¿Cómo había llegado hasta ese punto? Si hace casi 4 años le hubiesen dicho que miraría a Remus de esa forma no se lo hubiese creído. Pero era la única forma de la que podía mirarle: con indiferencia. Y estaba percibiendo que ni siquiera eso iba a funcionar. Cada vez que le miraba, cada vez que intentaba adoptar esa mirada gélida con él, seguía viendo en sus ojos a aquel hombre que tanto había querido. Aquellos ojos que la habían visto por primera vez en la oscuridad del bosque, que ella había temido, que luego había amado.
Todo iba por muy mal camino...
Y para colmo de males, Hilina no había vuelto con la respuesta. Su estancia en Hogwarts se iba a convertir en un verdadero infierno. Clausurada en su despacho, releyendo, escribiendo, y volviendo a releer todos los pergaminos que tenía en su poder, y sintiendo la inevitable sensación de impotencia ante lo previsible e inevitable. No veía solución para nada, y ni siquiera podía comentarlo con Severus, pedirle ayuda..., no, no podía, no podía pedirle ayuda para ninguno de sus problemas, entre otras cosas porque no estaba al corriente de ninguno de ellos. Nadie esta al corriente. Era horrible encontrarse tan sola, y llevaba más de tres años de esa forma, aunque ese ser estuviese intentando lo contrario...
Pero en realidad, sí, alguien sabía algo más de ella, alguien ya estaba al corriente de uno de sus muchos problemas, pero ¿podría confiar en ella? No es porque fuera una Slytherin, ni siquiera porque fuera un auror, quizá fuera porque estaba en contacto con Remus que temía tanto contarle nada. Pero no había nadie más.
Tendida sobre la cama y mirando al techo empezó a pensar en cómo podía abordar la conversación con Youko, qué podía contarle y qué no. A decir verdad podía contarle más bien poco, pero sentía la necesidad de hablar con alguien. Así pues decidió fijar un día.
No tenía pensado ir a ver a Youko en persona, a decir verdad no sabría como encontrarla, sólo podía coincidir con ella en el Comedor (lugar en el que no iba a decir nada que Remus pudiese oír), o quizás encontrarla en el despacho de Remus, o en una de sus clases de DADA (y no tenía pensado volver a acercarse por ahí ni loca), así que decidió mandarle una lechuza.
Sí, era una tontería eso del correo interno, pero de otra forma no se iba a sentir a gusto, así que esa noche subió a la lechucería y utilizó una de las lechuzas del colegio. Cuando terminó, se quedó observando la cantidad de lechuzas que había en la habitación, buscando a Hilina, que seguía sin llegar, en cambio allí estaba la otra lechuza blanca, la lechuza de Harry Potter, que parecía observarla desde lo alto. Sintió un ligero escalofrío y optó por apartar la vista del animal. Tras dar unos pocos pasos se asomó a una de los ventanucos, y escrutó la oscuridad en busca de Hilina. La tarea resultó un fracaso en sí, la lechuza no iba a volver sólo porque Charlotte lo desease, pero en cambio vio a dos sombras hablar un tanto acaloradamente en la oscuridad de la noche. Algo se estremeció dentro de ella, ¿podría ser...?
"No, ¿cómo va a serlo?, el colegio está bien protegido." - Se dijo Charlotte. - "Por eso decidiste venir aquí, ¿recuerdas?"
Siguió observando a las dos figuras durante un rato, hasta que una de ellas, la más alta se alejó de los terrenos del colegio saliendo de su campo visual, mientras que la otra, tras un momento de duda, dio media vuelta y volvió al colegio. No pudo descubrir quienes eran, pero supuso que la segunda figura era un alumno de la escuela.
De todas forma, a ella no le importaba. Respiró profundamente el aire frío de la noche y sintió cómo su cabeza se despejaba un poco.
Luego volvió a su habitación.
____________________A la mañana siguiente volvió a aparecer por el comedor, ya no había nada que le impidiese hacerlo, y además ya tenía un sitio fijo junto al de Severus. Sabía que al otro lado se encontraría también Remus, pero también sabía como evitarle, cómo evitar su mirada.
Durante el desayuno llegó el correo. Muchas lechuzas entraron alborotando el aire con sus alas y dejando caer paquetes y cartas a sus respectivos destinatarios. Hilina no estaba entre ellas. Un día más sin noticias...
Charlotte respiró hondo y siguió tomando su desayuno. Como en una buena mañana, ni ella ni Snape tenían muchas ganas de hablar, y ambos respetaban esa posición.
Mientras masticaba un trozo de pan bañado en mantequilla vio cómo una de las lechuzas dejaba caer un pequeño trozo de pergamino en el regazo de Youko. Ésta se quedó ligeramente extrañada, y procedió a abrirlo lentamente. La nota decía:
Puede que tengas razón. Quizá necesite hablar con alguien, y sería una verdadera desconsideración por mi parte no terminar la conversación que comenzamos el otro día.
Así pues, te espero el Sábado a la hora de la cena en Las Tres Escobas.
Fdo: C.J.Pudo observar cómo Youko doblaba cuidadosamente la nota y se la guardaba en el bolsillo. Ni siquiera le dirigió una mirada a Charlotte, puede que las dos supiesen que era lo más conveniente, o puede que la pregunta de Remus hiciese cambiar de planes a Youko.
- "Todo bien, espero." - Había dicho Remus esperando una respuesta ante el callado semblante de Youko.
- "Sí. Un amigo que hacía mucho que no veía." - Respondió Youko.
No hacía falta más, Charlotte captó el mensaje, se verían en Las Tres Escobas y por fin haría a alguien partícipe de su vida.