Leyendas
Urbanas
Asesinos
Freddy
Krueger
Jason
Voorhes
Jack
el Destripador
Gacy,
el payaso asesino
Casas
Encantadas
Fantasmas
y almas perdidas
Vampiros
Sueños
Demonios
Ángeles
Caídos
Brujas
y Hechiceros
Lilith
Lucifer
Halloween
La
Noche
de San
Juan
Rituales e Invocaciones
|
|
El 24
de Junio es fecha de gran importancia para el campesino. Por San Juan
es cuando se preservan de enfermedades hombres y bestias, y cuando se
garantiza la fructificción de las plantas cultivadas, por medio de
ritos. La "sanjuanada" es semejante en España y en Ucrania,
en partes de Portugal y en partes de Escandinavia. En los romances
castellanos se afirma que la celebraban los cristianos igual que los
moros. Naturalmente que Asturias no se queda fuera de esta fiesta, ni
de su celebración. Es un tiempo en el que el prodigio anda suelto. Se
desatan todos los ritos y todos están vivos en la noche: el rito del
árbol y del verde, el rito del agua y el rito del fuego. Es la noche
de las maravillas. Hasta los cuélebres, los terribles guardianes de
las encantadas y de los tesoros, están adormilados. En todos los
pueblos de Asturias la noche se llena de luminarias: la foguera es
indispensable. ¿Por qué se hace la foguera? La gente sigue haciéndola
porque antes se hizo, porque siempre se hizo. Nadie piensa ni en el
sol en declive, ni tampoco en honrar a San Juan. Las gentes se ven
sumergidas en un clima de misterio y de milagro. Las barreras
naturales saltan, y todo es posible esa noche. La oscuridad misma, en
lucha con el fuego, es sagrada, y los jóvenes la disfrutan.
En su
origen cristiano, se celebran el nacimiento de San Juan Bautista,
precursor de Cristo y artífice de una vida nueva a través del
bautismo; comienza así Jesús de Nazaret su vida pública. Juan nació
unos meses antes que Jesús, y fue concebido en la anciana y estéril
prima de la Virgen María, llamada Isabel, cuyo marido, Zacarías,
anuncio a sus familiares la buena nueva encendiendo hogueras y
saltando sobre ellas de gozo porque como hombre piadoso conocía las
enormes limitaciones de los hombres frente al poder infinito de Dios
que le dio el hijo que tanto deseaba.
En
muchos rincones de la Tierra la noche de San Juan, 24 de junio, es la
noche mágica por excelencia. Coincide aproximadamente con el
solsticio de verano, 21 de junio, momento en el que el sol alcanza su
cenit y empieza a declinar. Tiene su origen en numerosos ritos y
celebraciones paganas que nuestros antepasados idearon ante el temor
de que el Sol decreciera y no volviese a lucir. El fuego y la luz se
alzaron entonces como protagonistas de la noche con el encendido de
fogatas solicitando bonanzas y esperando que los males se alejasen. A
partir de esas remotas creencias el ser humano ha seguido realizando,
durante esa noche, todo tipo de rituales relacionados con el fuego
purificador que aniquila lo dañino y prolonga la vida otorgando
prosperidad y dicha. En la Noche de San Juan la luz se impone sobre
las tinieblas y desde todos los rincones del planeta se escuchan ecos
de algarabía y fiesta. Se encienden hogueras en las calles, la gente
baila y salta por encima del fuego donde se quema todo lo dañino y
perjudicial con la esperanza y el anhelo de que en los días venideros
reine la armonía y la paz en sus vidas.
Todos anhelamos que la luz nos acompañe y que nunca la oscuridad se
adueñe de nuestras vidas. Para conseguirlo de una forma sencilla en
nuestras casas Meigaweb ha ideado el "Ritual de la Noche de San
Juan" cuya finalidad es alejar los males que nos acosan, derribar
la negra ofensiva de nuestros miedos y entrar en un período de alegría
y bonanza donde nuestros deseos de bienestar y dicha sean una
realidad. Con este ritual también nosotros podemos celebrar esta
noche mágica en la intimidad de nuestros hogares, en compañía de
nuestra familia y de nuestros amigos para que todos juntos encontremos
la tan anhelada tranquilidad. El Ritual de la Noche de San Juan
utiliza la magia de las velas para conseguir nuestros propósitos. Está
formado por un altar, seis velas con los colores del Arco Iris, una
vela color marrón, una vela negra de menor tamaño, un recipiente con
agua de manantial y unas hojas de laurel.
El altar: Es el soporte sobre el cual vamos a realizar nuestro ritual.
En él encontramos un círculo que representa los hechos consumados,
es decir los deseos ya cumplidos, los propósitos conseguidos. Dentro
del círculo se circunscribe un heptágono, polígono de siete lados,
porque el siete es el número mágico por antonomasia y simboliza los
grados de perfección.
Las velas de colores: Las seis velas de colores representan a la luz
blanca del Sol, símbolo de pureza, que al descomponerse da como
resultado los seis colores del Arco Iris (rojo, anaranjado, amarillo,
verde, azul y violeta). A estos seis colores le sumamos el marrón de
la séptima vela, color que simboliza la Tierra, madre fecunda y
regeneradora, necesaria para que todo pueda nacer. Siete velas en
total que en su conjunto representan nuestros deseos de luz, de pureza
y de regeneración. Eso es lo que queremos conseguir, el lado bueno
que nos espera representado en estas siete velas donde, una vez más,
encontramos el número mágico por excelencia que nos ayudará a que
el ritual sea un éxito.
La vela negra: Simboliza la oscuridad que procede del negro, los males
que nos acosan. Es de menor tamaño y por eso se encuentra en
inferioridad con respecto a la luz blanca representada en el resto de
las velas. La oscuridad del negro será vencida por la claridad del
blanco.
El agua de manantial: Según antiguas leyendas, el agua de los
manantiales que utilizamos la Noche de San Juan cura los males,
ahuyenta el mal de ojo, atrae juventud y belleza y contienen, además,
virtudes fecundantes.
Las plantas: Tradicionalmente las plantas que se utilizan esa noche
tienen propiedades curativas o pueden utilizarse como amuletos
protectores. El laurel, además es un símbolo de victoria y ahuyenta
los malos espíritus.
La oración: Si queremos verbalizar nuestras intenciones en esta noche
podemos recurrir a estas oraciones que recogen el sentido del ritual y
los fines que esperamos conseguir. Oración al encender la vela negra:
"Esta vela representa la oscuridad que se inicia esta noche de
San Juan y será vencida por la fuerza de la luz del Sol". Oración
al encender las demás velas y por cada una de ellas: "La luz del
Sol, del Arco Iris, vencerá las tinieblas de la larga noche y todo
mal pasado, presente y futuro será vencido".
Si ya tenemos el ritual completo y queremos regocijarnos en esta noche
tan especial y propicia para deshacernos de todo lo malo, lo primero
que tenemos que hacer es elegir un momento de tranquilidad, y luego,
en solitario o en compañía de nuestra familia o amigos preparamos el
altar, preferiblemente en el suelo, disponiendo las velas, el agua y
las plantas. Primero colocamos la vela negra en el centro, a
continuación las velas de colores en cada uno de los vértices del
heptágono siguiendo el orden de los números y haciendo coincidir los
colores y, finalmente, en cualquier ángulo del altar ubicamos el
laurel formando una cruz.
Esparcimos alrededor del altar algunas gotas de agua siguiendo el
sentido de las agujas del reloj de manera que cerremos un círculo
completo. Luego encendemos las velas, primero la negra pronunciando la
oración: "Esta vela representa la oscuridad que se inicia esta
noche de San Juan y será vencida por la fuerza de la luz del
Sol". A continuación encendemos las demás velas por orden de
numeración y pronunciamos la segunda oración por cada una de las
velas en el momento de encenderlas: "La luz del Sol, del Arco
Iris, vencerá las tinieblas de la larga noche y todo mal pasado,
presente y futuro será vencido".
Nos concentramos fijando la atención en nuestro propósito y si lo
deseamos escribiremos en dos hojas de papel, en una lo negativo que
quemaremos con la vela negra y en otro lo que deseamos que suceda que
guardaremos hasta la próxima noche de San Juan, recordando las
oraciones, pensando que todo lo malo quedará eliminado, vencido,
excluido de nuestra vida. Sentimos cómo la luz que sale de las seis
velas del Arco Iris se funden en el blanco purificador del Sol
empujadas por la fuerza que fluye de la luz de la Tierra, luz fértil
y regeneradora. Unidas las siete fuerzas comienzan a devorar la luz
que procede del negro, de las tinieblas arrasando los males pasados,
presentes y futuros. El lado oscuro que queremos destituir va
sucumbiendo. Lentamente se impone la claridad. La luz domina sobre las
tinieblas. El círculo se cierra, los hechos se han consumado.
Visualizamos los deseos cumplidos encerrados en el círculo donde
nadie nos los puede arrebatar, percibimos la alegría que nos produce
caminar hacia lo saludable.
Muchas son las creencias
que se relacionan con esta mágica noche, e incontables las
tradiciones con las que se la celebra, entre las que podemos destacar
las siguientes:
Según se
cree, en el exacto momento en que el sol ilumina el amanecer del día
24, las aguas de fuentes y arroyos están dotadas de poderes
especiales para curar y brindar protección a la gente.
Quien se baña en el rocío que cae esa noche quedará protegido
durante todo el año.
Meterse
desnudo y de espaldas al mar, mirando la luna, permitirá a quien lo
haga obrar ciertos prodigios.
Quien se
coloca debajo de una higuera con una guitarra en sus manos puede
aprender a tocarla de forma inmediata.
Los
solteros y solteras que al comenzar el 24 se asomen por la ventana de
su casa verán pasar al amor de su vida.
Si se
quema un papel donde se haya escrito aquello que se quiera olvidar, se
puede lograr bienestar por todo el año.
Si una
mujer se mira desnuda y de espaldas en un espejo, a media noche y con
la luz de una vela, verá el momento de su muerte.
Quien
madrugue el día 24 no pasará sueño el resto del año.
La
Ceremonia del Fuego
Pero el gran protagonista
de la Noche de San Juan es el fuego, cuyo fin no sólo es rendir
tributo al sol, sino también purificar los pecados del hombre.
Lamentablemente, y por
razones de seguridad, la costumbre de encender grandes fogatas se ha
ido perdiendo en las ciudades. Hubo en Bahía Blanca un comisionado
municipal que oficializó la celebración. Se trató del abogado Julio
César Avanza, quien en 1946 se ocupó de institucionalizar y
organizar esta festividad. La fogata principal se realizó la tarde
del 23 de Junio en pleno centro de la ciudad, ante una verdadera
multitud. Se utilizó gran cantidad de aserrín, paja y ramas para
formar la enorme pira, en cuyo tope se emplazó el tradicional muñeco
de paja. Antes de encender la fogata se dispararon bombas de estruendo
en reemplazo de los gritos que antiguamente se proferían para
ahuyentar los malos espíritus, y una vez que las llamas iluminaban el
lugar, se lanzaron fuegos artificiales
Antiguamente se
realizaban fogatas más reducidas en las que se calentaban papas o
batatas, que luego eran ofrecidas a los asistentes para así
asegurarles alimento suficiente durante todo el año. También se
arrojaban a las llamas ropas viejas, papeles, y cualquier objeto que
representara un mal recuerdo, y así se exorcizaban los malos sucesos
de los doce meses anteriores.
Otra costumbre
relacionada con la Noche de San Juan es la caminata sobre el fuego.
Los devotos preparan caminos de brasas de dos metros de largo por un
metro de ancho y caminan descalzos sobre ellos sin sufrir daños. La
celebración es acompañada con bailes, comidas y bebidas.
Con la
culminación del Ritual de la Noche de San Juan hemos conseguido una
vez más que la luz triunfe sobre las tinieblas, que el lado oscuro
quede sepultado definitivamente bajo la espléndida luz blanca que
acompaña todo lo bueno que a nuestro alrededor existe. Y ahora,
alborozados, empapados de nuestros buenos deseos dejemos que nuestro
ser sea capaz de rezumar y regalar la concordia y luz que hemos
conseguido, al menos hasta la próxima Noche de San Juan.
Cuando
ya se va consumiendo la foguera, aún siguen los danzantes con su
canto maravilloso:
¡Señor
San Juan!
Esta
é la noche del Señor San Juan.
¡Viva
la danza del señor San Juan!
Señor
San Juan!
Ena
foguera ya no hay que quemar.
Viva
la danza y los que en ella están

|