bienvenid@

Snape: Esto es un RPG de Harry Potter. si no sabes lo que es un
RPG, es que eres idiota. Ahora lee
y comenta, si no kieres oír un
Avada Kedavra
Lupin: Eh... lo que ha querido decir Severus pero no ha sabido expresarlo con el cuidado que se requiere… Es que…
Sirius: [interrumpiendo] Lo que no ha dicho Snape “nariz grasienta” es que este RPG es interesante porque los protagonistas interactúan continuamente en un argumento global, aún teniendo cada uno su propia historia.
Draco: ¡Hermione, asquerosa sangre sucia!
Lucius: Compórtate Draco, y deja que tu padre lo explique, que sabe mas que tu. Lo que ha dicho ese traidor a la sangre podría haberse dicho mejor, en realidad, este RPG…
Sirius: Cállate,
Lupin: Sirius, por favor…
Sirius: ¡Cállate Remus!
Snape: Parecéis un matrimonio de ancianitos.
Sirius: ¡El único matrimonio aquí es el de Snape y Lucius Malfoy!
Lupin: Siriuuus…


La introducción se nos ha ido de las manos.

Disculpamos el desenlace de la acción y avisamos que este RPG no es de contenido slash.

Procuraremos que tampoco de contenido Mary-Sue.

Atentamente;

                        La Dirección.

personajes

y aquí van las protagonistas:

CharlotteNombre: Charlotte Jenkins.
Ojos: Marrones.
Pelo: Rubio.
Edad: 23.
Casa: Gryffindor.
i'm in gryffindor!
Mascota: una lechuza blanca y azul llamada Hilina.
Quidditch: Golpeadora (lo único que se le daba bien ^^UU)
Web: Look at my eyes
E-Owl: @
Padres: Alphonsus Jenkins (Ravenclaw), Deirdre Innis (Slytherin)
Trabajo: Ministerio de Magia "Equipos de Reversión de Magia Accidental"
Relación: Tuvo una relación con Remus Lupin al que conoció durante uno de sus trabajos para el Ministerio. Actualmente hay cierta tensión entre ellos al encontrarse de nuevo ^^
Actualmente: Llegó de pronto a Hogwarts a causa de su trabajo en el Ministerio de Magia, pulula por el colegio en una misión no especificada.
Más datos: Es una animaga, pero se supone que esa es información clasificada del Ministerio, así que no puede dar más datos.

SaffronNombre: Saffron Bahn.
Ojos: Azules.
Pelo: Pelirrojo.
Edad: 20.
Casa: Ravenclaw.
i'm in ravenclaw!
Mascota: Un gato atigrado llamado "Ein".
Quidditch: Nunca ha jugado; lo suyo no es el ejercicio físico.
Web: I Hate The Bee
E-Owl: @
Padres: Thadeus Bahn (Ravenclaw), Maeve Tull (Ravenclaw)
Trabajo: Estudiante de Historia y Arqueomagia.
Relación: Estuvo enamorada platónicamente de Severus Snape cuando estaba en Hogwarts, aunque nunca ocurrió nada entre ellos.
Actualmente: Acabó en Hogwarts hace tres años, y ahora está realizando un trabajo de investigación necesario para sus estudios. Ha vuelto al colegio porque en la biblioteca hay libros únicos que necesita para la investigación.
Más datos: Nerviosa, hiperactiva, muy habladora y en ocasiones desquiciante. Tiene serios problemas para estarse quieta durante mucho rato y se distrae con facilidad. Aun así, es muy inteligente y sabe ser seria cuando es necesario.

LaiaNombre: Laia Wallravenstein.
Ojos: Completamente negros.
Pelo: Castaño oscuro, ondulado y muy largo.
Edad: 17.
Casa: Slytherin.
i'm in slytherin!
Mascota: Aparte de su búho castaño llamado Búho, tiene una gata blanca muy presumida llamada Mary-Sue, que tiene el don de teletransportarse.
Quidditch: Es guardiana de reserva.
Web: Quiero un fattorino!
E-Owl: @
Padres: Nikolaus Wallravenstein (Slytherin), Natalia Silano (Durmstrang)
Trabajo: Estudiante en Hogwarts.
Relación: Le atrae de manera preocupante Lucius Malfoy, uno de los mejores amigos de su fallecido padre.
Actualmente: Cursa el sexto curso en Hogwarts.
Más datos: Es prefecta de la casa Slytherin. Eso la define como una persona seria y responsable, pero pocos saben mucho más de su personalidad.

++Personajes Inactivos++

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Laia x Lucius = COM!
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Layout 1: The Girls Layout 2: The Boys (blue,brown,green,black) Layout 3: Severus, Remus, Sirius, Draco, Lucius
disclaimer

Este es un RPG sobre Harry Potter. HP no es nuestro ni estamos ganando nada haciendo esto. HP pertenece a JK Rowling y demás.
Por otra parte el layout es mio, así que no lo robes ni te atribuyas nada. Si tienes dudas, pues preguntas.
© 12122003 Charlotte the Sorceress

Part of:
Expelliarmus.TK


viajero: Contador

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MoonPixelDollz 1GREENEYE

· lunes, abril 05, 2004

"  Si soñase con el día en que se conocieron, vería que ese comienzo había sido de verdad un buen principio. (Parte II) " por Charlotte ( 6:26 PM )
 
Los días habían pasado, la misión de encontrar al hombre lobo había comenzado, días después ella se había unido por fin a la búsqueda, y su relación con Edward se había convertido en un conjunto de miradas huidizas por parte de ambos. Habían sido amigos, en parte, pero si en algún momento se podría haber vislumbrado un futuro para su amistad, éste se había perdido ya por completo.

Charlotte sabía muy bien que las cosas no serían fáciles incluso habiendo conseguido formar parte de la búsqueda, quería encontrar a ese hombre, aunque incluso en esos momentos ni siquiera ella se explicaba por qué había tomado tan en serio todo el asunto, al fin y al cabo ni siquiera le conocía.

Esa idea rondó por la cabeza de Charlotte muchos días durante la búsqueda, en los que iba aumentando la duda de por qué se había metido en ella. Estaba perdiendo la motivación que la había llevado a querer ese caso por encima del trabajo que había logrado conseguir, del trabajo que había soñado.

Ahora se encontraba sola, alejada del grupo y preguntándose qué hacía allí.

Y fue entonces, cuando decidía si sería mejor dejarlo todo, pedir perdón, y volver a su puesto cuando encontró la casa.

A decir verdad era tan sólo una casita en medio del bosque. Una casa que se caía a pedazos y que parecía vacía. Caminó hacia ella, sin dar aviso a nadie, lo que se suponía que debían de hacer cuando encontrasen algo importante, y alargando la mano abrió la puerta.

Una vez dentro lo que observó fue un vacío solitario. La casa contenía los mínimos recursos que se podrían haber necesitado si alguien hubiese vivido en ella, pero en ella no vivía nadie.

Dio unas cuantas vueltas por el interior, observó con desgana los distintos objetos que encontró esparcidos por ella, depositados en su sitio como si alguien quisiese que fuesen encontrados, como si alguien quisiese que el que los encontrase supiese que allí vivía alguien. Pero ¿era así?, ¿en verdad allí vivía alguien? Charlotte no lo sabía, pero lo dudaba.

Siguió caminando por el interior hasta que decidió volver al punto de encuentro del grupo, echó un último vistazo hacia lo que parecía ser una sala de estar, cuando un tirón brusco la lanzó al suelo. Había tropezado con una argolla que se suponía que debía de estar tapada por una alfombra.

Con cuidado se levantó e inclinándose abrió la trampilla. El hueco que tenía ante ella era lo suficientemente grande como para dejar entrar a una persona, pero no había escaleras. Hizo aparecer una pequeña luz en la punta de su varita e iluminó la estancia que se encontraba bajo la casa, era muy grande, un sótano que cubría la misma extensión que la casa en sí. La caída no era demasiado grande, así que se preparó y con un salto calló al interior. Tras sacudirse el polvo que se había desprendido del techo del sótano miró a ambos lados mientras alumbraba con la varita y luego dirigió la vista hacia el agujero por el que había entrado. Estaba alto, sí, iba a resultar un tanto trabajoso volver a subir, pero podía hacerse. Además, si alguien había hecho la trampilla, se suponía que era porque la usaba. Y así parecía. La habitación que se mostró ante ella parecía haber sido más habitada que la propia casa. Una mesa, sillas, una chimenea, y un sinfín de cacharros que se encontraban tirados por todas partes. Era todo lo contrario que la imagen que quería mostrar el piso superior, aquí todo estaba destrozado, todo tirado por el suelo, jirones de telas amontonados e incluso dejados sin más en medio de la estancia. Ese sitio sí que había albergado a alguien, lo sentía.


Dirigió sin más interés la mirada hacia una de las paredes del cuarto, la más oscura de todas, puesto que era la que más alejada estaba de la trampilla, y vio algo que la interesó, algo que parecía despejar todas las dudas que podían estar rondándole por la cabeza. Clavados en la pared, había grilletes y cadenas de un material muy resistente, no sólo por su naturaleza, sino porque además parecían estar hechizados.

Charlotte se dirigió hacia ellos y con la varita tocó uno de los grilletes, una descarga hizo que se separase violentamente de ellos. Sí, estaban hechizados, o por lo menos lo habían estado, aún conservaban restos del hechizo.

El tiempo pasó y Charlotte no se movió del sótano, ya debía de estar anocheciendo, en una o dos horas sería de noche, y hoy había luna llena. Charlotte se sentó tranquilamente en una de las sillas que previamente había arrimado a la mesa y se quedó allí, esperando.

¿Qué se suponía que estaba esperando? Una parte de ella lo sabía, aunque pudiese sonar descabellado, aunque no tuviese pruebas de ello.

Un golpe sordo llenó la habitación y una figura se alzó ante ella, no podía ver bien al recién llegado, pero no se atrevió a apuntar hacia él con la varita. La sombra, sin embargo sí lo hizo.

- "¿Qué haces aquí?" - Su voz sonaba distinta a la que había oído la última vez, ahora había amenaza donde antes había habido miedo.

- "Tranquilo." - Dijo ella.

- "¿Habéis venido a por mi?" - Respondió él sin dejar de apuntarla.

- "Estoy sola. No hay nadie más." - Charlotte se movió despacio y dejando la varita en la mesa, se levantó y se apartó de ella. - "¿Ves? No voy a hacer nada."

Él se extrañó ante su comportamiento. ¿Qué se proponía? Entonces recordó, vino a su mente la mirada de asombro que había visto en los ojos de ella un mes antes, y un escalofrío recorrió su espalda.

- "Lo siento..." - Dijo él.

Pero antes de que pudiese seguir hablando ella le cortó.

- "No, no. No me mordiste ni nada." - Comentó Charlotte con una sonrisa. - "No te preocupes, no me voy a convertir en lobo, ni nada por el estilo."

- "Entonces vete. No deberías estar aquí." - Terminó él con voz seca.

- "Te equivocas, no lo entiendes, no puedo irme, he venido..."

- "¿Qué se supone que eres? ¿Trabajas para el Ministerio o sólo quieres amargarme la vida? Si no te vas ahora, no sé lo que podría pasar, no creo que seas tan insensata como para intentar tentar a la suerte." - Él guardó la varita y se quitó la chaqueta, caminó hacia una de las sillas que se encontraba más cerca y la dejó allí. - "Vete."

- "No tiene por qué ser así. He traído algo, algo que puede ayudarte." - Charlotte sacó un pequeño frasco de su túnica y sin dejar que él hablase siguió. - "Puede que no actúe al cien por cien, porque deberían tomarse antes otras dosis, pero hoy te ayudará, y luego las siguientes veces, ya..."

- "¡¡De qué se supone que estás hablando!!" - Gritó él mirándola a los ojos.

- "Una poción." - Explicó ella. - "Yo la llamo matalobos, te ayudará durante tu transformación y cuando más adelante tomes las dosis pertinentes, impedirá que te transformes en lobo."

- "Estás loca." - Respondió él. Y cogiendo de nuevo la varita se dirigió a los grilletes.

- "¿Cómo te llamas?" - Preguntó ella.

El silencio se hizo en toda la estancia. Él respiró profundo y bajó la varita.

- "No te vas a ir ¿verdad?"

- "Si me voy, ellos te encontrarán, y créeme, soy la única que está por la labor de ayudarte."

Él giró sobre sus talones y la miró. Se acercó lentamente a donde ella estaba y sin darle tiempo a reaccionar agarró la muñeca de la mano que no sujetaba el frasco y cerró la otra entorno a su cuello. Apretó fuerte.

- "Sabes lo que soy, sabes que podría despedazarte en un minuto si te me pusieses delante, y no tendría piedad. Me daría igual que me hubieses intentado ayudar con una poción o librándome de tus amigos." - Se encontraba muy cerca de ella, y sus ojos desprendían el brillo que Charlotte había visto en el bosque. Él la hacía daño, pero no se apartó. - "Podría matarte." - Dijo él.

- "Pero no lo harás, porque eso no puede ocurrir." - Replicó ella.

Él dudó, y aflojó sus manos.

- "¿Cómo?" - Preguntó intrigado.

- "Con esta poción, y conmigo impidiendo que escapes, la noche pasará sin ningún problema."

- "No atiendes a ningún argumento."

- "Pocas veces lo he hecho. Aunque intento que tu lo hagas. ¿Cómo te llamas?" - Volvió a preguntar ella.

- "Remus." - Respondió él. Su cara estaba tan cerca de la de ella que pudo sentir cómo las sílabas salían de sus labios. Seguía agarrándola, pero ya no le hacía daño.

- "Yo me llamo Charlotte." - Dijo ella sonriendo.

Remus se quedó quieto. La mano que había sujetado su muñeca se encontraba ahora entre la suya, enlazada, como un peso muerto, y la mano que la había rodeado el cuello se iba desprendiendo lentamente provocándola un extraño cosquilleo al resbalar por su piel.

- "¿Por qué quieres ayudarme?" - Preguntó él, casi sin aliento.

- "¿Por qué nadie te estaba ayudando?" - Replicó Charlotte, casi tanto como una pregunta que como una afirmación. Sus ojos se clavaron en los de él.

Remus la soltó y se apartó de ella. Dio media vuelta y tras mirar hacia el suelo con vista perdida se desabrochó la camisa. Lentamente se la quitó y la dejó en la misma silla en la que se encontraba su chaqueta. Charlotte miraba el ritual, sin decir nada, inquieta.

- "No quiero destrozarla." - Comentó él cuando dejaba la camisa sobre la silla. - "¿Cómo dices que se llama la poción?"

- "Matalobos." - Respondió ella levantando el frasco y enseñándoselo. - "Deberías tomarla ya."

- "Ya está ocurriendo." - Dijo él. - "Huelo la luna. Ese frasquito no podrá ayudarme." - Concluyó mientras la miraba.

- "Puede que hoy no, puede que hoy no haga todo el efecto. En realidad, eso ya te lo puedo afirmar ahora, pero será una ayuda. Y la próxima vez no tendrás por qué preocuparte." - Charlotte alargó su brazo entregándole el pequeño frasco de cristal. - "Bébela."

Remus tomó el frasco con una mano y durante un pequeño instante de tiempo sus dedos se rozaron. Avergonzado, como si hace unos minutos no hubiese agarrado a la chica de la forma en que lo había hecho, abrió el botecito y se bebió el contenido de un trago.

- "Argghh!" - Su cara se contrajo en un gesto de disgusto. - "Sabe horrible." - Dijo devolviéndole el frasco.

- "Lo siento, no he conseguido que el sabor fuese mejor." - Explicó Charlotte con una sonrisa.

Remus frunció los labios en lo que parecía una débil sonrisa y tras unos segundos de incomodidad se dirigió a los grilletes.

- "Son mágicos." - Comenzó a explicar Remus. - "Cuando tengo mi forma humana tan sólo tengo que ajustarlos a las muñecas." - Y con un simple golpe de varita los grilletes se adhirieron a sus muñecas fuertemente. Remus se preparó para decir un simple hechizo que enviase la varita hasta el bolsillo de su chaqueta, pero antes de que pudiese decir nada, Charlotte se acercó a él y le cogió la varita de las manos. Remus suspiró. - "Cuando me transformo en lobo, los grilletes y las cadenas forman un cierre mágico que me suele retener durante bastante tiempo, aunque, hay veces, que eso no es suficiente."

Charlotte afirmó con la cabeza y se retiró un poco.

- "Puede que duela." - Le dijo ella.

- "Siempre duele." - Murmuró él con resignación.

Pasado un tiempo Remus comenzó a sentir el dolor del que había hablado, el dolor que recorría su cuerpo momentos antes de la transformación. Pero algo había cambiado. Generalmente la transformación era rápida, en un abrir y cerrar de ojos, el hombre se convertía en lobo, pero esta vez no. El dolor era muy intenso, casi insoportable.

- "¿Qué ... está ... ocurriendo?" - Preguntó Remus con ojos llorosos y el cuerpo perlado de sudor. - "Duele demasiado."

- "La poción." - Le explicó Charlotte. - "Ralentiza el proceso de transformación. Incluso puede llegar a pararlo."

- "AHH!!" - Gritó Remus inclinando la cabeza hacia delante.

Charlotte se levantó de la silla y rápidamente se acercó a él. Con determinación tomó una de sus manos entre la suya y recibió la fuerte presión que él ejercía.

- "Vete... No deberías estar tan cerca, podría..." - Intentaba decirle él.

- "Lo sé. Pero esta vez será más tarde, y estoy preparada." - Dijo ella sujetando la varita con la otra mano.

- "Cuanto... cuanto... ¿cuánto puede durar esto?"

- "No creo que esta vez sea mucho. Acabarás transformándote." - Charlotte le agarraba con fuerza la mano.

Pasaron los minutos, y el dolor seguía haciendo acto de presencia. Cada vez más fuerte. Pero la transformación se retrasaba. Un poco más. Sólo un poco más.

- "No... quiero... hacerte... daño..." - Gimió Remus. Éste dirigió su mirada hacia ella y la pudo ver entre sus ojos llorosos. - "No... quiero..."

De repente, el momento había pasado. La sensación de estar parados en el tiempo se fue volando y Charlotte se alejó de un salto del lobo que se presentó ante ella, atado aún por las fuertes cadenas mágicas. No resistirían, eso ya lo sabía, así que se preparó para lanzar el conjuro. Y lo hizo. Y lo haría las veces que fueran necesarias hasta que el sol volviese a aparecer por el horizonte.

Y el sol apareció. Y el hombre volvió. Tendido en el suelo. Cubierto de sudor y jadeante. Charlotte se acercó corriendo hacia él y se dejó caer a su lado. Tomó su cabeza entre sus manos y la asentó en su regazo.

- "Te pondrás bien." - Le decía ella mientras le acariciaba el pelo. - "Te pondrás bien, y nunca más tendrás que llegar a convertirte en lobo."

_____________


Los días pasaron, y también las semanas y en su cabeza todo parecía un sueño. Ya había transcurrido todo un mes y allí volvía a encontrase él. Remus se hallaba sentado en la silla frente a la mesa, en el mismo sitio en el que la había encontrado a ella la última vez. Con las manos sobre la superficie de madera miraba uno de los botecitos de cristal, ya vacío, que había separado de otros iguales que él, depositados con sumo cuidado en el otro extremo de la mesa. Jugaba con el botecito, lo miraba desde un lado, y volvía a mirarlo desde el otro. Lo abría y lo volvía a cerrar. ¿Vendría ella esta vez? Se preguntaba mientras tanto. Quería creer que sí, pero todo le seguía pareciendo un sueño.

Y el sueño se hizo realidad cuando de pronto una figura cayó de forma grácil por entre el agujero del techo. Cuando tocó el suelo se sacudió repetidas veces su túnica negra y continuando sus movimientos volvió el rostro hacia él. Una chica muy joven le sonreía, aún con su pelo rubio alborotado cayéndole sobre los ojos. ¿Qué le estaba ocurriendo? ¿Por qué había tanto silencio? La estaba mirando fijamente a los ojos, y eso hizo que se ruborizase, pero ella no pareció darse cuenta.

- "¡Hola!" - Saludó Charlotte con aire jovial.

- "Hola" - Respondió Remus. Dudó unos momentos y volvió a hablar. - "No sabía si volverías."

- "Si te lo había dicho." - Dijo ella mientras se acercaba. Él entornó los ojos. - "Pero puede que no lo recuerdes. Aún así, te has tomado todas las dosis, ¿verdad?"

- "Sí."

- "Eso demuestra que te lo había dicho." - Charlotte cogió una silla y la acercó hasta la mesa, tras lo cual se sentó junto a él.

- "Dime, ¿qué tal te encuentras?" - Quiso saber ella.

- "Bien, por ahora bien. Aunque claro, aún queda un poco para la puesta de sol..." - Respondió Remus.

- "Bueno, entonces veremos si de verdad funciona." - Dijo ella. - "Pero tranquilo. Funcionará."

Remus movió la cabeza y con un gesto indicó que no quería seguir hablando de eso. La miró y dijo:

- "Bueno, Charlotte..."

- "Jenkins, Charlotte Jenkins." - Dijo ella sonriendo.

- "Remus Lupin." - Él también sonrió. - "Jenkins..." - Dijo intentando recordar algo. - "Me suena tu apellido, tu padre no será..."

- "Sí, lo es, Alphonsus Jenkins." - Dijo ella.

- "El famoso Alphonsus Jenkins, el mejor golpeador Ravenclaw de la historia de Hogwarts."

- "Tampoco es para tanto, tu mismo lo has dicho, el mejor de su casa." - Dijo ella quitándole importancia.

- "Y bueno, ¿tu seguiste sus pasos?" - Se interesó él.

- "Más o menos sí. Puede que fuese genético o mi total nulidad para las demás posiciones del Quidditch, pero también jugué como golpeadora." - Afirmó ella con media sonrisa.

- "Entonces supongo que en tu casa quedarían encantados, teniendo a la hija de Jenkins como..."

- "No, no, yo no soy de Ravenclaw." - Le corrigió ella entre risas. - "Soy de Gryffindor."

- "Oh! Lo siento, es que, bueno, suele ocurrir que se pertenezca a la misma casa que la familia. Aunque pueden haber excepciones." - Se apresuró a decir Remus.

- "Ah!, sí, lo mío sí que es una excepción. Pero una excepción a lo grande."

- "¿Qué quieres decir?" - Preguntó intrigado él.

- "Deirdre Innis, mi madre, es de Slytherin." - Le explicó ella observando su expresión.

- "¡Vaya! Bueno, no sé que decir. Slytherin y Ravenclaw..."

- "Como digo siempre, lo extraño hubiese sido que saliese una Hufflepuff." - Charlotte se echó a reír y Remus la siguió. - "¿Y tu? ¿Fuiste también a Hogwarts?"

- "Ajá." - Asintió él. - "Gryffindor también." - La frase quedó cortada y Remus se inclinó hacia delante por una punzada de dolor en el pecho.

- "¿Estás bien?" - Preguntó ella acercándose y poniendo una mano sobre el hombro de él.

- "Sí. Creo, que está comenzando." - Dijo él.

- "Sabes que esta vez también dolerá." - Le dijo ella, aún apoyada en su hombro.

- "Lo sé. Lo sé." - Remus se enderezó de nuevo y respiró hondo. - "Dime, tuviste problemas en el Ministerio por..."

- "No, tranquilo, todo fue bien, les dije la verdad y ante eso no hay problemas." - Charlotte había vuelto a poner las manos sobre la mesa y le miraba preocupada.

- "¿La verdad?" - Preguntó Remus. El dolor estaba llegando poco a poco.

- "Sí, les dije que había matado al lobo, y es verdad ¿no es cierto?" - Charlotte le sonrió amablemente. Él asintió con la cabeza.

- "¿Y la explicación por tu retraso?"

- "Pelea, lucha, yo inconsciente, una varita para demostrarlo y unos cuantos golpes." - Ella giró la cabeza mostrándole una cicatriz al lado de la oreja izquierda, que ya parecía curada.

- "¿Cómo?" - Remus volvió a encogerse de dolor.

- "Tranquilo, no tienes por qué..." - Dijo ella mientras se acercaba a él.

- "No, quiero saberlo. Necesito hablar. Necesito que hables."

- "La varita, mi varita, la analizaron cuando volví, y vieron que había sido utilizada repetidas veces con un encantamiento oportuno para la supuesta pelea."

- "Pero entonces..."

- "Sí, no podía utilizar mi varita para nada, porque debía dejar los rastros que se suponía que debía tener. Aún así necesitaba mostrar indicios de pelea y todo eso, así que utilice tu varita. Ya sabes que utilizar varitas de otros puede tener efectos secundarios... pero no fue para tanto, y todo quedó como ellos querían."

- "Lo siento."

- "No, no tienes que sentirlo. Ya todo está bien, he vuelto a mi trabajo normal y en mis horas libres puedo ir a donde quiera... puedo venir aquí." - Le dijo ella cogiéndole la mano.

- "¿Por qué lo haces?" - Preguntó él. El dolor ya era demasiado fuerte, no podía casi soportarlo.

- "Porque quiero." - Respondió ella.

Remus recibió un espasmo y golpeó la mesa con la pierna, Charlotte impidió que esta cayera, él se levantó de un salto y fue impulsado hacia el suelo. Charlotte corrió hacia él y éste le tomó una mano entre las suyas.

- "Duele." - Susurró Remus.

Ella pasó su mano por su frente apartándole el pelo de los ojos, y repetidamente le acarició el rostro.

- "Tranquilo, me tienes aquí." - Le decía ella.

Visto allí, tirado en el suelo, retorciéndose de dolor, Charlotte supo por qué le estaba ayudando, y no era la respuesta que le había dado a él. No era tan simple. Mirando sus ojos supo que era porque quería, que era porque le quería.

_____________


La noche pasó, y volvió el día, pero no había terminado, aún quedaban otras noches, y luego volverían a verse el mes siguiente. ¿Por qué tenían que esperar tanto?

_____________


Cuando amaneció el último día, ambos se encontraban en el suelo. Ella sentada, apoyada la espalda contra la pared, él sobre su regazo, aún sosteniendo la mano de ella.

Un sobresalto los despertó a los dos.

- "Ya es de día." - Le tranquilizó ella.

- "¿Lo es?" - Preguntó él. Un toque de resignación acompañó las palabras. Nunca hubiese imaginado que el amanecer le pudiese llegar a parecer tan amargo.

Charlotte se levantó y le acomodó sobre unas mantas, se arrodilló junto a él y le acarició la cara.

- "Tengo que irme. ¿Te encuentras bien?" - Preguntó ella.

- "No quiero que te vayas." - Dijo él. Esas palabras la sorprendieron. ¿Podría ser que él sintiese algo por ella?

- "Volveré. Nos volveremos a ver." - Y Charlotte dejó esas palabras en el aire, mirándole a los ojos, viéndole allí, tan indefenso. Al hombre que una vez había estado a punto de matarla, al lobo que se ocultaba tras esos grandes ojos brillantes. Una punzada en el estómago la mareó momentáneamente y el corazón le comenzó a latir desbocado. Colocó una mano en el cuello de él y sin siquiera pensar lo que estaba haciendo se inclinó. Sus labios se juntaron en un beso tierno, que Remus le devolvió al instante. Levantó su mano y atrajo a la chica hacia sí, sintiendo el calor del cuello de ella bajo su pelo rubio.
Ambos se sentían ansiosos por apurar hasta el último segundo antes de que ella tuviese que irse. Se besaron durante unos instantes que les parecieron eternos, pero que al final, les pareció un simple segundo, que debía de durar más, que querían que durase más, que necesitaban que durase más.

Charlotte se despidió de él con un último beso y se alejó. Se fue y salió de la casa. Sentía el corazón roto por tener que dejarle allí, por tener que irse. Él sentía lo mismo. 
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