Saffron ocupó su asiento con el resto de alumnos de lo que había sido su antigua casa. Durante la comida se enteró de las nuevas noticias: Youko, la antigua Slytherin que había estudiado para auror, ahora era la ayudante del profesor de DADA, Remus Lupin. Igualmente, se enteró de que Charlotte Jenkins, otra antigua alumna y ahora miembro del Ministerio, había dado una charla sobre Magia Accidental durante la clase de Pociones.”Vaya” pensó Saffron “esto se parece a una fiesta de antiguas alumnas”.
-Ey, Saffron- le dijo Helena, una alumna de séptimo que se sentaba a su lado- ¿es verdad que anoche le diste un codazo a Snape?
-Calla, calla- dijo Saffron medio riéndose- no me lo recuerdes. Si vieras la cara que puso... creí que iba a sacar la varita y lanzarme alguna maldición... Esta tarde tengo una entrevista con él...
Helena hizo una mueca de disgusto y le deseó buena suerte. En cuanto terminó de comer, Saffron subió rápidamente a su habitación. Quería causar una buena impresión a Snape, y había decidido aprenderse todo lo posible sobre el tema antes de ir a hablar con él.
Y bueno, también tenía que arreglarse.
Se dio un largo baño, y pasó casi una hora decidiendo que se iba a poner.
-Demasiado infantil... demasiado vamp... demasiado extraño... –le iba diciendo a Ein mientras se probaba distintos modelos y las ropas volaban desde el armario.
Y entonces ocurrió la desgracia: había decidido rizarse el pelo, pensando que le quedaba bastante bien. El problema era que nunca lo había hecho ella. Así que, cuando acabó con el encantamiento, en vez de quedar una bonita melena rizada, en su lugar tenía el pelo tirante como si fuera alambre.
-ARHGGHGGHGG- Saffron gritó horrorizada mientras se miraba al espejo- ¿CÓMO VOY A IR ASÍ???- y se puso a llorar desconsoladamente. Ein la miró misericordiosamente desde la cama.
“Está bien,” pensó intentando calmarse y controlar los hipidos “seguro que puedes hacer algo para arreglarlo”. Pero los distintos encantamientos que probó no funcionaron. Angustiada, decidió enrollarse el pelo en un pañuelo, pensando, que después de todo, no le quedaba tan mal. Finalmente, se puso el primer vestido que sacó del armario, puesto que llegaba tarde a la cita con Snape. Una última mirada al espejo le devolvió una imagen a medio camino entre una bruja árabe y una muggle que no le terminó de gustar. Suspirando, se dijo que no tenía tiempo para cambiarse. Aun así, se volvió para ponerse unas pulseras de plata.
-Tu puedes dar una vuelta por ahí, pero pórtate bien, ¿eh?.. Que no me tengan que dar quejas de ti... - Ein le dio una mirada ofendida y salió alegremente al pasillo.
Saffron llegó sin aliento al despacho de Snape. Llamó a la puerta y la abrió cuando escuchó un seco “Pase”.
-Creí haberle dicho que fuera puntual- dijo Snape con voz irritada sin levantar la vista del pergamino que estaba escribiendo- Aunque no lo crea, señorita Bahn, algunos valoramos nuestro tiempo.
-Lo siento, profesor- respondió Saffron, pensando que, últimamente, era lo único que decía- tuve un pequeño percance...
- ¿De nuevo el zumo de calabaza?- dijo Snape mordazmente. Y entonces, él levantó la vista. La mirada de desconcierto cuando se fijó en su indumentaria fue evidente hasta para Saffron. “Mierda” pensó ella “seguro que ahora hace algún comentario sobre mi ropa”. Pero el no dijo nada. Si le hubieran preguntado a Severus Snape en ese mismo momento por Saffron Bahn, lo único que hubiera podido contestar habría sido “Original”.
- Bien, señorita Bahn- prosiguió él con su habitual tono untuoso y volviendo a fijar su atención en el pergamino- He estado pensando en su petición, y he accedido a ayudarla. Desde luego, usted será puntual en todo momento, y por supuesto, a la más mínima señal de que usted es incompetente para el trabajo, no podré seguir atendiéndola. Tengo demasiadas ocupaciones como para malgastar mi tiempo inútilmente.
- Por supuesto, profesor- musitó Saffron, pensando que quizás hubiera sido mejor dedicarse al negocio familiar como había sugerido su padre. Seguramente, en ese momento no tendría el pelo como una malla de espinos y quizás incluso estaría hablando con alguien amable.
Que asco de amor irracional y enamoramientos sin sentido.