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CAPÍTULO III
LA INVASIÓN
01.-
La invasión.
02.-
La expedición conquistadora.
03.-
En la isla Puná.
04.-
La suerte de Ginés y Molina.
05.-
La primera mujer blanca.
06.-
La rebelión de los isleños.
07.-
La batalla de Tumbes.
08.-
La vieja ciudad de Tumbes.
09.-
La estadía de Pizarro en Tumbes.
10.-
La marcha hacia Piura.
11.-
Otras versiones sobre la ruta de Pizarro.
12.-
Tumbes pudo ser la primera ciudad española.
13.-
La fundación de un tambo en Paita.
14.-
La cruz de la conquista.
02.- La expedición
Conquistadora
Los socios acordaron en Panamá que
Pizarro iniciaría el viaje al Perú, mientras que Almagro continuaría
en su papel de enrolar más gente, y captar sobre todo varios
contingentes llegados de Nicaragua y acopiar víveres y caballos.
A fines de 1530 Pizarro en tres
barquichuelos, con 185 soldados y 37 caballos, una apreciable
cantidad de negros, un puñado de religiosos, un fuerte contingente
de indios auxiliares y con el clan Pizarro. Iban a conquistar sobre
la base de pura audacia, al imperio más grande de la América India.
Al salir comulgaron.
Llegaron a Coaque y se inicia el saqueo
de esta parte del continente, que no terminará sino trescientos años
más tarde. Oro y esmeraldas en gran cantidad fueron tomados. El
botín hubiera sido mayor, si a un fraile, Reginaldo Pedraza no se
hubiera ocurrido “probarlas”, golpeándolas con un martillo. De la
riqueza, parte se mandó a Panamá para enganchar más gente y se
separó el quinto para el rey. En lo sucesivo el monarca español
sería socio permanente con ese quinto de ley.
En Coaque actuó la caballería y los
españoles se dieron cuenta, una vez más de la tremenda impresión que
la combinación de caballo y caballero causaban entre los indígenas.
Estos se llenaron de gran temor viendo pifiar y caracolear a las
bestias, suponiendo que hombre y caballo eran un solo ser. Siempre
ha estado en la imaginación del hombre antiguo la idea de los
centauros. Sin embargo, los indios también llegaron a darse cuenta,
que los extraños hombres no eran los Viracochas buenos que habían
imaginado al principio.
En Coaque sufrieron los españoles varias
bajas a causa de una enfermedad de verrugas, que creyeron era
causada por el envenenamiento de los manantiales por los indígenas.
Se trataba en realidad de una enfermedad tropical para la cual los
españoles no tenían defensas biológicas. Pizarro remitió las 2 naves
a Panamá para que Almagro le enviara más gente y pertrechos y esperó
8 meses.
En Coaque recibieron los españoles un
contingente de soldados y capitanes enviados por Almagro. Entre
ellos estaban Riquelme, el contador Navarro, Jerónimo de Aliaga,
Pedro Díaz, Melchor Verdugo y Gonzalo Farfán de los Godos entre
otros. Todos tuvieron destacada participación en los hechos de la
conquista y el último, fue vecino de San Miguel y tronco de muy
conocidas familias piuranas. Entre sus descendientes se contarán a
Miguel Grau, Miguel Cortés del Castillo, Fernando Seminario Echandía
y otros personajes muy importantes.
Pizarro avanzó más al sur y llegó a la
bahía de Caráquez, en la actual provincia ecuatoriana de Manabí, en
donde ya no fueron bien recibidos pues en una celada murieron dos
españoles, por cuyo motivo fueron ejecutados varios indígenas.
Siguieron adelante y llegaron a Puerto
Viejo. Garcilaso de la Vega dice que en este lugar, había una gran
cantidad de sodomitas. Los indios trataron de librarse cuanto antes
de tan peligrosos viajeros y les dieron todo lo que pidieron.
Estando en este lugar se les unió el capitán Sebastián de Benalcázar
que con 30 expedicionarios y 30 caballos, llegaban de Nicaragua ente
el llamamiento de Almagro. Muy pronto desempeñaría Benalcázar un
papel de gran importancia en la conquista.
Muchos españoles deseaban quedarse en
Puerto Viejo en lugar de navegar hasta la isla de Puná, pero Pizarro
que tenía en mente desembarcar de inmediato en Tumbes los convenció.
Con Benalcázar llegó el piloto Juan Fernández que iba a tener
importante rol en la expedición de don Pedro de Alvarado. |