“¿Crees que creería antes a alguien de Ravenclaw que a una prefecta de su propia casa?”.
Sin saberlo, Laia había puesto el dedo en la llaga. Para Saffron era evidente que no. Severus Snape nunca confiaría en ella. El profesor le había gritado hasta quedarse afónico, y Saffron había temido que no la quisiera ayudar en su trabajo. Sin embargo, la había vuelto a citar para el día siguiente, por lo que, al parecer, no la había despedido del todo.
“Hace esto para ampliar la agonía, Saffron” se dijo en voz alta. Ella lo creía muy capaz..."Mañana mismo te dirá (otra vez) que eres una inútil, y que no va a ayudarte mas...”
Suspiró bastante deprimida. Por otro lado, estaba la misteriosa actuación de Laia en el pasillo. Había actuado demasiado a la defensiva. Pensó con lógica que si no temiera nada, no se habría preocupado por si ella había hablado con Snape o no. Evidentemente, escondía algo ¿pero que?. A Saffron no era algo que le preocupara especialmente. Nunca había sido una chivata y no iba a serlo ahora. Pero... Laia era Slytherin. Y era prefecta. Por lo tanto, conocía mas a Snape que ella.
Ummm. Quizás, después de todo, si que le podría ser útil...
Llegó a su habitación y se cambió de ropa. Se puso un largo camisón blanco y encendió la chimenea. No recordaba que en Hogwarts hacía mas frío que en Londres. Aun estaba sumida en sus pensamientos, cuando la cabeza de su madre apareció en la chimenea.
-Saffron, cariño, ¿estas ahí?? Acabo de hablar con Dumbledore y me ha dicho cual era tu habitación...
- Aquí estoy, mamá- dijo Saffron sonriendo. Su madre era incapaz de vivir sin hablar con ella al menos cada dos días.
-¿Llegaste bien? ¿Estas comiendo?
-Mamá, me preguntaste lo mismo durante siete años!! Ya sabes como es Dumbledore; antes permitiría que se llenase el colegio de trolls a que pasásemos hambre...
Continuó hablando con su madre durante unos veinte minutos. Hubieran podido estar horas así, pero su madre también quería hablar con una amiga.
-¿Y papá?¿No está por ahí?
- Ahh, ya sabes como es, odia hablar por las chimeneas- y girando la cabeza, gritó- Thadeus!!! Tu hija quiere verte!!
A los los pocos minutos, la cabeza de su padre apareció también en la chimenea. Saffron se despidió cariñosamente de ambos. Cuando sus padres desaparecieron de la chimenea, Saffron decidió que podía hablar con su amiga Guenolee. Al instante, su cabeza apareció en la chimenea de su amiga.
-Os he pilladooooooo!!- gritó Saffron alegremente a una turbada Guenolee y a un mas que turbado joven.
- Mierda, Saffron!! Que susto!!- el joven miraba embobado hacia la chimenea. Saffron dedujo que era un muggle. No sabía porqué, pero Guenolee parecía tener una extraña obsesión con ellos- Este es Billy, esta es Saffron. Ala, ya estáis presentados. ¿Y tu donde estas?? ¿Ya has llegado a Hogwarts??
Saffron asintió, y se dispuso a contarle todo lo que le había pasado en el día que llevaba allí.
- Chica, pues si que te cunde el tiempo- dijo Guenolee riéndose. Y después, mas seria, añadió- Así que Snape es el que lleva tu trabajo, ¿eh?
Saffron asintió vigorosamente y se sonrojó levemente. Guenolee suspiró profundamente y puso el grito en el cielo.
- ¡¡¿¿Aun estas con esas, Saffron??!! ¡¡No puede realmente gustarte Snape!!- dijo Guenolee horrorizada.
- ¿ A mí?? Anda que cosas tienes... Quita, quita... - dijo Saffron con un hilo de voz y sonrojada hasta la punta del cabello. Y no por la chimenea, precisamente.
- Mira, nena, te conozco desde que tenias siete años, y nunca has sabido mentir. Si lo miras y te sonrojas la mitad de lo que ahora, probablemente ya lo sabrá hasta el calamar gigante del lago.
- ¿De verdad?- añadió preocupada Saffron- ¿Tanto se me nota?
- ¿Con esos ojos? Ja!! Eres como un libro abierto, Saffron.- Guenolee siempre había sabido ver más en ella que cualquier otra persona. Continuó hablando- Bueno, ¿y cual es tu plan?
- ¿Mi plan? ¿Qué plan?- preguntó Saffron confundida.
Guenolee suspiró y entornó los ojos.
- Tu plan para cazar ocas.. ¡¡Que preguntas!!! Pues tu plan para conquistar a Snape, por supuesto!!.
- Ehhhh... ¿ser yo misma y esperar a que me diga algo?- dijo Saffron dubitativamente.
-¿Piensas ser inmortal o algo así? Vamos Saffron, despierta al mundo real!! Tienes que mostrarle tu interés, ¿verdad que sí, Billy?- Billy asintió distraídamente, sin saber muy bien de que iba la cosa- ¿ves?
- No sé, Guenolee... ya sabes como es Snape... - Guenolee asintió y puso cara de asco- Solo llevo un día aquí y creo que ya me quiere matar... solo se fijará en mi para gritarme...
Saffron parecía bastante abatida, y Guenolee sintió una punzada de lástima.
- Ay, mi pobre niña, enamorada de un viejo idiota. El no te merece ni en un millón de años... - Saffron le dio una sonrisa triste. De repente, los ojos de Guenolee se iluminaron. – Un momento!! ¿No dices que pillaste a una Slytherin hurgando entre sus cosas? Ella podría contarte cosas sobre él!! Así conocerías sus gustos y demás...
- Ya. Ya lo he pensado. Pero, no sé, no me fío mucho de ella... En fin, ya veré...
- Y si no- prosiguió Guenolee con una mirada pícara- siempre puedes presentarte en camisón en su cama...
- ¡¡Guenolee!!!
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Aquella noche, Snape no le quitó ojo de encima a Saffron Bahn. Observó que la chica lo miraba repetidamente durante la cena, apartando la vista cada vez que él la miraba. Su posible relación con los Malfoy era ya suficiente como para tener un ojo encima de ella; pero su extravagante comportamiento y el excesivo interés que había mostrado por trabajar con él, hacían que Severus Snape tuviera una mas que firme intención en vigilarla estrechamente.
El hecho de que aquella misma noche Snape descubriera que le faltaba lobalia y árnica de su armario, hicieron que sus sospechas se volvieran aun más fuertes. ¿Le habría quitado Saffron aquellas hierbas? Si así era, ¿con que intención?. Severus Snape se acostó aquella noche dándole vueltas a la cuestión.
Afortunadamente, había una forma fácil de descubrir quien había estado manipulando la árnica. Al día siguiente, lo sabría. O al menos, sabría si Saffron Bahn se la había quitado.