El resto de la comida lo pasó relativamente en silencio. Habló con sus compañeros de casa, y se fijó en la mesa de profesores. Realmente, se fijó más en un profesor en concreto que en el resto, pero nadie tenía por que saber ese pequeño detalle. Snape parecía tan agrio como siempre e igualmente antipático. Saffron suspiró como una idiota y siguió con su inspección de los profesores.
Allí también estaba Remus Lupin, en el puesto de profesor de DADA. Saffron lo recordaba como un hombre tranquilo y agradable. Y un hombre-lobo, que no se le olvidara el detalle. ¿Cómo era que había vuelto al colegio? Sobre todo, teniendo en cuenta el escándalo que se formó cuando Snape descubrió que era un licántropo. Desde luego, los designios de Dumbledore eran inescrutables...
Una joven rubia le llamó la atención. Se fijó bien en ella, y la reconoció como una Slytherin , un año menor que ella. Ahhh, ya está, aquella era la Slytherin que había estudiado para auror. Todo un escándalo. Aunque nunca era capaz de recordar los nombres, de este si que se acordaba. Youko. Aquella era Youko, la Slytherin Auror. Ja. Vivir para ver....
Iba a preguntarle a un compañero de mesa qué hacía ella allí, cuando un enorme estrépito recorrió el comedor. Al parecer, una Slytherin había tropezado con una armadura. Las risas recorrieron el comedor, y Saffron sintió un poco de compasión de la pobre muchacha. Cuando la miró fijamente, la reconoció. Laia Wall-no-se-cuantos. Había comprado varias veces diseños de sus padres. No era muy amigable que digamos, pero a nadie le gusta hacer el ridículo. Le dirigió una sonrisa, que al parecer ella no vio, o ignoró.
Terminaron la cena alegremente, y cuando se disponía a subir con el resto de los alumnos de su casa, Dumbledore le hizo señas para que se acercara. Al contrario que McGonagall, Dumbledore si la abrazó, al igual que el profesor Flitwick, la cabeza de su casa. Saffron hubiera estado dispuesta a abrazar igualmente a Snape, pero este se conformó con hacerle un débil saludo con la cabeza. Lástima.
Remus Lupin le dio un cálido apretón de manos, e intercambió un par de frases con Youko. Bueno, tener a alguien de su edad estaba bien. Aunque fuera una Slytherin.
Dumbledore volvió a acercarse a ella, y pasándole un brazo por encima del hombro, le dijo:
- Bien, Saffron, tendrás acceso a la biblioteca, incluso a la Sección Prohibida. Sería mejor que fueras allí por la mañana, así los niños te molestarán menos. Por las tardes, como ya te dije, los profesores estarán encantados de ayudarte en lo que precises- Saffron asintió, sin darse cuenta de que Snape estaba justo detrás suyo- ¿No es así, Severus?
Saffron se dio la vuelta sorprendida, con tan mala fortuna, que golpeó a Snape en la cara con el codo. Ella empalideció, mientras los ojos de Snape relampagueaban.
-Seguro- dijo Snape con voz seca.
-Lo... lo siento mucho Profesor.. no quise...- acertó a balbucear.
Dumbledore sonrió sutilmente y , cogiéndola del brazo, se dirigió hacia la salida del comedor.
- Y ahora, querida- le dijo con voz cariñosa- Cuéntame sobre ese pequeño percance que has tenido en la mesa...
Saffron, pasó de la palidez al enrojecimiento en cuestión de segundos. ¿Es que siempre le tenían que pasar este tipo de cosas a ella? Y salió del comedor, no sin antes dirigir una ultima a Snape, que le dio una mirada susceptible.