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Editorial LOS CONSTRUCTORES
Desde el gobierno nacional se pretende instalar la idea de que "nada le corresponde de lo malo" y por contrario sentido "el señor K y las señora C son los gestores del mundo feliz". Precisamente en el libro "El mundo feliz", visionario, escrito en 1932, Aldous Huxley imagina una sociedad que utilizaría la genética y el clonaje para el condicionamiento y el control de los individuos. En esta sociedad futurista, todos los niños son concebidos en probetas. Ellos son genéticamente condicionados para pertenecer a una de las 5 categorías de población. De la más inteligente a la más estúpida: les Alpha (la elite), los Betas (los ejecutantes), los Gammas (los empleados subalternos), los Deltas y los Epsilones (destinados a trabajos arduos).Dice Huxley "El mundo es estable actualmente. Las personas son felices; ellos obtienen lo que ellas quieren, y ellas no quieren jamás lo que no pueden obtener. (...) Ellas están condicionadas de tal manera que, prácticamente, ellas solo pueden portarse como se debe. Y si por casualidad algo no van bien, tenemos el soma". Y claro, este es el esquema de país que plantean desde el PE. Y lamentablemente, parece que van logrando u objetivo, habida cuenta que a pesar de las permanentes muestras de desgobierno y corrupción, las encuestas favorecen a los fundadores del "Club de admiradores de Huxley". A esta construcción irreal, los políticos coherentes, responden trabajando activamente para consolidar un espacio horizontal, racional y transformador. No pasan por el momento de ser construcciones distritales: Ciudad Autónoma de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires. Mauricio Macri y Francisco de Narváez, uno ya ganador, el otro camino a la gobernación, consolidaron, además, una alianza que es el embrión de una gran fuerza nacional. La fórmula De Narváez - Jorge Macri es la piedra fundamental. El futuro de esta construcción es venturoso. Macri y de Narváez tienen visones similares sobre el manejo de la cosa pública. Y una cualidad difícil de encontrar en la clase política: La coherencia. Son los constructores de la construcción. Deberán sortear algunos obstáculos: la improvisación de algunos ambiciosos hacedores de negocitos electorales sumados a sus espacios, que carentes de ideología y principios solo pretenden prenderse de sus botamangas, con el objetivo de asegurarse un lugarcito bajo el sol. Desbrozado el camino de los infaltables trepadores, su tránsito será incontenible.
EL DINERO VA LIGERO Luego de los casos Picolotti, Skanska, Micelli, los muchachos del café suponían que ya se apagarían las luces del escenario del Kirchnerismo negociante. .Pero no es así...La rutina de Kirchner en los últimos meses es siempre la misma: El espectáculo debe continuar y la última obra es peor que todavía que las anteriores. Los temas, siempre los mismos: La corrupción y el dinero. A este ritmo, las certezas electorales del oficialismo comenzarán en algún momento a ser inciertas. Cada escándalo significa, además, una sangría política. Esta vez la muerte súbita acabó con Claudio Uberti, el promotor clave de toda la relación, pública y privada, entre la Argentina y el gobierno de Hugo Chávez. En todos los casos descubiertos en los últimos tiempos hubo "entregadores". Pero no debemos suponer crédulamente que la corrupción comenzó hace dos meses. No. Quedó claro que no hubo un héroe solitario en el aeropuerto, capaz de hacerle frente al arrogante Uberti que amenazó con el despido y el infierno a los aduaneros. Entre la valija y su receptor argentino, se interpuso una delegación de cinco o seis funcionarios de la Aduana que esperaban ese vuelo. Esto es: sabían que ese avión no era bueno ni mucho menos inocente. ¿Quién, con el poder suficiente, lo delató?. Los errores y el feroz internismo están despanzurrando al oficialismo. Luego de conocerse el tema de "la valija" Kirchner caminaba por las paredes de Olivos. Su esposa arrojaba vajilla contra la pared. Llegará el momento en que Cristina Kirchner se tendrá que enojar en público, y tomar distancia de las correrías oficiales . Pero todos sabremos que aunque lo haga, nada cambiará formalmente. Quizás, los actores cambien. Pero la obra seguirá siendo la misma.
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