Freddy Krueger

 

¿Quién no conoce al famoso asesino de la calle Elm? Ese hombre que sentía una devoción especial por las niñas de corta edad. Sus cuchillas, afiladas y cubiertas de sangre, esperan introducirse en tu cuerpo... Absorber tu calor y ceder su frío de acero. Verás los ojos de Krueger, inyectados en sangre, en tu sangre, contando los segundos que te quedan de vida.

Caerás en medio de la nada oscura. Él sigue a tu lado, al lado de tu cuerpo sin vida mientras que tu alma va descendiendo, descendiendo... hasta llegar a la morada de Freddy: los ardientes infiernos

¿Te atreves a entrar...?

 

Historia de Freddy Krueger

Terror de Película

 

Historia de Freddy Krueger

 

Monstruo moderno, surgido de las más espantosas pesadillas del hombre. Asesino sin piedad, rápido, sádico y muy creativo en su crueldad, que no perdona ni siquiera a las guapas mujeres desnudas que se le ofrecen.

Para aterrorizar no utiliza nada más que el sadismo y unas tenebrosas garras metálicas que hace rechinar por donde camina. Con su sombrero negro de jardinero, su pantalón arrugado, un jersey rojo cruzado de rayas negras y una cara surcada de cicatrices, ha conseguido sobrevivir a cuantos críticos de cine le maldijeron. Hoy podemos considerar que se ha hecho acreedor de la simpatía de miles de jóvenes, que le han creado multitud de clubs de fans por el mundo entero. Hablamos del moderno hombre del saco o monstruo del armario: Freddy Krueger.

 

Con un encanto absolutamente extraordinario y natural, se ha convertido por méritos propios en uno de los fenómenos más populares de las últimas décadas. Con una serie de televisión, que duró dos años en pantalla, continuaba contándonos diariamente sus propias pesadillas. Su famosa garra resulta uno de los productos más vendidos en jugueterías y tiendas de bromas. Un auténtico fenómeno mediático, nacido en el final del siglo XX, cuya vida se prevé larga a pesar de que han pasado ya veinte años desde el estreno de su primera película. Está dirigida por el maestro de las películas de terror de adolescentes, Wes Craven, que creó a su figura definitiva en Pesadilla en Elm Street (A Nightmare on Elm Street, 1984).


El actor Robert Englund interpreta por primera vez al personaje que lo hará mundialmente famoso. Como curiosidad, en esta película también encontramos a un joven Johnny Deep en uno de sus primeros papeles. Desde este estreno se han realizado seis secuelas, las cuales han obtenido un considerable éxito de taquilla, creando un público adicto a las peripecias de este personaje sanguinario y con un sentido del humor escalofriante.

 

Pesadilla en Elm Street 2. La Venganza de Freddy (A Nightmare on Elm Street part 2, 1985, Jack Chaskin), encabeza la lista que continúa con: Pesadilla en Elm Street 3 (Dream Warriors 1986, Chuck Rusell), Pesadilla en Elm Street 4 (The Dream Master, 1988, Renny Harbin), Pesadilla en Elm Street 5 (The Dram Child, 1989, Stephen Hopkins), Pesadilla Final. La Muerte de Freddy (1992, Rachel Talalay), y La Nueva Pesadilla (Wes Craven´s New Nightmare, 1994, Wes Craven).

 

Cuando podría pensarse que la última muerte en pantalla de Freddy era la definitiva, nos volvió a sorprender. Y esta vez no venía solo. Encontró un compañero de matanzas y derramamiento de sangre y vísceras, infatigable al igual que él. Hablamos de la película Freddy vs. Jason (2003, Ronny Yu) y su compañero de andanzas es, ni más ni menos, que el campista más famoso del cine: Jason y la saga de Viernes 13.

 

Volver Arriba

 

Terror de Película

 

Un par de amigas se quedaron a dormir en casa de una de ellas. Ambas estaban solas en casa y decidieron alquilar una película. A las dos les encantaba el terror y alquilaron un film en el que aparecía el asesino Freddy Krueger.

A las chicas les gustó la película. Cuando acabaron de verla, se fueron a dormir, sin saber que ésta sería su última noche. Sonó el teléfono y una de ellas, medio dormida, se levantó para cogerlo. Oyó una voz: "Será vuestro fin..." La chica corrió hacia la habitación de su amiga. Pronto la casa retumbó bajo sus pies por el grito de la muchacha. Su amiga yacía muerta entre sábanas cubiertas de sangre. La chica viva corrió hacia el teléfono, pero sintió algo frío que le recorría su nuca... sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo... Muerta de miedo, se dio la vuelta... Freddy Krueger estaba apuntándola con su mano llena de frías cuchillas de acero que tenían la sangre de su amiga... De pronto, Freddy hizo un gesto con su mano de acero y la cabeza de la chica se separó del resto del cuerpo... rodando como una pelota...

Al día siguiente, la policía no encontró nada más que los dos cuerpos de las jóvenes tiradas en la cama... Nadie supo nunca que el asesino Krueger había vuelto a la vida...

Freddy sabía que nadie conocía su resurrección. Entonces decidió dirigirse a un lugar donde, en ese momento, reinaba la paz y la tranquilidad. Ese rincón de la Tierra fue escenario de una terrible pesadilla que el mismo Krueger hizo realidad. El Elm Street. Desde la muerte del asesino qeu atacaba en sueños, la gente que vivía en Elm Street y por los alrededores se alegraron mucho, celebrando el fin del homicida que destrozó a muchas familias. Esta gente no sabía que su felicidad se iba a acabar porque Freddy Krueger había vuelto a las andadas.

Su casa, aunque estaba chamuscada, se mantenía de pie y era un lugar perfecto para esconderse, ya que estaba en ruinas y abandonada; nadie podúa sospechar que un asesino "muerto" viviese en su propia casa. Cuando entró en su morada, la mente de Krueger se llenó de recuerdos que, para él, eran maravillosos. Vio sus cuchillas de repuesto, alfiladas y relucientes, esperando impacientes a atravesar los cuerpos de las víctimas de su dueño. Freddy se quitó sus viejas cuchillas, se las puso y fue al bosque a cortar algo de leña.

Era invierno y el asesino tenía frío... y hambre. Entró en su casa por la parte de atrás y encendió una hoguera. El problema del frío estaba solucionado, pero aún estaba hambriento. De repente, sintió movimiento en la calle. "Mmmm... bien... la cena está servida" pensó Krueger y se puso manos a la obra.

 

Andrea vio que de la casa abandonada salía humo. Sus padres le habían explicado con anterioridad que allí vivió un loco asesino que mataba a la gente mientras soñaba. Andrea se asustó. "No te preocupes. Eso ocurrió hace 10 años. El asesino fue quemado vivo en su casa y murió" le tranquilizó su madre. A unos pocos metros de distancia de la casa, Andrea apretaba con fuerza la mano de su hermano pequeño mientras se acercaba lentamente a la casa. "No te muevas de aquí." le ordenó su hermana y le soltó la mano. Despacio, la joven atravesó el jardín seco de la casa y, de repente, la puerta principal se abrió. Aunque tenía miedo, Andrea era muy curiosa y creyó que eso era una broma de sus amigos. Entró y la puerta se cerró de golpe. Desde el interior de la casa, el niño oyó gritar a su hermana y, muerto de miedo, corrió hacia su casa.

 

En el interior de la casa, Andrea intentó abrir la puerta sin conseguir que cediese. Tras el portazo de la corriente de aire frío, la puerta se había atrancado y la pobre parecía no tener escapatoria. Buscando una posible salida observó que todas las ventanas tenían clavadas maderas para que no entrase la luz solar en la vivienda. Andrea intentó quitar las tablas de madera para tener acceso a una salida, pero era imposible. Estaban demasiado bien clavadas a la pared y no tenía la suficiente fuerza como para retirarlas. A todo esto, el asesino Krueger observaba a su víctima... Desesperada, quería salir de esa pesadilla, pero él sabía que sería su alimento... Su bella tez blanca le serviría para cubrir su rostro espantoso, desgarrado y chamuscado. El asesino, tras la quema de su casa con él dentro, había cambiado físicamente... pero seguía siendo Freddy Krueger: el asesino loco de la mano de acero.

 

La muchacha no paraba de chillar; de modo que, para no levantar sospechas, se acercó rápidamente y la tapó la boca con la mano que no llevaba cuchillas. Le calmó susurrándola en el oído. Andrea se tranquilizó un poco y, cuando paró de gritar, él le destapó la boca y la sentó en una silla. Freddy le ató de pies y manos, ya que no quería que se escapara y, además, le puso un pañuelo para que no pudiese pedir ayuda a gritos. Dejándola así, decidió avivar la hoguera que encendió hacía ya un tiempo.

 

Una vez que el fuego empezó a jugar en la oscuridad, Krueger se acercó a la joven Andrea y, con la cuchilla del dedo índice, le rajó la camiseta... La chica no paraba de temblar... El loco asesino la miró fijamente a los ojos y, con sus cuchillas, se los arrancó de cuajo. Después, desencajando los dos ojos de sus dedos de acero, Freddy introdujo su mano en el estómago de la niña, provocándola la muerte instantánea. 

 

Al lado del humeante y caliente fuego, el asesino disfrutaba de una "deliciosa" cena. Mientras saboreaba un brazo de Andrea, miraba fijamente al fuego y, sin tan siquiera darse cuenta, se trasladó diez años atrás, cuando él era muy conocido y todos le temían...

 

Los recuerdos surgían del anaranjado fuego. Freddy Krueger recordaba el día de su "fin" como si hubiera sido ayer... Todos creían que murió en el incendio, entre maldiciones de los ciudadanos de Elm Street. El fuego le chamuscó la cara y sus manos... Se convirtió en un monstruo y decidió pagar con creces a los culpables... Sabía que tenía que pasar un tiempo antes de volver a las andadas...

 

La Espera Ha Finalizado Y La Venganza Se Llevaría A Cabo Muy Pronto...

 

Sí... La espera ha concluido y la venganza estaba próxima... Muy próxima...

Mientras tanto, un niño de unos diez años, corría desesperadamente por la calle Elm. Grandes lágrimas recorrían las mejillas del pequeño. Su cara estaba desfigurada y los ojos parecían que iban a salir de sus órbitas... Debo... buscar ayuda... Andrea... está en peligro...

 

A unos metros delante de él, estaba un grupo de chavales con el que Andrea se iba por ahí. Se acercó a ellos gritando, como si estuviera poseído por el mismo demonio. Al ver al hermano de Andrea enloquecido, decidieron hablar con él y tranquilizarle. "Andrea... ha ido a la casa de Krueger... y no... no ha salido aún... ha gritado... humo en su chimenea... hay alguien dentro..."

 

¡Mmmm! Deliciosa carne... Hacía bastante tiempo qe Krueger no comía una carne tan suculenta y apetecible. Ríos de sangre surgían de su boca cuando mordía el muslo de Andrea. Ahí, en el suelo, al lado del fuego, la cabeza de la joven le observaba con sus órbitas vacías, la cara estaba desfigurada y con un grito que fue ahogado por las cuchillas de Freddy.

 

La carne, recién cocinado en el fuego, reposaba en el interminable estómago del asesino, la carne de su primera víctima en Elm Street le saciaba el hambre atroz que tenía. Una pila de blancos huesos descansaba al lado de la terrible cabeza de la joven. Una pila de huesos que parecía que nunca se iba a acabar, pues la montaña iba creciendo y acumulando huesos de Andrea. "Mi estómago está contento" Toc Toc... ¿Quién sera? Oh, que grata sorpresa....

 

Estaba anocheciendo cuando los amigos de Andrea, guiados por el niño, llegaron a la cabaña del asesino. Efectivamente, la casa desprendía humo, tal y como había dicho el crío con la voz entrecortada por la continua y rápida carrera. De dos en dos, subieron las escaleras hasta llegar al negro y polvoriento porche y llamaron a la puerta. No hubo respuesta. Volvieron a llamar, pero esta vez la puerta se abrió sola. De repente, el humo cesó mientras los chicos entraron en la casa. Poco a poco, fueron entrando en la oscura casa. Por suerte, uno de ellos llevaba consigo una linterna-llavero que los permitió ver entre la penumbra. Estaban en una habitación donde reinaban la oscuridad y el polvo. Pero en medio de la negrura había algo... Era algo esférico... rodeado en un mar de sangre seco... Despacio, y con el miedo recorriendo todo su cuerpo, el niño lo cogió. Era bastante peludo... Lo enfocaron con la linterna... El grito que salieron de sus gargantas fue terrorífico y unísono. El pequeño sostenía en sus manos la cabeza de Andrea. La puerta se cerró de un portazo... ¡Estaban encerrados!

 

Krueger cual depredador vigilando a su presa atrapada en su trampa, mostraba una sonrisa triunfal. "Bien... Bien... Tengo diez niños bajo mi poder... ¿Qué haré con ellos?" Y su mente asesina le ofreció una idea que quiso llevarla a cabo...

Desde el solitario jardín muerto de la mansión Krueger, gritos desesperados luchaban por mantenerse en el aire... pero poco a poco fueron dejando paso al silencio... al silencio de la noche...

 

Y el tiempo pasaba y los jóvenes no aparecían... Preocupados, padres y madres fueron en su búsqueda. Buscaron en los pueblos próximos a ellos, pero no había ni rastro. Su última posibilidad era que hayan ido al bosque. Los búhos les daba una calurosa bienvenida. Entre los árboles, la luna llena iluminaba el camino hacia el interior del bosque. Allá, a lo lejos, una débil luz se daba paso entre la oscuridad. Veían sombras... "Sí. Están aquí..." Los padres acudieron hacia la luz...

 

Un gran grito de horror hizo que los búhos huyeran y que la tierra retumbara bajo sus pies. Los diez muchachos yacían como espantapájaros alrededor de una antorcha... sujetada por la cabeza de Andrea...

 

Y mientras tanto, una joven llamada Yaida estaba durmiendo, ajena a lo que había ocurrido esa noche. Yaida se acostó pronto debido a su gran cansancio y a que tenía que madrugar al día siguiente.

 

Sabía que su hermana había salido, mas no había vuelto a casa. “Seguro que se habrá ido con sus amigos al pueblo vecino y se habrá entretenido”. Pero como siempre, sus padres se preocuparon demasiado y salieron a la calle en su búsqueda. Yaida se cansó de esperar y se acostó. Se tapó con su blanca, suave y fina sábana de seda y empezó a soñar.

 

Freddy Krueger pensó que ésa sería una gran oportunidad para volver a nacer, en medio del caos, la sangre y la venganza. Y su mente malvada maquinó un ingenioso plan...

 

Yaida soñaba que estaba en un precioso bosque, rodeada de paz y tranquilidad. Era una hermosa tarde de primavera. El sol se estaba escondiendo más allá del horizonte al son del suave canto de un ruiseñor que se posó en el hombro de la joven. Ella estaba alegre, observando y escuchando a ese bello pajarillo. El ave sentía que la estaba mirando. La mirada inocente llenaba de paz a Yaida.

 

De repente, el ruiseñor paró de cantar y se posó en el suelo. La tarde primaveral se transformó en una noche invernal; fría y sombría. El bosque tenía un aspecto más terrorífico. La mirada tranquilizadora del ruiseñor cesó, dejando paso a una mirada sangrienta. El ala derecha se cubrió de cinco grandes cuchillas, envueltas en sangre seca. Yaida no... no comprendía lo que estaba pasando, hasta que lo vio. Ese dulce pajarillo cantor se convirtió en la peor pesadilla personificada. Freddy Krueger reía delante de sus narices, agitando su gran mano de acero ensangrentada.

 

Pero... ¿Qué hacía ese asesino ahí? Si murió hace...

 

Sí, pequeña Yaida, he vuelto.

 

No puede ser cierto, pero si había muerto...

 

Las apariencias engañan, Yaida. Y lo sabes...

 

Y con su cuchilla la atravesó. Yaida gritaba de dolor. Suplicaba que la dejara en paz, mas el asesino le respondía con una carcajada malhechora y agitaba felizmente su mano de acero.

 

Mientras tanto, el cuerpo de Yaida sangraba poco a poco, manchando su sábana blanquecina. Estaba amaneciendo. Los padres de la joven regresaron a casa y entraron a la habitación de su hija. Cual fue su horror al ver que de su estómago no paraba de brotar sangre, mientras que el cuerpo inconsciente de la chica temblaba sin cesar. La agitaron para despertarla. Yaida se despertó pegando un bote. “¡¡Freddy!!” Y murió en el acto.

 

La madre, llorando, sin comprender el por qué de lo que había sucedido, abrazó el cuerpo sin vida de la hija. En su espalda, había un mensaje, grabado con fuego y sangre, que ponía: 

“He vuelto”

 

Volver Arriba

Volver a la Página Principal

 

Hosted by www.Geocities.ws

1