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CAPÍTULO III
LA INVASIÓN
01.-
La invasión.
02.-
La expedición conquistadora.
03.-
En la isla Puná.
04.-
La suerte de Ginés y Molina.
05.-
La primera mujer blanca.
06.-
La rebelión de los isleños.
07.-
La batalla de Tumbes.
08.-
La vieja ciudad de Tumbes.
09.-
La estadía de Pizarro en Tumbes.
10.-
La marcha hacia Piura.
11.-
Otras versiones sobre la ruta de Pizarro.
12.-
Tumbes pudo ser la primera ciudad española.
13.-
La fundación de un tambo en Paita.
14.-
La cruz de la conquista.
04.- La suerte de
Ginés y Molina
Son muy contradictorias las versiones
que dieron los cronistas, con relación a los dos españoles que
quedaron en Tumbes, después del segundo viaje de Pizarro.
Aun cuando lo más generalizado, se refiere a Ginés y Molina; y el
lugar señalado como único es Tumbes, existen otras versiones que dan
el nombre de otros personajes y se mencionan igualmente otros
lugares.
Con la mención de Ginés y Molina; están
de acuerdo Cieza de León, Diego de Trujillo y Antonio de Herrera.
Pero Cieza de León, se refiere a un
tercer marino de apellido Bocanegra como desembarcado en las costas
de Lambayeque, atraído por la buena hospitalidad de los indios. Lo
mismo es asegurado por Pedro Pizarro, el que además dice que un
soldado llamado Murillo desertó y se quedó en tierra. El caso de
Bocanegra es distinto, porque habría tenido autorización de
Francisco Pizarro.
Para el cronista Pedro Pizarro, el
español Bocanegra habría quedado en Tumbes y allí capturado por los
indios de Puná y llevado a la isla, de acuerdo a lo cual el papel
que los españoles encontraron posteriormente entre los indígenas
isleños habría sido de Bocanegra y no de Molina.
Para el cronista Cabello de Valboa otros
dos españoles más habrían quedado en el Perú, prácticamente
abandonados a su suerte. Se trataría de dos condenados a muerte.
Uno de origen judío se llamaba Juan
Martín y el otro, Rodrigo Sánchez. A estos se les desembarcó también
en Tumbes donde tendrían la posibilidad de sobrevivir y aprender la
lengua de los naturales para servir más tarde de intérpretes, con lo
cual se les perdonaría y conmutaría la pena. Estos habrían sido
llevados por los indios ante Atahualpa cuando se encontraba en
Tumebamba y los habría sacrificado ante el dios Ticci Viracocha. Por
eso sabía el Inca que los españoles no eran dioses, sino hombres
poderosos, a los que sin embargo se podría vencer y matar. Otros
cronistas suponen que Bocanegra o Molina fueron los sacrificados.
Chilimasa o Chirimasa el cacique vencido
de Tumbes, trató en todo momento de convencer a Pizarro que Tumbalá
y los isleños eran los que dieron muerte a los españoles que habían
quedado en Tumbes. |