bienvenid@

Snape: Esto es un RPG de Harry Potter. si no sabes lo que es un
RPG, es que eres idiota. Ahora lee
y comenta, si no kieres oír un
Avada Kedavra
Lupin: Eh... lo que ha querido decir Severus pero no ha sabido expresarlo con el cuidado que se requiere… Es que…
Sirius: [interrumpiendo] Lo que no ha dicho Snape “nariz grasienta” es que este RPG es interesante porque los protagonistas interactúan continuamente en un argumento global, aún teniendo cada uno su propia historia.
Draco: ¡Hermione, asquerosa sangre sucia!
Lucius: Compórtate Draco, y deja que tu padre lo explique, que sabe mas que tu. Lo que ha dicho ese traidor a la sangre podría haberse dicho mejor, en realidad, este RPG…
Sirius: Cállate,
Lupin: Sirius, por favor…
Sirius: ¡Cállate Remus!
Snape: Parecéis un matrimonio de ancianitos.
Sirius: ¡El único matrimonio aquí es el de Snape y Lucius Malfoy!
Lupin: Siriuuus…


La introducción se nos ha ido de las manos.

Disculpamos el desenlace de la acción y avisamos que este RPG no es de contenido slash.

Procuraremos que tampoco de contenido Mary-Sue.

Atentamente;

                        La Dirección.

personajes

y aquí van las protagonistas:

CharlotteNombre: Charlotte Jenkins.
Ojos: Marrones.
Pelo: Rubio.
Edad: 23.
Casa: Gryffindor.
i'm in gryffindor!
Mascota: una lechuza blanca y azul llamada Hilina.
Quidditch: Golpeadora (lo único que se le daba bien ^^UU)
Web: Look at my eyes
E-Owl: @
Padres: Alphonsus Jenkins (Ravenclaw), Deirdre Innis (Slytherin)
Trabajo: Ministerio de Magia "Equipos de Reversión de Magia Accidental"
Relación: Tuvo una relación con Remus Lupin al que conoció durante uno de sus trabajos para el Ministerio. Actualmente hay cierta tensión entre ellos al encontrarse de nuevo ^^
Actualmente: Llegó de pronto a Hogwarts a causa de su trabajo en el Ministerio de Magia, pulula por el colegio en una misión no especificada.
Más datos: Es una animaga, pero se supone que esa es información clasificada del Ministerio, así que no puede dar más datos.

SaffronNombre: Saffron Bahn.
Ojos: Azules.
Pelo: Pelirrojo.
Edad: 20.
Casa: Ravenclaw.
i'm in ravenclaw!
Mascota: Un gato atigrado llamado "Ein".
Quidditch: Nunca ha jugado; lo suyo no es el ejercicio físico.
Web: I Hate The Bee
E-Owl: @
Padres: Thadeus Bahn (Ravenclaw), Maeve Tull (Ravenclaw)
Trabajo: Estudiante de Historia y Arqueomagia.
Relación: Estuvo enamorada platónicamente de Severus Snape cuando estaba en Hogwarts, aunque nunca ocurrió nada entre ellos.
Actualmente: Acabó en Hogwarts hace tres años, y ahora está realizando un trabajo de investigación necesario para sus estudios. Ha vuelto al colegio porque en la biblioteca hay libros únicos que necesita para la investigación.
Más datos: Nerviosa, hiperactiva, muy habladora y en ocasiones desquiciante. Tiene serios problemas para estarse quieta durante mucho rato y se distrae con facilidad. Aun así, es muy inteligente y sabe ser seria cuando es necesario.

LaiaNombre: Laia Wallravenstein.
Ojos: Completamente negros.
Pelo: Castaño oscuro, ondulado y muy largo.
Edad: 17.
Casa: Slytherin.
i'm in slytherin!
Mascota: Aparte de su búho castaño llamado Búho, tiene una gata blanca muy presumida llamada Mary-Sue, que tiene el don de teletransportarse.
Quidditch: Es guardiana de reserva.
Web: Quiero un fattorino!
E-Owl: @
Padres: Nikolaus Wallravenstein (Slytherin), Natalia Silano (Durmstrang)
Trabajo: Estudiante en Hogwarts.
Relación: Le atrae de manera preocupante Lucius Malfoy, uno de los mejores amigos de su fallecido padre.
Actualmente: Cursa el sexto curso en Hogwarts.
Más datos: Es prefecta de la casa Slytherin. Eso la define como una persona seria y responsable, pero pocos saben mucho más de su personalidad.

++Personajes Inactivos++

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Charlotte x Remus = COM!
Saffron x Severus = COM!
Youko x Draco = COM!
Laia x Lucius = COM!
Nimelen x Sirius = COM!

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Layout 1: The Girls Layout 2: The Boys (blue,brown,green,black) Layout 3: Severus, Remus, Sirius, Draco, Lucius
disclaimer

Este es un RPG sobre Harry Potter. HP no es nuestro ni estamos ganando nada haciendo esto. HP pertenece a JK Rowling y demás.
Por otra parte el layout es mio, así que no lo robes ni te atribuyas nada. Si tienes dudas, pues preguntas.
© 12122003 Charlotte the Sorceress

Part of:
Expelliarmus.TK


viajero: Contador

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MoonPixelDollz 1GREENEYE

· domingo, abril 04, 2004

" Sentimientos enredados " por Saffron ( 9:30 PM )
 
El despertador sonó como cada mañana. Ella lo apagó violentamente, hundiéndose todo lo posible bajo las mantas. Si aquel nuevo día era la mitad de la malo que los anteriores, sería horrible. Para ella Hogwarts se había convertido en una casa de locos en las últimas semanas. Nada que ver con el colegio que había conocido.


Ella se sentía exhausta, física y mentalmente. La presión que ejercían Julius y Severus sobre ella, el constante mal humor, las discusiones; todo aquello la agotaban. Se sentía incómoda, y se irritaba por cualquier nimiedad. Se preguntó si así era como se sentía Severus, pensando que era terrible.

Y, sin embargo, si aquellas semanas habían sido malas, el día anterior podía considerarlo como uno de los peores de su vida. Después de una mañana intentando no enfadarse demasiado con un Julius opresivo, la actitud enfadada de Snape no había contribuido a mejorar su humor. Y aquellas historias, por merlín. Fuera donde fuera solo oía horribles historias sobre Snape y Pince.


Por la tarde, él había ido a recogerla a su habitación. Y ella estaba terriblemente enfadada. Un enfado irracional, que le atenazaba el estómago y sacaba lo peor de ella. Discutieron, comenzando por una tontería, y llegando a las frases dolorosas. Ella había querido herirle, hacerle daño. Creyó que de ese modo no se sentiría una estúpida, que conseguiría devolverle una parte del dolor que él le causaba a ella.


La victoria duró unos segundos.

Cuando vio la mirada de él, una mezcla de sorpresa, dolor y enfado, se arrepintió de lo que había dicho. El se recobró enseguida, volviendo a su pose digna y distante. Pero ella no. Ella no estaba preparada para aquello. No le gustaba aquella parte de si misma, ni en lo que se estaba convirtiendo.


Se echó a llorar, y le pidió perdón. Quiso acercarse hasta él, pero un gesto de su parte desveló que el no la quería cerca. Aun así, el se despidió normalmente, la voz fría y desagradable. Y ella volvía a tener los sentimientos enredados. Cuando el vino a recogerla para ir a cenar, ella intentó ser agradable con él. Severus Snape la ignoró deliberadamente, y ella sintió que se hundía en la oscuridad.

Saffron no sabía que dolía mas, si su enfado o que la ignorara.

Y ahora debía levantarse, ducharse, vestirse, y esperar a que el viniera por ella para ir a desayunar. Salió de la cama con desgana, y comenzó con la rutina diaria. Se preguntó mientras se arreglaba que humor tendría Snape aquel día. Imploró que pasara todo aquello. Algo le decía que no podría aguantar mucho mas, y no tenía ni idea de qué pasaría cuando alcanzase su punto máximo.

Como una premonición, Severus llegó mas temprano aquel día. Desde su discusión con ella la tarde anterior había tenido alojada en el estómago una incómoda sensación de desasosiego. La discusión había supuesto, en cierto modo, una decepción. Y por otro lado, el la había agradecido. Había podido saber qué era lo que ella pensaba realmente de él.

Casi había llegado a engañarle. Ella había sido agradable con el todo aquel tiempo, aun a pesar de su forma de ser. Había hablado con el, igual que la había visto hablar con otras personas, con dulzura y confianza, contándole cosas absurdas. En más de una ocasión el había tenido que hacer esfuerzos para no sonreír ante sus historias. ¿Dónde hubiera quedado entonces su reputación, su presencia?. Ella había preparado té para los dos, como si fuera lo mas normal del mundo que el tuviera una muchacha bonita todos los días en su despacho.


Severus se paró delante de su puerta, antes de llamar. ¿Cuándo había pensado el que Saffron era bonita?. No es que no lo supiera, simplemente lo había dado por hecho. Había muchas chicas bonitas en Hogwarts, pero eso no hacía que el les prestara mayor atención. Llamó finalmente, y ella le abrió.


- Oh, buenos días- dijo ella sorprendida por la hora- Aun no estoy lista, pasa, por favor.


Y esbozó una sonrisa nerviosa. Saffron intentó ser agradable, una manera de disculparse por lo del día anterior. A Severus aquello no se le pasó inadvertido. La miró mientras ella se dirigía al cuarto de baño para peinarse, el bonito vestido azul y amarillo. De nuevo cruzó su mente la idea de que ella era bonita, como una revelación. Y de nuevo se reprochó a si mismo su poca profesionalidad. Apartó la mirada, incómodo.


Ella volvió rápidamente. Severus podía ver que estaba nerviosa. La veía retorcerse las manos, la mirada inquieta. De camino al comedor, Saffron intentó entablar una conversación con el, pero Severus la ignoró, andando rápidamente. Ella tuvo que apretar el paso, para no quedar atrás.

Severus no quería mirarla. Después de descubrir que era bonita, se sentía extrañamente incómodo si la miraba. No quería, no debía mirarla. Y sin embargo, cuando entraron en el salón, se volvió bruscamente para hablar con ella. Saffron casi choca con el, quedando los dos muy cerca. Severus se inclinó sobre ella, para decirle algo, y Saffron sintió como el calor la invadía. ¿Cómo podía ignorarla, y un segundo mas tarde hacerla sentir así?. El solo le indicó que no se demorase mucho en el desayuno, pero para ella fue como si le hubiera dicho algo íntimo y secreto, como si solo estuvieran ellos dos en aquel enorme comedor. Asintió y le miró a los ojos, viendo con sorpresa que el apartaba la mirada. Se descorazonó, ¿estaría aun enfadado?. Quiso decir algo más, pero una mano se posó en su hombro.


Julius miraba a Severus con seriedad, sin apartar la mano de su hombro. Saffron se sintió atrapada, asfixiada entre los dos hombres. Severus se fue hacia la mesa principal, enfadado de nuevo.


Ella le dio una mirada enfadada a Julius cuando se sentaban, pero el no se dio cuenta, o no quiso darse cuenta. El parecía molesto, y Saffron estaba cansada. Se sirvieron el te sin decir nada, hasta que el rompió el silencio.

- ¿Qué estas haciendo, Saffron?-Ella sabía perfectamente a qué se refería, pero no quiso contestar.- Por merlín, ¿Es que no te das cuenta?. Ese hombre te está cambiando!. Ya no eres la misma...Y no me gusta. Ese tipo me da muy mala espina y deberías confiar en mi, porque...

- Estoy harta , Julius- Saffron estaba enfadada, el podía verlo en sus ojos.- estoy harta de que me tratéis como si fuera una niña, como si no supiera lo que hago. Se perfectamente lo que estoy haciendo. Y Severus...

- Severus no hace sino influenciarte. Te maneja a su antojo; y no pienso dejar que un tipo así te ponga en peligro. No quiero que te ocurra nada, Saffron. He visto como lo miras y...

- Así que es eso. – ella comprendió lentamente, y notó que el enfado le quemaba el estómago y subía por su garganta. Habló lentamente, en voz baja- Toda esa preocupación, que no me pase nada...No puedo creerlo. Estoy cansada de las acusaciones, y cansada de que me eches cosas en cara.


Julius la miró un momento en silencio. Después, se levantó bruscamente de la mesa.


- No te molestaré mas.- y se fue rápidamente.


A Saffron se le cayó el té encima. “Mierda” resopló en voz baja, las manos le temblaban, y estaba histérica. Y enfadada. Estaba muy enfadada. Con Julius; con Severus, con Pince, con los niños que reían al otro lado de la mesa. Severus llegó hasta ella unos minutos mas tarde. No parecía de mejor humor que Saffron.

“Bonita paraje hacemos” se dijo malhumorada, mientras miraba su vestido arruinado por el té. Mierda. Tendría que ir a su habitación de nuevo a cambiarse. Se lo dijo a Severus, con la voz un poco mas agria de lo habitual. El tan solo asintió, y se pusieron en camino.

El olor a incienso y la luz le golpearon cuando entró de nuevo en su habitación. Severus aun no se había acostumbrado, y veía aquella habitación como un mundo aparte. Ella se dirigió rápidamente hasta el cuarto de baño, cogiendo una toalla y empapándola en agua. Salió de nuevo hasta donde estaba el, y comenzó a frotar vigorosamente la mancha de té que se extendía sobre su estómago. La mancha, en contacto con el agua se fue haciendo mas y mas grande, pegándose a su piel, amenazando con cubrir todo su estómago. El apartó la mirada, incómodo, consciente de que sus ojos habían estado posados allí durante demasiado tiempo.

“Maldita sea” la oyó decir entre dientes. La mancha no desaparecía, y el vestido estaba empapado. De repente, ella estaba a su lado de nuevo.

- Tira de aquí- le dijo hoscamente, mientras le indicaba un pliegue del vestido. El obedeció, mudo, tensando la tela levemente, para que ella pudiese limpiar mas cómodamente. Podía ver que ella estaba enfadada, las manos nerviosas, pero la cercanía cada vez le resultaba más incómoda. Estaban tan cerca que la respiración de el rebotaba contra la cabeza inclinada de ella, absorta en limpiar la mancha. Severus se sintió levemente mareado, y cerró momentáneamente los ojos.

- Tira más- dijo ella con voz enfadada. El obedeció de nuevo, acortando aun más el espacio que les separaba. Miró la mancha también, teniendo el cuello en una posición muy incómoda y antinatural: la mancha húmeda había conquistado ya todo el estómago de ella, pegada a su piel. Ella no estaba arreglando nada, al contrario, la mancha empeoraba. El consideró necesario indicárselo. Además, no podía perder el tiempo de aquella manera, tenía clases que atender.

Así que lo dijo.

- Quítate el vestido- dijo el con voz ronca.

Y nada más decirlo, se dio cuenta de cómo había sonado aquello. Ella paró de frotar inmediatamente, alzando la vista para mirarlo. Los enormes ojos azules de ella lo miraron, mudos de asombro, a la vez que empezaba a ruborizarse.

Evidentemente, el se refería a que sería mas fácil limpiar el vestido si se lo quitaba. Pero no había contado que aquello sonaría como algo.. intimo. La mirada de cristal de ella seguía fija en sus ojos oscuros, las manos suspendidas. Severus sintió que un extraño calor le invadía el estómago. Estaban tan cerca... tan cerca...


El sintió que debía decir algo, explicarse de algún modo, disculparse. Pero, extrañamente, las palabras se quedaban atascadas en su garganta. Ella estaba completamente sonrojada, pero no apartaba la vista de el. Severus sintió la necesidad acuciante de decir algo, lo que fuera. Aquello no era sano, no era natural...

Y cuando por fin fue a hablar, los labios apenas entreabiertos, la puerta de la habitación se abrió violentamente. Ambos miraron hacia el visitante, sin apartarse.


- Saffron...- comenzó Julius. Pero las palabras murieron en sus labios. Había oído los rumores, pero le habían parecido absurdos. Se había reído de ellos. Y ahora se encontraba con aquello: Saffron y Severus, pegados el uno al otro, él levantando el vestido de ella; ella completamente sonrojada. La preocupación que había en su mirada dio paso al enfado. Había ido a ver a Saffron, para disculparse, y para contarle lo que aquella chica, Laia , le había dicho. Pero todo aquello se esfumó cuando los vio.

Como una provocación, Severus se apartó lentamente de ella, sin mirar a ninguno de los dos. Julius lo miró con odio, antes de fijar la mirada en Saffron, pidiéndole una explicación. No pudo evitar fijarse en el vestido empapado de ella, adaptándose a su estómago. Ella habló lentamente, la voz un poco aguda.


- Severus, voy a estudiar aquí. Te veré a la hora de la comida- Severus asintió , y se dispuso a marcharse. Aun podía sentir aquel calor quemándole la piel. Pero también el enfado: ella lo había echado de su habitación, y Julius se había quedado con ella. Otro tipo de ardor recorrió su estómago. Se sintió como un estúpido. Por un momento, en aquella habitación, había sentido algo inexplicable. Y ella se había sonrojado. Evidentemente, sus actos le habían demostrado que ella se había sonrojado ante su estupidez. apretó con fuerza los nudillos, y le quitó veinte puntos al primer estudiante que vio por el pasillo.

La clase se estremeció aterrorizada cuando el penetró en ella gritando.


Mientras tanto, Saffron miraba con furia a Julius. Había sido algo extraño lo que había ocurrido hacía un momento. Por unos minutos, Severus y ella habían estado inexplicablemente unidos. Las palabras de el, el calor que había invadido sus músculos, ella se había sentido de una manera especial, como si realmente tuviera alguna oportunidad con Severus. Y Julius lo había arruinado todo. Y encima, tenía la desfachatez de pedirle explicaciones.

- ¿Qué estaba ocurriendo aquí?- preguntó el con la voz tensa. Ella le ignoró, y se dio la vuelta, pero el la alcanzó.- Dios , Saffron...Dime que no es cierto. Dime que los rumores no son ciertos, que entre tu y Snape no...

- ¿Qué?- dijo ella atónita. Sonrió amargamente. No; entre ella y Severus no había nada. El la veía solo como un estorbo, una chiquilla que entorpecía su trabajo y le hacía perder el tiempo. Pero no iba a consentir que Julius la dominara- Julius, no tengo porqué explicarte nada. Se acabó; lo nuestro se acabó.

- Saffron- Julius la miró dolido, y hablaba pausadamente- Ese hombre no es bueno. No lo es. Y no dejaré que te haga daño.

- Yo solo quiero que me dejéis tranquila- le dijo ella dándose la vuelta.

Julius la miró, enfurecido.

- Solo eres una niña caprichosa- dijo con despecho. Saffron se volvió lentamente para mirarlo.

- Fuera, Julius- dijo ella, la mirada fría, y la voz autoritaria. El se marchó, cerrando la puerta con un sonoro portazo. Saffron se dejó caer hasta el suelo, llorando desconsoladamente. Ein se acercó para consolarla, frotándose contra ella, y lamiendo sus manos. Ella lo abrazó, agradecida.




Ella creyó que todo sería diferente cuando viera a Severus. Aun revoloteaban mariposas en su estómago después del episodio de aquella mañana. Sus palabras, que habían sugerido una intimidad que no existía entre ellos, se habían quedado grabadas en su mente. Había esperado ansiosamente la hora de la comida; y con ella, un roce, una mirada.

Que estúpida era.


Severus vino a recogerla, y se limitó a ignorarla, al igual que aquella mañana. Podía percibir que él estaba enfadado, pero ¿por qué?. Evidentemente, lo de aquella mañana habían sido ilusiones suyas. El había dicho aquello, y ella no se había apartado de su lado. Al contrario, lo había mirado, esperando tan solo una palabra mas que confirmase, que concretase algo. Pero la palabra no llegó, y Saffron solo podía achacarla a que Severus no quería pensar en ella.

Pasó el almuerzo completamente deprimida. Helena intentó contarle algunas historias sobre Snape y Pince, creyendo que la animarían. Ella hubiera preferido comer gusarajos a tener que escuchar aquello. Que los citados estuvieran manteniendo una conversación aparentemente de lo mas animada no ayudaba mucho.

La tarde en el despacho fue peor de lo que había imaginado, Severus no solo actuó como si ella no estuviera allí, sino que las pocas veces que le dirigió la palabra se mostró terriblemente frío. Saffron se iba hundiendo mas y mas. Julius se había enfadado con ella; Severus se había enfadado con ella. Se sentía sola e incomprendida. Sintió ganas de llorar, pero la voz irritada de Severus ordenándole que le acercara un bote de azafrán hizo que se forzara a si misma a mantener el tipo. Costara lo que costara.


Llamaron a la puerta. Ella fue corriendo a abrir. Ante sus ojos apareció un Slytherin de primer año, un tanto atemorizado. Pasó , y le entregó un sobre a Snape.

- Madame Pince me ha pedido que le entregue esto, profesor- dijo temeroso- y que me mande una respuesta.


Saffron sintió como su estómago hervía, encolerizado. Severus leyó la carta, y procedió a escribir una respuesta, que entregó al niño. Repentinamente, ella se sintió cansada. Completamente agotada.


- Podría prestar atención a su trabajo, señorita Bahn- dijo el cuando estuvieron de nuevo a solas, la voz untuosa y agria- O quizás tenga cosas más importantes en la cabeza en estos momentos.

Ella lo ignoró, y continuó con la poción. Sin embargo, se sentía extrañamente pesada, como drogada. El tarro de algas dulces se escurrió de sus manos estrellándose contra el suelo. La voz irritada de Severus no se hizo esperar.

- Oh, por favor!! Preste mas atención!! Las algas dulces son incómodas de conseguir. Maldita niña estúpida...

Algo se quebró en el interior de Saffron. Severus supo que la había dañado cuando miró sus ojos. Los mismos ojos azules de esa mañana, mirándolo ahora con expresión dolida. Supo que debía disculparse, pero no lo hizo. Volvió a fijar la vista en el libro que leía. De alguna manera, la mirada dolida de ella lo incomodaba, y la sentía clavada en su cuello.

Saffron supo que había tocado fondo. Lo supo cuando el volvió a ignorarla después de decirle aquello, como si no le importara. Esperó unos segundos, mirándolo, esperando una disculpa que sabía que no llegaría. Se cansó de esperar cosas imposibles.

- Me voy- dijo simplemente. El asintió, y no la miró siquiera. Ella se demoró unos segundos en la puerta, quizás esperando que el la parara. Pero el no se movió, ni siquiera un ápice.

Saffron caminó, la vista nublada. Cuando quiso darse cuenta, ya estaba en la puerta de su habitación. Se sentía extrañamente vacía., hueca. Todo aquel tiempo se había estado engañando a si misma. Sabía que Severus Snape no podía querer a nadie, y aun así, se hizo ilusiones. Fantaseó sobre una improbable relación. El le había demostrado que no deseaba nada así. La misma idea le resultaba ridícula. Ya no mas. Descansaría. Y al día siguiente continuaría con el trabajo. Pero solo eso. Una relación estrictamente profesional

Penetró por fin en su habitación. Ella no lo esperaba allí. El se levantó del sillón, y se acercó hasta ella.

- Saffron..-dijo simplemente. Y entonces la abrazó, y ella no puso impedimento ninguno.- Lo siento... lo siento tanto...

Ella miró a Julius. Y dejó que la abrazara. Lo necesitaba, necesitaba saber que era querida. El, animado por la actitud de ella, la besó tiernamente en la cabeza. Y después en las mejillas, hasta llegar a sus labios.

- Te echo tanto de menos...- le dijo entre susurros mientras la acariciaba y la besaba. La mente de Saffron clamó, pero su cuerpo no reaccionó, y siguió entre sus brazos. Severus no la quería, se lo había demostrado; y Julius estaba allí. A pesar de que ella lo había echado, estaba allí.


Quizás debería darle otra oportunidad. Quizás no debería pensar en aquello, y dejarse llevar. A ella le gustaban los besos, y que la abrazaran. Necesitaba sentirse amada, y Julius la quería. Y se lo estaba demostrando.


Pero no, no. Aquello no estaba bien. Se estaba comportando egoístamente. Tuvo la clara visión de Severus mirándola aquella misma mañana, con su voz insinuando cosas que no eran. Su corazón dio un vuelco, y quiso separarse de Julius. Este se lo impidió, abrazándola aún mas fuerte.

Y seguido, pudo ver de nuevo a Severus, ignorándola, y llamándola estúpida. Ya no quiso separarse de Julius.

Intentó no pensar mucho cuando comenzó a desabrochar algo frenéticamente los botones de la camisa de él, mientras Julius sonreía contra su boca, los ojos azules oscurecidos mirándola fijamente.



Severus Snape apenas durmió aquella noche. Ella se había despedido, y el no había echo nada por retenerla. Un sentimiento demasiado parecida a la culpa le invadió como oleadas. Quizás debería decirle algo, disculparse...

Dio vueltas en la cama, intranquilo. ¿Disculparse?. Que tontería. El no había dicho nada que no debiera. La excusa le pareció pobre hasta para el mismo.

Quizás... quizás...

A la mañana siguiente, iría a buscarla para ir a desayunar. La trataría como siempre. Quizás.. quizás intentase entablar alguna conversación con ella. Nada profundo, por supuesto. Preguntarle por el último libro que le había prestado, por ejemplo. Como si la tarde anterior no hubiera ocurrido.

Como borrada por arte de magia.


Con ese pensamiento, se durmió, aun algo intranquilo.


Y con esa firme resolución se puso en camino aquella mañana hacia la torre Ravenclaw. Subió las escaleras, hasta el último piso, sin quitar ni un solo punto. Bueno, quitando tan solo cinco puntos. Una verdadera proeza.

Llamó con decisión a la puerta, esperando que Saffron abriera la puerta. La puerta se abrió, si, pero no por manos de Saffron.

Ante el se alzaba un Julius despeinado, con la camisa puesta apresuradamente. Recién levantado, sin ninguna duda. Lo miró despectivamente durante un segundo, y después añadió:

- Saffron aun está dormida.


Severus se quedó mudo.

 
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