tu letra podré acariciar

Capítulo 16

Una Pregunta

“Kian... Kian, nos vamos?”

Kian seguía con sus ojos tan atentos en ella que parecía que estuviera estudiándola y no solo mirándola.

“John?”

Beth estaba acostumbrándose de a poco a estos lapsos de Kian. Se quedaba solo paralizado pensando profundamente y lo único que funcionaba para traerlo de regreso a la realidad era el llamarlo por su segundo nombre.

“Ah... ow... lo lamento, me decías?”

“Nos vamos ya?”

“Si, si! Lo siento.” Estiró su brazo derecho y se lo ofreció para que bajaran juntos los peldaños de la entrada de la casa de Beth. “Y a propósito, te vez muy linda esta noche.”

“Muchas gracias. Pero no crees que estás exagerando con la vestimenta?”

Kian analizó la diferencia entre lo que ambos usaban. Beth lucía unos pantalones negros que delineaban a la perfección sus bien formadas piernas y una blusa un poco suelta; estaba cómoda e informal. Y él llevaba... pues traía un terno que le lucía muy bien, pero estaba muy elegante para contrastar con Beth.

“Creo que tienes razón. Pero...”

“Es solo una cena en casa de mi hermano. Te advertí que sería informal!”

Ella percibió un poco de vergüenza en la mirada de Kian. “Si quieres podemos volver a tu casa y te cambias,” le propuso.

Cuando por fin llegaron a la puerta de la casa de Matt, Kian guardaba un poco de recelo aún, así que Beth lo confortó susurrando a su oído que ahora estaba bien vestido para la ocasión y que aún no estaban tarde.

“Hola!” Exclamó la mujer que les abría la puerta. La joven abrazó efusivamente a Beth; ellas no aparentaban tener el trato estricto de cuñadas, sino que parecían mucho más que viejas amigas. Después ella giró la cabeza hacia dentro de la sala. “Matt, llegaron!”

Beth, que apenas se había liberado de los brazos de su anfitriona hizo las respectivas presentaciones mientras un hombre joven y bastante parecido a ella aparecía en la puerta.

“Kian, ellos son Matt, mi hermano; y su esposa Lauren... El es Kian, mejor conocido por ustedes como John.”

La presión que ejercía el conocer al hermano de Beth se alivianó de repente con un apretón de manos, y conforme el transcurso de los minutos Kian sentía como si conociera a Matt y Lauren de toda su vida.

Eran sencillos, eran graciosos, y por lo visto muy responsables. Era sumamente fácil ver a Beth reflejada en aquella familia... Ese era uno de los pocos lugares a los que ella se sentía pertenecer.

“Entonces imagínate lo que dijeron mis padres cuando se enteraron que su pequeña hija trabajaría para uno de los cantantes de pop más famosos!” Decía Matt sentado un el sillón de la sala mientras Lauren colocaba las tazas de café sobre la mesa.

“Seguro y habrán estado muy orgullosos de ella.” Dedujo Kian que escuchaba atento una historia que Beth no le había mencionado ni de casualidad.

“Error!” Lo contradijo Matt. “Le dijeron que no querían que trabajara con él porque de seguro eso desviaría su plan de vida... En otras palabras le dijeron que la fama del chico afectaría un prominente futuro que brillaba para ella.”

“Eso no es cierto! Y además es tan injusto-” Empezó Kian incrédulo.

“Dímelo a mi. Yo soy la afectada.” Dijo Beth riéndose un poco mientras se acercaba unos centímetros más a él inconscientemente.

Kian estaba seguro de que ella no se había dado cuenta de lo que había provocado. Al sentirla tan cerca había llenado sus pulmones con todo el aire que podía contener y empezó a analizar nerviosamente su reloj.

Matt y Lauren, a diferencia de Beth, habían notado claramente lo sucedido y Matt lanzó una mirada significativa a su esposa que fue quien rompió el silencio.

“Bethy, tengo que mostrarte el nuevo vestido que me compró Matt!”

“Te lo compré yo?” Cuestionó intrigado el aludido.

“Bueno, era tu tarjeta de crédito, no la mía...” esbozó una sonrisa pícara. “En todo caso lo verás el día del bautizo de mi sobrina. Ven Bethy.”

Kian siguió a las dos mujeres con la mirada mientras se alejaban hasta que casi no se podía distinguir lo que decían en sus alegres exclamaciones. El simplemente sonrió con el pensamiento de que así ella era feliz... hasta ahora, años después, no podía imaginarse una sonrisa durante todos sus años de encierro...

“Te gusta, verdad?”

Matt interrumpió sus pensamientos y su pregunta borró repentinamente la sonrisa que brillaba en su cara.

“No lo niegues... lo sé.”

Kian sentía un pequeño nudo crecer en su garganta. Realmente se sentía como si estuviera hablando con el padre de su prometida... le hubiera gustado que fuera así.

“...Te la quedas mirando soñadoramente y cuando ella se te acerca empiezas a respirar con dificultad. Conozco los síntomas, me pasó con Lauren.”

“Si... me gusta.” Kian lo dijo casi perdido en el pensamiento, como si solo estuviera hablando para sí mismo. “Me gusta mucho.”

Matt estaba pensando en Mark. Sabía que Beth quería a Mark y que seguía saliendo con él, pero cada vez que hablaba con ella podía descifrar fácilmente que su forma de querer a Mark era inmensamente diferente a cómo quería a Kian.

Estuvo a punto de abrir la boca, cuando Kian continuó hablando: “no es un mero gusto físico. Creo que siempre estuve muy cerca de ella... durante muchos años; y ahora solo he descubierto en ella a una mujer brillante, muy tierna, dulce, cariñosa... No sé... Es como siempre soñé que fuera, solo que nunca me esperaba encontrarla tan de repente... y realmente me importa. La quiero... la quiero mucho...”

Matt hubiera querido quedarse conforme con la respuesta... era lo que quería oír, pero aún necesitaban hablar de su amigo. “Y qué hay de Mark?”

Kian lo miró confuso por un momento, como si no hubiera entendido a qué se refería; pero después lo miró seriamente y habló con un poco de frustración en su voz: “No sé. Beth sigue saliendo con él. Sé que se quieren; sé que Mark la quiere muchísimo y hasta me atrevería a decir que se ha enamorado de ella, pero no estoy seguro de que Beth sienta lo mismo.”

“Son novios?”

“No. Mark me confesó hace poco que no encuentra el valor necesario para pedírselo, pero apostaría a que lo hace pronto.”

“Y tú qué planeas hacer?”

En el preciso instante en que Kian empezaba a abrir su boca para dar una excusa y no responder, una puerta se abrió al final de un pasillo que quedaba a la vista.

“Es realmente muy bonito... voy a tener que felicitar a mi hermano.” Se oyó la voz de Beth que se acercaba rápidamente.

“Felicitarme por qué?”

“Porque tienes muy buen gusto en vestidos... especialmente cuando es tu esposa quien los escoge. Daría todo por ver la cara que pondrás el día del bautizo!”

Kian y Beth se quedaron solo unos minutos más y después decidieron que era bastante tarde y que tenían que marcharse.

Beth sonreía radiantemente, feliz sin duda de que su hermano y Kian congeniaran tan bien... tanto que Matt hasta le había pedido su teléfono para llamarlo.

Y mientras, Kian no dejaba de reflexionar sobre la pregunta que le había hecho Matt. Beth estaba con Mark, pero el sentía algo muy fuerte hacia ella. Que haría?

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