El fin de semana había resultado extrañamente agradable para Remus. No se explicaba cómo las cosas habían tomado ese camino, pero, a decir verdad, le gustaba ese camino.
En cierto modo todo había comenzado el Sábado del partido Slytherin-Ravenclaw, durante el cual se estuvo preguntando una y otra vez, qué era lo que se suponía que debía hacer. La había visto en las gradas, la había oído reírse y un motor en su cabeza se había activado lanzando continuamente la misma pregunta: '¿y si pudieses conseguir que las cosas cambiaran?'
Con nervios de acero se había decidido a dar el primer paso, no podría perdonarse que ella le siguiese odiando como lo hacía, no se lo merecía ni él, ni ella. Las cosas habían sido muy complicadas cuando decidió irse, y ahora tenía que pagar las consecuencias, tenía que explicarse, y pedir perdón, tenía que conseguir que Charlotte le diese otra oportunidad...
Cuando la vio hablando con Potter y sus amigos, se animó un poco más y se acercó como si no ocurriese nada. Estaba nervioso. ¿Cómo no iba a estarlo? Después de lo que ella había hecho por él cuando se conocieron, podría decirse que él la había traicionado. Estaba muy nervioso. Ahora tendría que enfrentarse a sus miedos.
No supo bien cómo, pero resultó que, en contra a sus expectativas, terminó dando un paseo con Charlotte. Se había acordado de los comentarios sin sentido que le había hecho Sibyll durante el transcurso del partido, y había comenzado a explayarse casi sin pensar en lo que decía, tan sólo estaba pendiente de la expresión que podría tomar el rostro de Charlotte.
Pero lo que durante unos primeros momentos le había parecido bueno, comenzó a inquietarle a medida que caminaban. Él había dejado de hablar, pero Charlotte seguía mostrando el mismo rostro inexpresivo que cuando comenzase el monólogo. Aún así, habían seguido caminando.
Cuando llegaron a las lindes del bosque, Remus se dio cuenta de que algo no iba bien. No podía ir bien, puesto que aún teniéndola junto a él, Charlotte parecía no encontrarse allí.
- "¿A dónde vas?" - Dijo finalmente Remus mientras posaba una mano en el hombro de ella. Estaba rígida, como una estatua, y allí mismo se paró, exhaló aire y si mirarle dijo:
- "¿A qué te refieres?".
¿Cómo que a qué se refería? Charlotte estaba caminado en dirección al bosque, como si no se diese cuenta de sus actos.
- "¿Te encuentras bien?" - Preguntó Remus.
Cuando Remus vio a la chica asentir con la cabeza, supo que tenía miedo, él tenía miedo, por el extraño comportamiento de ella, ella tenía miedo, porque así lo reflejaban sus ojos.
Junto al miedo se acomodó una repentina sensación de sorpresa cuando sintió cómo Charlotte se agarraba a su brazo. Era la primera vez en tres años que se encontraban tan cerca, fue una grata sorpresa. Pero aún así, sabía que algo no iba bien. La chica estaba tiritando, y casi no pudo proyectar las palabras que salieron de su boca de forma entrecortada.
- "Vámonos de aquí."
Dicho y hecho. Ella no se encontraba nada bien, y había recurrido a él en busca de ayuda. ¿O quizás era eso lo que él quería pensar? Daba lo mismo. Tenía que llevarla al interior del colegio, probablemente a la enfermería.
Pasó su brazo sobre los hombros de ella y la sujetó con fuerza mientras caminaban.
De vez en cuando ella daba un traspiés, pero él la sostenía contra sí para que no se cállese.
Cuando entraron al colegio, ella había murmurado algo, que él entendió como que la llevase a su habitación.
Remus obedeció, subieron las escaleras hasta llegar frente a la puerta de la habitación de Charlotte.
Él la miró fijamente y se dio cuenta de lo pálida que estaba. Tenía que estar enferma, no había otra posibilidad.
- "¿Quieres que avise a Pomfrey?" - Había dicho él con tono preocupado.
- "No, sólo necesito descansar." - Había respondido ella, agotada por el esfuerzo.
- "¿Estás segura? no tienes buen aspecto. Deberías ir a la enfermería." - Insistió él.
- "¡No, déjame descansar!" - Respondió ella con tono un tanto exasperado.
Remus vio como Charlotte abría torpemente la puerta y se soltaba de él dando pasos torpes.
- "Puedo traerte algo, puedo quedarme contigo hasta que mejores." - Propuso él preocupado.
- "No, Remus, no lo entiendes. No estás en el juego."
Y de repente la puerta se cerró dejando a Remus sólo en el pasillo. ¿Qué había pasado? ¿Le había cerrado la puerta en las narices? Y ¿qué era ese juego?
Dudó unos instantes en si debía o no abrir la puerta y hacer caso omiso de las palabras de Charlotte y llevarla a la enfermería. Pero finalmente se alejó unos pasos y después de mirar el marco de la puerta en toda su extensión, echó a caminar hacia su despacho.
______________________Aún así no estaba tranquilo. No. Así que el día siguiente decidió pasar a ver si Charlotte había mejorado.
Por la mañana, antes de ir a desayunar, fue hasta la habitación de la chica, dispuesto a llevarla a la enfermería si era necesario, fuera cuales fueran sus deseos.
Pero no le quedaban tres pasos hasta la puerta cuando ésta se abrió.
Sobresaltado, vio cómo una muy saludable Charlotte salía y cerraba la puerta tras de sí.
- "¿Charlotte?" - Dijo Remus.
La chica le miró y tras unos segundos de transición respondió.
- "Bueno días Remus". - Dijo alegremente.
- "Buenos días." - Deseó Remus algo más animado.- "¿Te encuentras mejor?"
- "¿Cómo?" - Preguntó mientras comenzaba a caminar. - "Ah! lo dices por lo de ayer, sí, sí, ya estoy mejor. Sólo necesitaba descansar."
- "Me alegro." - Dijo él comenzando a caminar junto a ella. - "¿Te diriges hacia el comedor?"
- "No."
- "¿Entonces?"
Unos segundos más tarde Charlotte respondió.
- "Iba a las cocinas a por un poco de comida. Tenía pensado quedarme descansando en mi habitación, así que..." - Tras lo cual le dirigió una sonrisa.
- "Comprendo, ¿puedo acompañarte?"
Y contrario a lo que suponía, Charlotte accedió. Fueron juntos hasta las cocinas y volvieron juntos cargados con una bolsa llena de comida que los elfos habían sido tan amables de preparar.
El paseo fue muy agradable, Charlotte se mostraba amable, como si nada hubiese pasado.
"Las cosas mejoran." Pensaba Remus. "Por lo menos ahora no intenta matarme con la mirada."
Se despidieron a la puerta de su habitación. Fue especial, fue... un avance.
______________________Era Lunes y estaba feliz. Iba a ir a desayunar y las cosas podía mejorar aún más. Ciertamente, se sentía un chiquillo al pensar de forma tan optimista.
Pero cuando llegó al comedor, las cosas cambiaron, Charlotte no estaba. ¿Habría vuelto a recaer? ¿Habría empeorado?
Nadie comentó nada, ni siquiera Severus, con el que Charlotte siempre mantenía conversaciones relativamente animadas.
Intentó seguir con las tareas del día, y pensó en ir a ver a Charlotte en cuanto tuviese un momento libre, pero el salón de duelos empezaba ese mismo día, así que estaría muy ocupado. Al llegar la noche, desechó la idea de ir a visitarla. Quizás estuviese durmiendo, y no quería molestarla.
Al día siguiente, Charlotte seguía sin aparecer. El Martes estaba siendo relativamente tranquilo, así que a media tarde se acercó hasta su habitación. Con unos toques en la puerta, llamó, pero no obtuvo ninguna respuesta. Quizás había salido. Quizás estuviese dormida.
No quería hacerlo, pero se fue. Y no fue hasta el Miércoles por la tarde cuando por fin se hartó de esperar.
Pasaba algo, estaba seguro. Charlotte no podía haber empeorado mucho como para no volver a aparecer en tres días. Además, Severus parecía furioso. ¿Qué ocurría?
Sabía que Severus y Charlotte eran amigos, así que podría ser que él supiese algo.
Ese día, poco antes de que comenzase el salón de duelos con los de Slytherin y Gryffindor, decidió pasarse por el despacho de Severus. No podría soportar una sesión como la que sabía que le esperaba, teniendo encima la incertidumbre de lo que pudiese estarle pasando a Charlotte.
Cuando llegó al despacho de Severus, este le mandó pasar con voz agria y malhumorada.
- "¿Qué quieres?" - Había preguntado Severus. Remus sabía que Severus no le soportaba. A decir verdad, nunca había sido demasiado considerado con él, y lo había dejado bien claro cuando años antes había proclamado por todo el colegio que él era un hombre lobo.
- "Quería hablarte de Charlotte." - Dijo Remus como respuesta.
Severus cambió la expresión de la cara, que se tornó de interés, de dudas. Era verdad que Severus no sabía que Remus y ella se conocían. Podría resultar un tanto comprometedoras las explicaciones en ese momento...
- "¿Qué ocurre?" - Preguntó Severus preocupado. - "No la he visto en cuatro días."
Esto desconcertó a Remus, suponía que Severus tenía que saber algo, suponía que él era el que estaba angustiando y preocupado, y que era el que buscaba respuestas.
- "No lo sé. Yo tampoco la he visto en ese tiempo. El Sábado no se encontraba demasiado bien, y la acompañé hasta su habitación." - Remus esperó a que Severus reaccionase. ¿Tenía que seguir hablando?
El que habló fue Severus, sin preguntas sobre cómo era que se conocían, ni cuestiones similares, dio por terminada la conversación al decir que iría a ver cómo se encontraba la chica. Remus podía irse tranquilo a su cita en el salón de duelos.