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“Soy
más rápido que tus pies... Puedo oler tu miedo...” Tu sangre se
congela al instante. Él te espera. Está delante de tus narices y te está
mirando a tus ojos llenos de pavor, una mirada inyectada en sangre... en
tu sangre... que pronto será su alimento.
No
puedes huir. “Soy más rápido que tus pies... Puedo oler tu miedo...”
Sus
largos y blancos colmillos están deseando clavarse en tu suave y blanco
cuello y su boca está esperando a absorber hasta la última gota de
sangre que circula por tus venas.
...Siente su aliento en tu cuello...
Era la noche de Halloween. Tres amigos decidieron celebrarlo por todo lo alto. Uno de ellos, Sirius, propuso hacer la fiesta en su casa. A los otros dos les pareció que era una idea estupenda. Por la tarde, disfrazados de monstruos, los tres amigos fueron a pedir caramelos por las casas de su barrio. Todas las calles estaban llenas de monstruos, brujas y momias que devoraban sus dulces. Harvey, Peter y Sirius recogieron muchas golosinas y cuando llegaron a casa las repartieron a partes iguales. Luego, a la luz de unas velas blancas, empezaron a contar historias de terror en cadena. Cada uno contaba una parte de las historias.
Pronto, la madre de Sirius llamó a los chicos para que cenasen. Había comprado una pizza que tenía muy buena pinta. Harvey corrió hacia la mesa y cogió una gran porción. Peter le siguió e hizo lo mismo que su amigo. Sirius, en cambio, cogió una jarra que tenía una bebida rojiza y llenó los vasos de sus invitados y el suyo. Apenas probó la pizza, pero bebió mucho líquido. Harvey también bebió bastante, pero su otro amigo no. Peter vio que la bebida que le había ofrecido era muy rara... no era ningún zumo ni refresco en particular y el olor que desprendía era horrible... Se llevó el vaso a los labios y bebió un poco...
- Esto es ¡Sangre! - gritó el chico
Harvey miró el vaso con cara de asco, pero Sirius siguió bebiendo. Una de las veces que abrió la boca para morder su porción de pizza, Peter observó que sus colmillos eran más grandes y más largos que lo habitual. De repente sintió miedo...
- Sirius no será... - pensó
- Sí, soy lo que tú piensas, mi querido amigo Peter... - oyó una voz en su cabeza.
Peter miró a Sirius y éste le lanzó una sonrisa satírica. Harvey no prestó atención a estas miradas y siguió comiendo. Cuando acabaron, Harvey y Sirius subieron a la habitación de éste último. Peter no sabía qué hacer: ¿huir y dejar a su amigo en manos de un vampiro o jugarse la vida para salvarle? Su corazón le decía que tenía que salvarle, pero su cuerpo se negaba a hacerlo. Al final, la mente ganó al espíritu y ordenó a sus piernas que se moviesen lo más rápido posible, como alma que lleva el diablo. Corrió todo lo que pudo hasta que llegó a su casa. Se encerró en su habitación e intentó tranquilizarse.
- Peter, ¿estás bien? - le dijo su madre
- Sí mamá...
Rápidamente, se puso el pijama. No podía dormir pensando en lo que le había pasado esa tarde, pero al final pudo conciliar el sueño. Pasó el tiempo... era medianoche y fuera se oían unos golpes. Peter se despertó. Oyó los golpes y dedujo que estaba lloviendo, pero cuando retiró las cortinas para ver cómo caía el agua de lluvia vio horrorizado que al otro lado de la ventana estaba Sirius. - ¡¡Déjame en paz!! - suplicó el chico
- Lo siento, Peter, no tienes otra alternativa... - dijo el vampiro
Acto seguido, la ventana se abrió sola. Peter corrió hacia su escritorio. En su mesa había una estaca de madera que era la pata de una silla. Al momento la cogió y se lo clavó en el corazón de Sirius. El chico vampiro gritó con una voz aterradora y se convirtió en polvo. Una ráfaga de aire entró en la habitación y se llevó el montoncito de polvo de Sirius...
Al día siguiente, Harvey y Peter fueron juntos a clase. Cuando entraron, Peter sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, pero supuso que era por el frío. Tocó el timbre que daba paso al inicio de las clases y los dos amigos fueron a su aula. Todos sus compañeros estaban sentados y había un silencio sepulcral.
- Esto es muy raro... - se dijo Peter y se sentó en su pupitre.
Llegó un murciélago que, de repente, se convirtió en la profesora de Matemáticas.
- ¡¿Pero cómo puede ser?!... ¡Si maté a Sirius!... - gritó Peter
- Sirius era un vampiro, como todos nosotros, pero él no inició esta comunidad vampírica... - le explicó Nuria, una compañera suya
- Entonces.... si Sirius no lo hizo.... ¿quién fue....? - preguntó tenebroso Peter
- ¡¡YO SOY EL VAMPIRO JEFE!! - exclamó Harvey.
De pronto, todos sus compañeros se dirigieron hacia Peter, pensando en robarle hasta la última gota de sangre que recorriese por sus venas...
La noche cae y la luz se extingue lentamente. El Sol se esconde más allá del horizonte. La luna no va a presentarse esta noche. En la Oscuridad de la Luna Nueva me despierto, sedienta... Busco desesperadamente con quién voy a saciar mi ser... Desde la ventana de mi castillo medieval te veo... y te vigilo cada movimiento que realizas. En un abrir y cerrar de ojos estoy en tu habitación... necesito saber quién eres. Te observo... sientes una fría corriente de aire que te recorre el cuerpo y te produce un ligero escalofrío. Te das la vuelta... pero no ves más que oscuridad... pero yo sigo ahí, escondida entre las sombras de la noche...
Te alteras. No puedes escapar de mí... No trates de pedor auxilio porque nadie te oirá. Nadie te salvará de tu destino
SOY MÁS RÁPIDO QUE TUS PIES PUEDO OLER TU MIEDO
Corres... intentando evitarme, intentas huir de mí, mas no puedes escapar... Tú corre... yo te estoy esperando a que llegues a mí.
Te paras frente a mí y me ves. En tus venas la sangre se congela y sólo circula miedo. Todo tu cuerpo se ha paralizado. Estoy muy cerca de ti; puedo sentirte... sigo tus latidos... Intentas huir pero caes al suelo. Tu destino concluye. Me acerco y entierro mis colmillos en tu dulce cuello. Mmmm... Delicioso... Tanto esperar mereció la pena...
Te ves envuelto en un mar de sangre. Pides ayuda; tus fuerzas te lo impiden, pero aun así sigues gritando. Alguien se acerca... lo huelo y lo presiento. Me vuelvo a ocultar entre las sombras... han venido a ayudarte...
No escaparéis. Me lanzo a su cuello. Saca una pistola y me dispara, pero sus fuerzas son inútiles. No puede matarme. Su instinto de héroe es inmenso. Siento más gente aquí, que ayuda al héroe...
¡Maldito destino! El héroe se lleva a mi víctima. Me vengaré. En mi próximo despertar tú, héroe, serás mi próxima víctima, mi próxima fuente. Disfruta tu momento de gloria y respira tu último aliento, pues esta vez no lograrás escapar...
El enigma que rodea la existencia de estos monstruos seductores y mortíferos ocupa el top de los expedientes X. La leyenda se gestó hace siglos, en un pueblo de Rumanía asediado por una enfermedad: de repente muchos de sus habitantes comenzaron a sentirse profundamente débiles, sin saber a qué se debía. Aunque al principio se achacó a una especie de anemia, la parte siniestra del asunto llegó cuando un enterrador descubrió que un gran mausoleo del cementerio, en el que había enterrado un gran número de nobles, estaba abierto. Y cuando entraron y desclavaron los ataúdes, vieron que ninguno de ellos estaba descompuesto: sus colmillos más largos de la cuenta hicieron temer que se tratara de monstruos que habían hecho un pacto con el Maligno para burlar a la muerte: por eso les llamaron "no vivos". Mientras, algunos de los enfermos empezaron a fallecer: sus cuellos estaban marcados con dos misteriosas señales que parecían hechas por unos colmillos y, pasados los días, sus cuerpos tampoco se corrompían. Aterrados, los campesinos profanaron nuevamente el cementerio y decapitaron a todos los cadáveres para asegurarse de que no serían atados de nuevo. Quizá fuera una casualidad, pero el caso es que ya nunca volvieron a padecer esa misteriosa debilidad. La leyenda se extendió tan rápido como la pólvora, primero por el resto de Europa y luego por todo el mundo. La cuestión es que ése no es el único pueblo de la región que supuestamente ha sido asediado por los chupasangres, por eso abundan las cruces y las pilas de agua bendita (como son esclavos del Diablo, no soportan la visión de la cruz ni el contacto con el agua bendecida).
Transilvania no es el único lugar poblado de leyendas vampíricas. También existen mitos en tierras poco siniestras, áridas y calurosas (como Abierto hasta el Amanecer). Uno de los misterios sin resolver de la humanidad es el de una extraña criatura que muchos dicen haber visto (como pasa con el Yeti o con el Monstruo del Lago Ness), aunque hasta ahora ha conseguido ocultarse ante los exploradores que la han buscado. Se trata del feroz chupacabras, un horrible animal que habita en Puerto Rico y Texas. Éste es una especie de vampiro que bebe la sangre de animales domésticos hasta matarlos, aunque la leyenda asegura que podría haberse cobrado más de una víctima humana. Y los testigos que lo han visto aseguran que es un ser espeluznante: tanto, que se ha especulado con que se trate de un cruce entre animal... y alienígena. Su rostro tiene rasgos humanos, aunque sus ojos son tan rojos como si estuvieran inyectados en sangre. En cuanto a su cuerpo, parece una especie de reptil, un descendiente de los dinosaurios, que camina a dos patas y está cubierto de pelo.
¿Sabíais, mortales, que el Conde Drácula existió realmente? Aunque no era un vampiro sino un noble sanguinario que sembró el terror entre sus vasallos, en plena Edad Media. Drácula, que en realidad se llamaba Vlad Tepes, usaba el terror para conquistar a otros pueblos, pero también para atemorizar a sus gentes. Le llamaban El Empalador porque mataba a sus enemigos atravesándoles con una gigantesca estaca colocada en la plaza de su castillo para que todo el mundo supiera a lo que se exponía si despertaba su ira. También se dice que bebía la sangre de sus enemigos, porque pensaba que así conseguiría la vida eterna. Tal era su maldad que los habitantes de su tierra, Transilvania, pensaban que había hecho un pacto con el Diablo y que después de muerto seguía entre ellos para vengarse. Por eso, en el siglo XIX el escritor irlandés Bran Stoker, descubrió el mito y escribió la famosa novela en al que le inventó al conde poderes sobrenaturales de vampiro. En el libro, Drácula es un chupasangres que vive en un castillo con sus tres esclavas vampiras, unas voraces criaturas que seducen a los invitados de su amo para después beber su sangre. Además. se enamora de una mortal, Mina, y es perseguido por el cazavampiros más famoso de la historia, el profesor Van Helsing.
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