BREVE HISTORIA DE PIURA  -  TOMO II

LA CONQUISTA EN PIURA

Reynaldo Moya Espinoza

Carátula

Contenido

Prólogo

Capítulo I

Capítulo II

Capítulo III

Capítulo IV

Capítulo V

Capítulo VI

Capítulo VII

Capítulo VIII

Capítulo IX

Capítulo X

Capítulo XI

Capítulo XII

Galería de fotos

Bibliografía

Biografía de R. Moya E.

Página web

 

CAPÍTULO III

LA INVASIÓN

 

01.- La invasión.

02.- La expedición conquistadora.

03.- En la isla Puná.

04.- La suerte de Ginés y Molina.

05.- La primera mujer blanca.

06.- La rebelión de los isleños.

07.- La batalla de Tumbes.

08.- La vieja ciudad de Tumbes.

09.- La estadía de Pizarro en Tumbes.

10.- La marcha hacia Piura.

11.- Otras versiones sobre la ruta de Pizarro.

12.- Tumbes pudo ser la primera ciudad española.

13.- La fundación de un tambo en Paita.

14.- La cruz de la conquista.

 

08.- La vieja ciudad de Tumbes

El desembarco de Pizarro se había efectuado en un punto del litoral tumbesino que ahora se conoce con el nombre de caleta de La Cruz, ubicada un poco al norte de Zorritos. Para recordar ese hecho histórico existía en ese lugar una cruz de madera que tiempos más tarde fue trasladada a la ciudad de Piura.

Siendo prefecto de Piura don Germán Leguía y Martínez, en forma arbitraria se la regaló al Presidente de la República don José Pardo en la visita que hicieran al departamento ese mandatario en 1907. De esa forma el valioso madero fue a parar a un museo de Lima y recién se recobró en agosto de 1990. Tumbes el Viejo, estuvo ubicado en la margen izquierda del río del mismo nombre, en el actual distrito de Corrales.

Sin duda alguna que Tumbes no era la imaginaria ciudad de Piedra comparable a Valencia, pero tampoco era cualquier cosa.

Juan Ruiz de Arce, cronista español hace una descripción muy interesante de la ciudad de Tumbes. Nació Ruiz de Arce en 1506 en la ciudad de Alburquerque y en 1525 vino a América. Estuvo en Santo Domingo, Jamaica, Guatemala, se enroló en la última expedición de Pizarro y con él llegó a la isla de Puná y a Tumbes. Estuvo en la fundación de Piura y siguió como soldado de caballería a Cajamarca, por lo que en el reparto le tocó 339 marcos de plata y 8800 pesos de oro. Con Soto incursionó sobre el Cuzco, luego retornó a España donde escribió sus Memorias en 1543.

Decía Ruiz de Arce:

“Este pueblo tendría unas mil casas. Hasta una casa fuerte, hecha con el más lindo arte que nunca se vió. Tenía cinco puertas antes que llegasen a los aposentos y entre puerta y puerta más de 100 pasos; tenía muchas cercas todas de tierra hechas a mano. Y muchos aposentos, de muchas pinturas... y en medio había una plaza de buen tamaño y más allá de la plaza otros aposentos en torno a un gran patio y que en medio del patio se abría un jardín... y junto al jardín, cantaba alegre el agua de una fuente. El Señor que mandó hacer este palacio fue Guatima Aynacaba (¿Guayna Capac? ). “Este decían que era señor de toda aquella tierra y el mandó hacer aquella casa y estando allí sería un año, hizo subir aquella fuente por ingenios el agua, que parecía cosa imposible subir allí el agua”.

“Esta tierra buena, de mucha comida. Había ovejas (llamas), patos, conejos (cuyes), pavas. Es tierra de oro y plata, es tierra de mucha fruta... Estuvimos allí cuatro meses. La carne que comen no la asan, ni la cuecen, el pescado lo hacen pedazos y secan al sol, así mismo la carne. No comen pan. El maíz lo comen tostado y cocido y éste lo tienen por pan. Hacen vino en muchas cantidades de este maíz. Las mujeres andan vestidas con una vestimentas cerradas, de arte de capuz llega hasta el suelo. Andan en cabello (cabellera al descubierto). Son mujeres de buen rostro”.

Muchos historiadores, consideran que esta referencia es más bien por Tangarará porque los españoles llegaron a Tumbes el 26 de abril y el primer grupo, con Ruiz de Arce salió el 15 de mayo, mientras en Tangarará y en el Chira estuvieron de mayo a setiembre. Por otra parte Tumbes tenía más de mil casas, lo que concuerda más con Tangarará.

La segunda parte de esta descripción, es más propia del valle del Chira que Tumbes, lo que aumenta las dudas.

El escritor Luis Alayza y Paz Soldán en su obra “Mi País” se refiere a las crónicas que don Alejandro Miró Quesada Garland con el seudónimo de Almiar, publicó en julio de 1941 en “El Comercio” sobre el desembarco de Pizarro en su viaje a Piura. Allí se ocupa de Tumbes el Viejo al que busca de ubicar, expresando que al avanzar hasta el cañón del Tigre y desde una pequeña loma, se puede contemplar a lo lejos el río Tumbes, y en ella se encuentran cercos más altos, como de aposentos, que por su lugar preferente, creen pudieran ser restos del famoso templo de sol.

En Cabeza de Vaca (en Corrales) existen restos de muros de un material parecido al adobe pero mucho más duro, como para haber resistido no sólo la acción del tiempo y el abandono, sino a las lluvias que con frecuencia y torrenciales se precipitan sobre la región. Las características de las ruinas coinciden con las descripciones hechas por el cronista-soldado Juan Ruiz de Arce, uno de los apologistas más entusiastas de Tumbes. Lo que ha logrado concitar la unanimidad de criterio, es que todos los grandes edificios que pudiera tener la ciudad fueron construidos durante la breve dominación de los incas. En Cabeza de Vaca los indios enterraron a Chilimasa.

Los tumbesinos pertenecían al grupo tribal de los Tumpiz, y si éstos formaban parte o no de la etnia tallán, es asunto en el cual no se han puesto de acuerdo los historiadores. Lo cierto es que tenían en común su destreza marinera, muchos hábitos y costumbres y hablaban el sec pues los intérpretes tallanes de Pizarro se comunicaban fácilmente con los tumpis. Sin embargo en el vestir tuvieron algunas diferencias. Los Tumpiz recibieron mucha influencia de sus vecinos ecuatorianos los Huancavilcas y los Chonos.

La auténtica Cruz de la Conquista hecha con madera de cocobolo se encuentra en el Museo Nacional de Historia de Pueblo Libre, llevada por el presidente José Pardo. En la caleta La Cruz, hay desde mayo de 1945 una réplica, para recordar el lugar donde desembarcó Pizarro. Algunos historiadores aseguran que el conquistador quiso perennizar ese trascendental acto de pisar tierra peruana; pero el cronista Antonio de Herrera, expresa que la Cruz fue plantada frente al edificio-vivienda de un indio principal huascarista que había cooperado con Pizarro y deseaba verse libre de saqueos y ultrajes de la soldadesca, a lo que accedió el conquistador.

La vieja ciudad de Tumbes

LA VIEJA CIUDAD DE TUMBES

Pizarro desembarcó en un punto que ahora ocupa la caleta La Cruz.

La antigua ciudad estaba situada en la margen izquierda del río Tumbes, en el ahora caserío Cabeza de Vaca en el distrito de Corrales  donde aun existen ruinas de la antigua ciudad.

En ella fue enterrado el curaca Chilimasa.

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