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Sobre inventos y ceguera CUENTOS CORTITOS Y AL PIE Eduardo Minervino
INVENTO Construyó una máquina para viajar un siglo hacia el futuro y el artefacto funcionó, sólo que muy lentamente: Tardó dos siglos en llegar a su destino
GATOFAGIA Le faltaba un toque de confianza en sí mismo: ciego, mudo, artrósico y con el futuro pendiente de un hilo (negro, negrísimo, claro está), la vida había dejado de parecerle, siquiera, un poco interesante. Luego el gato se comió al loro y él se comió al gato. Ahora el ciego habla, digamos, repite lo que le dicen, lo cual no es mucho, ciertamente, pero al menos hemos conseguido que encuentre un aliciente para no empezar a los tiros cada mañana, cuando suena el maldito despertador.
DISCRIMINACIÓN El estreno de la exposición de paisajes fue un éxito total, salvo por el despelote que armó el guardia de la galería al no aceptar que la autora de los cuadros fuese ciega
FALTA DE FE Jesús vio al hombre y se condolió de su situación. Mirando al cielo exclamó: "Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo". Dicho esto, escupió en la tierra e hizo barro con la saliva para untar con esa mezcla los ojos del ciego, quien después de ese proceso tenía necesariamente que ir a lavarse en el estanque de Siloé. Sin embargo, éste jamás encontró el lugar y aún vaga con sus ojos sin vista y enlodados en busca de milagros menos complicados
QUE LO PARIÓ Cuando al fin logré reflejarme en sus ojos, la obsesión comenzó a cegarme
INVASIÓN Una vez por año, en cualquier día de agosto, las arañas de la ceguera invaden Villa Gesell. Entonces no tenemos ganas de vernos y ensayamos nuestras mejores peores caras. Y no es aracnofobia, ni alergia a la telaraña o a la ponzoña; es el odio el que se nos mete en las pupilas como un eclipse a mediodía; odio a nada y a todo, como darle rodillazos a una bolsa llena de clavos y agujas. Las arañas, desde luego, no tienen la culpa de nuestro carácter y siguen agitando sus patitas. Cubren la ciudad con capullos y tienden líneas plateadas entre edificios. Esto nadie lo ve, porque el efecto cegador es inmediato en cuanto aparece la primera. Lo sabemos porque en los folletos de Villa Gesell hay fotografías que han sacado los de Google Earth. En fin, cuando la plaga está controlada, recuperamos la vista. Entran en acción las cuadrillas de limpieza. Les lleva una semana completa la tarea. Lo que más levantan son perfectas momias de gaviotas en apretados ovillos de telaraña. En agosto no contamos con turistas porque a ningún geselno se le ha ocurrido como convertir en espectáculo a las arañas de la ceguera. Germán Delgado, el filósofo de cabecera de Los Girasoles dice que quizás sería posible con trajes de buzo o con globos aerostáticos. Al parecer Ziampris y los de Turismo lo están pensando.
A OTROS CUENTOS
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