tu letra podré acariciar

Capítulo 3

Antes De Salir

“Cómo es que supiste que había esta puerta en mi habitación?” Preguntaba Fenella tratando de pasar sobre Kian mientras él cruzaba la pequeña puerta.

“Sé muchas cosas sobre esta casa que ni siquiera te imaginas hermanita!” Se burlaba ganando la carrera a su hermana.

“Te lo dijo tu amiga por correo, verdad?”

“Cómo sabes de ella?”

“Mamá me lo dijo... no es ningún secreto Kian, llevas escribiéndote con ella más de diez meses... nunca te pierdes una visita del cartero y siempre dejas la última carta que ella te manda sobre tu escritorio. Si lo hacías solo para que adivinemos, pues lo conseguiste.”

“Bueno, pues me cuidaré de esconderlas desde hoy.”

“No lo hagas! Sabes? Me parece fantástico que tengas una amiga así... Es que no hace falta verle la cara para saber que puedes confiar... hasta me da envidia!”

Kian se rió de su hermana mientras hacía caras de frustración al fingir la dicha envidia.

Pero en el fondo Fenella tenía toda la razón. Era lo máximo tener a alguien así. Que no te viera ni la cara y a pesar de todo te conociera tanto. Que no te juzgara por tu aspecto sino por lo que eres como persona, por como sientes. Y confiar... solo confiar sin temor a que te delaten o algo así.

“Además,” dijo Fenella aclarándose la garganta para sacar a Kian de sus pensamientos; “ayer te perdiste la visita del cartero.”

“Me escribió?”

“Si.”

“La leíste?”

“Claro que no!... Bueno, tal vez tuve ganas pero no me atreví. Lo juro.”

“Dónde está?”

“Bajo tu almohada. Pensé que si no podía ir a buscarla no me darían ganas de leerla.”

Kian salió del pequeño túnel que escondía la puerta en el cuarto de su hermana y corrió hacia su habitación.

John,

Me alegra mucho saber que la gente que vive en la que era mi casa no te impidiera subir a buscar los libros de poesía. Estoy feliz de que encontraras aquellos libros. Solía leerlos a diario... lo hice durante años y jamás entendí muy bien el contenido... solo me gustaban todas esas palabras raras y bonitas que decían. La poesía es un tema complicado para mi hasta hoy, pero estoy segura de que tu si entiendes su significado.

Ayer fue el un día horrible. Recuerdas que te hablé de Sophie? Esa niña que no deja de molestarme por nada en el planeta?... Bueno, pues ayer me tiró jugo sobre la ropa durante el almuerzo, y cuando me levanté para enfrentármela llegó mi maestra de francés. Ni siquiera preguntó lo que había sucedido, solo me dijo que estaba castigada toda la tarde. Esa es la razón por la que no te escribí ayer mismo.

Me sentía muy mal. Me habían humillado en frente de toda la escuela, así que decidí que no me quedaría con ganas de desquitarme. Al terminar mi hora de castigo mi maestra me pidió que leyera aquello en lo que había trabajado toda la tarde y lo hice. Era un ensayo en francés de todas las cosas que aprendí estando en la escuela en Sligo que jamás me enseñarían en esta estúpida escuela. Lo único que me pudo decir cuando terminé de leerlo era que mi uso del francés era impecable. Después me despidió.

Las cosas no mejoran aquí... recuerdo que me diste ánimos respecto a eso, pero nada ha cambiado. Aún no tengo amigas. Aún no me gusta la escuela ni un poquito. Y más que nada... aún quiero regresar a Sligo.

Mañana será el último día de clases, pero me voy a quedar en el internado. Me parece tan injusto! Mis padres dijeron que ellos no querían nada más que lo mejor para mi, y que por eso me dejaban aquí. Quiero salir, John... me siento aprisionada aquí dentro.

Lo bueno es que prometieron que me sacarían para ir a una reunión familiar que habrá en Dublín en tres semanas, pero yo no quiero salir de aquí para volver... No voy a soportarlo.

Sé que las clases deben estar por acabar en tu escuela. Dime si todo fue bien, si?

Te cuidas,

Beth

Kian suspiró como lo había hecho muchas veces al terminar de leer una de las cartas de Beth. Todo indicaba que sus padres la querían tener lejos. No conocía las razones, pero era simplemente la lógica que tenía desde el punto de vista de Beth. Había muchas cosas por las cuales quejarse, pero ella disculpaba a su familia por la mayoría. Lo había hecho en Navidad, lo había hecho en año nuevo, lo había hecho en su cumpleaños, lo había hecho en las festividades de la pascua... pero por fin se había quejado por esto de las vacaciones de verano.

La última vez que Beth había visto a sus padres había sido cuando la dejaron en el internado hace diez meses. Su única forma de comunicación era el correo; y por lo que él sabía, Beth recibía muchas mas cartas suyas que de sus padres.

Beth se había despertado radiante aquel día. Las clases habían concluido dos semanas atrás, y sus padres irían a recogerla pocas horas después.

Era una de pocas veces en que ella solo se sentaba al final de una mesa y comía su cereal sin importarle el hecho de estar sola. Por fin dejaría aquella escuela... aunque fuera por poco tiempo.

Y el día solo mejoraba. La directora llegó esa mañana al comedor y anunció que las boletas de calificaciones serían entregadas en el auditorio después del desayuno. Durante la audiencia Beth fue felicitada repetidamente por la directora. No solo había sido la primera de su clase, sino que también tenía el mejor promedio de toda la escuela; y eso era algo que podía restregar en la cara de todas las chicas que se burlaban de ella.

Al salir del auditorio se dirigía a su habitación y en el camino se encontró con la señora que repartía el correo a las alumnas. Ella se disculpó por no haberle entregado la carta durante el desayuno y le entregó un sobre con las últimas letras que su amigo John le había enviado.

Beth,

Estoy muy feliz por saber que saldrás del internado durante las vacaciones, y a la vez lamento mucho oír que regresarás pronto.

Sabes? Me encantaría que te quedaras mucho tiempo en Irlanda, así podrías venir a Sligo y verías lo poco que ha cambiado todo aquí... cada cosa es casi tan magnífica como describiste después de irte.

Estoy muy impresionado. No puedo creer que puedas escribir ensayos en francés... yo duramente puedo manejar un idioma y por lo que me cuentas tu hablas y escribes a la perfección más de tres! Me alegra que hayas podido desquitarte de tu profesora de francés.

Y mientras tu sigues siendo la chica más lista de tu clase yo sigo cayendo. No logro hacer progresos en lenguaje. Ni uno. Mi maestra dijo que tendré que escribir un discurso político muy bueno para presentarlo a comienzos del próximo año escolar... eso como para no arrepentirse de haberme pasado de grado con un ‘regular-satisfactorio’. Odio todo este asunto de las letras, estoy convencido de que escribir no es lo mío y punto.

Por ahora estoy aprovechando un poco las vacaciones para mostrarles a mis hermanos todos los secretos de la casa. Mi hermana se pegó un susto enorme el otro día que me escondí en la apertura tras el armario... estaba entrando con su novio y obviamente no me había visto. Me acusó con mamá, pero antes de eso solo tenía ganas de matarme. Fue divertido.

Los libros de poesía son fantásticos. Aprendí que no tengo talento para la escritura pero me gusta mucho leer esto. En la próxima carta te copio el poema más bonito que haya encontrado... hecho?

Promete que seguirás adelante sin importar cuán duro sea el camino.

Cuídate,

John

Beth se golpeó la cabeza con la puerta de su habitación. Ojalá y no le hubiera dicho nunca a John sobre sus notas... se sentía una presumida muy tonta.

Pero eso era un poco lo de menos. Estaba muy feliz de haber recibido una carta el último día que estaría en el internado. No pudo responderle en ese momento, porque ya estaba tarde para salir, pero lo haría después.

Por fin era libre. Las vacaciones habían llegado.

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