- "No estás en el juego."
Esas fueron las palabras que oyó Remus momentos antes de que la puerta de su despacho se cerrase violentamente. Un muy enfadado Snape se encontraba frente a él y se acercaba con pasos firmes hasta situarse frente a su mesa. Remus dejó de mirar el libro que tenía abierto ante él y posó sus ojos en Snape.
- "¿Qué...?" - Intentó decir Remus. Pero Severus le hizo callar con sus palabras.
- "Tu sabes lo qué significa, no me digas que no sabes nada. Ni se te ocurra decir eso." - Dijo amenazante.
Remus dudó, pero era cierto, no sabía nada.
- "No sé qué significa." - Dijo Remus midiendo sus palabras.
- "¡Lo que me faltaba!" - Gritó Severus. - "Te he dicho que no me mientas. Sé perfectamente que sabes de qué estoy hablando."
- "No lo sé, Severus. No tengo ni idea de qué significa..." - Una punzada le paralizó el cerebro. 'Oh, dios, podía ser...' Dudó unos segundos y preguntó con timidez. - "¿Qué le ocurre a Charlotte?"
- "¿Lo ves? Sabes bien de qué estoy hablando. Ahora ¿podrías explicarme de qué habla ella?"
- "¿Cómo? ¿Qué te ha contado?" - Preguntó Remus inquieto.
Severus se le quedó mirando, intentando descubrir si sus palabras eran sinceras y de verdad no sabía de qué le estaba hablando. A decir verdad, parecía preocupado.
- "Nada." - Dijo al fin. - "Está inconsciente en la enfermería. Creo que lleva una semana así. No hace más que repetir lo mismo una y otra vez."
- "¿El qué?" - Remus tenía miedo de lo que pudiese salir de boca de Severus como respuesta a su pregunta. Vio cómo el otro mago le miraba a los ojos y pronunciaba perfectamente las palabras que esperaba que le hicieran reaccionar.
- "Te dije que me dejases descansar." - Dijo Severus. Ante sus palabras vio cómo Remus respiraba entrecortadamente, y supo que debía terminar las frases. - "No, Remus, no lo entiendes. No estás en el juego." – Esas palabras le sonaban tan extrañas cómo inquietantes, incluso podía percibir un cierto guiño de complicidad en ellas... No dejaban de sonar en su cabeza desde que las había oído. Sabía que eran simples palabras, pero habían hecho explotar la pequeña tormenta que se había estado formando en su interior durante tantos días.
Remus se quedó atónito. Incapaz de pronunciar palabra, en su mente se agolpaban pensamientos de toda clase. "Ella se encuentra mal. Severus sospecha algo. Está en peligro. ¿Cómo le explico todo a Severus? ¿Charlotte está metida en algún lío?... Lo está. Lo está."
- "¿Y bien?" - Preguntó Severus.
Remus asintió con la cabeza y el otro supo que ya había oído esas palabras, aunque ahora empezaba a dudar que de verdad supiese qué significaban.
- "No voy a preguntar qué es lo que hubo entre vosotros." - Prosiguió Severus. - "Eso ya me lo contará Charlotte cuando se despierte, porque despertará. Solo quiero saber si sabes algo que pueda ayudarla."
- "No sé nada, Severus, la última vez que la vi fue en el Domingo después del partido, y se encontraba bien... el día anterior, parecía enferma." - Dijo Remus mirando al vacío. - "Pero te aseguro que cuando la dejé el Domingo ya se encontraba bien."
- "Pues ha recaído. Es lo único que se me ocurre."
Hablaron otro rato, pero no sacaron nada en claro. Al final Remus le pidió a Severus que fuesen a la enfermería, y así lo hicieron.
Cuando Remus vio a la chica se quedó sin aliento. Cubierta ahora con una manta su rostro seguía vuelto sobre la almohada, respiraba como si se encontrase nerviosa, pero seguía sin reaccionar a nada.
Pomfrey se encontraba ahora examinando unas hojas un poco alejada de la chica, pero sin dejar de prestarle atención.
Remus se acercó con pasos rápidos hasta ella y se la quedó mirando. Sintió el deseo que cogerle de la mano, e intentar que despertase, de despertarla como lo había hecho tantas veces en el pasado. Acariciar su cara y llamarla en voz baja: ‘Charlotte... venga, despierta.’ Pero ahora las cosas no eran iguales: ella no dormía, y no estaban solos.
_______________Los días pasaron y Pomfrey siguió sin encontrar cura para Charlotte. La chica seguía inconsciente, no ocurría nada más.
Remus pasaba mucho tiempo haciéndole compañía, y Severus iba cada vez que podía a ver cómo se encontraba, como si ello fuese a hacer que despertase de una vez. Pero no despertaba, y eso hacía que poco a poco estuviesen perdiendo la esperanza.
Remus ya había perdido completamente el miedo a lo que pudiesen decir, cuando no estaba dando clase, estaba en la enfermería, sentado junto a su cama, observándola ante cualquier cambio que pudiese mostrar. Cerca de ella, pasaba el tiempo sujetando su mano, pero esta yacía ardiendo como un peso muerto. No había vuelto a hablar, ni había vuelto a llamarle. Le daba lo mismo que Severus viese cómo se sentaba cada día junto a su cama y le tomaba de la mano. Le daba lo mismo que alguien pudiese ver cómo depositaba un suave beso sobre la frente de la chica cuando se iba algunas noches de la enfermería.
Ya todo le daba lo mismo.
_______________Hacía unos días había recibido una lechuza de su hermano Ron, y eso le había animado, pero lo que se había encontrado al llegar al colegio le había dejado un tanto descolocado. El viernes, una semana después de que leyese la nota que le había traído la lechuza, por fin había podido tomarse unos días de descanso y viajar hasta Hogwarts, allí Ron le había comunicado que Jenkins llevaba en cama toda una semana.
- "Y puede que llevase en ese estado otra semana más. Este mismo Lunes, cuando te escribí, Snape la encontró en su habitación y la llevó a la enfermería, o eso es lo que dicen." - Había dicho Ron.
- "¿Crees que podré ir a visitar a Charlotte?" - Preguntó Bill a su hermano.
- "¿Charlotte?" - Dijo Ron como queriendo decir: ‘No sabía que hubiese tanta familiaridad’. - "Supongo que sí."
Bill fue ese mismo día a la enfermería, allí no se encontraba Pomfrey, pero vio a Lupin sentado junto a una cama. Bill se acercó a él y preguntó:
- "¿Cómo se encuentra?"
- "Mejor." - Respondió Remus. Entonces miró hacia arriba para ver la cara de la persona que le había hablado. Se quedó extrañado. - "¿La conoces?" - Preguntó.
- "Sí. Soy Bill Weasley." - Bill alargó la mano y Remus hizo lo propio. - "¿Seguro que se encuentra mejor?"
- "Eso creemos. Empeorar, no ha empeorado." - Había vuelto la vista a la chica y la miraba cómo si buscase respuestas. A todo.
Tras intercambiar otras cuantas palabras más decidieron salir a dar una vuelta fuera del colegio. Remus quería estirar las piernas y Bill quería enterarse de lo que había sucedido. Pero eso no fue posible, porque Remus no tenía respuestas a sus preguntas.
- "No puedo creerlo." - Decía Bill. - "Ella siempre ha estado tan sana... no recuerdo haberla visto enferma en todo el tiempo desde que la conozco."
- "¿Erais amigos?" - Preguntó Remus temiendo la respuesta.
Bill sonrió.
- "Sí." - Dijo con la sonrisa aún en los labios. - "Nos conocimos aquí."
'¿Por qué tenía que sonreír?' Se preguntaba Remus. 'Esa sonrisa sobraba.'
- "Pero ¿sabes? Ya me extrañó un poco su llamada." - Dijo Bill.
- "¿Llamada?" - Preguntó Remus interesado.
- "Sí, a finales del verano, me llamó para preguntarme si iba a tener vacaciones o algo por el estilo. Fue de lo más extraño. Me contó que ella las iba a coger a principios de Septiembre y que se preguntaba si podría venir a visitarme o si podíamos quedar en algún sitio. No supe cómo tomármelo, pero ella me dio un sinfín de explicaciones y al final no le di mayor importancia."
- "¿Os visteis?"
- "No, yo estaba muy liado con el trabajo y no pude hacer otra cosa. Por eso cuando Ron me comentó que Charlotte estaba en Hogwarts decidí venir a verla." - Dijo Bill. - "Supongo que pensé que se lo debía." - Pensó para sí mismo.
Bill seguía hablando, pero Remus ya casi ni le escuchaba, ahora se preguntaba si lo que le estaba contando tenía algún interés, si sería importante. Se estaba preguntando en qué estaba pensando ella cuando llamó a Bill, qué quería, ¿qué necesitaba? ¿qué era lo que buscaba en Bill? Quizá fuera por culpa de lo que él le había hecho... Incluso se estaba preguntado en qué soñaba ella ahora que parecía dormida, en si soñaba algo, o tan sólo estaba inconsciente. Si soñaría quizá con el día en que se conocieron, si le gustaría soñar con eso, recordar esos momentos. Él sí lo hacía, y le gustaba.