bienvenid@

Snape: Esto es un RPG de Harry Potter. si no sabes lo que es un
RPG, es que eres idiota. Ahora lee
y comenta, si no kieres oír un
Avada Kedavra
Lupin: Eh... lo que ha querido decir Severus pero no ha sabido expresarlo con el cuidado que se requiere… Es que…
Sirius: [interrumpiendo] Lo que no ha dicho Snape “nariz grasienta” es que este RPG es interesante porque los protagonistas interactúan continuamente en un argumento global, aún teniendo cada uno su propia historia.
Draco: ¡Hermione, asquerosa sangre sucia!
Lucius: Compórtate Draco, y deja que tu padre lo explique, que sabe mas que tu. Lo que ha dicho ese traidor a la sangre podría haberse dicho mejor, en realidad, este RPG…
Sirius: Cállate,
Lupin: Sirius, por favor…
Sirius: ¡Cállate Remus!
Snape: Parecéis un matrimonio de ancianitos.
Sirius: ¡El único matrimonio aquí es el de Snape y Lucius Malfoy!
Lupin: Siriuuus…


La introducción se nos ha ido de las manos.

Disculpamos el desenlace de la acción y avisamos que este RPG no es de contenido slash.

Procuraremos que tampoco de contenido Mary-Sue.

Atentamente;

                        La Dirección.

personajes

y aquí van las protagonistas:

CharlotteNombre: Charlotte Jenkins.
Ojos: Marrones.
Pelo: Rubio.
Edad: 23.
Casa: Gryffindor.
i'm in gryffindor!
Mascota: una lechuza blanca y azul llamada Hilina.
Quidditch: Golpeadora (lo único que se le daba bien ^^UU)
Web: Look at my eyes
E-Owl: @
Padres: Alphonsus Jenkins (Ravenclaw), Deirdre Innis (Slytherin)
Trabajo: Ministerio de Magia "Equipos de Reversión de Magia Accidental"
Relación: Tuvo una relación con Remus Lupin al que conoció durante uno de sus trabajos para el Ministerio. Actualmente hay cierta tensión entre ellos al encontrarse de nuevo ^^
Actualmente: Llegó de pronto a Hogwarts a causa de su trabajo en el Ministerio de Magia, pulula por el colegio en una misión no especificada.
Más datos: Es una animaga, pero se supone que esa es información clasificada del Ministerio, así que no puede dar más datos.

SaffronNombre: Saffron Bahn.
Ojos: Azules.
Pelo: Pelirrojo.
Edad: 20.
Casa: Ravenclaw.
i'm in ravenclaw!
Mascota: Un gato atigrado llamado "Ein".
Quidditch: Nunca ha jugado; lo suyo no es el ejercicio físico.
Web: I Hate The Bee
E-Owl: @
Padres: Thadeus Bahn (Ravenclaw), Maeve Tull (Ravenclaw)
Trabajo: Estudiante de Historia y Arqueomagia.
Relación: Estuvo enamorada platónicamente de Severus Snape cuando estaba en Hogwarts, aunque nunca ocurrió nada entre ellos.
Actualmente: Acabó en Hogwarts hace tres años, y ahora está realizando un trabajo de investigación necesario para sus estudios. Ha vuelto al colegio porque en la biblioteca hay libros únicos que necesita para la investigación.
Más datos: Nerviosa, hiperactiva, muy habladora y en ocasiones desquiciante. Tiene serios problemas para estarse quieta durante mucho rato y se distrae con facilidad. Aun así, es muy inteligente y sabe ser seria cuando es necesario.

LaiaNombre: Laia Wallravenstein.
Ojos: Completamente negros.
Pelo: Castaño oscuro, ondulado y muy largo.
Edad: 17.
Casa: Slytherin.
i'm in slytherin!
Mascota: Aparte de su búho castaño llamado Búho, tiene una gata blanca muy presumida llamada Mary-Sue, que tiene el don de teletransportarse.
Quidditch: Es guardiana de reserva.
Web: Quiero un fattorino!
E-Owl: @
Padres: Nikolaus Wallravenstein (Slytherin), Natalia Silano (Durmstrang)
Trabajo: Estudiante en Hogwarts.
Relación: Le atrae de manera preocupante Lucius Malfoy, uno de los mejores amigos de su fallecido padre.
Actualmente: Cursa el sexto curso en Hogwarts.
Más datos: Es prefecta de la casa Slytherin. Eso la define como una persona seria y responsable, pero pocos saben mucho más de su personalidad.

++Personajes Inactivos++

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Charlotte x Remus = COM!
Saffron x Severus = COM!
Youko x Draco = COM!
Laia x Lucius = COM!
Nimelen x Sirius = COM!

old lays

Layout 1: The Girls Layout 2: The Boys (blue,brown,green,black) Layout 3: Severus, Remus, Sirius, Draco, Lucius
disclaimer

Este es un RPG sobre Harry Potter. HP no es nuestro ni estamos ganando nada haciendo esto. HP pertenece a JK Rowling y demás.
Por otra parte el layout es mio, así que no lo robes ni te atribuyas nada. Si tienes dudas, pues preguntas.
© 12122003 Charlotte the Sorceress

Part of:
Expelliarmus.TK


viajero: Contador

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MoonPixelDollz 1GREENEYE

· martes, julio 13, 2004

" Una Semana " por Saffron ( 1:34 AM )
 
- Prefiero que seas tu quien me lo diga.


Saffron escuchó mientras entraba silenciosamente en la enfermería. Los miró fijamente, Charlotte recostada en su cama, Severus sentado muy cerca de ella, los dos hablando en susurros. Sintió una punzada incómoda en el estómago. Estaban tan cerca y parecían tan enfrascados en la conversación que no se atrevió a decir nada, por temor a molestar. Y a la vez, el temor de enterarse de algo que no le gustara la atenazaba. Estaban tan tan cerca...


De repente, Snape paseó su mirada por la habitación y la vio, allí, parada ante la puerta. Saffron esbozó una breve sonrisa nerviosa, pero la mirada de el seguía siendo oscura. Rápidamente, se despidió de Charlotte y se marcharon.


Caminaron por los oscuros pasillos en silencio. Saffron no quería pensar, pero estaba pensando. Severus y Charlotte, tan cerca, tan amigos, tan... íntimos. Otra punzada en el estómago, y Saffron solo quería agarrarse a su brazo como una chiquilla.



- ¿Cómo se le ha ocurrido a ese idiota dejarte sola?- la voz susurrante de Severus la sacó de sus pensamientos.


Saffron lo miró. En aquella parte del castillo no había mucha iluminación y la cara de Severus quedaba parcialmente en sombras, agravadas por el pelo oscuro sobre sus ojos. Él era una sombra, gigante y oscura. Sintió un escalofrío al escuchar su voz.


- Severus... - la voz de ella era suave y tranquila. Paró un segundo, y pareció vacilar en continuar- No todos saben que necesito protección de día y de noche...


Su voz era ahora ligeramente sarcástica, con un deje de amargura. Pero, sin embargo, tenía razón. Severus lo sabía. Bill Weasley podía ser un idiota, pero si no sabía que ella no podía quedarse sola, no había nada que achacarle. Además, solo había permanecido sola un segundo... tampoco era para tanto...


Y sin embargo, odiaba esa sensación en su pecho. El colegio era un hervidero de espías en los últimos tiempos, y para alguien que estaba en el punto de mira de los mortífagos, había dejado de ser un lugar seguro. Él, que se había impuesto la defensa de la chica, no podría tolerar que le ocurriera algo.


¿Dónde iba a quedar su honor, su credibilidad?


- Deberías tener cuidado. No puedo estar pendiente de cada uno de tus movimientos.


Ni siquiera la miró cuando comenzó a caminar mas deprisa. Saffron tuvo que correr un poco hasta llegar a su lado. Lo miró curiosa, su ceño fruncido, la boca apretada en un gesto hosco. No podía dejar de mirarle. Su figura alta y oscura, el leve ondear de su capa, sus movimientos precisos, sus ojos negros clavados en los suyos...


Ups.


- ¿Qué?- preguntó el molesto. La mirada de ella clavada en la suya durante mas tiempo del acostumbrado hacía que su estómago se contrajera de manera involuntaria. Una sensación la mar de incómoda.


- Esto... - Saffron se mordió el labio, nerviosa. Había sido pillada admirando a su profesor, y ahora debía decir algo lo suficientemente inteligente como para no quedar como una idiota integral- El sábado vamos a Hogsmeade... ¿no?


Iba ser que aquello no era lo suficientemente inteligente.


Él la miró durante un instante, achicando los ojos, y después asintió. Saffron sonrió de nuevo. Aquella desagradable punzada en el estómago se le había pasado, y solo de pensar en la perspectiva de pasar el sábado con él en Hogsmeade hacía que sintiera un cosquilleo por todo su cuerpo. Lo que no se le habían pasado eran las ganas de amarrarse a su brazo.


Rozó levemente su brazo contra el suyo, feliz, y siguió andando sonriente.


Aquella noche, después de cenar y un rato después que Severus la había dejado en su habitación, Saffron pensó que era una buena idea hablar con Guenolee. Así que sin mas, se recogió el pelo, echó un puñado de polvos flú a la chimenea y metió la cabeza.


- So zorraaaaaa- e, inmediatamente, le acometió un ataque de tos. Tosió tanto que las mejillas se le encendieron y los ojos le lloraban.


- Ay niña, ten cuidado... ¿Qué te pasa?- Guenolee preguntó entre divertida y asustada.


- Nada, que esto es lo que pasa por comprar los polvos flú de oferta... en fin ¿estas libre este sábado? Porque vamos a ir Hogsmeade, y así podemos quedar y tomarnos algo, que hace casi dos meses que no te veo...


- ¿”Vamos”? Tú y ¿quien? ¿Sigue Julius rondando por allí?- Guenolee acercó una silla y se puso cómoda, preparándose para una charla de tres cuartos de hora con su amiga.


- No, no... - Saffron tosió de nuevo, levemente- Severus y yo...


De repente, se calló. ¿Cómo iba a explicarle a Guenolee que no podía salir de Hogwarts sin Snape? Qué él tenía que acompañarla a todos lados. Se mordió el labio, pensativa; pero la mente de Guenolee trabajaba rápido.


- Ajá. Severus y tu... que bonito... y, no sé, ¿podrías iluminarme y explicarme porqué “Severus” y tu vais juntos a Hogsmeade?


Mierda.


- Jeje... veras, Guenolee, no te lo vas a creer, pero resulta que... bueno.. tenemos que mirar unos libros, en la librería, evidentemente, porque no vamos a ir a Honeydukes a mirar libros...


Guenolee la interrumpió.


- Tienes razón. No te creo. Así que, ya me puedes estar contando la verdad...


Saffron intentó pensar con celeridad. No era buena inventando excusas, nunca lo había sido. Suspiró imperceptiblemente, y habló de nuevo.


- Bah, mira, la verdad es que... yo le pedí que fuéramos.


Era cierto, ¿no? Mas valía una verdad a medias que una mentira.


- Peroperopero... ¡Qué me estas contando! – Guenolee abrió los ojos, ligeramente alucinada.- A ver... tu le pides a tu profesor que te acompañe un sábado a Hogsmeade... y el acepta... y me lo dices tan tranquila...


Saffron se encogió ligeramente de hombros. Aquello se le había ido un poco de las manos. Visto así, ciertamente la situación cambiaba. Un poco. Bastante. Mucho. Mientras, Guenolee seguía con su monólogo.


- Pero chica, ¿cómo se te ocurre? ¿Y como que te ha dicho que sí? Oh por dios, estoy hiperventilando... tienes que contarme TODA la conversación, palabra por palabra... oh dios... vamos, cualquier día vendrás diciéndome que lo has besado...


Saffron sonrió tímidamente.


Definitivamente, aquello se le había ido de las manos.


“Una semana”


Fue lo primero que pensó Saffron cuando se despertó el viernes por la mañana. Justo una semana que había besado a Severus Snape. Se estiró perezosa en la cama, soplándole con suavidad a Ein, solo para fastidiarle. ¿Se acordaría él, igual que se acordaba ella?


Saffron pasó el resto del día intentando averiguarlo, sin poder desviar su atención de los finos labios de él. Snape parecía de un buen humor casi exultante, comparándolo con su habitual humor de perros. No había gritado en todo el día (al menos, no mucho), y solo había quitado puntos a Sabelotodo Granger. Incluso había dado una mueca a Saffron, una casi-sonrisa, cuando ella había hecho un comentario tonto.


- Atenta, Saffron.- le dijo él cuando ya estaban en el despacho, por la tarde.- La poción que vamos a hacer hoy es muy delicada. Tendremos que pesar meticulosamente los ingredientes, pues él mas mínimo fallo en su cantidad daría como resultado un error fatal para...


Snape siguió hablando, pero Saffron ya no lo oía. Su mente se había quedado anclada. “Vamos” pensó ella emocionada “Vamos, primera persona, plural, el y yo... los dos juntos, entregados al difícil arte de la elaboración de pociones, mano a mano, en una increíble muestra de confianza por su parte...”


- Señorita Bahn, por favor- la voz irritada de Snape y sus ojos achicados la sacaron de su ensoñación- Le ruego que preste toda su atención posible, que, si bien no es mucha, al menos nos garantizará un mínimo de seguridad.


- Si... ejem, perdona Severus...


- Bien, como iba diciendo antes de cayera en estado catatónico, necesitaremos una absoluta coordinación para realizar esta poción, ya que aun no estamos seguros del orden de añadidura de los ingredientes. Si pensamos que es una poción que se realizaba en las comunidades romanas de Inglaterra, y que no se ha realizado desde hace mas de dos mil años, podemos ver como...


“Ajá” pensó Saffron mientras lo escuchaba fascinada “coordinación absoluta”. Él era un mago tan inteligente...


Estuvieron mas de una hora entretenidos, cortando, midiendo, pesando diligentemente. Saffron atendía embelesada a sus explicaciones, atenta a cada petición de el.


- Ve a por el diente de dragón, en el armario pequeño.


Saffron asintió. Se dirigió hacia la pequeña habitación de los armarios, sacó la pequeña llave dorada, que llevaba colgada al cuello y penetró allí. La habitación estaba completamente a oscuras, ya que las velas que ardían allí se habían apagado. Saffron suspiró, y dejó la puerta abierta, para al menos tener algo de luz. Odiaba la oscuridad. Con todas sus fuerzas. Y más aquella oscuridad húmeda, pegajosa de las mazmorras. Como si la oscuridad te atrapara y no te dejara escapar.


“Mejor darse prisa” murmuró Saffron. Abrió rápidamente el pequeño armario y se agachó, intentando mirar a contraluz los nombres de los botes. Maldita sea. No encontraba el puñetero bote de diente de dragón.


Y de repente, un ruido. Un golpe seco, contra la madera.


Saffron se irguió enseguida, volviéndose rápidamente. Había sonado justo a su espalda. Justo en el armario grande. Se acercó, vacilantemente. La puerta del armario grande estaba entreabierta, unos diez centímetros. Suspiró ligeramente aliviada. Solo había sido la puerta al abrirse. Se acercó hasta ella, y la empujó para cerrarla.


No se cerró.


Saffron tardó un segundo en percatarse que había chocado contra algo. Intentó cerrarla de nuevo, empujando levemente. Ahora no solo no se cerraba, sino que algo hacía fuerza desde dentro para abrir. Abrió desmesuradamente los ojos, y se apartó con celeridad. Se quedó a medio camino de la puerta.


Entonces lo vio.


La figura alta, oscura, saliendo del armario, lentamente. Saffron abrió la boca, muda de terror. La figura encapuchada, enmascarada, se acercaba hasta ella. Oh dios, un mortífago. Muy lentamente. Saffron boqueó, asustada, y dio un par de pasos vacilantes. Miró hacia la puerta, que le parecía a miles de kilómetros de distancia. No podía moverse, estaba completamente aterrada, hipnotizada. Intentó hablar, decir algo, avisar a Severus, pero las palabras se atascaban en su garganta.


Y lo reconoció.


Al hombre que estaba bajo la mascara. Aquellos movimientos precisos y elegantes, el largo pelo rubio que se entreveía en la oscuridad, reluciente. Lentamente, la figura alzó la varita, apuntando hacia ella. Saffron lo miró completamente aterrada, angustiada, y no fue capaz de hacer nada.


Severus lo oyó todo a la vez: el grito aterrorizado de ella, el golpe seco contra el suelo, y la luz verde proveniente de la pequeña habitación. Corrió hacia ella.


Enarcó una ceja cuando vio a Saffron tirada en el suelo de una manera muy poco elegante, desmayada. Meneó la cabeza, en señal de desaprobación.


- Riddikulus!- el profesor lanzó el encantamiento contra el boggart, que quedó neutralizado.


Se acercó hasta Saffron y la cogió en brazos, llevándola hasta el sillón. Ella estaba completamente pálida.


- Saffron, Saffron... - llamó él, mientras le daba leves golpes en la cara.


Ella se irguió, abriendo los ojos como un resorte. Aspiró con fuerza e, instintivamente, se abrazó a Severus. Este tropezó con su propia capa, ante el tirón brusco, cayendo literalmente sobre ella, en una posición a medias incómoda, a medias comprometida. Intentó en vano deshacerse del abrazo de la muchacha, pero ella había comenzado a sollozar contra su cuello.


- Hay... un... un... mortífago... Lucius...


Las palabras y las lágrimas la atragantaban. El terror le impedía pensar con claridad. Pero así se estaba tan bien. Tan a salvo. Abrazada a el, contra su pecho, contra su cuello, entre su pelo oscuro. Nada en el mundo podría obligarla a abrir los ojos y a sacar su cara de su cuello.


- Saffron... - murmuró el ahogadamente, intentando no moverse contra ella-... solo... solo era un boggart...


“Un boggart” escuchó ella. Dios. Un boggart. Ella había hecho el ridículo más espantoso. Muy lentamente, sacó su cara del cálido escondrijo. Bajó los ojos, evitando la mirada oscura de el.


Y turbada.


- Ah- fue lo único que acertó a decir, mientras se ponía cada vez más colorada.- Un boggart...


Severus asintió. Dios, ella estaba avergonzada. No sabía como iba a ser capaz de mirarle a la cara otra vez. Por el amor de dios, un boggart. Que la defensa contra un simple boggart se daba con trece años. Y que ella ya era mayorcita. No lo entendía. Como había sucumbido ante el terror, la impotencia.


- No... no he podido hacer nada... simplemente.. me he quedado quieta... no he hecho nada... - susurró ella, sin mirarle.


Severus la observó gravemente. Entonces se dio cuenta que aun permanecía arrodillado ante ella. Se levantó trabajosamente, poniendo especial cuidado en no tropezar de nuevo con su capa, y caer sobre ella otra vez. La miró desde arriba. Parecía tan pequeña, encogida sobre sí misma en aquella silla, no tanto por el miedo como por la vergüenza.


Sin poderlo evitar, posó una de sus delgadas manos sobre la cabeza de ella. Notó como ella temblaba ligeramente, y la apartó de inmediato. “Genial” pensó Saffron abrumada “ahora me tiene lástima”. Severus Snape se alejó de ella rápidamente, abrió la puerta del despacho y salió.


Saffron levantó la sonrojada cara. ¿La había dejado sola?. Eso parecía. Volvió a enterrar su cara entre sus manos. “Muérete, Saffron, muérete” pensó ella con rabia “Y deja de hacer el ridículo de esta manera de una puñetera vez”


Y a los dos segundos, la puerta del despacho volvía abrirse, dejando paso a Snape y a un muchacho alto y oscuro.


- Espere aquí, Jameson. Enseguida le traigo los papeles que debe entregar a los de su curso. Nunca puedo encontrar un prefecto cuando lo necesito...


Y Snape volvió a salir del despacho con celeridad. Saffron intentó borrar todo rastro de lágrimas de su cara, y le dedicó una sonrisa. El chico también sonrió, una sonrisa bonita y triste.


“Un slytherin que sonríe” pensó Saffron asombrada. Y enseguida se animó un poco.


- Hola – le dijo ella cálidamente. Él la estaba mirando curioso, pero cuando le habló pareció retraerse.- Soy Saffron Bahn.


- Yo... soy Steve Jameson- aceptó la mano que Saffron le tendía con una sonrisa.


El muchacho volvió a quedarse en silencio. Paseó nervioso por el despacho, mirando de reojo a Saffron, que se había levantado de nuevo para ver el curso de la poción. Ella también lo miraba, curiosa. Tendría unos diecisiete años, y era atractivo, alto y moreno, con una expresión de tristeza en sus ojos. No parecía muy diferente de cualquier chico de su edad, y carecía de esa sombra de malevolencia que rodeaba a muchos de los slytherins. Y, de todos modos, si Severus la había dejado a solas con él, sería por algo, ¿no?


Saffron inició una conversación impersonal sobre el tiempo, que pronto derivó en la próxima visita a Hogsmeade. Charlaron levemente, con tranquilidad, mientras él parecía acomodarse, y ella se tranquilizaba, después del susto y la vergüenza pasada.


Y al cabo de unos minutos, apareció Severus de nuevo. Entregó unos papeles a Jameson, que se despidió.


De nuevo solos. Saffron evitó mirarle, sintiendo como el rubor volvía a sus mejillas. De repente, él rompió el silencio.


- A partir del lunes, tendrás menos tiempo para dormir.


Saffron asintió, en silencio, sin atreverse a levantar la mirada. Y sin atreverse a preguntar a qué demonios había venido aquello.


Gracias a dios que al día siguiente era sábado y pasarían todo el día en Hogsmeade.


 
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