| Reesfuerzo de las tropas espa�olas Logros y Perdidas |
| Aumento de las Fuerzas Espa�olas y sus Efectos |
| En el mes de junio, el mando espa�ol de la isla volvi� a cambiarse una vez m�s cuando Dulce parti� hacia Espa�a y lo reemplaz� Antonio Caballero de Rodas; al mismo tiempo, el gobierno de EE.UU detuvo el flujo de armas y amuniciones hacia el ej�rcito libertador. Al final del a�o, Espa�a aument� sus fuerzas terrestres y navales con 35,000 soldados enviados desde �frica y Santo Domingo con una flota poderosa de 14 buques de guerra. Esto result� siendo una victoria para Espa�a, ya que las tropas del ej�rcito libertador tuvieron que abandonar la regi�n de Las Villas (el frente m�s occidental de la revoluci�n) para reorganizarse fuertemente en Puerto Pr�ncipe y Oriente. Fueron pocos los que se mantuvieron firmes en el Occidente, entre otros estuvieron Luis de la Maza y Jes�s del Sol, los cuales enfrentaron fusilamientos. A Espa�a le fue f�cil prevenir la ayuda externa que entraba en el campo insurrecto, pero sin embargo, los espa�oles estuvieron constantemente corriendo por todo el territorio oriental de la isla. |
| 1870. Uni�n de G�mez y Maceo en Combate |
| En marzo dos hechos m�s tomaron lugar en los campos de la revoluci�n con el asesinato del general Luis Marcano por el coronel Juan Hill y la muerte del general Donato M�rmol en combate. Para reemplazar el puesto de M�rmol, se designo al general M�ximo G�mez para esta tarea, el cual fue colocado sobre el comando de Oriente donde Maceo su encontraba. Este hecho form� de los dos, una inseparable amistad muy dominante e importante durante el resto de la guerra. G�mez reorganiz� las tropas inmediatamente y el General Calixto Garc�a lleg� a ser segundo en comando despu�s de G�mez. Ambos, G�mez y Maceo, desatan una ola de victorias para las fuerzas mambisas con los combates del Mijal, Pinalito, Songuito de Wilson, y Ti-Arriba. El 16 de marzo, Maceo lleg� a enfrentarse con el joven coronel Arsenio Mart�nez Campos el cual fallo en derrotar a Maceo y declaro que �iba a ser imposible finalizar la guerra por el medio de las armas.� Valmaseda, cansado de no poder derrotar a la revoluci�n en Oriente, le env�a a Maceo un emisario con proposiciones de paz y ciertas ofertas, y este es ahorcado por Maceo el recibir las proposiciones. Mas adelant� Maceo se dirigi� al campamento espa�ol en Nuevo Mundo y lo ataco el 12 de diciembre, llev�ndose con el la victoria. |
| 1871. Logros y P�rdidas |
| El general G�mez decidi� en el mes de julio a invadir la zona de Guant�namo la cual estuvo fuertemente protegida por unidades elites espa�olas. Al principio de dicha invasi�n, Maceo se enfrento con el famoso batall�n de San Quint�n, una de las m�s agresivas y disciplinadas unidades de Espa�a. Maceo, bajo las �rdenes del general G�mez, ataco el campamento militar de La Indiana. El 27 de noviembre, las autoridades espa�olas ejecutaron a un grupo de estudiantes de medicinas los cuales fueron acusados falsamente por participar en actividades revolucionarias; un crimen el cual los cubanos nunca jam�s pudieron olvidar. |
| 1872. Rechazo de la Invasi�n y Renuncia de Valmaseda |
| El 7 de junio de 1872, el Presidente C�spedes lleg� a reunirse con Maceo por primera vez en una conferencia gubernamental, en la cual el general G�mez insisti� en su plan de invasi�n al occidente. El plan fue aceptado, pero cuando se llego a hablar de desviar hombres que proteg�an a miembros del gobierno para a�adirlos a la invasi�n, C�spedes se impuso y G�mez fue removido del comando por desobediencia a las ordenes del gobierno. C�spedes design� al coronel Maceo para que sustituyera a G�mez, pero este se neg� y C�spedes lo obligo a que aceptara el cargo. Despu�s de haberlo aceptado con gran dolor ya que �l respetaba y admiraba a su general en combate, Maceo le entreg� el cargo a Calixto Garc�a el 20 de junio. A finales de 1872, como resultado de las numerosas campa�as victoriosas por los mambises, el General espa�ol Valmaseda renunci� de su cargo y lo reemplaz� C�ndido Pielt�n. Pielt�n le agreg� a las fuerzas espa�olas unos 54,000 soldados de caballer�a, y unas 42 piezas de artiller�as, esto fue sin contar los voluntarios que proteg�an los pueblos rurales e intereses de la Corona. En la otra mano, el ej�rcito libertador termino el a�o con casi 7,000 hombres en las regiones de Camag�ey y Oriente; necesitados de recursos y municiones pero con un patriotismo que les sobraba. Ya por estos tiempos el idealismo conservador hab�a muerto en el continente Americano y las ideas liberales comenzaron a surgir, llev�ndose a cabo el reconocimiento del gobierno de la Republica de Cuba en Armas por los pa�ses vecinos como Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, M�xico, Per� y Venezuela en el 1872. |
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| En Imagen: Conde de Valmaseda, General en Jefe de las fuerzas militares espa�olas. |
| En Imagen: Soldados espa�oles preparandose para salir hacia Ultramar. |