tu letra podré acariciar
Capítulo 14
Reencuentro
Los ojos de Kian se abrieron desmesuradamente mostrando una mezcla entre la extrema sorpresa y el miedo.
“John?” Beth repitió la pregunta en un susurro como tratando de encontrarle la respuesta por sí misma.
“Dios mío! Beth te encuentras bien? Estás muy pálida.” Georgina había apenas caído en cuenta en la expresión facial de la chica.
“John?” Repitió Beth por tercera vez.
Kian levantó su mano mecánicamente y tomó la cara de Beth con ella. Miró directamente a sus ojos... trataba de leer en ellos las letras que le había escrito durante toda su adolescencia.
“Soy yo Beth.... soy John.”
Ella cerró los ojos y estalló en llanto mientras abrazaba efusivamente a Kian. Kian reaccionó colocando sus brazos alrededor de Beth y la sostuvo como si su vida dependiera de ello... como si su vida dependiera de ella.
Mark se quedó helado en su silla. No entendía lo que había pasado, y definitivamente las expresiones perplejas de sus amigos en toda la mesa demostraban que ellos sabían tanto o menos que él.
“Chicos es ella!” Empezó a decir Kian en un tono de voz más alto de lo prudente para no atraer miradas.
“Kian-?”
“Nicky, ven y abraza a tu prima!” Se quejó Beth aún entre los brazos de Kian.
Nicky que apenas y podía creer lo que estaba oyendo se levantó y arrancó a Beth de Kian. La tomó de las manos y la miró de frente. “Dios, sabía que te reconocí de algún lugar! Lo sabía Beth!!!”
“Cómo fue que nunca me dijiste su apellido, lo hubiera sabido entonces!” Se quejó Kian con Mark que lo miraba aún perplejo.
“Nunca me lo preguntaste...”
“La encontraste Kian!” Se levantó Georgina a festejar también.
El maravilloso sentimiento que había crecido dentro de Mark después del magnífico beso que compartió con Beth, iba desapareciendo de a poco. Primero fue Nicky que la retuvo para conversar, Kian estuvo junto a ella el resto de la noche, preguntando cosas y contándole otras. Y por otro lado, era obvio que Beth estaba muy a gusto. Sonreía como jamás le había visto sonreír; sus ojos brillaban con un destello de felicidad que no podía contar, y sus mejillas se sonrojaban resaltando aún más su belleza.
“No puedo creer que fuera él!”
“Ya te lo digo, no me lo creía pero empezó a contar mi historia. Estaba muy triste y contaba cómo intenté fugarme del internado y cómo se había preocupado por mi después de eso... fue lo máximo Matt! Estaba hablando de mi y yo estaba sentada a su lado. Encontré a John! Lo encontré!!!”
“Con que Kian Egan era tu John... Quién lo diría.”
Beth casi deja caer el teléfono mientras seguía dando vueltas por su habitación. “Si me lo hubieran contado hace veinticuatro horas no hubiera podido creer una sola palabra... Y ahora estoy tan feliz hermano! Soy tan feliz!!! Por fin lo he encontrado y no tengo a mis padres para alejarnos otra vez. Tengo a mi mejor amigo a mi lado.”
“Y ahora de carne y hueso.”
La conversación fue interrumpida entonces por un beep del teléfono y Beth se excusó con su hermano para recibir la llamada en espera.
“Soy Mark, Beth.”
“Hola Mark, cómo va todo?”
“Excelente... Bueno, Nicky me llamó hace unos minutos y me dijo que había preparado un almuerzo para festejar el haber encontrado a su prima. A qué hora paso por ti?” El tono que Mark había usado era bastante inusual. Un poco seco y aburrido. Pero Beth no lo notó... Estaba demasiado ocupada recibiendo el dato como para fijarse en el tono en que Mark se le dirigía.
“No lo sé. A qué hora crees prudente llegar?”
“Cualquier hora está bien. Por qué no me llamas cuando estés lista?”
Ahora si Beth había notado el estado de ánimo de Mark. Encontrarse de nuevo con Kian, su John, y Nicky había sido lo mejor que le había pasado en años; pero no era razón suficiente para abandonar a quien había sido tan bueno con ella desde hacía meses.
“Por qué no vienes antes? Creo que podemos salir los dos juntos a algún lugar antes de ir al almuerzo... Si estás de acuerdo, claro.”
“Claro que estoy de acuerdo, en cuánto tiempo estarás lista?” Mark había sonado bastante animado esta vez.
“Estoy lista.”
“Salgo ahora mismo.”
No tardó ni veinte minutos en llegar a la puerta de Beth. Mark estaba inmensamente feliz de que ella decidiera oportuna una salida a solas antes de pasar toda la tarde y noche rodeada de preguntones que seguro querrían saber todo lo que ella había hecho desde que Kian y ella dejaron de escribirse.
Por lo tanto, había decidido llevarla a su lugar favorito en una mañana soleada como aquella. El mirador.
“Es un poco inusual, un mirador que sea mas bonito en la mañana que en la noche, pero es cierto, ya verás.” Le decía tomando su mano mientras se acercaban al borde.
Al llegar sintieron todo el poder del viento golpeando sus caras. Era refrescante, era como si el viento pudiera llevarse todos sus problemas y todos sus pensamientos y dejarlos solo a ambos en el mundo.
“Es hermoso de verdad.”
Su única vista era un bosque y en lo más cercano estaban dos árboles que a la distancia que se encontraban el uno del otro, podían enlazar sus ramas dejando descansar entre ellas algunos nidos llenos al momento de hermosos pájaros.
“No sé por qué, pero en la tarde las aves se adentran en el bosque, y durante la noche no se puede ver más que un montón de ramas.”
“Nunca había estado en un lugar tan bonito Mark. Te lo agradezco.”
Ante su sorpresa, Mark tomó su mano derecha. “Vamos, abre tu mano. Te daré un poco de migajas de pan; si tienes suerte las aves se acercarán y podrás alimentarlas.”
Beth lo intentó, pero para su mala suerte ningún ave se le acercó.
“Supongo que saben que la idea no fue mía, y por eso no quieren recibir el alimento de mis manos.” Se rió ella.
“No. Creo que están llenos y por eso no se han acercado.”
Una pequeña ráfaga de viento les tomó de sorpresa y se llevo consigo todas las migajas que Beth tenía en su mano. Ella y Mark se rieron y de repente se giraron quedando el uno frente al otro.
“Me encanta verte reír.”
“Me encanta que me hagas reír... Sabes que no lo hacía mucho hasta que te conocí?”
“No me he sentido nunca como me siento ahora... y lo hago desde que te conocí.”
Lentamente ambos se fueron acercando hasta encontrarse en el más dulce de los besos. Beth reaccionó aún más intensamente que en la pista de baile la noche anterior, poniendo ahora sus brazos alrededor del cuello de Mark y de esa forma acercándolo más a ella.
El beso fue roto de repente por la llegada de un pajarillo que se posó en una rama muy cerca de donde ellos estaban enlazados.
“Sabía que no resistirían la tentación de acercarse a ti.” Dijo Mark jugando un poco con su cabello y la miraba directamente a los ojos. “Pero prometo que nadie se acercará más a ti que yo.”
Al parecer el beso se había roto, pero la magia no se había desvanecido ni un poco; así que Mark encontró fácilmente su camino de vuelta a los dulces labios de la chica más linda con la que jamás había estado.
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