tu letra podré acariciar

Capítulo 4

Las Vacaciones

El sol de la mañana que lograba traspasar las cortinas pegaba en la cara de Kian con la fuerza de un día muy brillante... pero él no se sentía así.

Seguía sentado en el piso de su habitación... se había quedado dormido mientras leía los recuerdos de Beth... aquellos recuerdos que durante toda su juventud le habían brindado hermosos consejos y unas ganas de vivir inexplicables; pero que ahora, tantos años después, solo le traían dolor y un remordimiento por no haber intentado estar más cerca de ella.

Separó las cartas que había leído durante la noche y las guardó en la misma caja que escondió bajo su cama. Aún no se sentía de ánimos de ver o hablar con alguien, pero sabía que ya era tiempo de salir del encierro.

Mientras se daba una ducha no podía dejar de pensar en los hechos recientes... Cómo podía alguien como Beth dejarlo así?... No podía... Era imposible! Algo muy en el fondo de su corazón le dictaba que había algo extraño en todo lo que había pasado. No podía ser que todo el mundo estuviera equivocado, pero tampoco era posible que Beth hiciera algo así.

Estaba recogiendo los platos del desayuno cuando sintió que la puerta de en frente se habría.

Kian les había dado las llaves de su casa a todos sus amigos. Pero había momentos en los que no le parecía que había sido tan buena idea... podía llegar a asustarse mucho.

Nicky apareció en el umbral de la puerta de la cocina y le miró tristemente como si solo su mirada pudiera transmitirle cuántas palabras necesitaba decirle.

“Fuiste a verlos?” Cuestionó Kian mientras acababa de lavar su taza.

“Ayer por la tarde.” Respondió Nicky con el mismo tono monótono y apagado.

“Y?”

“Pues...” suspiró Nicky como tratando de buscar las palabras adecuadas. “Amigo, parece que no fuera parte de la familia. Nadie se inmutaba por el hecho. Su hermana planeaba salir al cine con un amigo y sus padres estaban planeando sus próximas vacaciones.”

“Me lo temía,” respiró Kian mientras se trasladaba a la sala seguido muy de cerca por Nicky.

“Qué has hecho?” Le preguntó Nicky revisando el desorden de la sala y la mano lastimada de Kian.

“Leer sus cartas.”

Agachó la cabeza. Nicky tenía el sentimiento más ridículo de incredulidad. “No puedo comprenderlo. Kian, esa no era ella... ella... no, ella no era así.”

“Lo sé.”

Nicky abandonó la casa minutos después. No habían hablado mucho, pero al menos Kian sentía que había hablado de cosas que valían la pena.

Regresó a su habitación e instintivamente regresó a las cartas. Coincidentemente había llegado a la parte de la historia en que Beth conoció a Nicky. Sonrió tristemente para sí mismo mientras recordaba todo lo que Beth le había contado.

“Pero mamá, no tengo una habitación?”

“Claro que la tienes Beth... pero también tienes un boleto de avión para viajar a Irlanda en 2 horas y no podemos darnos el lujo de olvidarlas solo por quedarnos en casa a ver tu habitación.”

Beth miró descontenta hacia su hermana mayor que ni siquiera le prestaba atención. Ella estaba sumamente concentrada en la música que sonaba por los parlantes y en nada más.

“Qué tal la escuela Marie?”

“No tan grande, tan privada o tan cara como la tuya... pero si mil veces más divertida.”

Lo único que quería responderle era ‘gracias por recordarme lo normal que eres,’ pero se contuvo y tan solo se dedicó a mirar el camino por la ventana.

Sus padres habían llegado por ella justamente en el momento en que había estado bajando sosteniendo en sus manos la carta de John y arrastrando tras ella una gigantesca maleta.

Su padre salió a su encuentro y se encargó de devolver la gigantesca maleta a la habitación que Beth ocupaba en el internado. Le dijo que recogiera tan solo lo estrictamente necesario para el viaje y le dejó una maleta de mano mediana que apenas podía cerrar una vez que tuvo dentro lo ‘estrictamente necesario.’

Entonces subió al auto y empezó a discutir con su madre sobre lo apresurado del viaje.

Cuando bajó del avión solo siguió maquinalmente a sus padres mientras ellos caminaban por los largos pasillos sin demostrar un mínimo de alegría por regresar a su país. Entonces fue que vio a Matt, su hermano mayor.

Él fue el único que la abrazó y besó mientras le preguntaba por su vida en su nueva escuela. Beth se sentía en casa una vez más. Su hermano siempre lograba una muy buena impresión de su parte solo con mostrarle su cálida sonrisa, no le importaba que fuera casi cinco años mayor a ella; era su hermano y la amaba y la entendía.

Kian empezaba a creer que su carta no había llegado a tiempo para que Beth la leyera antes de salir de vacaciones. Poco a poco se iba resignando a tener que esperar para recibir una respuesta. Su última carta la había enviado hacía cuatro semanas y media, y la respuesta siempre tan esperada no llegaba. Si así iban a ser sus vacaciones prefería que Beth estuviera en el internado. Sonaba cruel y muy egoísta pero en el fondo era la verdad.

Al fin, el día que menos se lo esperaba regresó a su casa calado hasta los huesos por la helada lluvia de verano... muy extraña por cierto! Y sobre su almohada le esperaba una carta de Beth. Seguro había sido Fenella quien la recibió.

John,

Antes de contarte, déjame pedirte perdón. Recibí tu carta justo el momento en que salía del internado y solo alcancé a leerla, mas no a responderla.

Me han pasado un millón de cosas. El día que recibí tu carta esperaba a mis padres para irme, pero cuando llegaron me mandaron dejar mis maletas en mi habitación y llenar un pequeño bolso solo con lo necesario. Ese mismo día salimos para Dublín.

Vi a Matt, mi hermano mayor. Como el ya es mayor de edad pudo mudarse y estudiar en Irlanda. Me llevó a conocer su departamento y a dar vueltas por la cuidad. Le pedí que me llevara a Sligo, y paramos en tu casa. No encontramos a nadie, pero te dejé una nota bajo el tapete rojo en la casa del árbol.

La reunión familiar estuvo fantástica. Realmente no pasé mucho tiempo con mis padres o mi hermana, pero mi hermano estuvo conmigo mucho tiempo, y además me encontré con un primo lejano al que no recordaba.

Su nombre es Nicky. Es increíblemente gracioso, inteligente e interesante. Le conté que la única forma de comunicación desde el internado es el correo y me dio su dirección para poder escribirnos.

Creo que ha sido el mejor día del año!

Pasé cerca de dos semanas en Dublín. Después de eso regresamos a Londres. Parecía que Matt sabía lo que me esperaba, porque cuando se despidió fue muy dulce y me decía muchas cosas que me confundieron. Era como si estuviera consolándome... Al llegar a Londres encontramos a la secretaria de papá que trajo el auto, y desde aquella tarde estoy de vuelta en el internado.

Parece que no me quisieran en casa... todas las chicas van al menos una vez al mes a su casa, y yo ni siquiera conozco la mía!

Espero que el próximo año pase más rápido que este... y el siguiente... y el que sigue... quiero llegar a ser mayor de edad y regresar a mi hogar... quiero más que nada en este mundo regresar a Sligo.

Ojalá no te deprimas con mi vida. Mejor cuéntame que ha sido de la tuya durante las vacaciones.

Un abrazo,

Beth

Kian terminó de asimilar todo lo que había leído y se dirigió rápidamente a la casa del árbol.

Buscó desesperadamente el tapete rojo, a pesar de que sabía perfectamente dónde se encontraba, y al levantarlo encontró un sobre parecido a los que usaba Beth para escribirle, solo que este no tenía estampillas ni sellos ni direcciones. Solo nombres.

De Beth

Para John

Espero que te sirva!

Kian abrió el sobre lo más delicadamente posible, tal y como lo hacía con las diferentes cartas que Beth le enviaba. Dentro se encontró con nada más y nada menos que un bien redactado discurso político... era justo lo que necesitaba para su primer día de clases!

« Anterior | 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | Siguiente »

Cerrar Ventana

Hosted by www.Geocities.ws

1