Primera Invasion Occidental
Presidencia de Salvador Cisneros Betancourt.
Despu�s que Cisneros tomo la presidencia, G�mez vino antes de el para reiterarle nuevamente al presidente la invasi�n de Las Villas, pero este la dejo los planes a un lado ya que tenia en mente las operaciones del general Garc�a en Oriente. Mientras tanto Garc�a, llevo a efecto varias operaciones como los ataques a Bueycito, Palmas Altas, Boquer�n, y Veguita, las cuales resultaron en derrotas. El m�s notable de estas derrotas ocurri� en el asalto a Manzanillo. �El diez de noviembre a las once de la noche, asalt� el General Calixto Garc�a la fuerte plaza de Manzanillo, una de las mejor defendidas de la Isla. Los fuertes Zaragoza y Gerona e innumerables fortines, dominando en un semic�rculo la parte terrestre, la hac�an casi inexpugnable al asalto, mientras que dos vapores y cuatro ca�oneras defend�an sus aguas.� �El resultado obtenido en esta serie de operaciones se considero como un fracaso� (Figueredo 25).

A la vez que el Presidente Salvador Cisneros Betancourt tom� posesi�n de la presidencia, la C�mara reorganiz� el territorio y quedo en dos Departamentos, Oriente y Occidente, separ�ndolos uno del otro el r�o Jobabo. De la misma manera el Primer Mandatario llevo a cabo cambios administrativos los cuales design� al Mayor General Calixto Garc�a como jefe del departamento Oriental, al Mayor General M�ximo G�mez jefe del departamento Occidental, al Mayor General Vicente Garc�a sobre el cargo de Secretaria de la Guerra, y al Mayor General Modesto D�az sobre el Instituto de Inspecci�n del Ejercito Libertador.
Izquierda: Imagen de Salvador Cisneros Betancourt.
1874.
Preparativos para la invasi�n de Las Villas.
Despu�s de que el Gobierno dejo el Departamento Oriental, este acamp� con 1,200 hombres de Oriente bajo el mando del general Garc�a I�iguez en �San Diego de Buenaventura, vasto potrero situado en la zona sudeste de Camaguey.� A los dos d�as de haber acampado en Buenaventura �llego el General G�mez acompa�ado de unos cien hombres de caballer�a. Al siguiente d�a de llegado el General G�mez� el Presidente de la Republica convoc� para una reuni�n a todos los generales presentes. La sesi�n duro sobre tres horas�� en la cual el gobierno revolucionario plane� y traz� los preparativos para una inmediata invasi�n a Las Villas. Ya era necesario dejar a Oriente y Camag�ey quienes se encontraban destruidos y �ocupar Las Villas, ese vereno de riqueza de donde se obten�a por el Gobierno espa�ol lo necesario para conducir y sostener aquella lujosa guerra que se nos hacia, y llevar la Revoluci�n hasta la misma Habana� (Figueredo 30-34).
Estimulo de la Revoluci�n.
Ya para el 1874, las fuerzas cubanas se acercaban a un punto d�bil debido a las desgracias ocurridas dentro del cuerpo militar, las enfermedades, y el cansancio que estaban adquiriendo. Pero para hacerle frente a estos problemas internos, el 9 de enero se logr� por los lideres Garc�a, Maceo, y Peralta una gran victoria en Melones, la cual entusiasm� a las fuerzas y a la revoluci�n cubana. Otro triunfo para los mambises y al mismo tiempo momento hist�rico, fue aun mas cuando en la batalla de Naranjo, G�mez �organiz� sus fuerzas en campo abierto, en la extensa llanura del vasto potrero Naranjo; por vez primera iban a entrar en acci�n las fuerzas de caballer�a de Camaguey y las de infanter�a de Oriente� (Figueredo 34). Juntas ambas fuerzas, culminaron en la uni�n el poder�o del ej�rcito libertador y obtuvieron una decisiva victoria.
Izquierda: General Jose Antonio Maceo Grajales "El Titan de Bronze."
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