tu letra podré acariciar

Capítulo 18

El Otro Lado

Una sonrisa deslumbrante iluminó las hermosas facciones de Kian cuando Beth lo besó aceptando ser su novia.

Y la sonrisa reaparecía ahora con el recuerdo... pero no duró tanto como aquella noche en la que se habían amado sin impedimentos por horas y horas. Ahora la sonrisa era seca, y se desvanecía con cada nuevo pensamiento del presente.

Kian no podía creer todo lo que había pasado después... se negaba a justificar que el destino le haya jugado una mala pasada de esa magnitud. Hubiera deseado recomenzarlo todo desde la noche en la que se había unido a ella física y espiritualmente en un solo ser... y volver a vivir aquellos hermosos momentos que compartieron por tan poco tiempo.

Se sentía solo y traicionado... pero no quería pensar que fuera su culpa. Era lo último que quería hacer.

Era hora de ir a ver a sus padres.

Nicky le había recomendado que no lo hiciera, y Matt se lo dijo también; pero no podía detenerse, era algo que tenía que hacer... por ella... por todo el amor que le tenía y que ella hubo dicho tenerle.

Llegó a las escaleras frente a la casa de Beth, y contrario a lo que solía hacer en aquella puerta, tocó el timbre y esperó pacientemente a que le abrieran.

Una mujer de unos cincuenta años se presentó en la puerta. Tenía el cabello teñido para ocultar la abundante cantidad de canas que poseía. Sus ojos eran claros, pero despedían destellos de furia e indignación... mas no del único sentimiento que Kian hubiera esperado encontrar.

“Qué hace aquí?”

“Vine a hablar con ustedes.”

“No tiene nada de qué hablar con nosotros. Usted provocó lo que sucedió! No entiendo la poca vergüenza que tiene-”

“Señora... por mucho que le cueste entenderlo, no me siento responsable por lo que pasó.” Dijo fuertemente Kian para que su voz fuera escuchada sobre la voz de la madre de Beth.

Un hombre alto de cabello claro y canoso se asomó cerca de la puerta acompañado por una mujer joven que por su semblante más parecía una muchachita que llevaba la vida de una colegiala y que por lo visto no quería cambiarlo por nada.

“Qué hace aquí?” Preguntó el padre de Beth.

“Señor, vine porque me gustaría mucho mantener una conversación civilizada con ustedes... será posible?”

“De qué quieres hablar después de todo lo que le hiciste a mi hermana?!” Cuestionó casi gritando Marie, aunque parecía una acusación bastante superficial y falta de razones bien justificadas.

“Señor, podemos conversar?” Kian todavía guardaba un poco de esperanzas en el hombre del que no había oído acusación alguna... por el momento.

“Qué es lo que quiere que le diga?” Le cuestionó manteniendo la mirada baja.

“No lo sé... tal vez... tal vez podría subir una vez más a su cuarto... y tal vez podría decirme cómo-”

“Quieres que hablemos de su cobarde salida?!... Estás muy equivocado jovencito!!! Ella fue lo suficientemente cobarde como para dejarte sin decirte una sola palabra, y yo en eso no quiero meterme!” Interrumpió la madre.

“Cree que entonces puedo al menos pasar a su habitación para recoger algunas de mis pertenencias?”

Antes de que los nuevos ocupantes de la casa tuvieran tiempo de responder que se negaban, el auto de Matt se estaba estacionando junto al de Kian.

“Quieres pasar conmigo? Voy al cuarto de mi hermana a revisar lo que dejó.” Le dijo en voz muy alta y cortés sin siquiera saludar a sus padres.

“Pero cómo te atreves a dejarlo entrar?” Le reclamó Marie.

“Ustedes son quienes no deberían estar aquí...”

Pero Kian no se quedó a esperar una respuesta de los tres personajes que habitaban ahora la casa; en lugar de eso decidió seguir a Matt que en pocos segundos ya estaba en el tope de la escalera y entrando al pasillo del segundo piso.

“Adelante. Ya estuve aquí y la verdad no quiero entrar nuevamente.” Fue lo que dijo Matt abriendo la puerta del cuarto de Beth.

Matt se quedó fuera de la habitación hasta que Kian decidió salir de ella casi media hora más tarde, y después lo acompañó hasta fuera donde ambos se subieron a sus autos y partieron para sus respectivos hogares.

Kian descargó todo lo que había recogido en casa de Beth y lo esparció sobre su cama.

Lo primero que había tomado había sido el inmenso libro que ella utilizaba como diario. Recordaba que hubo varias ocasiones en las que le había pedido que lo leyera... pero le había dicho que no encontraría nada muy actual en él.

“Dejé de escribir mi diario cuando por fin encontré a mi John y a Nicky... empecé a sentir que la necesidad de escribir desaparecía. Y realmente me parece que fue lo mejor que se me pudo ocurrir por mi propio bien.”

No solo eso, sino que había dicho que ella misma no quería volver a leer su contenido, y le había rogado a Kian que se lo llevara para que ni siquiera tuviera que verlo. La excusa era que le recordaba mucho al tiempo en que estuvieron separados y ya no veía la razón para recordar algo tan triste.

Pero Kian nunca se lo llevó... tal vez porque nunca sintió la necesidad de leerlo, o tal vez porque prácticamente vivía con Beth. Por el motivo que fuera, el libro nunca se movió de su lugar en la mesa de noche.

El resto de los afectos que había recuperado eran insignificantes a comparación del diario, pero de todas formas Kian sintió que sería erróneo dejarlos a merced de la familia. Por otro lado, Kian sabía que la mayoría de las cosas importantes ya no estaban. Algo de lo que él no tenía duda era de que Beth realmente sabía cómo empacar para no dejar rastro.

Entonces empezó a leerlo. Las horas se iban rápidamente mientras él se perdía nuevamente en las letras de su amiga... de quien había llegado a ser su primer y único amor.

No había nada allí que él no supiera. Todas las historias que el libro guardaba ya se las había contado en medio de lágrimas fugaces y sonrisas tristes. Ahora entendía a la perfección el por qué ella no quería volver a leerlo.

Pero esa no había sido la última fase triste... incluso en medio de la felicidad ambos tuvieron que afrontar mucho juntos.

“Kian, es cierto?”

“No sería más adecuado decir ‘Hola Kian, cómo estas?’... que tal ese saludo Bryan?”

“No estés jugando Kian. Es cierto que te mudaste con Elizabeth?”

“No me he mudado con Beth... solo que pasamos más tiempo juntos.”

“Mark ha estado estacionado fuera de la casa vigilando toda una semana y aseguró que te quedas con ella.”

“Y qué con eso? Desde cuándo se creen con derecho a juzgar lo que hago o dejo de hacer?”

“Desde que le robas la novia a un amigo común... eso si aún eres su amigo.”

“Bryan... Beth nunca fue su novia. Mark nunca se lo preguntó... y él fue quién la hirió y quien pidió no ser molestado. Le dijo que no quería que lo busque. Beth no lo buscó a él; cumplió con lo que él quería.”

“Bien sabes que no fue así-”

“Entonces por qué se lo pediría?”

“Pues porque estaba celoso. Por eso!”

“Celoso de quién?”

“De ambos... pero más de ti.” Concluyó una tercera voz.

Nicky había escuchado toda la conversación por lo visto, pero apenas y hacía notar su presencia. Por la mirada que intercambiaron él y Bryan, ellos ya habían tenido aquella discusión.

Hubiera deseado que Nicky interviniera antes... la verdad era que Kian conocía todas las razones por las que Mark estaba enfadado y estaba enterado de todas las circunstancias, pero no quería dejarse vencer por algo así. El era feliz con Beth y no le importaba si uno de sus mejores amigos de toda la vida no volvía a hablarle por ella. No necesitaba a nadie si tenía a Beth.

Mark fue una historia completamente diferente. No se le enfrentó, no le mencionó nada; es más, ni siquiera le dirigió la palabra.

Era una sesión en la que solamente recibirían instrucciones de localidad para el próximo video que filmarían, así que todos aprovecharon la oportunidad para ahorrarse sus comentarios y tan solo prestar atención.

Kian pensó que había atravesado lo más duro, pero cuando regresó por la tarde a casa de Beth se la encontró llorando a mares. Mark había llamado.

“No es por mi... tal vez... tal vez sería mejor que nos separemos.”

“Pero... no!”

“Kian, no soy yo quien tiene que verlo todos los días en el trabajo y compartir viajes y entrevistas y todo eso y parecer buenos amigos!”

Él se la quedó mirando por unos minutos mientras ella recobraba de a poco la calma.

“Estoy despedida.” Tomó aire nuevamente y se refugió entre los brazos de Kian que ya la esperaban.

“Pero corazón... Tienes trabajo por todos lados! Incluso Nicky y Georgina te han pedido repetidas veces que trabajes para ellos.”

“No es por cuestión de trabajo Kian... Aparte de Matt, Nicky y tu mismo; Mark era mi único amigo. Me dijo que los amigos no se engañan... pero yo nunca lo engañé. Dios, fue tan injusto conmigo! Me reclamó como si yo hubiera sincronizado todo lo que pasó!... Esperaba encontrarte algún día, pero nunca se me ocurrió que podía ser como un amigo de Mark. Siempre quise recuperar el tiempo que perdí contigo, así que solo estaba cumpliéndome un deseo... Pero algo que intenté explicarle mucho fue que yo nunca planeé enamorarme de ti, y él lo hizo sonar como si fuera solo mi culpa, como si solo hubiera esperado por su cariño para destrozar su corazón... Nadie puede mandar en el corazón!”

Kian la abrazaba más fuerte mientras las luces naturales a su alrededor se apagaban. De repente todo se había tornado de un nuevo matiz, ya nada se veía tan brillante como durante aquella mañana... lo único que perduraba hermoso e intacto era el amor que sentía por ella y todo el amor que ella le devolvía a cambio. Esperaba desde lo más profundo de su corazón que el amor los ayudara a sobrevivir, pero no se explicaba cómo.

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