tu letra podré acariciar

Capítulo 9

Una Primera Vista

“Sé que este tal vez no sea lo acostumbrado... comprendo que no te conozco mucho tiempo...”

“De qué se trata? Es sobre mi trabajo? No te parece que lo estoy haciendo bien?”

“No! Nada de eso!... Eres estupenda en tu trabajo, no dudo que eres la mejor en todo el mercado de los abogados. Esto no tiene que ver con lo profesional en lo absoluto.”

“Entonces dime. Me estás asustando, sabes?”

“Listo, seré rápido y concreto. Quieres ser mi pareja en la boda de uno de mis amigos?”

Beth miró a Mark muy fijamente. Era su jefe desde hace poco relativamente, dos meses y medio; pero llevaban una muy buena relación... más que profesionalmente hablando, eran amigos.

“Depende de quién se casa...”

“Dios! Sabía que te presionaría-”

“Cálmate Mark. Claro que acepto ser tu pareja. Nada me daría más gusto que ir a una fiesta así después de tanto tiempo y de la mano de alguien tan apuesto como tu.”

Mark caminó tras el escritorio hasta llegar a donde Beth estaba sentada y tomó su mano para besarla delicadamente.

“Es el matrimonio de Shane... Uno de los chicos del grupo. Será el próximo viernes... dime que no tienes planes.”

Beth miró con cariño los ojos de Mark... aún se lo veía muy nervioso. Si tan solo él supiera que en su vida había podido ir a una boda... Si tan solo supiera que su encuentro más cercano con un compromiso de ese calibre había sido en video... La verdad es que ella se sentía mil veces más nerviosa de lo que se veía Mark, pero ella pudo disimularlo artísticamente.

“No Mark, no tengo ningún plan para el próximo viernes. Quédate tranquilo, iré.”

Cuando Mark hubo abandonado la oficina, Beth recostó la cabeza entre sus brazos apoyados en el escritorio.

Beth no mostraba rastro de haber pasado una vida completamente aislada e infeliz.

Aquel castigo en el colegio había cerrado miles de puertas para ella... no puertas de oportunidades de estudio o campos de trabajo, sino puertas para huir.

Su anhelo más grande había sido huir aquella noche con John. Sabía que él había estado esperando fuera... Si tan solo hubiese sido más rápida... Si tan solo Sophie se hubiera tardado un segundo más...

El internado se transformó completamente en una cárcel para ella. En cinco meses lograron hacer su vida del todo desdichada. No podía recibir cartas de John, ni de Nicky, ni de Matt; solo de su padre.

Al día siguiente de su intento de fuga, su padre fue a visitarla en el hospital. Solo él.

Habían descubierto que alguien esperaba a Beth fuera del internado esa noche. No sabían quién de los tres chicos con quienes se comunicaba había sido; pero decidieron que era mejor no arriesgarse, así que la obligaron a cortar el contacto con los tres.

Se graduó del colegio muy satisfactoriamente. Tenía como siempre las mejores notas y los mejores promedios, pero nada de eso le importaba.

Sus padres por fin la llevaron a casa cuando salió del internado, pero se habían encargado de inscribirla en una universidad cercana estudiando dos carreras al mismo tiempo.

Sufrió mucho. Beth veía a su hermana saliendo a fiestas, compartiendo con gente, con amigos; y mientras, ella estaba en su habitación seguramente desvelándose con alguna tarea para el día siguiente o si había con suerte terminado todo, su encargo era quedarse en casa de todas formas. Según su madre, un momento de distracción extra podía costarle toda su vida de esfuerzo.

Sus depresiones eran constantes y peligrosas. Había pasado por una etapa en la que incluso intentó suicidarse... dos veces...

La primera vez intentaba desangrarse clavando la punta de su compás en el cuello y las muñecas. En esa ocasión su padre entró a su cuarto llevándole la cena y la encontró en el piso sangrando mucho. Su recuperación tomó meses, así que no volvió a intentar nada hasta cerca de un año después, cuando se intoxicó con sus medicinas.

Pero eso no cambiaba en absoluto los planes de sus padres; ella tenía que continuar con sus estudios aún si se cortara las venas.

Poco a poco se fue resignando. O no? En todo caso, era John quien la mantenía viva aún. No había vuelto a saber de él desde el colegio, pero había empezado un diario que se lo dedicaba a su mejor amigo de toda la vida, así que todavía era él quien la sostenía en sus momentos de debilidad.

Había egresado de la universidad y sus títulos, junto a su corta experiencia y un millar de referencias, la colocaba como la mejor abogada en toda Europa.

Y así fue que Mark llegó a contratarla. La verdad el no se veía en necesidad de tener un abogado que le arruine la vida y cobre por no hacer nada, pero son exigencias del oficio; así que se procuró buscar lo mejor de lo mejor, y encontró a Beth.

El día fijado Beth se había quedado en casa esperando asesoría de la esposa de su hermano Matt. Era casi cuatro años mayor a ella, pero era un amor de persona y se había ofrecido amablemente a dejarla lista para la boda.

“Wow!” Exclamó Mark cuando Beth abrió la puerta de su casa.

“Cómo estás?” Preguntó ella apenándose ante la mirada de Mark.

“Cómo o dónde...? Me siento en el paraíso solo mirándote. Estás bellísima.”

Beth se sonrojó muchísimo y dejó que Mark la condujera hasta su auto y después a la iglesia.

“Por favor, prométeme que no me vas a cambiar”

“De qué estás hablando?”

“Estás tan hermosa que cualquiera querría robarme a mi pareja esta noche...”

“Mark no seas exagerado.”

“Te aseguro que no lo soy.” Y con eso la tomó de la mano y la llevó dentro de la iglesia.

La ceremonia fue bellísima. Mark era padrino junto con otros tres chicos más; así que Beth tuvo que esperarlo sentada en una banca con el resto de asistentes, pero Mark le dirigía dulces miradas muy a menudo, así que se sentía acompañada.

La recepción fue otro punto.

“Amigos, les presento a Elizabeth.”

“Un gusto, Shane. Y ella es mi nueva esposa Gillian.” Dijo el novio.

Justo antes de que uno de los chicos hablara, Mark interrumpió: “Si dejamos que ellos se presenten solos no vas a conocer a nadie mas. El es Nicky, el Bryan, y el es Kian. Los cinco somos Westlife.”

Beth saludó con todos dándoles un beso en la mejilla, y le causó mucha gracia cuando en el turno de Nicky, este se le acercó y le susurró al oído: “Bienvenida a la familia.”

Beth la pasó muy bien. Mark no la desamparó ni un segundo. La sacó a bailar, la llevó a tomarse unas bebidas, conversó un rato largo con ella... si hubiera podido también hubiera entrado al tocador con ella.

Al final de la velada Mark la llevó de vuelta a su casa y muy preocupado le preguntó si la había pasado bien. Al oír la feliz respuesta y ver la sonrisa en su rostro no dudó que todo había salido a pedir de boca, así que la invitó para salir con sus amigos dos días después.
“Qué tal la boda hermanita?”

“Hermosa! No pensé que las bodas fueran tan lindas... Ojalá y no me hubiera perdido la tuya con Lauren.”

“Yo también hubiera deseado que mamá y papá te trajeran... pero ese es un tema pasado mi pequeña. Y qué planeas hacer el resto del fin de semana?”

Beth se sentó en su cama pegando el teléfono más a su oído. “Pues mañana voy a salir a comer con Mark y sus amigos.”

“Lo sabía! No importa cuánto tiempo te hayan querido esconder mis padres de la sociedad... sabía que tu no perderías ni un segundo en mostrarte al mundo. Mira que convertirte en la abogada de un famoso cantante de pop, ser su cita y empezar a salir... quién diría que solo cinco meses atrás pudiste salirte del cascarón que te pusieron mis padres!”

“Bueno, pero seguro no irás con el chisme donde mis papás... Y menos a Marie!”

“Tranquila pequeña... por algo nosotros regresamos a Irlanda mientras ellos se quedaron en Londres... para no estorbarnos.”

“Saluda de mi parte a Lauren. Dile que le pagaré con creces todo lo que hizo por mi ayer.”
“Listo, pero dame mi beso.”

Beth se despidió de su hermano y sacó su enorme libreta de la mesa de noche. Y empezó a escribirle una vez más a su amigo John.

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