| Las colonias europeas comenzaron a sublevarse contra sus Metr�polis alrededor del siglo dieciocho. Las mayores regiones del continente americano ya se encontraban parcialmente independientes a finales del siglo diecinueve con excepci�n de dos, Cuba y Puerto Rico. Patriotas de la hermana gemela hab�an llevado a cabo el Grito de Lares el 23 de septiembre de 1868, pero este, debido a la falta de armamentos y organizaci�n fue sofocado en menos de veinte y cuatro horas por las autoridades espa�olas, dejando abierta una herida que brotar�a de nuevo en tiempos posteriores. Del otro lado de las Antillas tambi�n se formaba otra tormenta separatista, esta con m�s amplitud y destrucci�n. Muchas fueron las causas por lo cual los cubanos se levantaron en armas contra el imperio espa�ol; la Metr�polis les hab�a levantado los tributos hasta llegar a ser insoportables, y tambi�n les negaba muchos derechos que los peninsulares ten�an. Sometidos bajo una gran opresi�n, los cubanos no pod�an elegir sus gobernantes ni ocupar cargos gubernamentales. Tampoco pod�an reunirse libremente para expresar sus opiniones y ten�an que pagar una gran suma de impuestos. Fueron muchas las ocasiones y los intentos en que fueron delante de la corona para pedirle reformas y mejoramientos para la vida social, pol�tica y econ�mica, pero de nada les vali�. El esfuerzo de la Junta de Informaci�n fue el �ltimo intento al cual llegaron los cubanos. La Junta tom� efecto el 30 de octubre de 1866, despu�s que sus delegados, fueron elegidos por todos los municipios de la Isla. La Corona hab�a decidido escuchar las peticiones de los reformistas, pero muy pronto ellos se dieron cuenta de que a la Metr�poli no le intereso sus peticiones. La Corona promulg� (sin contar con los reformistas de Ultramar) el 12 de febrero de 1867 un Real Decreto tributario que aumento los impuestos por un 10%, cost�ndole a Cuba una suma de 4 millones de pesos. La Junta de Informaci�n se disolvi� el 27 de abril de 1867, llevando a sus delegados a conseguir solamente la verg�enza del fracaso. Los reformistas actuaron un papel de rid�culos delante de la Corona, ya que ella, les vir� la espalda e ignoro sus peticiones. Esta acci�n viro los ojos del pueblo cubano de la v�a pacifica hacia la v�a armada, la cual tomar�a efecto dentro de un alzamiento inesperado. |