Esa primera noche no fue nada fácil. Cuando logró conciliar el sueño este estuvo plagado de imágenes y retorcidos pensamientos que hacían que se despertase sobresaltada cada dos por tres.
- "Remus está en el colegio." - Tuvo que decir Charlotte. Tuvo que oírselo decir a sí misma. En voz alta, para así poder llegar a creérselo. - "¿Por qué?
Ese "¿Por qué?" era más bien una súplica, un grito a poderes más altos para que se apiadaran de ella y le pusiesen las cosas más fáciles. Pero nada había sido fácil desde hacía mucho tiempo. Ya casi ni recordaba la última vez que había podido respirar tranquila. Y esa última vez no había sido sino el momento en el que todo se hundió bajo sus pies.
Cuando se hizo de día intentó mentalizarse de que tenía que seguir con su trabajo. Que tenía que encontrar a Dumbledore y hablar con él.
Pero, ¿qué pasaría si encontraba a Remus por el camino?. ¿Cómo se suponía que debía mirarle? ¿Cómo se suponía que él podría mirarla a ella a la cara?
Ella era inteligente. No podía acobardarse simplemente por eso, así que tras asearse fue directamente al despacho del director. Aún no era la hora del desayuno, pero Dumbledore ya estaba sentado en su silla leyendo tranquilamente unos viejos pergaminos.
- "¡Charlotte Jenkins! Querida señorita, siento mucho no haberla podido atender ayer. Como ya sabe el día de la presentación siempre es muy complicado, y divertido..." -dijo sonriendo amablemente.
- "No pasa nada. Ya hablé con la profesora McGonagall y ella misma me acompañó a mi habitación. Son muy amables por hacer todo lo que están haciendo."
- "Sí. Ya me comentó Minerva que la había visto. Pero, ¿cómo es que no fue a la cena?"
¿Cómo es que no fue a la cena?
¿Qué se suponía que tenía que contestar a eso? ¿Algo del tipo: "Nada director, que resulta que vi que Remus (mi antiguo amante) estaba en la mesa de profesores, me dio un susto de muerte y salí corriendo como si hubiese visto al mismísimo Voldemort."?
- "No me encontraba demasiado bien. El viaje fue un poco accidentado y demasiado largo, tenía muchas horas de sueño atrasado y decidí quedarme durmiendo."
- "Comprendo. Según tengo entendido, la han mantenido de país en país durante casi un año. Espero que aquí consiga relajarse aunque sea un poco."
- "También yo." - Deseó con todas sus fuerzas Charlotte. Como si por ese simple deseo, Remus fuese a desaparecer de repente.
Tras hablar durante unos pocos minutos más con Dumbledore, quedaron en que después del desayuno (al que estaba invitada, claro está) preparase todo lo necesario para dar su charla. Sí, una charla ante los alumnos. No todos claro. Sino al pequeño grupo formado por los Gryffindor y Slytherin en la clase de Pociones.
No fue al comedor. No. Ni se le ocurriría. Se encerró en su habitación hasta la hora prevista y se dirigió sin mirar a ningún sitio, directa al aula de Pociones. Los alumnos aún no habían llegado y la puerta estaba cerrada, llamó con los nudillos débilmente y oyó cómo unos pies se acercaban a la puerta. Al abrirse se apareció frente a ella el mismísimo Severus Snape.
- "Ya has llegado." - Dijo con su monótona voz - "Siempre puntual. Me alegro de volver a verte." - Y hubiese parecido raro para el resto de alumnos, incluso de los profesores, y lo fue ciertamente para los primeros alumnos que iban llegando al aula, pero ahí estaban el antipático profesor Snape estrechando la mano con una visible amigabilidad a una extraña.
_ "Yo también me alegro." - Respondió ella. - "Hacía mucho que no te veía."
- "Sí. Me he enterado que has estado mucho de viaje. ¿Qué tal está tu madre?"
- "Bien. Aunque no la veo muy a menudo. Recibo lechuza de ella de vez en cuando. A veces me parece que no soy una buena hija."
Y así siguieron hablando durante un rato, hasta que todos los alumnos estuvieron dentro del aula.
Nada más comenzar la clase, Severus cambió por completo de expresión. Entre una mezcla de malhumor y desdén, dirigió una mirada a los Gryffindor, y comenzó a hablar:
- "Como es el primer día de clase, y por petición del director, hoy vais a asistir a una pequeña charla sobre Magia accidental. Os presento a la señorita Charlotte Jenkins, del Ministerio de Magia experta en Equipos de Reversión de Magia Accidental." - Dirigió una pequeña y casi inadvertida sonrisa a Charlotte y se situó al final de la sala. Lo que no pareció gustar demasiado a tres alumnos que se encontraban justo allí.
Harry Potter, Ron Weasley y Hermione Granger. Bueno, por lo menos no tendrían que soportar a Snape el primer día.
Charlotte se pasó la clase hablando de grandes yacimientos de 'Rubí Malva' encontrados en Finlandia, y lo peligrosos que podrían llegar a ser si se dejaban sin cuidado a la vista de muggles. Sus comentarios, aunque fuesen sólo sobre minerales, plantas y demás, siempre venían acompañados de interesantes opciones de cómo podían ser utilizados para preparar pociones, y cómo aunque accidental, siempre se podía uno beneficiar de la magia.
Hubo incluso preguntas, claro está, aunque la mayoría fuesen de la señorita Granger.
La clase terminó, y los alumnos salieron. Charlotte se despidió cordialmente de Snape y salió corriendo al encuentro de esta última.
- "¿Hermione Granger?" - Preguntó al aire.
El trío se dio media vuelta y la miró sorprendido.
- "¿Sí?" - Preguntó Hermione un tanto extrañada. ¿Cómo sabía su nombre?
- "Hola. Bueno, como ya sabrás yo soy Charlotte." - Dijo sonriendo. - "...Veo que estás interesada en el tema del que he estado hablado, y bueno, me gustaría hablar contigo más tranquilamente cuando tengas un momento."
"¡Interesada!", pensó Ron. "¡Hermione está siempre interesada por todo!"
- "Eh... bueno..." - Comenzó a decir Hermione. Pero no pudo continuar su frase porque Charlotte comenzó a hablar atropelladamente.
- "Hablaremos de ello en otro momento. Ahora tengo que irme, y supongo que tendréis prisa. Espero verte. ¿De acuerdo?" - Y salió pitando escaleras arriba.
Una sombra se acercó por detrás del trío, una sombra que había visto Charlotte. Él también la había visto a ella.
- "Hola profesor Lupin." - Saludaron a coro.
- "Hola chicos." - Respondió Remus con su sonrisa amable sin dejar de mirar las escaleras.