(Hace unos 4 años)
Charlotte había llegado pronto ese día a la oficina, hacía poco que trabajaba en el Ministerio de Magia y hacía menos aún que la habían puesto a trabajar en serio para la sección de "Equipos de Reversión de Magia Accidental". Le encantaba su trabajo. Había pasado la mayor parte de su tiempo intentando llegar a ese puesto, hablando con sus compañeros de trabajo, con sus supervisores, incluso manteniendo pequeñas conversaciones con sus jefes más cercanos, para que por fin la incluyesen en el servicio activo. Lo deseaba desde que estaba en el colegio, ingresar en el Ministerio y dedicarse a viajar, investigar, intentando controlar la magia tan temida por los muggles, para que estos siguiesen viviendo en un mundo normal y para que los propios magos no se viesen afectados por la misma (de una forma directa o indirecta) y por fin la habían aceptado, esa misma mañana partía en una expedición para investigar un caso un tanto peliagudo, un brote de luciérnagas viscosas (algo así como una mezcla entre dos especies que rara vez ocurre, y que cuando lo hace causa graves daños en el entorno).
Estaba emocionada, había conseguido un trabajo de campo, y haría lo que estuviese en su poder para que no la volviesen a enviar a 'magia accidental por muggles' o 'objetos muggles mágicos' y demás trabajos aburridos. A ella le gustaba la exploración, la investigación, el campo abierto... y ahí se dirigía en esos momentos, a una zona pantanosa de un bosque a bastantes kilómetros de su casa.
Perfecto.
_____________Cuando habló con su supervisor en la expedición había quedado aún más convencida de que todo era real. Sin tener en cuenta que él la trató como si fuera una chiquilla y no supiera en lo que se estaba metiendo las cosas marchaban bien.
- "Debes tener en cuenta que el trabajo es duro, las luciérnagas viscosas no son fáciles de encontrar y una vez que lo haces..."
- "Sí, lo sé, se puede estar toda una noche esperando el momento oportuno para actuar." - Había dicho Charlotte.
- "Exacto. Espero que mantengas esa resolución cuando esté amaneciendo y aún sigamos esperando." - Había dicho Edward un tanto molesto por la intervención de Charlotte. Pero ella no lo podía impedir, le venía de familia no dejarse pisotear y acabar siendo menos que un felpudo, como si tuviese la inteligencia de un cacahuete. Acaso su madre no era una Slytherin! Ella valía y no dudaba en demostrarlo.
Tras los preparativos necesarios se encaminaron al bosque, el viaje era lento, mucho más lento de lo que a ella le hubiese gustado, estaba deseando comenzar la búsqueda.
_____________Se habían pasado bastantes horas buscando el sitio correcto para acomodarse, un sitio que tuvieron que proteger con diversos encantamientos para impedir que los muggles que pudiesen encontrarse por allí se enterasen de nada. Tras eso había llegado el momento de la búsqueda en sí, tenían que encontrar el enjambre de luciérnagas, con la dificultad que eso implicaba: que éstas no eran visibles a la luz del día y no solían permanecer en el mismo sitio más de diez minutos. Iba a ser una tarea un tanto complicada...
_____________Ya había anochecido cuando aún se encontraban cerca del campamento. Hacía unos momentos Charlotte había convenido con Edward y con los demás del grupo que partirían a realizar un barrido más amplio en parejas, de esta forma la investigación iría más rápida.
A Charlotte le había tocado ir con Peter, un mago dos años mayor que ella y un tanto relamido. Muy a su pesar tuvo que aguantar sus constantes quejas sobre lo 'horrible que era ese trabajo', 'cómo odiaba esas ridículas excursiones' y demás, incluso asistir a 'cómo deberían haberle ido las cosas', 'cuál era para él el trabajo que deseaba, que se merecía!'
- "Hay que estar loco para aceptar este trabajo si no es por una fuerza mayor. Yo!, yo estoy esperando a que me cambien de sección. ¿A quién le puede gustar estar en estos sitios embarrados y tan... argh*"- Exclamó quitándose una telaraña que se le había pegado a la cara. - "Esto es el infierno."
Y así siguió mucho rato. Pues si había que estar loco para acceder a realizar ese trabajo sólo por gusto, ¡pues mira que bien!, ella lo había hecho. No le molestaba embadurnarse, lo que sí le estaba empezando a molestar era ese incordio de Peter. Con él iban más despacio de lo que podrían ir, estaban perdiendo tiempo con tantas quejas, tantos saltitos y grititos de asco. Peter estaba acabando con la paciencia de Charlotte.
_____________La noche avanzaba y Peter seguía tan insoportable como al principio, lo que pasa era que cada vez le oía menos. Poco a poco Charlotte había conseguido irse alejando de él con pequeñas disculpas que claramente él se creía porque 'cómo iba él a pasar por ese estanque de fango!'
Cuando ya había pasado media hora Charlotte dejó de oírle, y tranquilamente siguió su búsqueda. No estaba preocupada por si Peter se asustaba y salía a pedir ayuda por haberla perdido de vista, no es que se cayesen demasiado bien, y seguro que él no estaba por la labor de mostrarse débil ante una situación que podría convertirse en 'la línea entre el fango y el trabajo de sus sueños'. Así pues Charlotte siguió caminando.
Y caminó, y caminó y caminó. Caminó por entre los árboles, en la oscuridad de la noche y con la única protección de su varita, y la luz que ésta desprendía. Supuso que había conseguido perderse, pero estaba tan tranquila entre toda esa naturaleza que no le importaba lo más mínimo. Nada le importaba lo más mínimo. Daba pasos firmes sobre la maleza, de vez en cuando consultaba con su varita la brújula, hacía ya tiempo que había dejado de mirar el mapa. Ya lo haría cuando amaneciese, lo cual no tardaría mucho, en poco más de media hora comenzaría a aparecer el sol entre las hojas de los árboles. Sí, puede que no encontrase las dichosas luciérnagas, puede incluso que los otros ya las hubiesen encontrado, pero ella disfrutaría de un amanecer como jamás lo había visto. Pero de pronto, un grave gruñido la sacó de su ensoñación.
_____________Charlotte sintió el gruñido cómo si hubiese sido proferido justo en su oído. El miedo la paralizó, conocía ese sonido, sabía lo que se iba a encontrar cuando se diese la vuelta, aún así lo hizo. Un gran lobo se encontraba frente a ella, la mandíbula desencajada en un gruñido que parecía no terminar, estirado el cuerpo cómo si estuviese midiendo la distancia antes de lanzarse sobre ella, y unos ojos que brillaban más allá de toda posibilidad, unos ojos que de por sí llenaban de terror su corazón.
Charlotte sabía que el mínimo movimiento haría saltar al lobo, pero también sabía que si no hacía algo éste también saltaría, así que pensó lo más rápido que pudo y actuó en consecuencia.
Con un movimiento de varita casi invisible lanzó un conjuro paralizador al lobo y girando sobre un sólo pie, salió corriendo en sentido contrario. No había recorrido mucho camino y sintió los pasos del lobo corriendo detrás de ella. Sabía que no había conseguido acertarle de pleno, por suerte el conjuro le había dado unos segundos de ventaja. Pero el lobo era más rápido que ella, y eso pesaba en su mente más que la bolsa que llevaba colgada a la espalda.
Corrió durante mucho tiempo, zigzagueó entre los árboles y sólo de vez en cuando conseguía despistarlo durante muy poco tiempo. No podría seguir así mucho más, y no sabía qué más podía hacer... no tuvo oportunidad de decidirse por otro plan, sencillamente ocurrió, sus piernas ya flaqueaban, el corazón se le salía del pecho, así que al dar un traspiés con las raíces de un árbol, cayó de bruces cuan larga era.
Respiró hondo y trató de levantarse como pudo y sin hacer demasiado ruido, apoyada en el árbol miró a su alrededor, y qué fue lo que vio sino lo que la había llevado allí: un enjambre de brillantes luciérnagas viscosas se encontraba justo frente a ella. Los insectos brillaban en lo que ya estaba convirtiéndose en día, en unos momentos se irían de allí y no se podría dar con ellas hasta la noche siguiente, pero ¿iba a haber otra noche para ella? La preocupación por el lobo fue disminuyendo lentamente, y con pasos torpes se fue acercando al enjambre. ¿Cómo era lo que decían los libros?
"Hay que tener especial cuidado con ese tipo de apariciones porque llegan a embotar la mente de..." algo así. El espectáculo era maravilloso, la luz que desprendían las luciérnagas se veía ampliada por las pequeñas gotas amarillas que hacían volar a su alrededor. Sabía que no debía acercarse tanto, era peligroso tocarlas... pero eran tan, era tan...
Charlotte alargó la mano hacia ella justo cuando sentía el peso del animal sobre su cuerpo.
Con un empujón seco el lobo la tiró al suelo, sólo pudo sentir el aliento del animal en su cuello antes de desmayarse por el golpe que había recibido en la cabeza.
_____________No pasaron unos minutos hasta que volvió a recuperar el conocimiento, ya era de día. ¿Se había salvado? ¿Estaba viva? La cabeza, los brazos, las piernas, todo su cuerpo le dolía horriblemente.
¿Y el lobo?
Una mirada de asombro se apoderó de sus ojos cuando vio que sobre ella no se hallaba ningún lobo, sino un hombre joven, aparentemente dormido y desnudo.
Asustada le apartó de ella e intentó pensar con claridad antes de salir corriendo de allí. ¿Podría ser...? "Ese hombre no parecía ninguna amenaza, no." Se dijo Charlotte. Rápidamente sacó una manta de su bolsa y cubrió con ella al joven.
- "Un Hombre Lobo...!" - Exclamó Charlotte entre asombro y preocupación.
Cómo si esas palabras hubiesen sido parte de un conjuro, el extraño se despertó sobresaltado. Miró a todos lados con evidente expresión de desasosiego antes de encontrarla a ella. Asustado se sujetó la manta y de un salto se alejó de ella hasta topar con el árbol más cercano.
- "Tranquilo." - Le dijo Charlotte. - "¿Cómo te llamas?"
- "Sien... siento mucho. Lo siento mucho." - Dijo él muy nervioso. - "Es... espero no haberte hecho nada..., lo siento." - Y se dispuso a irse.
- "No, espera, podemos ayudarte!" - Dijo Charlotte intentando calmarle. Era gracioso cómo se había tornado la situación, ahora resulta que era ella quien estaba intentando tranquilizar al que poco antes la hubiese despedazado en un momento. - "Pronto vendrán mis compañeros, te podemos ayudar."
- "¿Cómo?" - Preguntó él visiblemente turbado.
- "Sí. Trabajo en el Ministerio." - Explicó ella. Pero pronto se dio cuenta que eso había sido un error. Sabía lo que había pasado por la mente de él: 'Me matarán' - "Pero tranquilo. No te haremos nada." - Intentó tranquilizarle.
Unas voces se oyeron a lo lejos. Se oyeron pasos y gritos que la llamaban.
- "Charlotte!!" - Dijo la voz cada vez más cercana de Edward.
Charlotte miró hacia el lugar por el que venían sus compañeros, iba a decirle algo más a aquel hombre, pero cuando volvió la cabeza hacia donde él se encontraba vio que ya no estaba allí. Se había ido.
_____________Cuando sus compañeros llegaron, sencillamente la abrumaron a preguntas. Charlotte se encontraba un tanto mareada, el efecto de las luciérnagas ya había pasado casi en su totalidad, pero unido al fuerte golpe que había recibido en la cabeza, parecía que el dolor que se asentaría allí para siempre.
- "Sí, sí, estoy bien." - Había repetido Charlotte una y otra vez ante las preguntas de los otros.
Entre Edward y Jenny le ayudaron a levantarse mientras oían a Peter quejarse sobre lo que le podría haber pasado a él por culpa de la estupidez de Charlotte.
- "¿Cómo se le ocurre separarse del grupo en un momento como ese?" - Repetía una y otra vez Peter.
Pero Charlotte ya no le oía. En su mente sólo podía ver al Hombre Lobo que momentos antes había huido de ella como si hubiese visto al mismo diablo.
- "Estás sangrando." - Dijo la voz de Jenny a su lado. No parecía preocupada, pero ese simple comentario bastó para que Charlotte volviese al estado de pánico por el que había pasado esa noche.
¿Qué? ¿Sangrando?
- "Un corte profundo." - Decía Edward mientras Charlotte se ponía cada vez más y más enferma. - "¿Te cortaste con algo?"
- "N, No lo sé." - Dijo ella parándose en seco. Pudo oír el bufido que emitió Peter al escuchar su respuesta. Sintió ganas de matarle.
- "¿Qué ocurrió Charlotte?" - Pregunto de nuevo Edward.
¿Tenía que decírselo? Tenía que decírselo. ¡Tenía que decírselo! Oh, dios mio. Él le había pedido perdón poco antes de salir corriendo, en ese momento no lo había pensado, pero... pero si ese corte se lo había hecho él, la había transformado en lobo!
Sintió un leve mareo y seguidamente cómo Edward y Jenny la sujetaban con más fuerza.
- "¿Qué ocurrió?" - Volvió a preguntar Edward.
Charlotte respiró profundamente y se preparó para la explicación que tenía que dar. Y dijo:
- "Resulta que poco antes del amanecer encontré el enjambre de luciérnagas. Pe... pero no pude hacer el trabajo, por.. porque se me lanzó encima un... era ... era un... era como un... era un lobo."- ¿Por qué no decía abiertamente lo que había ocurrido?
- "Un lobo te atacó." - Afirmó Edward. Charlotte afirmó con la cabeza y desvió la mirada. - "Pero eso no es todo. No puede serlo. Nadie se preocupa tanto después de salir vivo del ataque de un lobo.
Edward pudo ver en Charlotte un atisbo de pánico, y casi pudo afirmar en el mismo momento qué era lo que temía ella.
Charlotte había comprendido que Edward lo sabía, ahora se pondría en marcha la búsqueda del hombre lobo, y si ella había sido mordida también se convertiría en uno. Y... pero, pero si le encontraban, le matarían!
¿Por qué estaba tan preocupada por lo que pudiera pasarle al hombre lobo?
Era muy posible que ella sufriese el mismo destino por su culpa.
_____________- "Tiene que dejarme unirme a la misión." - Decía Charlotte nada más entrar por la puerta de su superior. Éste le indicó que se sentase, y justo después apareció Edward, casi sin respiración por la carrera que había hecho para alcanzar a Charlotte.
- "Lo siento señor." - Decía Edward en ese momento entre jadeos. - "Ya se lo expliqué, pero no quiere comprenderlo."
Charlotte, que había estado mirando al mago gordinflón que se encontraba tras la mesa frente a ella, se dispuso a emitir de nuevo su petición, pero frenó en seco al ver que éste se disponía a hablar.
- "Supongo que Edward le habrá explicado los motivos por los que no ha sido asignada a la misión." - Dijo con voz pausada el director de la misma.
- "Así es, pero no creo que sean suficientes." - Respondió ella.
- "Señorita Jenkins, ¿no le parece suficiente el intento de ocultar pruebas que podrían facilitar la búsqueda? o más aún ¿ocultar la existencia de un hombre lobo?"
- "Técnicamente yo no oculté nada, estaba aturdida por el golpe que había recibido, y la influencia de las luciérnagas viscosas."
- "Sabe que no me refiero sólo a eso." - Respondió el director.
Charlotte comprendió al instante que Edward había sido más franco con ese mago obeso que lo que ella lo había sido con él. Sí, había rehusado a contar algunos detalles, incluso había dudado en contar toda la historia, pero también había hablado con Edward en calidad de amiga y ahora veía cómo éste le había traicionado.
Charlotte frunció los labios y preparó su siguiente ataque.
- "Entonces también sabrá que por eso mismo soy la más adecuada para tratar el asunto, soy la única que conoce la identidad humana del hombre lobo, y la única que puede ayudar en la búsqueda, puesto que era la única que estaba por los alrededores. Además, " - Añadió al ver la expresión del director. - "he salido de observación y ya estoy del todo recuperada, con la completa seguridad de que no estoy infectada, ya que el lobo no me llegó a morder."
Así siguieron hablando durante bastante tiempo. Era verdad que no estaba infectada, había sido un alivio descubrir que los cortes habían sido provocados por las ramas de los árboles y las continuas caídas que había experimentado. Y ahora que todo estaba claro, sólo le quedaba una última cosa que aclarar, y estaba dispuesta a conseguirlo.
Para cuando salió del despacho ni siquiera dirigió una mirada a Edward.
¿Creían que habían ganado? Ella conseguiría ese trabajo, no se iba a dar por vencida así como así.