tu letra podré acariciar

Capítulo 2

Sin Huella

Kian no pudo dejar de sonreír ante el recuerdo de su primera carta a Nicky.

Solo le había escrito por “cumplir,” por así decirlo, con Beth. Tres cartas después ya habían fijado un encuentro y poco tiempo después se constituían como parte de un quinteto.

Pero eso había sido después...

Aquella noche de la fuga, los tres chicos corrieron desesperadamente y lograron encontrar un taxi a unos ocho bloques del instituto.

La frustración por el fallido encuentro vivía en el corazón de Kian, quien a la mañana siguiente se dirigió nuevamente al internado.

La sonriente y amable señora que había estado el día anterior lucía esa mañana un semblante cansado. Ella ni siquiera volteó a verlo cuando el se iba acercando.

“Erm... a qué hora empiezan las visitas el día de hoy?” Preguntó con la voz nerviosa.

“Vienes a buscar a Ohara?” Preguntó la señora que apenas había levantado la mirada.

Kian asintió pero ante su sorpresa la señora dejó sus ocupaciones y se levantó de su silla para hablarle al oído.

“La descubrieron mientras intentaba escaparse. Se ha roto unos cuantos huesos en la caída, pero no es nada grave. Ahora, lo que a ella más le conviene en estos momentos es que te alejes por un tiempo prudencial. No le escribas por un par de semanas y tal vez las cosas regresen a la normalidad... por ahora está en problemas porque todos saben que tuvo un cómplice para la huída, quien asumo, fuiste tu. Prefiero no saber si eres John o Nicky... sé que no eres Matt. Solo deja que las cosas tomen su rumbo solas y entonces podrás volver a escribirle.”

Kian la miró de reojo mientras ella se acomodaba de vuelta en su silla tras el escritorio de la portería y le hizo señas para que se fuera.

Tal y como le fue aconsejado, Kian no volvió a escribir a Beth hasta que hubieron pasado tres semanas. Pero escribió una, dos, tres, cuatro, cinco cartas... y no hubo respuesta para ninguna de ellas.

Se cuidaba de escribir cartas que hubiera escrito normalmente... cartas en las que simplemente le contaba de nuevos proyectos para canciones, de nuevos interesados, su rompimiento con Viv, su nueva novia, las manías de Shane y Mark; pero aún así, parecía que nunca habían llegado a su destinatario porque jamás hubo una respuesta.

Por otro lado, sus amigos sabían lo que había pasado, pero no se veían interesados en la falta de respuesta a las cartas que Kian le mandaba a Beth. Solo se preocupaban de decirle cuán descuidado estaba y cuánto más necesitaban de él para seguir con el proyecto.

Solo entonces fue que Kian empezó a escribirle a Nicky.

En un comienzo usaba el nombre de John para firmar, pero después del encuentro le reveló a Nicky su verdadero primer nombre.

“Es que nunca quise que Beth dejara de conocerme así... no sé, se sentía como un trato único... algo que compartía únicamente con ella.”

En aquel momento Nicky había conocido el lado de Kian que solo Beth conocía. Era irremediablemente sensible... como nadie más que hubiera conocido.

“A propósito, te ha escrito?”

“No. Hace más de cuatro meses que no sé nada de ella.” Kian decidió obviar el tema de la fuga. No pensaba contárselo. “Y a ti?”

“Cinco meses. Ella me decía que contigo tenía una correspondencia más seguida que conmigo, pero cuando al segundo mes dejó de contestar mis cartas empecé a preocuparme.

“Le pregunté a mi madre la dirección de los padres de Beth pero me dijo que no sabía. Y para mi sorpresa agregó que así lo supiera tuviera sus reparos para dármelo. Se refirió a ellos como personas muy raras, con intereses diferentes y todo eso. No amplió mucho las explicaciones pero era obvio que no mantenían una buena relación con nadie más que formara parte de nuestra familia.”

“Personalmente pienso que son muy extraños,” añadió Kian mientras se sentaban en una banca lejos de los demás chicos. “Mira que encerrar a su hija por seis años en un internado... la única oportunidad en la que ha salido de allí ha sido las vacaciones en las que te conoció. Siempre he sentido una admiración especial hacia Beth por eso; es muy fuerte al resistir todo eso, yo no hubiera podido con el peso de la mitad.”

Hubo un pequeño momento de silencio, pero Nicky empezó a hablar nuevamente. “Te prometo que seguiré intentando conseguir la dirección de los padres de Beth. Volveremos a comunicarnos con ella muy pronto.”

Pero pasaban los días, y los meses, y Nicky no conseguía ningún adelanto con su plan.

Poco a poco, con el paso del tiempo Nicky y Kian se iban adentrando más en el negocio de la música y se iban olvidando de todo este asunto de Beth. No era que se estuvieran olvidando de ella, sino que no tenían tiempo para continuar con la búsqueda como quisieran.

Kian la recordaba constantemente, cuando cantaba o escuchaba una de sus canciones y cuando releía sus cartas, o cuando necesitaba de un consejo. Pero habían pasado los años, y Beth solo vivía en su memoria como un hermoso recuerdo... un hermoso recuerdo que se negaba a olvidar por más lejano que este fuera.

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