santos, después de lo cual será vencido de nuevo y arrojado al lago de fuego. A continuación viene la visión del Juicio Final.
El encarcelamiento de Satán y el reino de los Santos con Cristo, ambos con 1000 años de duración, es conocido como el Milenio. Muchos de los judíos de aquella época esperaban el reino Mesiánico, del que todos los profetas habían hablado, sucediera en la época presente y claramente lo distinguían del Juicio Final y el nuevo cielo de justicia que le seguiría. Algunos creían que el reino Mesiánico duraría 1000 años aunque otros períodos también eran nombrados.
Es muy claro que el apóstol hace uso de esta expectativa judía en su profecía. Pero no sigue la norma de que esto ha de ser entendido literalmente. Está más en harmonía con el carácter del libro, que esta apocalíptica esperanza judía sea entendida espiritualmente. La misma conclusión parece probable si tomamos en consideración las circunstancias generales de la obra. Se les es dicho a los cristianos que la ciudad y el imperio serán vencidos. Ellos podrán preguntarse si el demonio, autor de todos los males, no levantará nuevos enemigos contra ellos.
1 – 3. Por mil años el demonio será encerrado y alejado de todos los males espirituales (el "abismo" no es igual que "el lago de fuego"). El significado es que por 1000 años el poder maligno no podrá organizarse para atacar a la cristiandad. Los 1000 años no han de ser tomados en consideración como un número, sino como un gran período de descanso y felicidad. Puesto que 1000 es un múltiplo de 10 que es considerado uno de los números sagrados ( diez son los mandamientos), y es el número que se considera como el sábado en la historia del mundo; 6000 años de trabajos y 1000 de descanso: "Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó y como una de las vigilias de la noche" (Salmo 90:4.
4 – 6. Los cristianos, a los que el apóstol estaba dirigiendo su apocalipsis, se podrían haber preguntado ¿qué participación tendrían ellos en esos 1000 años? Pero a pesar que futuras generaciones disfrutarían de ese descanso y paz, estos no eran para ellos y muchos de ellos sufrirían muerte. Así pues se les dice que hay buenas noticias para ellos también puesto de que, si ellos mueren, reinarán con Cristo. "El descanso de la muerte" los malvados, los hombres de la tierra, "no la tendrán", es decir que no compartirán el gozo de la presencia de Cristo, sino que serán reservados para el juicio. La vida de los santos, con Cristo, es la llamada primera resurrección (Juan 5:25), puesto que depende de la resurrección de la muerte por el pecado, el vivir la vida de justicia. Como tal pertenece a todos los que son de Cristo, tanto si están en la tierra como si están en el paraíso. Sobre ellos "la segunda muerte" no tiene poder alguno, puesto que han pasado de la muerte a la vida. (1 Juan 3:14)
7 – 10. Después de un tiempo de descanso y cuando esté próximo el Juicio Final, el poder del mal tomará fuerzas de nuevo. Gog y Magog, es decir, el mundo hostil al pueblo de Dios (ver final del capítulo 38 de Ezequiel), atacarán a la Iglesia (v. 9 "el campamento de los santos y la ciudad amada", es decir, la Jerusalén espiritual). Pero Dios vencerá a todos los enemigos y finalmente el diablo será arrojado al lago de fuego, es decir que el poder del mal será destruido para siempre.
10 - 11. Dios está sentado en el Gran Trono Blanco, indicando Su gloria y pureza, para juzgar a los malvados que han muerto. Ellos no se encuentran escritos en el “Libro de la vida” y serán juzgados de acuerdo a sus obras y arrojados al “lago de fuego”. Al mismo “lago de fuego” la Muerte y el Hades (el lugar donde se encuentran los muertos) también son arrojados puesto que el último enemigo que será conquistado es la muerte (I Corintios 15:26). Esto es la segunda muerte, puesto que es la total separación de la vida eterna. Este juicio no aplica al pueblo de Cristo (Juan 5:24). Ellos se encuentran escritos en el libro de la vida. Ellos están vivos y por tanto no se consideran entre los que se encuentran muertos.
Está claro que la visión del apóstol está como acortada en el tiempo. Él ve la destrucción de los que persiguen a los cristianos. Más adelante ve el juicio final, pero no especifica la duración de cada uno de los eventos.
CAPITULO XXI
La Ciudad Santa
Han sido conquistados los enemigos del Cordero. El Juicio ha terminado. El antiguo orden de las cosas ha desaparecido. Ahora el apóstol tiene una visión de la incomparable gloria en los cielos en los que el pueblo redimido del Cordero habitará por siempre.
1 – 8. El lugar que fue preparado como habitación perpetua para los redimidos es visto desde lejos y la voz de Dios declara lo que significa y para quienes son las glorias.
Tres puntos se destacan en la descripción.
1. La presencia de Dios con los judíos, simbolizado por el tabernáculo en el desierto, será ahora perfeccionado en Su casa. Los “pueblos”, es decir los gentiles, se han ahora convertido en Su “pueblo” y Él en su Emmanuel (‘Dios con ellos’ ver Isaías 7:14). Él los cuidará y apartará de ellos todas las penas, el dolor y la muerte (Isaías 25:8; 35:10; 65:16.
2. Todas las cosas son nuevas. Hay un nuevo cielo y una nueva tierra (Isaías 65:17; 66:22), en donde el mar, símbolo de agitación y separación, ha desaparecido; hay una nueva sociedad habitando en la Nueva Jerusalén y todas las cosas, principios, forma de conducta y de pensamiento, son nuevas. La palabra que se traduce por nuevo, no quiere significar que no haya existido jamás, sino que es ‘fresca’, que no ha sido usada o está gastada. El término de la Nueva Jerusalén se usa en forma figurativa para la nueva sociedad de los redimidos habitando en la gloria. Es una ‘ciudad’ en el sentido de ser una sociedad organizada comunalmente y la Nueva Jerusalén es comparada a una novia, para denotar la felicidad de los recién redimidos en su reciente unión a Cristo.
3. ¿Para quién están guardadas todas esas cosas? Para todos aquellos que ardientemente desean a Dios, la justicia y la vida eterna y logren la victoria. (Comparar con Isaías 55:1; Mateo 5:6; Juan 7:37; Romanos 2:7).
Así pues el motivo principal del libro es el de dar aliento a los que son tentados y los que son perseguidos, para que logren la victoria llegando a morir si es necesario. La ‘ciudad’ no es para aquellos que son cobardes ni aquellos que caen y pierden la fe uniéndose a los paganos.
9 – 27. Continúa la descripción de la ciudad. El apóstol ha visto descender la ciudad desde lo lejos. Ahora se le es mostrada por uno de los ángeles que portaba uno de los cálices, probablemente el ángel heraldo. La visible nube de la gloria de Dios se encuentra sobre la ciudad haciéndola brillar con gloria en la medida que desciende. Sus paredes representan su belleza y seguridad y con sus puertas y cimientos significa que también es la casa de ambos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Los doce apóstoles son mencionados como uno, para que no tengamos que preguntar si el doceavo era Matías o Pablo. La ciudad es medida, pero en la misma forma en que la ciudad es figurativa, también lo son sus medidas. Todas las dimensiones son múltiplos de 12, el número del Antiguo y Nuevos Testamentos, el número que significa que Dios está en el medio de Su pueblo. La ciudad es un cubo que, tomada literalmente, sería monstruosa, pero en su significado simbólico indica que toda la ciudad es un santuario, como el lugar Santísimo en el Tabernáculo. La magnificiencia de la ciudad se manifiesta con las cosas más bellas y preciosas. Su perfección espiritual es tal que no necesita santuario (Juan 4:21). No hay nadie en la ciudad que no este unido a Dios. Todo Su pueblo está unido en Su servicio. Por tanto no hay un templo puesto que la ciudad es un templo. Toda luz y conocimientos terrenales, parciales e imperfectos, han desaparecido ante la plena luz y el conocimiento de Dios. (Isaías 60:19; Juan 8:12; I Corintios 13:9). Las profecías sobre la reunión de los gentiles (Isaías 60:3) se han cumplido y la humanidad redimida adora a Dios en la cuidad cuyas puertas abiertas dejan pasar la perpetua luz y seguridad. Solamente quedan fuera de ella aquellos impuros apartados de Dios, siervos de los agentes del diablo.
CAPITULO XXII
Termina la Visión La presencia del Señor
Se describe la vida interna de la celestial Jerusalén. Entonces, la ‘Revelación’ cierra con las repetidas aseveraciones de que Cristo está próximo a llegar y con los anhelos de la Iglesia y del apóstol por su cumplimento y el gozo que traerá este acontecimiento.
1 – 5. En la Nueva Jerusalén, la bendita vida del Edén está más que restaurada. Ha un río de vida (Génesis 2:10) que es el Espíritu Santo (Juan 4:14; 7:37; Ezequiel 47:1; Joel 3:18; Zacarías 14:8). En las profecías las aguas de la ciudad surgen del Templo; aquí no hay templo y las aguas surgen del trono de Dios, es decir que son el resultado de la presencia de Dios y de Su total y aceptada forma de gobierno. A los dos lados del río que surca por medio de la calle hay una hilera de árboles: los árboles de la vida (Génesis 2:9; Ezequiel 47:12). Su fruta está siempre dispuesta pues hay una cosecha mensual (El maná). Las hojas sanan el pecado de las naciones dentro de la ciudad y la fruta alimenta su vida. En el árbol se ve la cruz en la que Cristo murió, como una fruta preciosa. Ahora también, como Él se convirtió en ‘una maldición para nosotros’ (Gálatas 3:13), la maldición del Edén (Génesis 3:17) se nos es quitada (Zacarías 14:11). Sobre las ‘dulces sociedades’ redimidas, Dios y el Cordero reinan para siempre. Los redimidos hacen adoración frente a frente con Dios (Salmo 17:15; Mateo 5:8; I Corintios 13:12; I Juan 3:2) y reciben Su nombre, es decir, que son marcados como Suyos y transformados a Su semejanza. Y en la medida en que Su gloria resplandece y penetra en ellos, ellos reinan; es decir que sus vidas pueden desarrollarse y expandirse hasta conseguir los plenos poderes, puesto que no habrá nada malo (maldiciones) que los limite ni nada que los pueda detener.
10 – 15. Esta visión no ha de ser sellada, como se le ordenó a Daniel (Daniel 12:4), puesto que es para uso inmediato. Aquellos que no se arrepientan después de la Revelación que Cristo les acaba de hacer, no podrán tener mayores poderes que les sean otorgados cuando Él llegue. Felices son los que son purificados por medio de la fe, por Su sangre por la vida y alegría de la ciudad y por ellos mismos.
Finalmente el libro cierra con una oración.
[1] Etimológicamente Nicolaitas proviene de los términos griegos Nikao y Laos. El primero significa conquistar y el segundo pueblo. Existe otra teoría acerca de que los Nicolaitas eran indivíduos que conquistaban al pueblo para hacer de ellos sus seguidores y no los de Jesucristo. Algo parecido a lo que ocurre con muchos sacerdotes y ministros en el día de hoy. (Nota del Traductor)
[2] El autor une los versículos 14 y 15 para llegar a esta conclusión. No obstante el apóstol deja separadas las dos doctrinas. (Nota del Traductor)
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