tu letra podr� acariciar

Cap�tulo 1

Direcci�n Equivocada

Mark le dio vuelta a la sala hasta acomodarse en un sill�n. Era claro que se sent�a inc�modo, pero la tristeza hab�a desaparecido al fin o al menos se encontraba muy bien disimulada bajo otro sentimiento... no dejaba de pensar en ella, pero no de la misma forma en que la pensaba antes.

�Kian sigue...?�

�Sigue en su cuarto.� Bryan complet� la frase mientras pasaba la mirada por la colecci�n de discos de la repisa inferior.

�Y Nicky?� Pregunt� Mark solo por hacer conversaci�n. La verdad le parec�a un tema un poco in�til.

�Fue a visitar a la familia. Su madre le advirti� que son... bueno, tu sabes... un poco extra�os. Pero el insisti�; dijo que era su deber ir a verlos.�

El cuarto cay� nuevamente en un silencio tenso, pero pronto se rompi� por un fuerte estruendo que ven�a del piso superior. Algo se hab�a roto... o m�s claro, Kian hab�a destrozado algo.

Mark abri� la boca para decir algo pero antes de que pudiera articular una sola palabra Bryan empez� a hablar nuevamente, �ha sido as� toda la ma�ana,� dijo en un suspiro. �Se la ha pasado destruyendo todo en su cuarto... est� muy frustrado y-�

Pero Bryan no termin� la frase al sentir que una de las puertas del piso superior se abr�a de golpe.

Kian bajaba las escaleras tan r�pidamente que pareciera que hubiera estado solo desliz�ndose por una resbaladilla. Al llegar a la sala de su propia casa encontr� que quer�a subir nuevamente a la acogedora tranquilidad de su dormitorio o tan solo de vuelta a su tormentosa soledad silenciosa.

Mark apenas lo miraba; estaba esquiv�ndolo, hab�a estado haci�ndolo m�s que nunca desde la noche anterior... y es que todo hab�a sucedido tan r�pido...

�Te sientes mejor?� Pregunt� Bryan pero quiso retractarse de lo que hab�a dicho apenas termin� la frase.

Los bellos, fugaces e intensos ojos azules de Kian lo miraban, pero muy al contrario de su mirada habitual, aquella tarde estaban llenos de tristeza y debilidad, y en el fondo se vislumbraba tambi�n un dejo de ira y frustraci�n.

Shane no hab�a pronunciado una palabra, solo miraba a sus tres amigos lidiar con la amargura, pero al fin y al cabo ellos eran Westlife y no pod�an dejarse abatir por algo as�... o a�n peor, por alguien as�. �Amigo... trata de calmarte un poco... ella... ella fue quien lo quiso as�-�

�NO LO QUISO!� Estall� Kian mir�ndolo desafiante. Shane dese� no haber dicho nada.

Una vez m�s el silencio se hizo presente. Kian hab�a apoyado su brazo contra una repisa, en la que encontr� el correo que hab�a recibido aquel d�a. Seguramente uno de sus amigos lo hab�a recogido del buz�n y lo hab�a puesto all�. �l cerr� los ojos con m�s fuerza intentando contener el llanto, pero no pudo detener su pu�o que se dirigi� directamente contra la repisa que se rompi� al instante.

�Cu�ndo va a ser?� Pregunt� Kian tratando de esconder la c�lera en su voz.

�El viernes en la tarde. Quieres que pasemos por ti?� Pregunt� Bryan un poco temeroso de la reacci�n de su amigo.

�No. Est� bien. De todas formas creo que ir� a ver a su familia antes.�

�No estoy seguro de que esa sea una buena idea. Nicky fue hoy, puedes preguntarle a el y pedirle su opini�n al respecto.� Declar� Mark con una calma sobrenatural mientras analizaba su reloj.

�Es tan f�cil cuando no te importa-� Empez� a decir Kian con rabia.

Mark se levant� de golpe para enfrentarlo. �Claro que me importa! Pero no puedo detenerla si es una-�

�NO TE ATREVAS A INSULTARLA!� Le grit� Kian mientras se acercaba a �l amenazadoramente sosteniendo en su mano derecha un florero de cristal.

�Baja eso Kian.� Dijo Shane en un tono tranquilizador aunque asustado. �Creo que ser� mejor que nos vayamos. Te llamar� en la noche.�

Con eso los tres amigos empezaron la hu�da dejando a Kian solo a�n con el florero firmemente aferrado en su mano.

No pod�a ser de esa forma... no era justo para nadie... se negaba a admitir aquello que todo el mundo le declaraba como un hecho real.

Subi� a su habitaci�n y sac� una caja que estaba oculta debajo de su cama. Todos eran sus recuerdos. Sus cartas.

Sac� la primera carta que hab�a recibido, y antes de abrir el sobre siquiera empez� a recordar c�mo las versiones se un�an hasta llegar a la historia de c�mo se hab�an conocido.

�Te voy a extra�ar mucho John!�

�Y yo a ti Beth... te quiero mucho... Est�s segura que tienes que ir?�

�Mis padres se van a Londres... quieren tenerme en una buena escuela cerca.�

�Pero un internado?�

�Es la �nica escuela que consideraron a mi nivel.�

John miraba la frustraci�n de quien hasta ese d�a era su mejor amiga. Elizabeth era la �nica ni�a de doce a�os con la que compartir�a un abrazo... o cualquier otra cosa.

Los padres de Beth se hab�an dado cuenta del alto cociente intelectual de su hija y le impon�an metas mucho m�s altas cada vez. Primero hab�an buscado una escuela superior en el lugar en que viv�an, Sligo; mientras intentaban convencer a sus tres hijos de que se mudaran a una ciudad m�s grande... pero para su mala suerte, de sus hijos, la que m�s unida estaba a Sligo era Beth.

Por fin el padre de Beth consigui� trabajo en Londres y as� sus hijos no pudieron poner ninguna oposici�n a la decisi�n de dejar Sligo.

Beth hab�a llegado llorando una tarde a despedirse de John, quien era su vecino y su mejor amigo. Lo hab�an sido por tres a�os ya... John era de su edad pero lo que les hab�a ayudado a unirse no era el haber sido compa�eros en la escuela, sino el hecho de vivir tan cerca.

�Beth, ya es hora.� Dijo su madre desde el auto.

�Prom�teme que vas a escribir.� Le dijo John mientras la ve�a correr hacia su madre.

�Te escribir�. Te prometo que ser� lo primero que haga en cuanto llegue a la escuela.�

John la vio alejarse mientras ella sacaba la cabeza por la ventana trasera del auto y sacud�a su mano incontrolablemente para despedirse de su mejor amigo.

Hab�a pasado casi una semana desde que Beth se hab�a ido y el peque�o John empez� a pensar que ella hab�a olvidado su promesa de escribir. Su madre le consolaba cada vez que le o�a hablar de Beth, pero nada era suficiente para John.

Entonces, diez d�as despu�s de dejar Sligo, justo cuando Beth echaba su primera carta al buz�n, la madre de John recib�a la noticia de que su padre hab�a enfermado. La familia de John se mudar�a a Dubl�n.

La venta de la casa no fue dif�cil en absoluto. La verdad es que aquella casa ten�a un comprador interesado desde hacia muchos a�os. La familia Egan lleg� a instalarse en su nueva casa solo dos d�as despu�s de que la familia de John sal�a de ella.

�Kian, acabo de ver al cartero. Ve a revisar si dej� algo.� Le pidi� su madre al peque�o de trece a�os con espectaculares ojos azules.

Kian sali� de la casa un poco desganado hasta que lleg� al buz�n. Dentro encontr� tres sobres, uno dirigido a su padre y dos m�s para John.

Solo John. No hab�a otro nombre ni un apellido. Solo John y la direcci�n de su nuevo domicilio.

John? Para �l? Qui�n le escribir�a dos d�as despu�s de mudarse? C�mo se enterar�an de la direcci�n?

Bueno, John era su segundo nombre... muchos lo conoc�an... pero qui�n era Beth?

Kian guard� las dos cartas dirigidas a John en su bolsillo y regres� dentro de casa.

Despu�s de la cena decidi� que era tiempo de revisar aquellas cartas que seguramente vendr�an con una direcci�n equivocada. Separ� las cartas por las fechas en las que se hab�an enviadas y le ech� un vistazo a la primera que se hab�a escrito.

Hola John!

Lamento mucho no haber escrito antes... la verdad no he tenido tiempo.

Llegamos a Londres hace diez d�as, pero a�n no me gusta. Solo hemos estado paseando por la ciudad, como para conocerla pero nada es igual que en Sligo... no me agrada... quisiera estar all� contigo.

Hemos visitado el internado en el que voy a estar. Suena como si me voy a quedar all� para siempre. O� a mi mam� hablando con la directora sobre dejarme all� durante mi cumplea�os y las vacaciones, pero pap� me dijo que solo era para preguntar.

Hoy me dieron mi cuarto en el internado y desde ma�ana empiezo a asistir a clases. Por eso es que al fin estoy escribiendo.

Van a apagar las luces pronto y no podr� salir a dejar esta carta mas tarde, as� que mejor me despido y te escribo otra ma�ana.

Te extra�a,

Beth

Kian estaba seguro ahora de que ninguna de las cartas eran para el. Pero le daba mucha pena o�r que a la chica que escrib�a la estuvieran dejando en un internado.

Entonces decidi� abrir la segunda carta.

Hola John!

Te escribo tal y como lo promet�. Espero que la primera carta haya llegado, pero por si no llega es mejor que escriba esta segunda.

Ya tuve mi primer d�a de clases en el internado. No me gusta. Los profesores son muy estrictos y no nos dejan salir a jugar. Las reglas son muy tontas... uno no puede hacer nada divertido porque queda castigado.

Tampoco me agradan mis compa�eras. Te dije que aqu� no hay ni�os? No me gusta tener solo compa�eras mujeres, son aburridas y no les gusta jugar f�tbol. Adem�s todas son presumidas y me han hecho de lado por ser irlandesa. No me gusta estar aqu�.

Prom�teme que vas a responderme. No quiero que estas bobas me laven el cerebro. Me gusta ser irlandesa y me gusta el f�tbol.

Saluda a tu madre de mi parte. Ella siempre ha sido buena conmigo.

Beth

Pobre ni�a... le hab�an llevado fuera de Irlanda a una escuela que no le gustaba. Esta chica Beth ten�a que estar muy triste en su nueva escuela.

No acostumbraba enviar correo... es m�s, nunca lo hab�a hecho antes; pero algo le impuls� a responder aquellas cartas que no iban dirigidas a �l. No quer�a que esta ni�a se sintiera sola por haber errado la direcci�n de la casa de su amigo John. As� que sac� un par de hojas y empez� a escribir.

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