Los minutos pasaron lentamente mientras Youko se quedaba en pie entre Lupin y Charlotte, mirándolos alternativamente sin saber que hacer. En vista de que nadie tenía la intención de romper el silencio lo hizo ella.
-"¿Quería algo más profesor?"—preguntó finalmente mirando a Lupin. Un pequeño suspiro de alivio se oyó a su lado.
-"Sí. Olvidaba decirte que... que te encargases tú de..."—parecía que Lupin se había quedado atascado con las frases.—“Mañana por la tarde después de la comida seguiremos con el planning. No hace falta que te apures. Ya te veré en las clases."—su voz no sonaba muy convincente en opinión de Youko, además de que ni siquiera la estaba mirando a ella. Finalmente le lanzó una mirada dándole permiso para retirarse.
Youko miró a Charlotte que justamente tenía en su cara la clase de mirada de “si te mueves te mato”.
-"De acuerdo. Bueno, supongo que ya nos veremos luego por ahí Charlotte..."— dijo finalmente y se giró levemente para irse. Realmente aquello era confuso... ¿qué les pasaba a aquellos dos?. En lo poco que conocía a Lupin nunca lo había visto en tal pérdida de palabras...
Ya empezaba a irse cuando la detuvo de nuevo la voz de Charlotte.
-“Youko...”—empezó la Gryffindor. Esperó unos instantes hasta que Charlotte siguió hablando.—“...nos vemos luego”.
Asintiendo levemente con la cabeza y todavía dudando en dejarla sola con Lupin, con el cual no parecía muy a gusto, siguió su camino. En cuanto dobló la esquina se paró y apoyándose contra la pared escuchó toda la conversación entre Charlotte y Remus. A medida que avanzaba la conversación Youko comenzó a entender que era lo que había sucedido. Una relación que no había terminado bien. Y por el tono de voz de Charlotte sabía que todavía no había terminado, que aún quedaba algo...
La discusión fue corta y Youko esperó hasta que Charlotte doblara la esquina en la cual se encontraba ella. La Gryffindor supo inmediatamente que Youko había estado escuchándolo todo.
-"Supongo que estarás llena de preguntas, y supongo que ahora serán más de las que tenías hace unos momentos."—dijo Charlotte. Aquella no era la Gryffindor que ella recordaba. Se parecía mucho a ella misma, hielo en la voz para no dejar que los demás vieran nada.
Pero Youko era una especialista en ese juego, lo llevaba haciendo toda su vida. Dudó unos instantes antes de hablar.
-"Puede que necesites hablar."—no es que ella fuera muy amigable pero sabía escuchar y también dar consejos. Y eso era justo que Charlotte necesitaba.
-"¿Contigo?"—la Gryffindor sonó escéptica.
-"Por ejemplo."—dijo Youko, asumiendo otra vez su apariencia fría e indiferente.
Charlotte sonrió. - "Quizás" -Dijo- "Pero ahora tengo prisa. Nos volveremos a ver, creo que me irá bien tener alguien con quién hablar." - Y se alejó de ella.
Youko la observó alejarse por el pasillo. “Charlotte Jenkins... ¿qué es lo que escondes?”, pensó para sí mientras se encaminaba a la biblioteca. Quería consultar algunos libros antes de la comida. Afortunadamente no había ninguna clase de DADA aquella mañana.
Entrando a la biblioteca saludó a la señora Pince, que tan seria como un ogro, ocupaba su escritorio junto a la entrada. Recogió los libros que necesitaba y buscó aquel rincón en el que siempre le había gustado sentarse. Estaba casi al fondo y era uno de los más tranquilos en toda la sala, tal vez porque al estar tan cerca de la sección prohibida los alumnos preferían no sentarse allí. Abriendo el libro de “Conjuros y Maldiciones a través de los siglos” se enfrascó en su lectura.
Absorta como estaba con el libro, no fue hasta demasiado tarde que notó la sobra tras ella. Se quedó literalmente helada cuando un par de brazos aparecieron a sus lados y la voz suave y lenta se arrastró a sus oídos.
-“¿Conjuros y Maldiciones? Pensé que un auror sabría bastante de eso”—Malfoy se había inclinado bastante peligrosamente sobre ella, haciendo que su aliento cálido le rozara el cuello.
Youko primero se puso lívida, después roja, y después blanca otra vez. ¡Mierda, mierda, mierda! Si se giraba ahora tendría a Malfoy pegado a su cara... De pronto dejó que el instinto tomara el control. Se puso en pie con rapidez y empujó hacia atrás, sin darle tiempo a Draco para reaccionar y con el impulso lo tiró al suelo.
-“No vuelvas a acercarte a mí de esa forma, Malfoy”—amenazó Youko con la respiración fuera de control. Apretando los puños y contando hasta diez intentó calmarse.—“La próxima vez te estaré lanzando maldiciones hasta el infierno, ida y vuelta”—añadió con un susurró helado, una vez había recobrado la compostura.
Malfoy se puso en pie sacudiéndose las túnicas y la miró.
-“Perdona si te he sobresaltado, pero no lo pude evitar. Tan solo quería hacerte una advertencia”—dijo mientras volvía a acercarse, arrinconándola esta vez contra la mesa y musitando en su oído de nuevo.—“Ten cuidado con Wallravenstein. Te observa demasiado. Y podría ocasionarte problemas”.
Dicho esto se apartó y observó la confusión correr libremente por el rostro de Youko.
-“¿Por qué me avisas? Tal vez seas tú el que se acabe creando problemas”—murmuró Youko mirando a su alrededor para ver si alguien se había dado cuenta del incidente, aunque parecía que no. Era casi hora de comer y la biblioteca estaba vacía.
-“¡Oh! Tengo mis propios motivos... Tu sólo obsérvala y te darás cuenta...”—le aseguró Draco tranquilamente.
-“Ya me he dado cuenta de que Wallravenstein me observa. Pero de todas formas gracias por la advertencia. Y ahora si me disculpas, tengo cosas que hacer”—Youko recogió sus cosas precipitadamente y salió a paso ligero de la biblioteca.
Malfoy salió tras ella y la vio correr por el pasillo en dirección a las mazmorras.
-“Sí, yo también tendré cuidado... Pero lo que quiero lo consigo, y en este momento lo que quiero eres tu... Veremos quien gana este juego”—dijo Draco para sí, mientras se dirigía al comedor. Sí, este curso será de hecho muy interesante...