| El movimiento de Santa Rita 11 de mayo de 1877 |
| El movimiento se Santa Rita. |
| En el mes de mayo de 1877 el General Vicente Garc�a llega la decisi�n de declararse oficialmente en contra del gobierno revolucionario. �El d�a 10 de Mayo acampa en Santa Rita, Occidente de Camag�ey, y en la tarde de aquel nefasto d�a resuelve, aconsejado y apoyado por los que le rodeaban, terminar all� su jornada de orden y con ella su obediencia a las Instituciones de la Republica, decret�ndose un pronunciamiento contra todo lo existente.� Al d�a siguiente, 11 de mayo, el General V. Garc�a y todos aquellos que lo apoyaron, acordaron �desconocer los Poderes constitucionales de la Republica� (Figueredo 173-176). El manifest� de reformas que aquel grupo introdujo fue de: dejar la misma forma de gobierno y en a�adici�n crear un Senado que balanceara el poder entre la C�mara y el Presidente. Tales reformas no mencionaron absolutamente nada del Poder Judicial. A fin de cuentas, �el General Vicente Garc�a no supo obedecer, no quiso atacar las ordenes de su Jefe, y estaba inhabilitado para mandar� (Figueredo 177). �En aquel Programa, se ped�a solamente el cambio de los hombres que compon�an el Gobierno, es decir, la pol�tica personal del quitate tu para ponerme yo, de lanzar a Estrada para poner a Garc�a, nada mas. El movimiento de Santa Rita, en Camag�ey, en Mayo de 1877, era id�ntico en sus formas al de Abril de 1875 en las Lagunas de Varona, era el mismo drama y los mismos actores, solo se cambiaba la escena y el acto final. El uno detuvo el curso de la Revoluci�n, el otro proclamaba el triunfo de los espa�oles� (Figueredo 178). |
| Mart�nez Campos recupera territorio. |
| �Entraba el mes de Junio de 1877, y el General Mart�nez Campos� entraba en Camag�ey, desplegando un lujo extraudinaria de fuerzas.� Y mientras esto suced�a, �llegaban noticias de la red de campamentos que en toda la jurisdicci�n iba extendiendo Mart�nez Campos, as� como que sus guerrillas se introduc�an en los bosques en persecuci�n de nuestras familias, sin ninguna oposici�n� (Figueredo 191, 203). Personajes claves del Gobierno tomaron la tarea de predicar y promover el orden bajo las leyes constitucionales. Promoviendo las normas democr�ticas y las consecuencias de la anarqu�a. Y aun ni as� se pudo salvar algo, cada d�a que pasaba se enterraban mas las ra�ces del desorden entre las filas de la Revoluci�n. Ejemplo de esto fue cuando �en uno de los �ltimos d�as del mes de Julio, despu�s del toque de silencio, se quedo dormido el General Maso, siendo Jefe de su Regimiento, y despert� al siguiente d�a sin un soldado� (Figueredo 191). |
| Pactos anti-patri�ticos. |
| Todos aquellos que se dispon�an a apoyar la sedici�n, juraban �desobedecer en lo sucesivo la autoridad del C. Tomas Estrada Palma, que pretend�a imponer su voluntad como Presidente de la Republica y la de la C�mara de Representantes que se hab�a abrogado el Poder del Pueblo Soberano� (Figueredo 198). Desgraciadamente estos juramentos se hicieron sobre la extraviada bandera que le fue obsequiada a M�ximo G�mez por la se�ora Emilia C. de Villaverde. Era tan apreciada por su due�o ya que estaba acabada, de rica y brillante seda, ostentando en el triangulo rojo y alrededor de la estrella esta dedicatoria en letras bordadas de oro: �Al invicto Grl. M�ximo G�mez.� Esta bandera de valor incomparable fue extraviada en un combate de 1872 y encontrada por los rebeldes en el hogar de un cubano que la hab�a guardado intacta. A pesar de las posibles especulaciones de las acciones del grupo rebelde, �ni Vicente Garc�a, ni Bravo Senties, ni Rodr�guez, obraban en consonancia con los espa�oles, por mas que sus reprobables actos tend�an a favorecer los planes del enemigo; ellos obraban ebrios con su ideal, buscando un bien imaginario, y marchando para conseguirlo por la v�a mas tortuosa, por la senda mas escabrosa� (Figueredo 202). |
| En agosto de 1877 elementos de la sedici�n localizados en Holgu�n, llevaron a cabo fuera de la legalidad, un plan pol�tico para el territorio. Estos �desconocieron en absoluto los poderes existentes de la Republica; declararon a Holgu�n un cant�n independiente; constituyeron un Gobierno provisional compuesto de cuatro individuos electos por sufragio; y nombraron un Jefe que mandara las fuerzas� (Figueredo 219). �El Gobierno del Cant�n se constituyo bajo los aplausos de la multitud, ebria de licencia. La Presidencia, como era natural, le fue adjudicada al director de aquella comedia, Dr. Jos� Enr�quez Collado� (Figueredo 221). A fines de octubre de 1877, �Collado llevaba dos meses de gobierno y el territorio continuaba aun en p�simas condiciones� (Figueredo 222). |
| El Cant�n Inconstitucional. |
| Estrada Palma capturado y deportado. |
| Estrada Palma fue hecho prisionero a finales de octubre en Tasajeras, jurisdicci�n de Holgu�n; siendo despu�s deportado al exilio el 5 de noviembre hacia Madrid por un real tel�grafo. La C�mara al elegir un sucesor para el cargo de Presidente de la Republica, cometi� el error m�s grande de su historia al nombrar para el cargo al Mayor General Vicente Garc�a; El mismo quien hab�a estado protestando en contra del gobierno y dividiendo las filas del ej�rcito. |
| "El uno detuvo el curso de la Revoluci�n, el otro proclamaba el triunfo de los espa�oles.� |
| Con respecto al asunto, el General G�mez declar� en su folleto, �el Gobierno trato de contrarrestarlo, vali�ndose para ello de una pol�tica conciliadora. Pero todo fue en vano, el da�o estaba hecho, el desorden se hab�a entronizado, la disciplina no exist�a. �la Divisi�n camag�eyana que hasta entonces hab�a sido un ejemplo honroso, se corrompi� (Folleto p.20). Todo este movimiento divisionista era �un programa pol�tico que servia de escudo a una sublevaci�n militar� (Figueredo 178). |
| "Ellos obraban ebrios con su ideal, buscando un bien imaginario, y marchando para conseguirlo por la v�a mas tortuosa, por la senda mas escabrosa.� |
| El General Antonio Maceo lleg� en julio de 1875 a la jurisdicci�n de Holgu�n con aproximadamente cien hombres. Poco despu�s Maceo se encontr� con el Teniente Coronel Limbazo S�nchez en su territorio de Holgu�n y lo puso en prisi�n por haber promovido tal desorden, pero este se fugo por implicar m�s rebeli�n. Tambi�n el gobierno promulg� un Decreto el 30 de julio el cual declaro que fuesen juzgados como esp�as los que llevasen al campo cubano proporciones de paz. Estos infiltrados antes lo hac�an para acordar un la paz, en estos tiempos lo hac�an para inspeccionar el deterioro |
| de la Revoluci�n. Tambi�n por este tiempo, el general V. Garc�a mantuvo una correspondencia con el general Maceo con respecto a sus intenciones pol�ticas y anhelos militares, el cual Maceo le dejo claro que en ninguna manera estaba de acuerdo con su forma de actuar ni pensar. |