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Literatura/Ensayo

Los Redentores de Enrique Krauze

Con una historia pródiga en dictadores, autócratas y cuartelazos, sorprende que América latina aún busque desesperadamente a la figura que finalmente la lleva a un iluminado futuro. En este compendio, en conocido escritor nos muestra a varios de ellos, con motivos que van desde el razonamiento hasta la desmesura

Redentores: Ideas y Poder en América Latina
Enrique Krauze
Random House-Mandadori/2011

AGOSTO, 2012. Desde que eran territorios coloniales, y seguramente desde mucho atrás, los latinoamericanos sentimos la urgencia, la necesidad, de los redentores que nos salven del enemigo externo y al final, de nosotros mismos. La región ha sido pródiga en dictadores, populistas e intelectuales que proponen el autoritarismo como fórmula para dejar de ser como somos, pueblos caóticos expoliados, primero, por el Imperio español y luego por el imperialismo yanqui. Curiosamente, apunta el ensayista Enrique Krauze, muchos de estos redentores se envuelven en las banderas de próceres del pasado, sintiéndose sucesores directos que vienen aquí a completar la obra, a veces convencidos, como confesó Hugo Chávez de "ser le reencarnación de Ezequiel Zamora", un caudillo venezolano del siglo XIX.

En esta completa recopilación (casi 660 páginas), Krauze repasa la vida de varios de estos redentores, Sin llegar a ser completamente un trabajo biográfico, este viene a ser un trabajo de investigación de personajes ampliamente conocidos, algunos de ellos considerados próceres, otros ensalzados exageradamente hasta nuestro presente, incluso solicitando su canonización. La mayoría de ellos crecieron dentro de la izquierda radical; algunos se desdijeron de ella y otros aún la festejan y justifican. La coincidencia entre todos ellos es su convencimiento de que todo lo hacen por el bien del pueblo, de sus semejantes. Sus actos dejaron lecciones valiosas a sus países y en otras ocasiones una ruina producto de su quehacer directo o la malinterpretación de sus palabras. (Casi todos ellos, por cierto compartieron o comparten el sentimiento antiyanqui, condición sine qua non, dirían los economistas, para ser considerado realmente un defensor de la identidad latinoamericana.

Krauze comienza con José Martí, un criollo nacido en La Habana (prácticamente todos estos redentores tienen una liga directa o no muy lejana con la madre patria). Hombre pequeño, enjuto, pasa gran parte de sus primeros años fuera de su país. Su adolescencia y edad adulta transcurrirá en Nueva York, ciudad que primero lo impresiona ("nunca duerme", escribe, observación que mucho tiempo después y de forma totalmente coincidental, cantaría Frank Sinatra) y donde publicará un pequeño periódico en español. Pero no consigue adaptarse y comienza a acumular rencor hacia el país que lo acogió. Finalmente regresa a Cuba en 1900 y es asesinado en una emboscada.

Hay otros redentores de los cuales Krauze ha realizado libros completos, como es el caso de Hugo Chávez, quien desde que era soldado raso en el ejército venezolano sentía tener un "destino manifiesto" al leer a Gueorgui Plejánov, un ideólogo ruso maestro de Lenín, con el que luego se enemistaría. En 1998, cinco años después de su intentona de golpe de Estado, gana la presidencia y cuando su popularidad está por los suelos un malogrado intento por deponerlo termina por fortalecerlo. Durante todo ese tiempo, escribe Krauze, "Chávez fortalece su relación con Fidel Castro y luego exhuma en su beneficio la memoria de Simón Bolívar". Pero la figura del Emancipador es el parapeto tras el cual Chávez busca, y justifica, eternizarse en el poder (el libro fue publicado antes que se le detectara cáncer).

Samuel Ruiz y el sub Marcos son dos figuras del movimiento zapatista que se manifestó en Chiapas el primero de enero del 94, pero el terreno para el levantamiento estuvo preparándose por décadas, prácticamente desde que Ruiz es enviado a la Diócesis de San Cristóbal en 1952. En los sesenta Ruiz hace suyos los pronunciamientos del CELAM en Medellín que promueven la lucha de clases. En 1985 llega a la selva un norteño, de Tampico, y quien había estado en Cuba y Nicaragua. Al principio parece haber concordancia en los objetivos de ambos pero para 1993, se lamenta Ruiz, "se sentó otro jinete sobre la silla que otros pusieron". Ruiz falleció en el 2011 mientras que la aurora de Marcos comenzó a difuminarse cuando visita al D.F. --aceptando el reto de Vicente Fox-- para vivir hoy en el semianonimato. Krauze reconoce en ambos redentores "el enfrentar a un sistema autoritario y enfatiza --como fue el caso de casi todos los protagonistas del libro-- el origen clasemediero de Marcos, más tarde desenmascarado por el ex presidente Zedillo por su verdadero nombre, el de Sebastián Guillén Vicente, hijo de un empresario mueblero.

Hay redentores intelectuales, entre ellos el peruano José Carlos Mariátegui, José Vasconcelos, el creador de la Secretaría de Educación Pública, primero asociado con el poder presidencial y quien tras un exilio en Estados Unidos regresa para postular su candidatura independiente. En los últimos años Vasconcelos se moverá hacia la derecha, prolongando incluso el libro Derrota Mundial, de Salvador Borrego. Y sobre todo, Octavio Paz, a quien Krauze le dedica más de 120 páginas, algo que pareciera refrendar aquélla broma que me contó alguna vez el ya fallecido Francisco Amparán en torno a que daría un premio en efectivo a quien encontrara un artículo de Krauze donde no se mencionara a Octavio Paz una sola vez. Con todo, la suya es una biografía cautivante, imperdible. Creyente en el socialismo hasta el final de sus días, Paz fue luego vilipendiado cuando dijo algo cierto,. evidente e innegable: que la revolución cubana, en la cual él había puesto sus esperanzas, había fracasado estruendosamente.

También tenemos literatos en esta lista de redentores: Sin dudar por un momento de su grandeza literaria, Krauze presenta varios ejemplos, donde el Gabo intenta defender a la dictadura castrismo sin importarle que caiga en las más abiertas contradicciones, algo que evidenciaba --como pasó muchas veces entre la intelligentsia latinoamericana-- faltar a la palabra con tal de no darle "armas al enemigo". Mejor trato recibe Mario Vargas Llosa, amigo de Krauze quien incluso le sugirió el título para este libro. A él le reconoce haber roto con la incongruencia de defender la libertad de unos y justificar el encierro de otros por razones ideológicas, aunque todavía en 1979 el hoy Nóbel escribió un texto de alabanza a los sandinistas en Nicaragua e incluso fue recibido por Daniel Ortega.

Escrito con estilo moderado y con impecable elegancia en su crítica, Enrique Krauze nos ofrece en Redentores una referencia para tratar de entender el complejo entramado histórico que hoy nos tiene rezagados, muestra que encabeza Eva Perón, cuyo populismo aún mueve masas en la Argentina y cuya historia también está aquí incluida. Apenas cabe dudar que este libro se convertirá en un clásico, obra de uno de los mejores ensayistas e historiadores mexicanos con que actualmente contamos.

 

 

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