bienvenid@

Snape: Esto es un RPG de Harry Potter. si no sabes lo que es un
RPG, es que eres idiota. Ahora lee
y comenta, si no kieres oír un
Avada Kedavra
Lupin: Eh... lo que ha querido decir Severus pero no ha sabido expresarlo con el cuidado que se requiere… Es que…
Sirius: [interrumpiendo] Lo que no ha dicho Snape “nariz grasienta” es que este RPG es interesante porque los protagonistas interactúan continuamente en un argumento global, aún teniendo cada uno su propia historia.
Draco: ¡Hermione, asquerosa sangre sucia!
Lucius: Compórtate Draco, y deja que tu padre lo explique, que sabe mas que tu. Lo que ha dicho ese traidor a la sangre podría haberse dicho mejor, en realidad, este RPG…
Sirius: Cállate,
Lupin: Sirius, por favor…
Sirius: ¡Cállate Remus!
Snape: Parecéis un matrimonio de ancianitos.
Sirius: ¡El único matrimonio aquí es el de Snape y Lucius Malfoy!
Lupin: Siriuuus…


La introducción se nos ha ido de las manos.

Disculpamos el desenlace de la acción y avisamos que este RPG no es de contenido slash.

Procuraremos que tampoco de contenido Mary-Sue.

Atentamente;

                        La Dirección.

personajes

y aquí van las protagonistas:

CharlotteNombre: Charlotte Jenkins.
Ojos: Marrones.
Pelo: Rubio.
Edad: 23.
Casa: Gryffindor.
i'm in gryffindor!
Mascota: una lechuza blanca y azul llamada Hilina.
Quidditch: Golpeadora (lo único que se le daba bien ^^UU)
Web: Look at my eyes
E-Owl: @
Padres: Alphonsus Jenkins (Ravenclaw), Deirdre Innis (Slytherin)
Trabajo: Ministerio de Magia "Equipos de Reversión de Magia Accidental"
Relación: Tuvo una relación con Remus Lupin al que conoció durante uno de sus trabajos para el Ministerio. Actualmente hay cierta tensión entre ellos al encontrarse de nuevo ^^
Actualmente: Llegó de pronto a Hogwarts a causa de su trabajo en el Ministerio de Magia, pulula por el colegio en una misión no especificada.
Más datos: Es una animaga, pero se supone que esa es información clasificada del Ministerio, así que no puede dar más datos.

SaffronNombre: Saffron Bahn.
Ojos: Azules.
Pelo: Pelirrojo.
Edad: 20.
Casa: Ravenclaw.
i'm in ravenclaw!
Mascota: Un gato atigrado llamado "Ein".
Quidditch: Nunca ha jugado; lo suyo no es el ejercicio físico.
Web: I Hate The Bee
E-Owl: @
Padres: Thadeus Bahn (Ravenclaw), Maeve Tull (Ravenclaw)
Trabajo: Estudiante de Historia y Arqueomagia.
Relación: Estuvo enamorada platónicamente de Severus Snape cuando estaba en Hogwarts, aunque nunca ocurrió nada entre ellos.
Actualmente: Acabó en Hogwarts hace tres años, y ahora está realizando un trabajo de investigación necesario para sus estudios. Ha vuelto al colegio porque en la biblioteca hay libros únicos que necesita para la investigación.
Más datos: Nerviosa, hiperactiva, muy habladora y en ocasiones desquiciante. Tiene serios problemas para estarse quieta durante mucho rato y se distrae con facilidad. Aun así, es muy inteligente y sabe ser seria cuando es necesario.

LaiaNombre: Laia Wallravenstein.
Ojos: Completamente negros.
Pelo: Castaño oscuro, ondulado y muy largo.
Edad: 17.
Casa: Slytherin.
i'm in slytherin!
Mascota: Aparte de su búho castaño llamado Búho, tiene una gata blanca muy presumida llamada Mary-Sue, que tiene el don de teletransportarse.
Quidditch: Es guardiana de reserva.
Web: Quiero un fattorino!
E-Owl: @
Padres: Nikolaus Wallravenstein (Slytherin), Natalia Silano (Durmstrang)
Trabajo: Estudiante en Hogwarts.
Relación: Le atrae de manera preocupante Lucius Malfoy, uno de los mejores amigos de su fallecido padre.
Actualmente: Cursa el sexto curso en Hogwarts.
Más datos: Es prefecta de la casa Slytherin. Eso la define como una persona seria y responsable, pero pocos saben mucho más de su personalidad.

++Personajes Inactivos++

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Saffron x Severus = COM!
Youko x Draco = COM!
Laia x Lucius = COM!
Nimelen x Sirius = COM!

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Layout 1: The Girls Layout 2: The Boys (blue,brown,green,black) Layout 3: Severus, Remus, Sirius, Draco, Lucius
disclaimer

Este es un RPG sobre Harry Potter. HP no es nuestro ni estamos ganando nada haciendo esto. HP pertenece a JK Rowling y demás.
Por otra parte el layout es mio, así que no lo robes ni te atribuyas nada. Si tienes dudas, pues preguntas.
© 12122003 Charlotte the Sorceress

Part of:
Expelliarmus.TK


viajero: Contador

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MoonPixelDollz 1GREENEYE

· viernes, abril 23, 2004

" Rumores " por Laia ( 3:57 PM )
 
Laia subió las escaleras que conducían a la torre Serpens cuando aún era de madrugada. No tenía ganas de empezar otra vez las clases y faltaban cuatro horas para que lo hicieran. Pero no había otro remedio. Ya había faltado dos días.

Después del entierro de su abuela, en sábado, había pasado la mañana del domingo con Marius. Su familia ya se había ido y habían podido hablar tranquilamente.

- Laia, se que no debería decirte esto… porque fui uno de los mejores amigos de tu padre pero… creo que deberías evitar a Lucius Malfoy lo más posible.

- Marius yo… es que… verás, él es como mi tutor ahora. Se siente obligado a continuar con la labor de mi padre, que vaya por el camino correcto.

- ¿Pero ese camino es el que más te conviene? Laia, no me mires así. Tu padre eligió su destino, tu madre también, y Malfoy y yo… Pero a ti te lo están eligiendo ¿Estás segura que no has vacilado ni un momento? No dudo de tus principios, pero si lo hago es por tu seguridad ¿Sabes donde te puedes meter?

- …Si, si lo se Marius, y tu siempre supiste donde estaba metida y como terminaría todo esto, y no hiciste nada… Ahora ya es tarde.

Un ronroneo extraño de Maggie en la cama la sacó de sus pensamientos. Se levantó con pesadez y se dirigió al tocador, avasallado de productos de Pansy Parkinson. Lo retiró todo con desgana y se sentó ante el espejo. Se fue soltando las pinzas negras que se había colocado por todo el pelo y los cabellos empezaron a desparramarse por su cara.

- Recuerdo cuando aún eras una niña pequeña. Creciste en un lugar demasiado grande para ti. Intentaron amoldarte a un lugar que no era de tu medida, y lo más aterrador es que encajaste tan bien, que a veces te observaba de reojo y me daba miedo en lo que con tanta facilidad podías convertirte.

- ... Ya lo sé, se que me mirabas. En realidad te recuerdo mejor entre sombras observándome que en las reuniones familiares, y éstas eran mucho más numerosas.

Se habría quedado allí quieta un rato más, contemplándose pero sin fijarse en nada en concreto, pero estaba empezando a tiritar. Después de ponerse el camisón se metió rápidamente en la cama, y sorprendentemente, al segundo parpadeo, que fue más largo que el primero, ya eran las siete de la mañana.

Defensa contra las artes oscuras… Transformaciones… Pociones ¡Y clase por la tarde! ¿Lo resistiría? Con poca motivación se dirigió a la primera clase, pasando por uno de los cuatro pasillos en los que colgaba el contador de puntos de las casas, y se dio cuenta que incluso Slytherin había perdido muchos.

Dios mío, que hecatombe

De repente recordó la figura de Snape cuando le fue a dar la nota de Marius.

Ah

Y siguió caminando, aparentemente sin inmutarse.

En Defensa, Maria se sentó a su lado ¿Cuánto hacía que no hablaban? La chica se había juntado con Maggie una semana después de empezar el curso, en vistas que Laia no tenía intención de entablar una amistad con ella, pero últimamente siempre se veía con Pansy y sus amigas, dejando a Maggie abandonada. El problema es que a veces se burlaban de ella, y ahora se volvía a acercar peligrosamente a Laia, sabiendo que es mejor estar junto a alguien que pase de ti que ser siempre blanco de las bromas.
Por suerte María era muy buena en Transformaciones, la siguiente clase, y al trabajar en parejas Laia pudo pensar en sus cosas sin escuchar a McGonagall.

En Pociones todo fue muy… apacible. Snape estaba… ¿Suave? Incluso dio puntos a Ravenclaw [dos]. Eso si, el agonizante contador de Gryffindor parecía no poder remontar en varias generaciones de estudiantes, incluso estaba más descolorido que los contadores de las demás casas.
Cuando terminó la clase, Laia recogió su caldero y fue a una pica a lavarlo. Se entretuvo demasiado y se quedó a solas con Snape, que estaba guardando probetas en fundas de madera. Él la miraba de reojo, y ella se había dado cuenta. Al final habló.

- Señorita Wallravenstein…

Laia se giró, fingiendo sorpresa. Snape entrecerró los ojos.

- ¿Cómo se encuentra después de la muerte de su abuela?

Laia le observó atentamente. Snape quería saber algo, estaba segura.

- Perfectamente ¿Desea saber algo profesor Snape? –Dijo Laia en tono interrogante.

Snape la miró alzando las cejas, sorprendido por su pregunta.

- No…-dijo arrastrando las palabras- tan solo me preocupo por los alumnos de mi propia casa.

Y dicho esto hizo una mueca y le mandó retirarse.

Cuando Laia retomó el camino al Gran Comedor para comer, no podía creerse que Snape le hubiera preguntado eso. Quizás se sentía inquieto por algo… ella conocía su naturaleza, parte de su pasado –que era mortífago y poco más, era difícil saber más de él- y el hecho de tener como prefecta a una persona que estaba vinculada a su pasado le debía producir cierto malestar. En realidad, Laia había notado esa mañana que las miradas ajenas le eran muy esquivas. Confiaba en que no circularan rumores acerca de su herencia y –sintió un escalofrío- su relación con Malfoy, hasta entonces tan discreta.

Al terminar de comer ya podía ratificar que el ambiente en Slytherin era pesado. En el resto de casas no parecía producirse ningún cambio, pero Laia estaba segura que en ese fin de semana todos los alumnos de Slytherin habían descubierto, debido a rumores familiares, que la familia Wallravenstein se había ido a pique. Seguro, tenía que ser eso, si no ¿Por qué nadie le dirigía la palabra? ¿Por qué el capitán de Quiddich no la había citado aún? ¿Y Jameson? ¿Dónde diablos se había metido? Suspiró resignada al ver que al menos Maggie la había saludado al pasar ante ella.
Se levantó despacio y entonces se fijó en la mesa del profesorado. El profesor Lupin solía ausentarse bastantes comidas últimamente ¿Problemas con la licantropía? Youko Silvara si que estaba, pero no parecía que su rictus fuera muy tranquilo. No recordaba una cara tan tensa en ella desde que coincidió con su padre en el cumpleaños de Draco. Maliciosamente dirigió su mirada a su propia mesa, buscando a Draco, pero ya no estaba. Eso le recordó que existía la costumbre de hacer los deberes de Adivinación siempre a última hora, y que tenía una hora para hacer el gráfico para la práctica de ese día.

Al dirigirse otra vez a clase [sin gráfico], vio que un grupo de gente estaba amontonada ante la clase de Adivinación. Laia podía ver a Harry, Ron y ¿Hermione? Hizo una mueca. No soportaba a los repelentes, y por consecuencia no soportaba a Hermione. Por fortuna, la niña dejó de hacer Adivinación, porque no debía encontrarla suficientemente buena para su capacidad intelectual, pero separarse de esos dos debía parecerle muy duro, porque les seguía prácticamente a todas partes.
Se acercó al grupo de gente, bastante variopinto. Aunque la clase fuera Slytherin-Gryffindor, también estaban Padma y Terry Boot, de Ravenclaw. Lavender dijo, alarmada.

- Pero ya son muchos días ¿dónde se habrá metido? Ella nunca falta a las clases.

Hermione miró a Lavender y frunció el cejo, dando a entender la profundidad de su cavilación.

- A lo mejor la han secuestrado. Su familia tiene dinero ¿No?

Harry miró con seriedad a Hermione. Laia miró a Harry, y recordó a Helena, una Ravenclaw chismosa, bastante insoportable, que había ido diciendo que el niño de la cicatriz y Nimelen estaban saliendo. Lo creía todo el colegio a pies juntillas, por eso desde que desapareció la chica se había evitado hablar de ello ante él, pero eso era imposible, Harry había oído de todo, incluso un posible suicidio.

En ese momento apareció la profesora Trelawney por el pasillo y les instó a entrar. Hermione les despidió con la mano, sin notar como Trelawney la miraba con rencor.

Laia entró con su ya habitual cara de aburrimiento, dispuesta a intentar entender los desvaríos de Trelawney. Detrás suyo se encontraban Parvati y Lavender, y al lado de éstas, Potter y Weasley.

Trelawney se subió las gafas y se dirigió intentando ser incisiva, pero sin conseguirlo.

- Qué sea la última vez que les veo merodeando por los pasillos antes de una clase. Debían haber estado aquí preparándolo todo, sacad vuestro gráfico y la bola de cristal, por favor.

Se oyeron voces fastidiadas y todos sacaron una bola transparente de sus mochilas [los gráficos escasearon más]. Trelawney vaciló un poco y al final se animó a decir algo que parecía estar cavilando.

- Lamento decir que ya lo vi la última vez que Nimelen estuvo aquí, los astros me dieron señales inequívocas de su muerte.

La mirada trágica de Trelawney [“un suicido, tan joven… que triste que triste”] hizo que Laia la mirara por encima de sus ojos, con paciencia y escepticismo, y esa misma mirada fue la que dirigió a Potter, que en ese mismo momento se había levantado de su mesa.

- ¡¡No está muerta!! ¡¡Ella nunca haría algo así!!

Trelawney le miró con suma tristeza y compasión.

- Los astros también me informaron de vuestra relación, pero por mucho que te duela debes aceptar que tu amada se ha ido.

Laia mostró una actitud interrogante mientras oía los cuchicheos y mudos aspavientos de Lavender y Parvati detrás suyo. Lavender susurró.

- Harry tiene razón, Nimelen no ha podido suicidarse.

Si, ahora usad la bola de cristal” Pensó Laia.

- Dame la bola de cristal Parvati, tal vez así descubrimos el paradero de Nimelen.

Laia cerró los ojos pero no dijo nada. Decidió que esa fuera la última clase que se sentara cerca de ellas.

- Mira Lavender, sale algo… Un cartel.

- ¿Un cartel? ¿Qué pone?

- Hug… Hogma… Hogan… ¡Hogsmeade!

Laia resopló.

Si, está en Honey Dukes, comprando piruletas

- Espera… está negra… No se ve nada.

- Se habrá hecho de noche- Lavender miraba a Parvati y decía las palabras con profunda e irrefutable lógica.

- No lo entiendo ¿Qué significa el negro? ¿Noche?

Lavender abrió bien los ojos y siguió con su lógica.

- Muerte.

Laia dejó de escucharlas y se fijó en su bola. La prueba trataba de adivinar todo lo posible del próximo año que se avecinaba.

- ¡Comerás con nosotros en Pascua Harry!

Weasley increpó, incrédulo en parte por haber visto algo medianamente nítido, y contento como si Harry nunca hubiera ido a comer con él.

Pero al fijarse bien en su bola, Laia no vio nada de las clases de 1997, ni de ninguna excursión veraniega, ni nada que ratificara que su 1997 fuera a ser semejante a 1996. Más le habría valido…

Su futuro a medio plazo estaría marcado por la lluvia… al menos ella veía lluvia. Pero no veía nada más, solo lluvia que ante la oscuridad de la noche parecía blanca.

- ¡Qué bonito!

Sin darse cuenta, un corrillo se había formado alrededor de ella, observando embobado la estética bola de cristal ¿Qué les entusiasmaba tanto? A ella le parecía una imagen angustiosa y triste, desesperadamente triste.


Bajó las escaleras que conducían a Adivinación muy deprimida. Esa imagen le había afectado más de lo que pensaba. Nada deseaba tanto como pasar las horas muertas antes de la cena en la Sala Común. Pero no le iba a resultar tan sencillo.

Casi no había pisado la sala cuando un empujón violento la arrastró y cayó en un sofá desde el respaldo. Ante ella aparecía la furiosa mirada de McGuillan.

- ¡Maldita embustera! ¡Me diste un té con un virus! ¡Madame Pomfrey tomó muestras de mi saliva al saber que tu habías merodeado por la enfermería cuando yo estaba allí por mi alergia a los gusarajos! ¡Y como no, encontró allí restos de virus de fiebre glandular que me dejaron un mes en cama!

Laia le miró atemorizada y luego fugazmente observó la sala. Estaban solos, gracias a dios. Pero ¿qué le diría a McGuillan? Él la sacudió, haciendo que ella hiciera una mueca de fastidio.

- Contéstame ¿no?

De repente ella le empujó, y ese mal genio aletargado renació como nunca.

- ¿Y que quieres que te diga imbécil? ¿Qué quería librarme de ti para jugar de titular? ¡Pues si! Tu también lo hubieras hecho, somos de Slytherin. El fin justifica los medios y ahora soy guardiana titular ¡Y soy mucho más buena que tu! Por si no te enteraste ¡Ganamos a Ravenclaw!

El rostro de McGuillan se infló y enrojeció, y soltó con veneno.

- Tu…

Y se fue acercando cada vez más a Laia, hasta que la alcanzó y la tiró al suelo. Le agarró de los pelos, se los estiró y apretó fuertemente, impidiendo que la chica pudiera levantar la cabeza del suelo. Ella le dio una patada en los bajos pero no consiguió hacerlo con fuerza, pues él le presionaba el estómago. Entonces ella dio un movimiento brusco, pero solo consiguió romperse la blusa.

Tan enfrascados estaban en el forcejeo, que no se percataron que alguien se asomaba por encima de ellos.

Jameson.

- ¿De que va la cosa, de asesinato o de erotismo?

McGuillan bufó y se levantó, mirando despectivamente a Laia. Hizo un gesto extraño con la boca y se largó con decisión hacia el exterior de la Sala Común. Jameson tendió un brazo a Laia, y mientras ella se ayudaba apoyándose en él, completamente despeinada, éste espetó:

- Creo que iba a escupirte.

Laia miró con desdén la puerta de la Sala Común y sonrió con ironía.

- Me da que ya no me quiere mucho.

Jameson hizo una mueca grave.

- No es el único. El pasado fin de semana le abrió los ojos, como a otros.

Laia miró interrogante a Jameson. Parecía no conocerle, estaba raro.

- Verás… solo que de un día para otro has sido borrada de la lista de pretendientes de bastantes familias de elevada clase social del país. Y eso que estabas en uno de los lugares más altos de la lista.

- Borrada.

Lo decía como si no le importara demasiado.

- Si, y McGuillan se ha dado cuenta de golpe que ese enamoramiento venía más dado por el… dinero. El dinero y tu apellido, un apellido que ya no sirve de nada.

Laia no podía tener la boca más abierta.

- Pero a McGuillan siempre le caí bien.

- Laia… abusaste de su confianza ¿A quien se le ocurre infectarle fiebre glandular? Eres una bestia ¿Es que no tienes ni pizca de sentimientos?

De repente le apareció Lucius Malfoy en su mente.

- Parece ser que no…

- Laia –Jameson la acercó a él, instándola a mirarle- tienes que cambiar, si sigues así, vas a acabar muy mal.

De repente se fijó en su blusa rota, y en el sujetador que se entreveía entre las rasgaduras. Eso lo dio a entender perfectamente. Desvió la mirada y se alejó un tanto.

Laia se alejó silenciosamente y al llegar al umbral del pasillo que llevaba a los dormitorios espetó.

- También me han borrado de la lista tus padres ¿Verdad?

Jameson parecía distante, cabizbajo pero distante.

No necesitó mayor respuesta que esa.

- Ya…

Y se alejó en dirección a los dormitorios, no sin oir antes como Jameson le decía en la lejanía.

- En mi familia no hacemos listas de esas.


Al llegar a su cama se sentía hueca. Menudo disgusto. No era fácil aceptar que te querían por interés. Ella no era fea pero… era cierto, no era de trato fácil. Pero ella tenía estilo, nada que ver con Parkinson y sus estúpidas seguidoras, ni con la tonta de Maria o la pusilánime de Maggie.
Pero lo que más le había dolido era la reacción de Jameson ¿Y él que? Tan claro y transparente que lo había visto siempre, y ahora la sorprendía con esa actitud tan insondable y misteriosa. Jameson era otro. Y McGuillan le había echo sangre. Si, ahora lo veía, una notable rascada en el pecho. Miró fijamente como caía una gota de sangre. No era mucha, pero la suficiente como para que cayera por su propio peso. Se sacó lentamente su blusa rota y restregó la tela contra la herida. Luego decidió que no se encontraba bien, que tenía el estómago fatal de los nervios, y decidió ir a la cama sin cenar.


A la mañana siguiente no se encontraba mejor. Le dolía mucho la cabeza, pero decidió ir al desayuno y no hacer caso de Maggie, que le había recomendado pasarse por la enfermería –a Laia le daba la sensación que Madame Pomfrey le recetaría fiebre glandular-. Rehusó el consejo de su compañera, pues ya sabía la causa del dolor. Nervios acarreados durante días que llegaron al clímax el día anterior, con la pelea con McGuillan. El hecho de reencontrarse con los slytherin en el desayuno –McGuillan incluido- se le hacía insoportable.

Pero no pasó nada, no le hicieron el vacío. Quizás un par de chicos dejaran de saludarle, pero nada grave. Entonces se dio cuenta de otra cosa. Sin querer levantó la vista. Saffron desayunaba tranquilamente, esperando pacientemente a que se enfriara un poco su té, y estaba sola. Julius se había marchado. Frunció el cejo y pensó que era lo mejor, era auror y había estado a punto de hacerle cometer un grave error –un momento, ya lo había cometido-. Algo en su subconsciente le dijo que además, era inútil interesarse en alguien así. Se repitió a si misma que alguien que hubiera tenido una relación sentimental con alguien como Bahn no podría tenerla con ella, ni de lejos. Se sintió extrañamente melancólica.

De repente vio que Saffron la observaba, y se dijo que había leído sus pensamientos, cuando en realidad Laia solo había sido descubierta en una actitud menos agresiva de lo que en ella era habitual. Se levantó de golpe y sintió un ligero mareo, seguido de una intensísima punzada en ambas sienes. El dolor era insufrible. Laia reconoció que debía ir a la enfermería, y eso no le gustaba nada, nada en absoluto.

Subió las escaleras como quien se dirige al patíbulo. Cruzó el estrecho pasillo y giró hacia otro pasillo. Desde allí oyó voces.

- ¿Qué día es?

Laia reconoció una voz de mujer. Se acercó sigilosamente, pero no se atrevió a asomar la cabeza para mirar, estaban muy cerca.

- Martes- Esta vez era una voz masculina.

- Han... ¿han sido cuatro días? El partido...

- El partido fue hace más de dos semanas, Charlotte, has estado inconsciente todo ese tiempo.

Laia abrió los ojos alarmada ¡Jenkins había despertado! La imagen de Lucius reapareció en su mente.

- ¿Te encuentras bien?- Laia agudizó su oído.

- Sí. Puedes..., quiero cambiarme de ropa ¿Puedes ir a mi habitación y traerme algo limpio?

Laia se sobresaltó. Oyó un ruido y supo que el hombre desconocido se estaba levantando, y que en unos segundos asomaría por la puerta. Luego se dio cuenta que por el otro lado del pasillo se acercaba el profesor Lupin.

¿Cercada?

Apretó a correr hacia el otro lado del pasillo, un callejón que por fortuna era lo suficientemente oscuro, y se escondió tras la estatua de un grifo. Entonces reconoció al hombre que hablaba con Jenkins ¡Bill Weasley! El pelirrojo se acercó sonriente a un Lupin aparentemente cansado.

- ¡Remus! Te alegrará saberlo, Charlotte se ha despertado por fin! Pasa a verla. Ya le he explicado lo que ocurrió, y también le he dicho que estuvimos turnándonos para acompañarla. Le he dicho que tú casi no te has apartado de su lado en todo momento.

Laia abrió los ojos otra vez. Ignoraba que Weasley y Jenkins tuvieran tanta confianza, y también que Lupin se turnara con el pelirrojo para velar por la chica. Se preguntaba que tipo de relación tenían esos tres. No tardó mucho en descubrirlo.

Una vez Bill se hubo ido, Remus respiró hondo. Parecía armarse de valor para entrar.
Laia no sabía mucho de relaciones sentimentales, pero la reacción del profesor era bastante elocuente.
Sonrió para si, aunque era una sonrisa dolorosa. Esa escena le recordaba vagamente esa visión que tuvo en el bosque. Jenkins había despertado, y eso sin duda era lo que Malfoy le había encargado, que descubriera cuando lo hacía y se lo dijera de inmediato. Había sido una suerte que fuera a la enfermería justo en el momento que ella despertara. Salió de la oscuridad y se fue corriendo a la Sala Común. Ahora todos estaban en clase, era el momento perfecto. Quizás también era conveniente que Malfoy supiera que Jenkins era tan amiga de un licántropo y un Weasley.

Antes de la comida, Lucius Malfoy ya lo sabía todo. 
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